Obesidad infantil: cómo combatirla sin que el niño sufra

La obesidad infantil es un problema que afecta cada vez a más menores. De hecho, uno de cada cuatro niños españoles tiene un peso por encima de lo adecuado para su edad. Poner freno a este problema es uno de los objetivos que tienen las administraciones públicas y organizaciones mundiales que luchan por reducir las alarmantes cifras que se conocen de los últimos años.

Según un informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el número de casos de obesidad infantil se ha multiplicado por 10 en cuatro décadas, de 1976 a 2016.

Aunque Estados Unidos es uno de los países con unas tasas más elevadas de niños o adolescentes con sobrepeso, en Europa afecta a entre 12 ó 18 millones de personas.

Enseñarles a comer desde niños y controlar sus hábitos alimenticios es una obligación de los padres para tener una vida adulta saludable.

Aunque los más pequeños no son conscientes de la gravedad del asunto, hay que ayudarles a lograr un peso ideal sin que sufran.

¿Qué es la obesidad infantil?

 Cuando decimos que un niño está “gordito” no siempre es síntoma de que goce de una excelente salud, como muchos adultos creen. Aunque, por regla general, en principio no reviste gravedad sí puede derivar en consecuencias más serias.

Los primeros años de vida de nuestros hijos nos preocupamos de que sigan una dieta variada y equilibrada. Sin embargo, en muchas ocasiones descuidamos lo que comen no sólo cuando están en casa sino cuando salen. De hecho, según el Observatorio Nestlé sobre Hábitos Nutricionales, sólo el 17% de los padres da a sus hijos la cantidad de fruta recomendada y el 54% de verduras.

Un niño obeso es aquel que tiene un exceso de grasa o que tiene un peso superior al recomendado según su edad y su estatura.

Si en los adultos calculamos el peso a través del Índice de Masa Corporal, en los niños se mide según los patrones de crecimiento que establece la OMS. Estos los patrones van en función de la estatura y peso para la edad, el peso para su altura y el IMC para su edad. También se tienen en cuenta datos de referencia sobre el crecimiento entre los 5 y los 19 años.

Causas de la obesidad infantil

El sobrepeso infantil viene determinado por distintas causas y en la mayoría de casos, en nuestras manos está prevenir su aparición.

Entre las causas de la obesidad más frecuentes están:

  • Estilo de vida: una mala alimentación con gran cantidad de grasas y azúcares y un “picoteo” constante a base de alimentos procesados, bollería o snacks.

 

  • Sedentarismo: muchos niños de hoy día pasan horas en casa, viendo la televisión, la tableta o jugando con su Smartphone.

 

  • Falta de sueño: los malos hábitos en el sueño también afectan a los niños y son causa de que tenga trastornos de peso.

 

  • Estrés: el ritmo de vida que llevamos los adultos, las prisas, la cantidad de actividades a los que acuden desde el inicio de la etapa escolar…

 

  • Falta de tiempo de los padres: el hecho de que ambos progenitores trabajen fuera de casa hace que no vigilen muchas veces sus comidas por falta de tiempo. Les ofrecen comida rápida o procesada porque, además de gustarles es menos laboriosa.

 

  • Genética: el factor genético influye, pero no es determinante. Lo que ocurre es que unos padres obesos tienen unos malos hábitos alimentarios que inculcan a sus hijos.

De todas estas causas de la obesidad infantil, los tutores legales de los menores tenemos a nuestro alcance la información suficiente para erradicar el problema. Hay que pensar en las posibles consecuencias que tiene el sobrepeso en los niños más que en un simple problema estético.

La obesidad infantil y sus consecuencias

 Los niños que tienen un peso por encima de lo recomendado para su edad son propensos a padecer una serie de problemas que pueden aparecer antes de ser adultos.

No debemos esperar a que llegue un problema serio para actuar y prevenir la obesidad en nuestros hijos.

Aunque, las enfermedades más serias se suelen diagnosticar cuando son adultos, hay casos de niños con diabetes tipo 2, hipertensión o hígado graso.

 Algunas consecuencias de la obesidad infantil más frecuentes son:

 Alteraciones del metabolismo

 El exceso de grasa, acumulado especialmente en la zona abdominal tiene sus consecuencias a nivel metabólico, produciendo un desequilibrio.

Los niños obesos son más propensos a tener colesterol y triglicéridos altos que pueden perdurar toda la vida.

Diabetes

Relacionado con el desequilibrio del metabolismo, los niños con sobrepeso presentan una resistencia a la insulina que suele ser una señal de tener diabetes o presentar una intolerancia a la glucosa.

 Problemas de huesos

 Enfermedades como la artrosis es muy común en personas con obesidad. Se trata de una patología degenerativa que afecta a las articulaciones y además suele ser dolorosa.

Enfermedades cardiovasculares

Hay muchos informes y estudios que demuestran la relación entre la obesidad y el riesgo de padecer problemas de corazón. También es frecuente la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares y riesgo de sufrir un infarto de miocardio.

Depresión o trastornos emocionales

Un niño con sobrepeso tiene una autoestima baja, debido a la presión social y a las posibles burlas que se producen en el colegio. Eso deriva en un estado de ánimo que afecta en sus relaciones personales e incluso puede provocar una depresión.

Bajo rendimiento escolar

Hay estudios que señalan la relación entre unos resultados académicos inferiores en los niños obesos en comparación con los que no lo son.

Los trastornos del sueño, la baja autoestima, los problemas del metabolismo… y el resto de consecuencias que hemos citado, influyen también en el rendimiento escolar.

Problemas dentales

Un consumo excesivo de azúcares, bollería, golosinas…produce caries en los niños. Cada vez son más frecuentes las consultas de odontología con niños muy pequeños que presentan caries y requieren un empaste.

Cómo prevenir la obesidad infantil

Antes de que el problema llegue a más o incluso cuando aún no le haya afectado, hay que seguir unos correctos hábitos.

La prevención es la mejor manera de ayudar a nuestros hijos y contribuir a que gocen de buena salud. Debemos de seguir unos consejos a la hora de adquirir unos hábitos alimentarios correctos desde la niñez que pasan por:

  • Predicar con el ejemplo: los niños imitan lo que ven y si en casa no coméis fruta o soléis freír patatas a menudo, ellos también querrán comer así.

