Cenas de empresa: 7 tips para disfrutar sin pasarte con las calorías

Cañas con la familia, dulces navideños, ir a ver las luces y merendar con los peques y sobre todo, las temidas cenas de empresa con los compañeros de trabajo ( y con los jefes).

En esta época del año son muy habituales esas reuniones en torno a una mesa.

Y aunque estés a dieta o tengas unos hábitos de vida saludables, no vas a ser la reina del brócoli en navidades, o el rey del smoothie de espinacas y manzana porque es imposible.

Nadie puede resistirse a las bondades de un buen mazapán y no vas a brindar con un batido détox porque para algo está el cava.

Eso sí, también sabes qué es posible mantener a raya las calorías y no sabotear los últimos meses que has cuidado tu alimentación para alcanzar un peso saludable. 

Te recomendamos llevar una “agenda de comilonas”. Sí, así sin anestesia, para que puedas decidir qué días te vas a permitir algunas libertades en tu dieta.

A continuación, te dejamos con algunos consejos para asistir  a esa cena o comida de empresa aunque estés a dieta.

1. Date un respiro

Que no cunda el pánico.

Acepta que no podrás ir a entrenar tanto como quisieras porque son fiestas y están para disfrutarlas.

Perder alguna clase no va a cambiar tu cuerpo y puedes recuperar el ritmo en enero. Aunque ya sabes que tampoco es mala ideal ponerte a dieta antes de Navidad. 

Eso sí, puedes intentar ir a tus recados del día a día caminando y hacer de las escaleras tus mejores aliadas

¡También puedes ser la reina de la pista de baile en la cena de empresa! El caso es ir quemando calorías.

2. Bebe agua con frecuencia

El líquido elemento es el que mejor quita la sed y el más saludable.

Bebe antes de comer para saciar el apetito. Si puedes, ya que estamos en invierno, pide agua del tiempo y si quieres engañar un poco a la vista e imaginar que estas tomando un gin, haz que te la sirvan con una rodaja de limón.

Si no puedes resistir la tentación y te apetece beber un poco, elige una copa de vino seco porque suelen tener menos azúcar, rebaja el alcohol de las copas y opta por los refrescos light o cero.

3. Elige bien el plato principal

Aunque los entrantes sean ensaladas o sopas, tienen salsas o aliños y por tanto, calorías.

Céntrate en un plato principal que realmente te apetezca y te sacie.

Si aun así te apetece un entrante, que por algo estás en la cena de empresa, puedes pedirte una crema de verduras, una ensalada sencilla o un gazpacho. De postre está bien una macedonia de frutas o un sorbete.

4. Vapor, plancha y horno

El modo de cocinado es muy importante y huir de los fritos es fundamental para no abusar de calorías en la cena de empresa.

Nuestro consejo es que descubras las bondades de los platos cocinados al vapor, a la plancha o al horno. Tienen muchas menos calorías que los fritos, rebozados o las tempuras y están deliciosos.

5. Cuidado con las salsas

Sin duda, uno de los placeres de la vida es mojar pan. Pero ojo, que la báscula se puede volver loca.

Por eso, escoge siempre antes un plato con salsa de tomate (tiene menos calorías) en lugar de uno con nata. Si además puedes añadir un poco de chili mejor porque ayuda al buen funcionamiento del metabolismo y da un sabor muy rico que si te gusta, aportará más gracia al plato.

6. Evita el pan en exceso

 Sí, en los restaurantes los hay de todas clases y son rebonitos, pero cuidado porque son calorías que tu cuerpo no necesita

¡No picotees antes de que te traigan la comida! Lo que sí puedes hacer es comer una rebanada durante la cena, pero evitar la tentación desde que lo llevan a la mesa, porque comerás más de la cuenta.

7. La cantidad sí importa

Si estás en la cena de empresa y no quieres estropear demasiado la dieta, presta atención a las cantidades.

De  vez en cuando puedes saltarte la dieta, y eso en estas reuniones con amigos y compañeros es inevitable.

Eso sí, con moderación. No hace falta dejar el plato relimpio, evita terminar las guarniciones como patatas fritas y opta mejor por unas verduritas al vapor.

Como ves, no hace falta renunciar a asistir a esa comida o cena por el simple hecho de estar a dieta estos días. Lo más importante, es que disfrutes y no tengas ningún cargo de conciencia.

