Perder peso sin pasar hambre: 8 trucos muy sencilllos

Si has pensado en comenzar una dieta o te has propuesto perder peso seguramente tienes miedo de pasar hambre y caer en la tentación de “picar” demasiado sin conseguir tu objetivo.

Cuando queremos cambiar nuestros hábitos alimentarios reeducando nuestra manera de comer cuesta un tiempo adaptarse. Nuestro metabolismo tiene que ir cambiando poco a poco y nuestro estómago habituarse a una alimentación más saludable.

Las personas que están acostumbradas a comer mucho o a consumir con frecuencia grasas, azúcares o comida muy calórica y condimentada tienen más dificultades para modificar sus hábitos.

En estos casos, una dieta por tu cuenta no tiene mucho sentido porque hay una alta probabilidad de que tires la toalla antes de tiempo. Lo mejor es conocer bien cómo funciona tu metabolismo y reeducar tu forma de alimentarte para que ese peso perdido no lo recuperes nunca.

Aún así, si has dado el paso para adelgazar y alcanzar tu peso ideal, enhorabuena. Por algo se empieza. Puedes perder peso sin pasar hambre, comiendo bien y disfrutando de cada alimento.

Si quieres seguir adelante hacia tu meta y no devorar todo lo que tienes a tu alcance a todas horas, sigue estos consejos que te damos a continuación.

1.El agua: tu mejor aliada

No hace falta que te digan que beber agua es necesario y que al menos se recomiendan entre 2 y 3 litros diarios. Eso ya lo sabes.

La hidratación por dentro y por fuera es fundamental y más si estás buscando una pérdida de peso.

Lo que quizás desconoces es que si bebes una media hora antes de la hora de la comida o de la cena, o incluso del desayuno, tendrás más sensación de estómago lleno y por tanto, las raciones serán más pequeñas.

2.Come 5 veces al día

Mucha gente cree que si se salta una comida o no desayuna, ingiere menos calorías y por tanto, será más fácil perder peso. Nada más lejos de la realidad, por no decirte que es todo lo contrario.

Si a primera hora no te entra nada más que un café tu cuerpo te pedirá algo más adelante y si no tomas un tentempié a media mañana, llegarás a la comida con un hambre atroz. ¿Qué significa eso? Que comerás con ganas, más deprisa y tardarás más en saciarte.

Es bueno que, además de las 3 comidas principales, te acostumbres a tomarte algo a media mañana y a media tarde. No hablamos de unas patatas fritas o un bollo, pero sí de algo de proteínas como un lácteo, un poquito de queso fresco o pechuga de pavo, frutos secos…

3.Mastica bien y tómate tu tiempo

Otra forma de saciarte antes y no comer más de la cuenta es modificar las conductas de alimentación cuando estamos en la mesa.

Si por el trabajo o por cualquier otra razón, siempre vas con prisas y más que comer engulles, sin masticar bien los alimentos, tardarás más tiempo en sentirte lleno.

Los expertos aseguran que el cerebro tarda unos 20 minutos en procesar que estamos saciados. Si lo haces muy rápido comerás mucho más de la cuenta y luego te sentirás pesado e incómodo.

4.Elige alimentos saciantes con pocas calorías

El picoteo resulta muchas veces inevitable y más si estabas muy acostumbrado a hacerlo. Ahora que estás a dieta, ya te hemos dicho que es mejor que comas 5 ó 6 veces al día, pero cuidando lo que consumes.

Hay algunos alimentos que sacian más de la cuenta y además no tienen muchas calorías, como por ejemplo:

  • La fruta: una naranja (mejor entera que en zumo), un trozo de melón o una manzana antes de la comida o la cena te ayudan a llegar a la comida con menos hambre y además siempre apetecen.
  • Los frutos secos: calorías tienen, pero de forma moderada y a media mañana pueden ser un buen alimento saciante. Es preferible un puñado de nueces o almendras a una bolsa de snacks.
  • Las zanahorias: son un excelente picoteo para calmar las ganas de comer. Además, son antioxidantes, poseen Vitaminas C y E y tienen pocas calorías.
  • El chocolate negro: si eres adicto al chocolate puedes pasarte al negro con al menos un 70% de cacao y darte un caprichito de una onza de vez en cuando.

Hay más alimentos saciantes que puedes comer no sólo a media mañana o media tarde sino también en las comidas principales.

5.Pásate a platos integrales, ricos en fibra

Comer arroz, pasta o pan integral no siempre supone ingerir menos calorías, pero sí más fibra.

La fibra es saciante y te ayudará a reducir la cantidad de comida que pones en el plato. Además, su sabor es rico y una vez que te acostumbres verás como cada vez te va gustando más y te aficionas a comprar alimentos integrales. 

6.Come cuando tengas hambre

Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Muchas personas recurren a la comida en diferentes situaciones de la vida, igual que otras lo hacen con el tabaco.

Está claro que, a pesar de que la obesidad conlleva grandes consecuencias para la salud, siempre será mejor comer que fumar.

Acudir a la despensa o abrir la nevera cuando estás triste, nervioso o con ansiedad no es lo mejor. En estos casos, date un paseo, escucha música, lee un libro…pero no te agarres a la comida.

7.Lo caliente mejor que lo frío

Si quieres lograr tu objetivo de perder peso sin pasar hambre y no te sacias con las comidas principales, acostúmbrate a tomarte algo caliente antes.

Una infusión o una crema de verduras calentita o un caldo sin grasa sacian más que los platos fríos.

8.Duerme las horas necesarias

Está demostrado que el descanso favorece la digestión y ayuda al cuerpo a procesar todo aquello que has consumido durante el día.

Además, si no duermes lo suficiente y te mantienes despierto durante más horas, tienes más oportunidades de ir a la cocina que si estás en la cama.

Acostarse temprano es una manera de evitar picotear al final del día que es precisamente cuando más engorda porque no da tiempo a digerirlo.

Como ves, perder peso sin pasar hambre es posible. Solo necesitas un poco de fuerza de voluntad, conocer bien tu cuerpo, tus necesidades y la amplia variedad de alimentos disponibles de los que puedes empezar a disfrutar.