 

  • Involucrarles en la elaboración de comida sana: pedirles ayuda cuando vais al mercado a que elijan la fruta o la verdura, a que echen el tomate a la ensalada o troceen la zanahoria cuando son más mayores, es un ejercicio sano.
  • Probar con diferentes formas de cocinado y presentación: si no le gusta el pescado a la plancha, hay que probar a hacerlo de otra forma o variar la presentación, aportando por ejemplo colorido al plato con verduras pequeñas.
  • Comer en familia: el ratito de las comidas es preferible hacerlo todos juntos, en la medida de lo posible. Si no es por la mañana, que sea a mediodía o en la cena. Intentad siempre conciliar los horarios para coincidir en la mesa.
  • Disfrutar de la comida sin distracciones: ver la televisión o la tablet mientras comen no es bueno. Tanto si comen demasiado poco como si pecan de exceso. Un niño obeso que mira la tele mientras come es probable que ingiera más cantidad de la adecuada.

 

  • No dejarles elegir lo que quieren comer: los padres debemos elegir el menú de los niños y no al revés. Hoy día es frecuente escuchar a los adultos decir “qué quieres comer hoy”. Ellos van a elegir probablemente lo menos saludable así es que no debemos darles la opción.
  • El desayuno, importante: según algunos estudios, los niños que no desayunan tienen mayor tendencia al sobrepeso. Si se van al colegio con el estómago vacío llegarán con más hambre, especialmente si no han tomado merienda a media mañana, y comerán de forma más impulsiva.
  • Ofrecer las cantidades adecuadas a su edad: los padres suelen preocuparse más de que coman poco a lo contrario. Los niños con sobrepeso comen más de la cuenta y tardan más en saciarse. Para evitarlo, es mejor hacer 5 ó 6 comidas al día para que lleguen a las comidas principales con menos apetito.

 

 

  • Los dulces, en ocasiones especiales: tener la despensa repleta de bollería, snacks o refrescos no ayuda. Es mejor fijar un día a la semana o al mes para comer de forma “menos sana”. De esa forma, disfrutarán más porque no suelen tenerlo a su alcance que si lo consumen con frecuencia. Además, es mejor alejar la tentación que tenerla a la vista.
  • Ejercicio diario: siempre es mejor llevarles al parque o salir a montar en bici que quedarse en casa viendo la tele. A diario es buena idea apuntarles a algún deporte que les llame la atención como la piscina, el tenis, la danza o el fútbol.

 

  • La comida no es un premio ni un castigo: es habitual premiar a un niño con una chuche si se ha portado bien o castigarles sin ella si ha sido desobediente. Sin embargo, aunque parezca funcionar, a la larga no es recomendable.

 

  • Libros, música y dibujos: las series de televisión de hoy día, así como numerosos libros y canciones promueven unos hábitos alimentarios saludables. Leer en familia, escuchar música o ver dibujos en los que la comida sana es protagonista, les ayuda a entender mejor su importancia.

 

Por tanto, la obesidad infantil es un problema cada vez más común que tiene solución. Erradicarlo pasa por cambiar los hábitos y conductas desde casa, pero también en el colegio, donde ya están trabajando en ello.

 

Perder peso sin pasar hambre: 8 trucos muy sencilllos

Si has pensado en comenzar una dieta o te has propuesto perder peso seguramente tienes miedo de pasar hambre y caer en la tentación de “picar” demasiado sin conseguir tu objetivo.

Cuando queremos cambiar nuestros hábitos alimentarios reeducando nuestra manera de comer cuesta un tiempo adaptarse. Nuestro metabolismo tiene que ir cambiando poco a poco y nuestro estómago habituarse a una alimentación más saludable.

Las personas que están acostumbradas a comer mucho o a consumir con frecuencia grasas, azúcares o comida muy calórica y condimentada tienen más dificultades para modificar sus hábitos.

En estos casos, una dieta por tu cuenta no tiene mucho sentido porque hay una alta probabilidad de que tires la toalla antes de tiempo. Lo mejor es conocer bien cómo funciona tu metabolismo y reeducar tu forma de alimentarte para que ese peso perdido no lo recuperes nunca.

Aún así, si has dado el paso para adelgazar y alcanzar tu peso ideal, enhorabuena. Por algo se empieza. Puedes perder peso sin pasar hambre, comiendo bien y disfrutando de cada alimento.

Si quieres seguir adelante hacia tu meta y no devorar todo lo que tienes a tu alcance a todas horas, sigue estos consejos que te damos a continuación.

1.El agua: tu mejor aliada

No hace falta que te digan que beber agua es necesario y que al menos se recomiendan entre 2 y 3 litros diarios. Eso ya lo sabes.

La hidratación por dentro y por fuera es fundamental y más si estás buscando una pérdida de peso.

Lo que quizás desconoces es que si bebes una media hora antes de la hora de la comida o de la cena, o incluso del desayuno, tendrás más sensación de estómago lleno y por tanto, las raciones serán más pequeñas.

2.Come 5 veces al día

Mucha gente cree que si se salta una comida o no desayuna, ingiere menos calorías y por tanto, será más fácil perder peso. Nada más lejos de la realidad, por no decirte que es todo lo contrario.

Si a primera hora no te entra nada más que un café tu cuerpo te pedirá algo más adelante y si no tomas un tentempié a media mañana, llegarás a la comida con un hambre atroz. ¿Qué significa eso? Que comerás con ganas, más deprisa y tardarás más en saciarte.

Es bueno que, además de las 3 comidas principales, te acostumbres a tomarte algo a media mañana y a media tarde. No hablamos de unas patatas fritas o un bollo, pero sí de algo de proteínas como un lácteo, un poquito de queso fresco o pechuga de pavo, frutos secos…

3.Mastica bien y tómate tu tiempo

Otra forma de saciarte antes y no comer más de la cuenta es modificar las conductas de alimentación cuando estamos en la mesa.

Si por el trabajo o por cualquier otra razón, siempre vas con prisas y más que comer engulles, sin masticar bien los alimentos, tardarás más tiempo en sentirte lleno.

Los expertos aseguran que el cerebro tarda unos 20 minutos en procesar que estamos saciados. Si lo haces muy rápido comerás mucho más de la cuenta y luego te sentirás pesado e incómodo.

4.Elige alimentos saciantes con pocas calorías

El picoteo resulta muchas veces inevitable y más si estabas muy acostumbrado a hacerlo. Ahora que estás a dieta, ya te hemos dicho que es mejor que comas 5 ó 6 veces al día, pero cuidando lo que consumes.

Hay algunos alimentos que sacian más de la cuenta y además no tienen muchas calorías, como por ejemplo:

  • La fruta: una naranja (mejor entera que en zumo), un trozo de melón o una manzana antes de la comida o la cena te ayudan a llegar a la comida con menos hambre y además siempre apetecen.
  • Los frutos secos: calorías tienen, pero de forma moderada y a media mañana pueden ser un buen alimento saciante. Es preferible un puñado de nueces o almendras a una bolsa de snacks.
  • Las zanahorias: son un excelente picoteo para calmar las ganas de comer. Además, son antioxidantes, poseen Vitaminas C y E y tienen pocas calorías.
  • El chocolate negro: si eres adicto al chocolate puedes pasarte al negro con al menos un 70% de cacao y darte un caprichito de una onza de vez en cuando.