Por qué no es mala idea adelgazar antes de navidades

Adelgazar antes de las navidades tiene sentido y te vamos a dar algunas razones por las que debes plantearte hacerlo ahora en lugar de esperar al mes de enero para empezar desde cero una dieta.

Como nos pasa a todos, seguro que cada año nuevo lo inicias con propósitos y buenas intenciones.

Dejar de fumar, mejorar las relaciones con tu pareja o familia, cambiar tus hábitos alimentarios, ahorrar y hacer ejercicio son los más frecuentes.

Pero has de reconocer que la mayoría de las veces, muchos de esos retos que te marcas queden en el olvido. Y en el caso de hacer dieta, van pasando las semanas y el momento ideal nunca llega.

¿Te suena?

Este año, si estás a dieta en Navidad puedes seguir estos consejos, pero sí eres de los que cree que será mejor dejarlo para el próximo año y que adelgazar en las semanas previas es una tontería, quizás cambies de opinión al leer esto.

La ropa te sentará mejor

En Navidad, nos arreglamos más. Tanto si vas a cenar a casa de tus padres, tus hijos o unos amigos como si lo haces en un restaurante o acudes a un cotillón de Nochevieja.

Y, ¿no será mejor que te hayas quitado un par de kilos para que ese traje te siente mejor?

En realidad, si piensas por qué quieres perder peso, seguro que una de las razones es mejorar tu físico. Y qué mejor momento para disfrutar de ese cuerpo que una época en la que te compras ropa nueva o te pones algo diferente.

Comerás menos en días clave

Aunque parezca una contradicción, cuando te marcas una fecha para una dieta, los días previos te pones las botas, como suele decirse.

Y fijar enero o el fin de las navidades para empezar un régimen es una mala elección si sigues esta práctica. Porque no es igual, empezar un lunes de una semana cualquiera en la que no hay tantas tentaciones que hacerlo justo después de unos días en los que la comida nos persigue por todas partes.

Es decir, si eres de los que suele atiborrarse antes de una dieta, lo mejor es que busques otro momento y que te deshagas de unos kilos antes. Aunque luego quieras retomarla más en serio en enero.

Te resultará más fácil hacer dieta 

Estamos hablando de perder unos kilos antes de que llegue la semana de Navidad, no de ponerse a hacer una dieta estricta porque no tiene mucho sentido en plenas fiestas.

A no ser que tengas mucha fuerza de voluntad, odies los turrones y no vayas a salir de cena ningún día.

Si de verdad necesitas perder peso, o tienes claro que no quieres retrasar más el momento de empezar una alimentación saludable, te costará menos si empiezas antes.

Uno de los consejos que hemos dado en este blog para triunfar con una dieta es marcarte objetivos realistas y empezar poco a poco. Y reducir el consumo de azúcares, grasas y alcohol los días o semanas previas te ayudará a ir acostumbrando al paladar y al cuerpo.

Estarás más animado

Si adelgazas antes de navidades seguro que estás más animado para salir a cenar, ponerte ese traje que te has comprado para la ocasión y darte algún capricho sin remordimientos.

Porque si ya has perdido unos kilos y estás orgulloso con el resultado, tendrás ganas de seguir adelante y ponerte en serio cuando acaben las fiestas.

Y siempre es mejor pedir un café sin azúcar con un pedazo de bizcocho que comerte ese pastel además de añadir dos cucharadas de azúcar. ¿No crees?

Ahora ya conoces algunas razones por las que adelgazar antes de Navidad puede ser buena idea.

Estos consejos también te servirán en caso de que:

  • Te encanten los mazapanes, turrones, champán, salsas, polvorones y estés deseando que lleguen esas fechas para comerlos.
  • Tengas muchos compromisos de cenas y comidas, tanto de amigos como de empresa o compañeros de trabajo y no quieras renunciar a disfrutar al máximo de las comilonas.
  • Prefieras llegar a esas fechas con parte del trabajo hecho, para que las consecuencias de los excesos sean mayores que si te mantienes en el peso actual.
  • Tengas un fiesta y necesites abrocharte ese pantalón o vestido que tanto te gusta sin tener que salir a buscar una talla más o a la modista a que te lo arregle.
  • Quieras hacer dieta después de Navidad para alcanzar tu peso ideal y mantenerlo siempre.

