¿Estás a dieta y tienes una boda? Trucos para disfrutar sin estropearla

Septiembre es un mes muy propio para casarse. Todavía hace buen tiempo y normalmente las temperaturas no son tan elevadas como en pleno verano. Pero si vas de boda y estás a dieta, seguro que te preocupa saltártela ese día.

Porque es cierto que, en las bodas hay muchas tentaciones. Embutidos de primera calidad, platos calóricos condimentados con salsas, postres originales y deliciosos, bebidas de todo tipo y un sinfín de alimentos que no comes todos los días.

Puede que no te importe olvidar por un día la dieta y quieras disfrutar al máximo del evento. Especialmente si se trata de una persona muy allegada. Y en este caso, no vamos a reprocharte nada porque estás en todo tu derecho. Así es que, aprovecha.

Pero puede que no quieras que tanto esfuerzo se vaya por la borda en un par de horas. Ahora que estás siguiendo un método para perder peso efectivo y te sientes motivado.

Entonces, presta atención a estos trucos para no estropear la dieta en la boda.

No vayas con hambre

 Si la boda es a mediodía, procura desayunar bien y tomarte tu almuerzo de media mañana. Porque si llegas a la hora de comer con hambre, será muy complicado resistir a tantas delicatesen.

Y si es de tarde, come bien y si te da tiempo, merienda. De esa forma, no te pasarás con la comida y solo tomarás lo justo.

Atento a los más “comilones”

En una mesa siempre hay personas que comen más que otras. No es que tengas que ser el que deje el plato lleno, pero tampoco es necesario que lo dejes limpio.

Y si tu pareja, o compañero de al lado es de los que disfruta comiendo, ofrécele un poco más antes de empezar tu plato. Porque si no, parecerá que le estás dando las sobras y eso no sienta bien.

Retírate a tiempo

Como te dijimos al inicio, si la boda a la que vas cuando estás a dieta es de un íntimo amigo o un familiar, no te comas la cabeza. Disfruta que ya tendrás tiempo de compensar los excesos.

Pero si no es un evento demasiado cercano, o acudes por compromiso o como “invitado rebote” (en realidad invitaron a tu pareja), lo mejor es que no te vayas muy tarde.

Cuantas más horas pases delante de comida apetecible y cerca de una barra libre, más posibilidades habrá de caer.

Así es que, si estás a dieta y vas de boda, no hace falta que te pases toda la noche de fiesta.

Selecciona según tus gustos

Uno de los consejos para no estropear una dieta en vacaciones es que no seas demasiado estricto. Porque al final, hay que ser realista sin exigirte más de lo que puedas cumplir.

Si te encantan los dulces, adelante. Pero entonces, reduce la cantidad de comida de otros platos. O restringe el consumo de alcohol o de refrescos azucarados durante la fiesta.

Y si lo que más adoras es el embutido, date el capricho de catar un buen jamón o un pedazo de queso. Pero no te pases con el postre, y si puedes, evítalo.

Modera la bebida

El alcohol engorda. Sí, lo sabes.

Y aunque no suelas beber mucho, todos sabemos lo que pasa en una boda. Que apetece una copita de vino o tu combinado preferido.

Si estás a dieta, lo mejor es que restringas la bebida. Una o dos copas están bien, si vas a pasar horas en la fiesta. Y entre una y otra, puedes alternar con algún refresco light o cero. O hidratarte con agua.

Baila y muévete

Algo que sí tienes que hacer, estés o no a dieta en una boda, es moverte lo más posible.

No se trata de estar danzando de una mesa a otra durante el almuerzo, pero sí de evitar el sedentarismo innecesario.

Ve tú a por otra bebida a la barra, en lugar de pedir a alguien que te la acerque. Y hazte dueñ@ de la pista el mayor tiempo posible.

Porque comer y sentarse es lo peor que puedes hacer.

Informa a tus conocidos

Para evitar que una amiga te ofrezca otra copa. O que tu primo te traiga unas golosinas del Candy bar, será mejor que les tengas informados de que estás a dieta.

Y es que a veces, el compromiso de coger algo que te ofrecen con buena intención puede hacer que comas más de lo que te quieres o puedes.

Si les adviertes, podrán incluso ayudarte a llevarlo mejor, comiendo menos o evitando hacerlo delante de ti.

No pienses en la comida

Es complicado, sobre todo si te gusta comer. Pero lo mejor es que te mantengas alejado de los camareros que pasan constantemente en el cóctel. O de las mesas con productos para degustar y de los buffets libres.

Procura disfrutar al máximo tu presencia en la boda, charlando con tus allegados, bailando con los amigos o conociendo nuevas personas interesantes.

Cuanto menos pienses en la comida y más te entretengas, más fácil será evitar tentaciones.

Estar a dieta e ir de boda no son incompatibles. Es cuestión de amoldarse y de tener claras las preferencias. Porque si vas a sufrir, para eso mejor no ir u olvidarse de la dieta por un día.

Tienes estos trucos para disfrutar del evento, pero también la opción de pecar y reiniciarla al día siguiente con más ganas.

¿Por qué opción te decantarías?