Hay más alimentos saciantes que puedes comer no sólo a media mañana o media tarde sino también en las comidas principales.

5.Pásate a platos integrales, ricos en fibra

Comer arroz, pasta o pan integral no siempre supone ingerir menos calorías, pero sí más fibra.

La fibra es saciante y te ayudará a reducir la cantidad de comida que pones en el plato. Además, su sabor es rico y una vez que te acostumbres verás como cada vez te va gustando más y te aficionas a comprar alimentos integrales. 

6.Come cuando tengas hambre

Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Muchas personas recurren a la comida en diferentes situaciones de la vida, igual que otras lo hacen con el tabaco.

Está claro que, a pesar de que la obesidad conlleva grandes consecuencias para la salud, siempre será mejor comer que fumar.

Acudir a la despensa o abrir la nevera cuando estás triste, nervioso o con ansiedad no es lo mejor. En estos casos, date un paseo, escucha música, lee un libro…pero no te agarres a la comida.

7.Lo caliente mejor que lo frío

Si quieres lograr tu objetivo de perder peso sin pasar hambre y no te sacias con las comidas principales, acostúmbrate a tomarte algo caliente antes.

Una infusión o una crema de verduras calentita o un caldo sin grasa sacian más que los platos fríos.

8.Duerme las horas necesarias

Está demostrado que el descanso favorece la digestión y ayuda al cuerpo a procesar todo aquello que has consumido durante el día.

Además, si no duermes lo suficiente y te mantienes despierto durante más horas, tienes más oportunidades de ir a la cocina que si estás en la cama.

Acostarse temprano es una manera de evitar picotear al final del día que es precisamente cuando más engorda porque no da tiempo a digerirlo.

Como ves, perder peso sin pasar hambre es posible. Solo necesitas un poco de fuerza de voluntad, conocer bien tu cuerpo, tus necesidades y la amplia variedad de alimentos disponibles de los que puedes empezar a disfrutar.

20 alimentos ricos y sanos que debes incluir en tu dieta por sus grandes beneficios

Llevar una alimentación saludable parece algo básico, pero en realidad no todo el mundo lo hace.

Las generaciones más jóvenes y nuestros niños están acostumbrados a ciertos productos que hace unas décadas no estaban a nuestro alcance tan a menudo.

Hace unos años, comer un pastelito, unas chuches o una bolsa de snacks era algo que hacíamos en ocasiones especiales, como un cumpleaños, una fiesta o una excursión del colegio a la que llevábamos cosas que no solíamos tener en casa.

Sin embargo, la amplísima oferta de productos ricos y apetecibles que tenemos a nuestro alcance en cualquier supermercado, gran superficie o incluso pequeña tienda de barrio, hace que nuestros hábitos alimentarios hayan cambiado a peor.

A pesar de esas tentaciones que entran por los cinco sentidos y apetecen a cualquier hora, hay muchos alimentos ricos y sanos que puedes comer sin tener remordimientos. Te damos algunas ideas para cuando tengas tentaciones de cosas que te recomendamos tener a mano.

No queremos decir que todos ellos deban forman parte de una dieta de pérdida de peso, pero sí de una alimentación equilibrada y saludable una vez alcanzado tu peso ideal.

Destacamos algunas de las principales propiedades y beneficios de cada uno de ellos.

1.Cerezas

Las cerezas son deliciosas y si tienes la suerte de vivir en una zona como el Valle del Jerte, famoso por sus picotas y otras variedades de esta fruta roja, no podrás resistirte a ellas.

Entre sus ventajas están sus pocas calorías y también que son ricas en vitaminas A y C, potasio, hierro, fibra, ácido fólico y calcio.

Además, son antioxidantes, depurativas y ayudan a mejorar el ritmo cardíaco.

Cuando tengas hambre y no sepas qué picar, siempre será mejor un puñado de cerezas que unas cuantas patatas fritas.

2. Los arándanos

Al igual que las cerezas, son antioxidantes gracias al poder de la antocianina y bajos en grasas y sodio.

Numerosos estudios aseguran que los arándanos son un alimento rico y saludable que ayuda a prevenir el estrés y protege frente a enfermedades del corazón y de diabetes.

Otras ventajas de su consumo son su eficacia contra el envejecimiento de la piel, la mejora de la visión y potencia de la memoria.

3. La miel

Muchas personas prefieren endulzar sus postres o bebidas con miel en lugar de azúcar.

No es una mala idea porque la miel es rica en nutrientes, minerales y vitaminas y no contiene mucha grasa.

Y otros beneficios que seguro conoces es que es un alimento ideal para calmar la tos y el resfriado y mejorar la calidad del sueño nocturno.

4. Las nueces

Los frutos secos en general son alimentos ricos y saludables. Como todo, en exceso no son recomendables, pero sí de forma moderada.

En el caso de las nueces, son excelentes para las personas que padecen alguna enfermedad cardiovascular. Gracias al aminoácido l-arginina también son eficaces para reducir la presión arterial alta o hipertensión.

También contienen antioxidantes, ideales para retrasar el envejecimiento y se recomienda a las personas con diabetes y aquellas que quieren mantener su peso ideal.

5. Los tomates

 ¡Qué sería de una ensalada sin unos buenos tomates, o de una tostada con aceite de oliva y tomate!

Esta hortaliza reduce el colesterol, previene de enfermedades cardiovasculares, protege la piel, favorece la cicatrización de heridas, tiene efecto diurético, tiene pocas calorías y es rica en fibra, minerales y vitaminas.

Son solo algunos de los múltiples beneficios del tomate que puedes consumir tanto solo como acompañando platos o en un delicioso gazpacho.

 6. El huevo

Si te gusta el huevo estás de suerte porque hay muchas formas de consumirlo y puedes comerlo a cualquier hora.

 Debes evitarlo frito si estás a dieta o intentando alcanzar tu peso ideal, pero tienes otras formas de disfrutarlo.

Comerlo solo, escalfado o cocido, supone ingerir pocas calorías a la vez que te beneficias de su vitamina A, D o B12 entre otras.

 7.El atún

Lo ideal es consumirlo fresco, a la plancha o al vapor, en lugar de la clásica lata.

Lo cierto es que el atún es un pescado no sólo delicioso sino con excelentes propiedades como los ácidos grasos Omega 3 y gran fuente de proteínas, vitamina E (antioxidante) y vitamina B 12, que ayuda a mejorar la circulación.

8. La quinoa

Seguro que has oído hablar últimamente de esta semilla y no sabes bien para qué sirve y cuál es su sabor.

Se trata de un pseudocereal que proviene de los Andes y puede consumirse solo como la avena y otros cereales. Es rica en vitaminas y minerales y su sabor es muy agradable.