Es cuestión de plantearte si realmente merece la pena que hagas un pequeño esfuerzo antes de que lleguen esas semanas en las que la comida centra la vida de todas las casas.

¿Estás decidido o prefieres seguir pensando en Año Nuevo para empezar de cero una dieta seria?

 

7 trucos para evitar el picoteo por las tardes y mantener tu peso a raya

¿Eres incapaz de evitar la tentación de ir a la cocina cada dos por tres a picar algo?

Comer entre horas es algo muy habitual que nos pasa a todos. A unos les apetece más por las mañanas y a otros por las tardes. Y puestos a elegir, es mejor que lo más calórico lo dejemos para primera hora y evitemos comer más cuando se acerca la hora de irnos a dormir.

Pero a veces controlar ese impulso resulta complicado y más si estás toda la tarde en casa y tienes cerca la despensa. En momentos de estrés, preocupación, aburrimiento o alegría puede darte por vaciar la nevera o por todo lo contrario.

Así es que, además de eliminar ciertos malos hábitos que te ayudan a ganar peso, es importante que sigas algunos consejos que te encaminen más hacia una alimentación saludable.

1. Usa platos pequeños y cubiertos grandes

Puede parecer una tontería, pero está comprobado que, a mayor tamaño de la cuchara, menos comemos. De hecho, un estudio del Journal Consumer Research que descubrió que cuando usamos cubiertos más grandes comemos hasta un 20% menos.

Con el plato ocurre algo similar. Es una cuestión psicológica que nos lleva a ingerir más de lo que el cuerpo necesita y es mejor llenar hasta arriba un plato pequeño que hacer lo mismo con uno grande.

2. Come cinco veces al día

¿Sigues pensando que la merienda es solo un hábito para los pequeños de la casa? En realidad, todos deberíamos merendar. No solo por las tardes sino también a media mañana igual que hacen los niños en el cole.

Si comes más bien temprano, por la tarde tendrás hambre enseguida y será más complicado evitar el picoteo antes de llegar a la cena. Pero si comes a mediodía y un par de horas después te preparas algo sano para merendar, como un zumo, un yogur, un sándwich vegetal o unos frutos secos.

3. Mantén los dulces y snacks lejos de la vista

Hay estudios que relacionan la vista con lo que comemos en ese momento. Es decir, si tenemos delante un dulce o algo apetecible es más probable que nos lancemos y nos lo llevemos a la boca que si no lo vemos.

E incluso, solo imaginarlo mentalmente ya nos abre el apetito y nos mueve hacia la despensa, aunque no tengamos hambre.

Así es que, si quieres evitar tanto picoteo por las tardes, olvídate de eso que tanto te gusta y tantas calorías tiene y guárdalo en un lugar que no esté tan a la vista cada vez que entres en la cocina.

Otra opción mejor aún, es no comprar nada que no quieras comer. Si tienes la despensa siempre con bollería, cervezas en la nevera o patatas fritas en la despensa, será más difícil mantener a raya tu peso y tu apetito.

4. Haz tus propios snacks saludables

Si eres más de salado que de dulce, es bueno que tengas a mano unos snacks caseros a base de verduras, que son similares a las patatas fritas, pero mucho más saludables.

Cortar rodajas extrafinas de calabacín, patata, zanahoria o remolacha y hornéalas durante unos 30 minutos. Después puedes espolvorerar paprika o algún aditivo para que estén más sabrosas y disfrutar sin cargo de conciencia.

Es más lento y por eso, lo mejor es que prepares algunas bolsitas y las tengas en casa para cuando te entra ese ansía por picotear entre horas.

Hay más snacks que puedes comer entre horas, más allá de la bollería o los fritos.

5. Bebe con frecuencia

Está claro que no es lo mismo beber algo gaseoso o azucarado que tomar agua, que no llena lo mismo.

Lo que ocurre con el agua es que no hincha ni produce gases y lo mejor es que tampoco aporta calorías. Sin embargo, para evitar estar picoteando toda la tarde, si bebes con frecuencia y te mantienes hidratado todo el día, tendrás menos ganas de comer a todas horas.