Entre los beneficios que asocian al consumo de la quinoa destacan:

  • Fortalece y suaviza el cabello
  • Previene la aparición de celulitis y estrías
  • Hidrata la piel
  • Mejora las migrañas
  • Actúa como relajante, consumida en infusión
  • Es antioxidante y rica en amionoácidos y Omega 6

 9. El yogur

 Consumir un yogur diario es un buen hábito alimentario que si no lo tienes, deberías adquirir.

Aporta vitaminas, proteínas y minerales como calcio, potasio o fósforo. Facilita la digestión y mejora el tránsito intestinal, haciendo que tus intestinos funciones correctamente.

Aparte de sus ventajas nutricionales, el yogur se usa para exfoliar la piel y mantenerla hidratada.

La suerte es que hay una gran variedad en el mercado y podrás comer aquellos que más te gusten. Incluso los menos grasos y sin azúcar, son deliciosos para consumir en cualquier momento del día.

10. El queso

 Algunas de sus ventajas son que fortalece el sistema inmunitario y nuestras defensas y favorece la producción de leche materna y el aporte de ácido fólico que necesitan las embarazadas.

Sin embargo, el queso tiene muchas más ventajas y es uno de los alimentos más ricos y sanos que puedes comer en cualquier momento de tu vida.

Es ideal para fortalecer los huesos y los dientes por su aporte de calcio y prevenir enfermedades como la osteoporosis.

11. El chocolate negro

Si eres un adicto al chocolate, aficiónate al negro, que contiene un alto porcentaje de cacao.

Consumido con moderación el chocolate además de ser un alimento delicioso tiene grandes ventajas para la salud.

Entre las principales, destacan sus antioxidantes que ayudan a liberar el cuerpo de los radicales libres, que son los causantes de la oxidación de nuestras células.

Es bueno para la piel, para el corazón, para los dientes y para el cerebro y también mejora el estado de ánimo y la fatiga crónica.

12. El vino

Tomar una copa de vino cada día es bueno para la salud, según muchos expertos.

Aunque no lo hagas a diario, el vino es un alimento con grandes beneficios para la salud, procedentes de su principal componente que es la uva.

Algunos estudios avalan que es un gran aliado para la pérdida de peso porque activa un gen que impide la formación de nuevas células de grasa.

Reducir el riesgo de padecer cáncer, prevenir enfermedades cardiovasculares, mejorar la piel y evitar su oxidación son otras ventajas conocidas del vino.

 13. Las fresas

Solas, en yogur, en batido…esta fruta no sólo está riquísima sino que además reporta grandes beneficios a nuestro organismo.

Las fresas son bajas en calorías y ricas en fibra, siendo un alimento ideal para saciarnos o calmar la ansiedad de comer cuando estamos a dieta.

Poseen un efecto antievejecimiento, favorecen la circulación y tienen poder antiinflamatorio, entre otros muchos beneficios para la salud en general.

 14. El pollo

Una de las carnes que suelen recomendarte en la mayoría de dietas es la de pollo, gallina o pavo.

 Además de contener poca grasa, siempre y cuando se coma sin piel, el pollo es un alimento muy saludable.

Es rico en proteína, fósforo, hierro y zinc, excelente para un buen funcionamiento del sistema inmunitario.  También ayuda a mejorar tu estado de ánimo porque contribuye a aumentar los niveles de serotonina del cerebro.

 15. Los pistachos

Incluir pistachos en una dieta sana y equilibrada, siempre con moderación, conlleva ventajas para la salud.

Estos frutos secos mejoran el estrés y reducen el dolor de la menstruación pero además son buenos para el corazón, prevenir el colesterol y poseen un alto contenido en fibra.

Son ricos en vitaminas A, B1, B6, K y también en ácido fólico. Y por si fuera poco, están riquísimos.

16.Las lentejas

Un buen plato de legumbres en los días más fríos es apetitoso para la mayoría de personas, adultos y niños.

Siempre se ha hablado del aporte de hierro de las lentejas, pero en realidad sus ventajas van más allá.

Aportan fibra, muy buena para combatir el estreñimiento y como efecto saciante. Mejoran nuestro estado de ánimo y sistema nervioso y son una gran fuente de energía.

17. El té verde

En lugar de un café o un refresco, puedes tomarte un té verde de vez en cuando. Si es casero, mucho mejor que industrial.

Frío o caliente según el momento y tus gustos, el té verde, por ejemplo, es rico en antioxidantes, que ayudan a regular los niveles de colesterol malo en la sangre.

También depura el hígado, acción necesaria para liberarnos de las toxinas que se acumulan en el organismo y es un complemento muy recomendado en numerosas dietas de pérdida de peso.

18. Las manzanas

Rojas, verdes, amarillas…las manzanas no solo son una fruta rica y sana, sino que además existen distintas variedades y formas de incluirlas en tu dieta.

Antes de acostarte, por la mañana o como merienda, en ensalada e incluso en un bizcocho casero. Te hidratan por dentro y por fuera y son muy buenas para eliminar líquidos y evitar algunas dolencias relacionadas como la hinchazón de piernas, calambres, pesadez u hormigueo.

 19. Las patatas

Lejos de lo que puedes pensar, las patatas son un alimento rico y sano que no siempre aporta muchas calorías. De hecho, si no son fritas, las patatas aportan pocas calorías y producen sensación de estómago lleno enseguida.

Son excelentes para combatir el estrés y mejoran las funciones del cerebro gracias a su composición con manganeso, potasio, vitamina C y B6.

Otra razón por la que debes consumirlas es que son ricas en fibra y funcionan contra la inflamación externa o interna crónica.

 20. El aceite de oliva

Está más que demostrado que el aceite de oliva virgen extra es una de las grasas más saludables que existen.

Una vez más, tenemos que recordarte la necesidad de no abusar de él, especialmente si quieres adelgazar.

Reduce el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 o un derrame cerebral.

Es un alimento recomendado por sus propiedades antiinflamatorias, anticancerígenas y antibacterianas.

 

En esta lista de alimentos ricos y sanos podríamos incluir muchos más para seguir una dieta equilibrada. Ten en cuenta todas sus ventajas y piensa en ellos a la hora de hacer la compra.

A la hora de reestructurar tus hábitos alimentarios, te recomendamos ponerte en manos profesionales que sabrán orientarte y ayudarte a lograr tu peso ideal de una forma sana y segura.

 

Prevención del cáncer de mama: 7 buenos hábitos a tener en cuenta

Los casos de cáncer de mama en el mundo no dejan de aparecer. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos se detecta un nuevo caso en algún lugar del planeta. Por eso, consideramos fundamental la prevención de este tipo de tumor, tan frecuente y extendido.

Además, no es solo un tipo de cáncer que afecte a las mujeres como mucha gente piensa, sino que también puede darse en hombres, aunque con mucha menos frecuencia.

Si es importante un buen diagnóstico a tiempo y un tratamiento efectivo, también lo es adquirir algunos hábitos que pueden reducir el riesgo de sufrir un cáncer de mama. Aunque la genética y otros factores son determinantes en su aparición, hay cosas que influyen negativamente y que es mejor evitar.

1. Revisiones frecuentes

Es uno de los primeros consejos de los médicos y expertos, así como de asociaciones oncológicas para la prevención del cáncer de mama y también para una detección precoz.

Muchas personas creen que no es necesario acudir al médico a hacerse una mamografía porque no tienen antecedentes o no tienen ningún síntoma.

Hay numerosos casos que se han detectado demasiado tarde y han tenido un fatal desenlace. Sin embargo, si se detecta a tiempo es uno de los tumores con mayor porcentaje de curación.

En España, el 95% de los cánceres de mama que se detectan a tiempo se curan gracias a los avances médicos que tenemos.

Por lo tanto, no dejes de acudir a revisiones, sea cual sea tu edad y aunque no tengas síntomas ni antecedentes. Si es necesario, márcatelo en tu agenda para no olvidarte.

 2. Una alimentación sana

La dieta está relacionada con muchas cosas. No sólo hay que comer bien para perder peso sino para gozar de una buena salud.

La obesidad está relacionada con enfermedades graves y debes evitar un aumento de peso desproporcionado.

Algunos consejos al respecto para prevenir el cáncer de mama y otras enfermedades son:

  • Limitar el consumo de embutidos y carnes, en especial las rojas
  • Evitar las grasas
  • Consumir varias piezas al día de frutas y verduras
  • Comer uvas, que son antioxidantes y eficaces para detener el desarrollo de las células cancerígenas gracias a su composición con
  • Incluir en la dieta otros alimentos con poder antioxidante como: legumbres, brócoli, arándanos, espinacas, té verde…

prevención del cáncer de mama

3. El alcohol para los eventos

El consumo de alcohol siempre debe hacerse con moderación. Tanto si sigues cualquier dieta o método de pérdida de peso como si quieres un estado de salud envidiable, lo mejor es que no te pases con las bebidas alcohólicas.

En el Reino Unido, por ejemplo, el alcohol está estrechamente relacionado con el 11% de los casos de cáncer de mama.

Además, según aparece publicado en The Journal of the National Cancer Institute, “cada bebida alcohólica adicional al día a las aconsejadas se relaciona con 11 casos de tumores de mama más por cada mil mujeres”.

4. Evita el sedentarismo

No moverse más de lo justo y necesario tampoco es lo más recomendable para prevenir no sólo el cáncer de mama sino otras enfermedades.

Hacer ejercicio, aunque sea caminar durante al menos 30 minutos diarios o una media de 150 a la semana, no te supone mucho y los beneficios son grandes.

Hay estudios que indican que las mujeres que hacen deporte tienen hasta un 40% menos de posibilidades de desarrollar un cáncer de mama.

Por su parte, el Centro de Patología de la Mama de España cree que es suficiente con 30 minutos al día para disminuir los niveles de estrógenos, relacionado con algunos tipos de tumor de senos.

5. Logra tu peso ideal

No moverse más de lo justo y necesario tampoco es lo más recomendable. Si quieres prevenir el sobrepeso, pero también mantenerlo, debes aprender a comer de forma correcta.

Hay métodos de reeducación alimentaria muy útiles y efectivos para perder peso de una manera controlada y saludable.

A partir de cierta edad, sobre todo cuando termina la etapa del crecimiento que suele ser entre los 19 y 21 años, cuidarse y mantenerse en el peso ideal es importante y una forma de reducir el riesgo de sufrir un cáncer de mama.

6. La lactancia materna ayuda

Si vas a ser madre o tienes pensado tener un hijo en un futuro, no dudes en que la mejor alimentación que puedes darle durante los primeros meses es la leche materna. De hecho, la OMS recomienda la lactancia materna complementada con otros alimentos hasta los dos años y de forma exclusiva hasta los seis meses.

Muchos estudios han comprobado la relación de la lactancia con la prevención del cáncer de mama y otras enfermedades tanto en la madre como en el bebé.

 7. Descansa lo suficiente

Los pacientes oncológicos suelen tener trastornos de sueño. De hecho, en ocasiones este problema ha servido de indicio para la detección de un cáncer.

Está demostrado que los malos hábitos del sueño pueden incidir en el riesgo de recaer en una enfermedad como el cáncer.

La explicación científica es que la melatonina, la hormona que el cerebro produce mientras dormimos, se reduce si no descansamos. Sus propiedades para prevenir y acelerar el desarrollo del cáncer se ven alteradas si tienes problemas para dormir, especialmente si es ya una patología crónica.

Puedes seguir estos consejos para la prevención del cáncer de mama, pero ten en cuenta que esta información no sustituye de ningún modo a la que te ofrezcan los médicos, oncólogos y otros especialistas.

Aún así, son hábitos fáciles de adquirir que comportan grandes ventajas para tu salud y, por qué no decirlo, para tu estado físico.

 

Perder peso antes del verano: ventajas de las dietas en invierno

Perder peso antes del verano es el objetivo de muchas personas que buscan mejorar su aspecto físico pero también su salud.

Cuando llega el buen tiempo y empezamos a despojarnos de la ropa de abrigo, nos damos cuenta de que nos gustaría tener una silueta más esbelta. Pero no sólo eso, sino que además nos sentimos incómodos, con poca autoestima e incluso, a veces, avergonzados de nuestro cuerpo.

El sobrepeso y la obesidad pueden provocar enfermedades mucho más importantes que la belleza exterior. En el caso de que lo que más te preocupe sea la salud, todas las épocas del año son buenas para empezar a cambiar esos hábitos alimentarios y actuar contra esos kilos de más.

Sin embargo, si además de conseguir mejorar en salud, buscas un cambio físico y la manera de sentirte mejor contigo mismo, lo ideal es que no esperes a que llegue el calor y empieces tu dieta para perder peso antes del verano.

1.Podrás lucir la pérdida de peso

Una de las ventajas de perder peso antes del verano es que cuando suban las temperaturas y puedas ir a la playa, a la piscina o ponerte el bañador, ya habrás alcanzado tu peso ideal, o al menos, habrás tenido tiempo suficiente de perder los kilos de más.

Eso te servirá de motivación para no caer en la tentación de comer demasiado y estropear lo que has conseguido.

2.El calor favorece el sedentarismo

Si no eres un gran aficionado al deporte y para ti salir a caminar o correr supone un sacrificio, en verano te apetecerá menos aún.