Puedes alternar el agua con alguna otra bebida, como un té a media tarde e incluso un batido de fruta natural o smoothie de verduras para llegar a la hora de la cena con menos apetito.

6. Si comes, no hagas nada más

Es muy típico comer de forma compulsiva mientras ves una peli o tu serie favorita, porque no te das cuenta de lo que estás haciendo.

Lo mejor es que si vas a merendar, te vayas a la cocina, prepares ese picoteo saludable y recojas todo antes de seguir con otra actividad. De esa forma, no estarás comiendo más de lo necesario, sino justo lo que te apetece.

7. Duerme lo suficiente

El descanso es fundamental para evitar picar entre horas constantemente. Porque si duermes bien y estás descansada, no tendrás estrés que es muchas veces el desencadenante de esas comidas frecuentes.

Además, cuantas más horas duermas, menos tiempo tienes para pensar en comida y pasar por la cocina. Por eso, en verano que los días son tan largos y nos acostamos más tarde, solemos picar más.

Son algunos consejos de expertos y nutricionistas que te ayudarán a reducir la cantidad de calorías que comes entre horas, mientras estás en casa o en el trabajo. Si quieres leer algunos trucos más entra aquí.

La mejor manera de reducir el consumo de azúcar, ¿son buenos los edulcorantes?

Llevar una vida saludable evitando el exceso de azúcar no es fácil teniendo en cuenta la gran cantidad de alimentos que contienen sacarosa.

Los supermercados están llenos de productos azucarados. Y no solo hablamos de los dulces como tal o el chocolate, sino que muchas veces están presentes en alimentos que no creemos que llevan azúcar, como el tomate frito y otras salsas.

Así es que, cuando te pones a dieta para bajar de peso, o simplemente quieres reducir la cantidad de azúcar que consumes por salud, te resulta complicado. Porque, además estamos demasiado acostumbrados a sabores dulces y la tentación es difícil de evitar para los más golosos.

Cuando éramos pequeños, nos daban los yogures sin azúcar y no nos resultaban tan amargos como ahora. Tampoco tomábamos tanta bollería industrial, ni zumos, refrescos o lácteos plagados de azúcar como hay ahora. Pero si ahora intentas dar a un niño un yogur natural pondrá cara extraña igual que si estuviera chupando un limón.

Entonces, ¿qué puedes hacer para evitar el azúcar?

En este artículo, hablaremos e de los diferentes tipos de edulcorantes que se pueden encontrar en el mercado. Pero antes de tomar una decisión por tu cuenta, te recomendamos acudir a un nutricionista o dietista que sabrá aconsejarte lo mejor para tu dieta en función de tus necesidades.

Edulcorantes naturales, ¿más saludables?

Seguro que has leído o escuchado que existen alternativas más sanas para aportar ese sabor dulce a los alimentos. La miel, los jarabes o siropes, la melaza o el azúcar moreno son algunas de las opciones que te habrán dado en alguna ocasión y estás probando.

Pero, no te engañes más.

Como dice en este artículo, el nutricionista Juan Revenga, estas sustancias son prácticamente iguales que el azúcar y, por tanto, no suponen una opción más “saludable”.

Lo que hoy día tratan de vendernos como sano, muchas veces no lo es y tras su etiquetado se esconden otras sustancias. Deberías prestar atención a esos nombres que no conoces o que suenan mejor bajo la apariencia de ser más naturales o sin azúcar.

¿Los edulcorantes artificiales son buenos?

Ahora que tienes claro que ni la miel, ni ningún tipo de sirope ni el azúcar moreno son lo que estaban buscando, te preguntarás qué ocurre con lo que conocemos como edulcorantes artificiales.

Es cierto que no contienen calorías como el azúcar, por lo que son una elección más acertada que los anteriores. Pero en realidad, el gusto por el dulce no desaparecerá y tenderás siempre a consumir alimentos dulces, sean con azúcar o edulcorados.

A veces, las etiquetas de light o cero azúcares dan lugar a una concepción errónea de ser mucho más adecuados. Si bien, no contienen azúcar si que llevan otras sustancias que no siempre son más saludables.

Pero en cuanto a los edulcorantes, puedes usarlos en lugar del azúcar para reducir las calorías de consumes si estás haciendo una dieta para bajar de peso, o si tienes alguna enfermedad como diabetes. Aunque lo mejor en este caso es que los compres y añadas a tus alimentos para controlar la cantidad que echas.