Con el calor, además de que es peligroso si las temperaturas son muy altas, hacer ejercicio es un suplicio para los que no están acostumbrados ni tampoco les gusta.

Si ya has perdido peso antes del verano, una buena forma de mantenerlo será con ejercicios en el agua, natación o largos paseos por la orilla del mar cuando vayas de vacaciones.

3. Los días son más cortos

El hecho de que los días sean más cortos es favorable para no picar o pensar en comer tantas veces.

En invierno, anoche antes, nos vamos a la cama temprano y evitamos ese picoteo que nada favorece a nuestro cuerpo y al que tanto recurrimos en las largas tardes de verano.

4.Es más fácil mantenerse

Las dietas son un gran sacrificio. Adelgazar supone una reeducación en los hábitos alimenticios que durante algunas semanas o meses implica un compromiso. Reducir el consumo de grasas, dulces, alcohol…y optar más por comidas saludables puede suponer un esfuerzo hasta que te acostumbras.

Sin embargo, una vez logrado el peso ideal, lo difícil es mantenerse. Es fácil volver a recuperar esos kilos si abandonas los hábitos adquiridos.

En verano, es una época buena para mantenerse porque apetecen comidas más ligeras, solemos comer más frutas, verduras, ensaladas, gazpachos…y no apetece tanto comer platos más calóricos.

Iniciar una dieta en verano es, por tanto, más complicado que hacerlo en los meses más fríos.

5.Las vacaciones dificultan las dietas

Perder peso antes del verano es más fácil porque tenemos menos días de vacaciones. Si es complicado hacerlo durante las Navidades u otras épocas festivas, más lo es cuando estamos libres 15 días o un mes seguido.

Si vas a un hotel, será complicado seguir la dieta; si quedas con amigos por las tardes, verás como piden un helado o un aperitivo con la caña y no te resistirás; la idea de sacrificarte en tus días de relax no la soportarás…En fin, que la cosa se complica y si aún no te has puesto en marcha con la dieta, volverás a dejarlo para “otra ocasión”.

A pesar de que aconsejamos perder peso antes del verano, con fuerza de voluntad y con razones de salud para tomar acción, la época del año es lo de menos. Lo importante es adquirir unos hábitos correctos de alimentación y conocer la forma idónea de comer en cada momento del día, según tu organismo y tus necesidades.

Alcanzar el peso ideal es posible: despídete del sobrepeso

Muchas personas se marcan el objetivo de alcanzar el peso ideal cuando comienza un nuevo año. Sin embargo, las excusas para iniciar una dieta o cambiar los hábitos de alimentación se alargan más de la cuenta y al final pasan días, semanas e incluso meses sin tomar acción.

Hay cientos de dietas para adelgazar y quizás ya has probado muchas de ellas. Puede incluso que hayas bajado algunos kilos pero, ¿qué ha pasado después para recuperarlos o incluso ganar más?

El problema es que nadie te ha guiado, no sabes lo que tu cuerpo asimila mejor, no comes lo que necesitas, no hay nada ni nadie que te motive, no sabes los problemas de salud asociados a la obesidad, estás desorientado y te encanta comer. 

Son las razones que más se repiten y que constantemente vemos en el centro Escudiet. Nuestros alumnos también tenían esos problemas que ya forman parte del pasado.

Queremos que conozcas nuestro método y tú decidas si esta vez será la última o si seguirás marcándote objetivos año tras año y, lo que es peor, seguirás sufriendo las consecuencias del sobrepeso.

1.Alcanzar tu peso ideal. ¿De qué va el método?

Se trata de un programa médico y educativo que consta de tres módulos de aprendizaje a lo largo de todo un año que tienen como finalidad la pérdida de peso y el mantenimiento posterior del peso alcanzado.

  • Lo primero que hacemos es una valoración inicial para saber si la persona es apta o no para seguir el método. A veces, la obesidad está relacionada con otros problemas como la diabetes o la ingesta de medicamentos y deben ser tratados de forma externa por los médicos especialistas en cada caso.

  • Una vez aprobada la evaluación, un equipo de profesionales (médicos, nutricionistas, psicólogos) se pondrá a tu disposición durante todo el año para asesorarte y dirigirte hacia tu meta. Además, contarás con material extra de información opcional y con una app móvil y un chat para preguntar cualquier duda a los profesionales durante las 24 horas de los 365 días que dura el método. Es algo  muy valorado por los alumnos que no aporta ningún otro método.
  • También contarás con una Calculadora de Alimentos, en la que podrás ver si lo que vas a comprar o consumir está permitido en tu caso o no puedes comerlo.

2. ¿En qué consisten los módulos del método Escudiet?

MÓDULO 1

El primer paso, dentro del Módulo I, es eliminar los kilos de más, hasta llegar a tu peso ideal, algo que se consigue en los 4 primeros meses. En este tiempo se elimina alrededor del 80% del peso que sobra.

El alumno recibe todo el material así como los alimentos permitidos, los que debe restringir y los que no puede consumir, de momento. No tendrás que seguir ninguna dieta concreta, ni pesar los alimentos, ni tomar ningún medicamento…Sólo necesitas aprender a comer lo que tu cuerpo necesita con los productos de tu despensa o de tu supermercado.

MÓDULO 2

Este módulo, que tiene una duración de cuatro meses, igual que los otros dos, tiene como objetivo la pérdida del 20% de peso restante que te queda para alcanzar el peso ideal.

A partir de aquí, se abre el abanico de los alimentos permitidos y podrás comer cosas que en el primer módulo estaban prohibidas.

MÓDULO 3

En los cuatro meses restantes, hasta finalizar el método Escudiet seguiremos acompañándote para mantenerte en el peso ideal que  ya habrás logrado.

3. ¿Hay un control presencial del peso?

Sí, en cada módulo deberás acudir al centro para verificar tu peso, aunque a través de la app deberás registrar tu peso cuando te lo solicitemos sin necesidad de moverte de casa.

Los controles presenciales se van espaciando a medida que avanzas con el programa y son cada vez menores. Aunque son pocos, algunos alumnos “engañan” al anotar su peso en la app y necesitamos saber que vas por buen camino.

No sólo tendrás que introducir tu peso en la app, sino que te pedirán que anotes por ejemplo si has tenido un evento y has comido lo que no debías, si has estado enfermo, etc…Toda información  es relevante.

4.¿Necesito una aprobación médica para comenzar el método?

Sí. La primera evaluación es precisamente para saber si eres la persona adecuada y si tu estado de salud permite iniciar el programa. Nuestros médicos tu estado metabólico y se asegurarán de descartar posibles contraindicaciones para comenzar y fijar tus objetivos de forma 100% personalizada.

5. ¿Hay alguna edad recomendada o máxima?

El método está pensado para niños, a partir de 7 años hasta personas adultas con un máximo de 65. En esa franja, cualquier edad es buena para comenzar.

6. ¿Me aseguran que mi peso se mantendrá para siempre?

Estamos seguros de que durante todo el año que estés con nosotros, estarás motivado y alcanzarás tu peso ideal. Te daremos todas las claves para mantenerte a largo plazo, pero no podemos asegurar que vaya a ser así, ya que dependerá de ti, de tu fuerza de voluntad, de tu salud o de otras complicaciones futuras que puedan surgir ajenas a nosotros.

Pero lo que podemos confirmar es que conocerás muy bien tu organismo, aprenderás mucho sobre nutrición y sabrás evitar errores que ahora cometes o hábitos que te benefician y que te hacen sentir mejor, por dentro y por fuera.

Como ves, alcanzar tu peso ideal es posible. Sólo necesitas tomar acción, dejar de ponerte excusas y confiar en profesionales.

Nos encantará recibirte, charlar contigo y resolver todas las dudas que puedas tener. ¡Ánimo!

10 consejos para superar con éxito la Navidad si estás a dieta

Diciembre es uno de los meses del año en el que la comida centra las reuniones familiares, de amigos y de compañeros de trabajo. Estar a dieta en Navidad no es la mejor idea. La mayoría de personas que aún no se han decidido por una alimentación saludable que les ayude a perder peso, dejan ese objetivo para después de las fiestas.

Sin embargo, tú ya estás a dieta porque llevas varias semanas o incluso meses. No quieres tirar todo lo que has conseguido por la borda por un pedazo de turrón, una copa de champán o un buen guiso de pavo en Nochebuena.

Cualquier acto social tiene como protagonista un buen menú y suelen ser platos tentadores a los que no nos resistimos. Y la Navidad es una de esas épocas en las que picar es demasiado fácil.

Ganar peso esos días es muy frecuente y el aumento de calorías que metemos al cuerpo es casi inevitable.

Sin embargo, los nutricionistas de Escudiet damos algunos consejos a todas las personas que están a dieta cuando llegan las Navidades y que no quieren dar un paso atrás.

1.Elabora tus menús con antelación

Comprar con antelación los productos que vas a necesitar para los platos de la cena de Nochebuena, o la comida de Navidad es una buena idea sobre todo para evitar la subida de precios en los días clave. El ahorro económico es una ventaja de planificar con tiempo, pero también el hecho de poder hacer una lista de compra con cabeza. Es decir, escogiendo aquellos alimentos más saludables y menos calóricos como verduras, carnes frescas mejor que fiambres o embutidos, pescados y mariscos

2.Los entrantes, ligeritos

Esos días solemos poner varios platos y en muchas casas es habitual comenzar con unos buenos entrantes. Te aconsejamos que elijas comidas ligeras, como ensaladas, consomés, mariscos al vapor o carnes magras. Los fritos, rebozados, salsas como mayonesa o ali-oli, hojaldres…es mejor evitarlos.

3.Empieza con los vegetales

Lo ideal es que la cena o la comida comience con platos a base de verduras, hortalizas o incluso legumbres. De esa forma, consumirás menos calorías. No olvides que después del primero, va un segundo e incluso un tercero y el postre.

4.Elabora la cantidad justa

Es muy común pasarse con las cantidades, bien por el miedo a quedarnos cortos y que alguien se quede con hambre o para evitar cocinar al día siguiente.

Además, si te organizas con tiempo como te hemos aconsejado, podrás comprar lo que necesites según los comensales que vayáis a juntaros. Cuanto más tengas en casa o en la nevera, más tiempo estarás consumiendo esas comidas.

5.Vigila el tamaño de las raciones

¿Eres de los que se le llena antes el ojo que el papo? Ese refrán tan conocido hace referencia al hecho de llenarnos el plato por las ganas de comer todo lo que vemos. No abuses con la cantidad. Es mejor servirse un poco de todo en el plato en lugar de estar picando sin controlar la cantidad que comes.

6.Modera el consumo de dulces

Cada vez vemos más pronto los turrones, polvorones, mazapanes…en los supermercados y la tentación de comprar alguno es grande, sobre todo si somos golosos.

Date un capricho, pero elige los días clave, como la Nochebuena, la comida de Navidad o en Año Nuevo. Si compras demasiado, es probable que en el mes de marzo sigas comiendo turrón e incluso en pleno verano tengas que acabar con los mazapanes que sobraron.

7.Come despacio y selecciona

Comer deprisa hace que a nuestro cerebro no le dé tiempo a mandar la señal al estómago para que éste perciba que está satisfecho. Por tanto, masticar bien y despacio evitará que ingieras más de lo necesario. Nunca debes comer hasta estar lleno o hinchado. Si quieres comer de todo, hazlo, pero en cantidades pequeñas y evitando repetir ración. Te sentirás mucho mejor y tu cuerpo lo agradecerá.

8.Ojo con las bebidas

El agua por supuesto debe estar siempre presente en cualquier celebración. Eso no impide que puedas disfrutar de una copa de vino, brindar con champán o tomarte una cerveza si lo prefieres durante esas reuniones con la familia o con amigos. Lo que sí debes moderar, o evitar si es posible, el consumo de bebidas alcohólicas como los licores, whiskies, ron…

9.Come menos, más veces

La recomendación de cinco comidas al día la hacemos siempre, no solo en Navidad y si estás a dieta. Si comes más veces será más fácil mantener la regularidad diaria y evitarás hacer comidas más copiosas. Llegar con demasiada hambre a la comida o a la cena provoca la necesidad de ingerir más y eso es lo que nos hace ganar peso.

Si te acostumbras y reeducas tu forma de alimentación verás que no tiene sentido pensar que “todo vale” o que “no pasa nada por dos semanas”.

10.No abuses del sillón y muévete

Aunque no te guste demasiado el deporte no aproveches los días de descanso para sentarte en el sofá durante horas. No decimos que tengas que apuntarte a la carrera de la San Silvestre, que no sería mala idea, sino que salgas, camines, pasees.

Es buen momento para disfrutar del recorrido por los belenes de tu ciudad, pasear por las calles iluminadas y ambientadas con el espíritu navideño, lanzarte a la pista de patinaje sobre hielo con tus peques o coger la bicicleta para bajar esa comida tan rica.

Estar a dieta en Navidad no supone grandes complicaciones si sigues estos consejos. Lo importante es disfrutar de estos días con la familia y los amigos sin obsesionarse demasiado con la comida. Haz que los protagonistas no sean los platos sino las personas y si te pasas algún día, levántate con ánimo para seguir adelante. Si estás en plena pérdida de peso, es posible que se frene esos días e incluso que aumente, pero nada que no puedas retomar si te lo propones y continúas con la fuerza de voluntad que has tenido hasta ahora.

¡Mucho ánimo y felices fiestas!

La obesidad y seis graves consecuencias para la salud

Hablar de obesidad y sus consecuencias es centrarse en los graves problemas de salud que ocasiona un exceso de peso. Se trata de una enfermedad crónica que es importante tratar y que cada vez afecta a más personas en el mundo occidental. Y lo que es peor, la población infantil es hoy día uno de los grupos de riesgo que

¿Qué es la obesidad?

La obesidad es un exceso de tejido adiposo (grasa) que tiene como consecuencia un aumento de peso corporal.

Los médicos consideran la obesidad una enfermedad crónica y compleja que suele originarse en la infancia o adolescencia y que está relacionada con factores genéticos y de conducta. Un exceso de alimentación y un mínimo gasto energético provocan un desequilibrio que favorece la acumulación de grasa y, por tanto, la obesidad.

Hablamos de un problema muy común en la sociedad occidental que debe afrontarse y prevenirse a tiempo desde edades tempranas.

Las personas con un exceso de peso están expuestas a riesgos mayores de padecer otras enfermedades. No es solamente un problema estético, sino de salud.

¿Cuándo se considera obesidad? Tipos

Lo primero que debes conocer es tu índice de masa corporal. La grasa corporal es la que una persona tiene en función de su peso y para calcularla sólo necesitas saber tu peso y tu altura.

La fórmula es la siguiente: IMC = peso/estatura² medida en Kg/m².

Aunque influyen otros aspectos como la edad, la raza, el sexo o la musculatura, con los valores aportados se puede tener una idea bastante clara de si hay obesidad y de qué tipo es.

Los valores normales son los que están entre un 10 y un 20% de grasa corporal respecto al peso total en el caso de los hombres y entre un 20 y un 30% en las mujeres.

Aquí tienen una calculadora de índice de masa corporal en la que puedes, de forma genérica, obtener unos datos iniciales para saber si tienes sobrepeso.

La Organización Mundial de la Salud clasifica la obesidad en función de esta tabla:

ÍNDICE MASA CORPORAL CLASIFICACIÓN
<16.00
16.00 – 16.99
17.00 – 18.49
18.50 – 24.99
25.00 – 29.99
30.00 – 34.99
35.00 – 40.00
>40.00
Delgadez Severa
Delgadez moderada
Delgadez aceptable
Peso Normal
Sobrepeso
Obeso: Tipo I
Obeso: Tipo II
Obeso: Tipo III

Por tanto, los tipos de obesidad serían:

  • Obesidad grado I: considerada de riesgo bajo
  • Obesidad grado II: supone un riesgo moderado para la salud
  • Obesidad grado III: es lo que se conoce como obesidad mórbida, con un factor de riesgo elevado
  • Obesidad grado IV, es la obesidad extrema

Además de estos tipos, se dan casos de la enfermedad en la población infantil y es principalmente en este sector en el que hay que hacer un esfuerzo en educarles para evitar problemas en la edad adulta.

Causas de la obesidad

La obesidad no es solamente un problema estético. Aunque la relación de la enfermedad con la baja autoestima de las personas que la padecen es evidente.

El rechazo social derivado de la apariencia física sigue siendo uno de las consecuencias psicológicas de la obesidad.

Sin embargo, más allá de ese componente psicosocial, lo más importante que debe preocupar a una persona obesa es su salud.

Entre las causas más comunes que se asocian a la obesidad están:

  • Problemas de tiroides, como el hipotiroidismo que produce un aumento de peso
  • Metabolismo lento
  • Desorden alimentario, con un exceso de grasas
  • Malos hábitos como el sedentarismo y la falta de ejercicio físico
  • La ingesta de algunos medicamentos que tienen como efectos secundarios el aumento de peso
  • Enfermedades del sistema nervioso como la ansiedad o la depresión

Consecuencias de la obesidad en la salud

Como decimos, la obesidad no es solamente un problema que afecta al estado físico de la persona que la padece sino también a su salud.

En algunos casos, deriva en enfermedades y trastornos graves que deben tratarse con la medicina.

Algunas de las consecuencias más comunes que están asociadas a la obesidad son:

1.PROBLEMAS CARDIOVASCULARES

La diabetes, en concreto la de tipo 2, así como la hipertensión y el colesterol son algunas de los efectos secundarios de la obesidad que pueden ocasionar otras patologías o problemas como un infarto de miocardio.

2.ARTROSIS

El hecho de que el cuerpo tenga un exceso de peso hace que el esqueleto sufra más desgaste y por tanto los huesos se vean afectados y se vayan degenerando, llegando a producir problemas de artrosis o de osteoartritis.

3.RIESGO DE CÁNCER

La relación entre el sobrepeso y el cáncer es algo que señalan desde hace muchos años los expertos. Los tipos de tumor que más se asocian a la obesidad son el de mama y el de colon, debido a la acumulación de grasa en nuestro organismo.

Sin embargo, la OMS (Organización Mundial de la Salud) incluye otros cánceres relacionados con el exceso de peso que son el de esófago, estómago, hígado, vesícula, páncreas y más recientemente ha incluido el de ovarios, tiroides y mieloma (cáncer de la sangre).

4.ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

Cansancio, fatiga y también dificultad al respirar que deriva en una falta de sueño y en otras enfermedades como la apnea del sueño, son otras consecuencias relacionadas directamente con una excesiva acumulación de grasa.

5.PROBLEMAS PSICOLÓGICOS

La baja autoestima que suelen tener las personas con sobrepeso debido al mayor rechazo social que encuentran, especialmente en la niñez o adolescencia, es otro efecto de la obesidad.

Muchas personas sufren de ansiedad y/o depresión que necesitan tratamiento psiquiátrico.

6.MENOR ESPERANZA DE VIDA

Todos los problemas relacionados con esa acumulación de grasa y kilos suponen una merma en la calidad y esperanza de vida.

Por regla general, los obesos viven menos años que las personas con un normo-peso ya que sufren efectos relacionados directamente con su salud.

Cómo tratar la obesidad

Es muy importante la prevención de la obesidad, especialmente en la población infantil. Ese aumento de peso durante la niñez es, muchas veces, el causante de la obesidad de los adultos.

Por tanto, es fundamental detectar a tiempo el problema y combatirlo.

Además, no basta con perder peso, sino que es necesaria una reeducación alimentaria, con métodos o programas basados en la modificación de los hábitos de conducta.

Un seguimiento personalizado, que además de tratar la obesidad, controle todas las enfermedades asociadas a la misma, así como el ejercicio físico y el control alimentario son fundamentales.

Como ves, la obesidad es más grave de lo que puede parecerte y por eso te animamos a que empieces a tratarte cuanto antes.