Aportan mucho más dulzor que el azúcar en sí y, por tanto, la cantidad que añades es menor. Sin embargo, como decíamos antes hay un inconveniente y es que, tu organismo seguirá demandado ese sabor dulce que tanto te agrada.

Otra desventaja que señalan algunos expertos es que hay edulcorantes artificiales que consumidos en exceso pueden dañar tu salud. Y aunque no hay estudios que relacionen directamente su consumo con algunas enfermedades, en países como Estados Unidos se prohibió el aspartamo durante años, uno de los más conocidos.

¿Cómo reducir el consumo de azúcar?

En realidad, la respuesta sería tratar de crear unos hábitos saludables, adaptando a nuestro paladar el sabor de los alimentos como tal, sin añadir sacarosa. Sería el caso de los yogures, la leche, los zumos, el café o las infusiones.

Porque cuando te quieres comer unas galletas o un bizcocho, no es solo el azúcar sino la harina o la mantequilla lo que afecta a las calorías y al consiguiente aumento de peso.

Lo mejor es que restrinjas el consumo de alimentos procesados y procures aumentar el de los naturales o ecológicos, sin dejarte engañar por ciertas etiquetas, si tu objetivo es adelgazar. En cuanto al azúcar, necesitarás un tiempo para acostumbrarte a reducir su cantidad o incluso eliminarla casi por completo, pero una vez que lo hagas no la echarás de menos y notarás sus efectos beneficiosos en tu peso y tu salud.

Te darás cuenta de los excesos que has estado cometiendo y cuando te den a probar algo demasiado dulce no te agradará o te resultará muy empalagoso.

Alimentos prohibidos y permitidos durante una dieta de pérdida de peso

Los alimentos prohibidos en una dieta para perder peso suelen coincidir en la mayoría de ocasiones. Especialmente, las primeras semanas y cuando tus hábitos requieren un cambio paulatino que más adelante puedas mantener en el tiempo.

Durante una dieta, tienes tentaciones que a veces son difíciles de evitar, pero que una vez superadas, estarás mucho más cerca de la meta que te has marcado.

Si tu objetivo es llegar a un peso óptimo, ya sabes que la alimentación es el primer paso una vez que has detectado la causa de tu sobrepeso. Porque puede que el problema no sea la comida, sino que influyan otros factores que desconoces y necesites acudir a un nutricionista.

Seguir un régimen para adelgazar por una temporada y sufrir el efecto rebote no tiene mucho sentido. Y menos, recuperar lo perdido en mucho menos tiempo de lo que has empleado en deshacerte de esos kilos.

Hay algunos consejos que puedes seguir para llegar con éxito hasta el final de una dieta pero toma nota también de los alimentos que normalmente tendrás que eliminar durante la fase inicial de adelgazamiento en la mayoría de dietas que sigas.

Te damos un listado con aquellos grupos de alimentos que se incluyen en las dietas para que sepas, a grandes rasgos, cuáles son los más aconsejables y aquellos que es mejor evitar o al menos limitar su consumo al menos durante la fase de pérdida de peso. Una vez superada, podrás ir incorporándolos a tu día a día, como te indicará tu nutricionista si es que recurres a un profesional para que te ayude.

Los alimentos más adictivos

Hay una serie de alimentos que será mejor que no tengas en casa para evitar tentaciones y que son considerados adictivos.

  • Los dulces como el chocolate, la bollería, las galletas, los helados y en general, los postres.
  • Los snacks salados como galletitas, patatas fritas, aperitivos de maíz, snacks de sabores intensos que se absorben rápido. (Cuanto más sabor, como a queso, barbacoa, jamón…más adicción crean y no podrás parar hasta terminar con la bolsa).
  • La comida rápida tipo pizzas, hamburguesas, perritos calientes, frituras como roquetas, empanadillas, precocinados, rebozados…
  • La pasta y arroces, especialmente con sus correspondientes salsas y condimentos.

Las carnes restringidas y permitidas en una dieta

Las mejores dietas son las que incluyen todos los grupos de alimentos, cada uno en su justa medida. Incluir en la alimentación, carnes, pescados, lácteos, huevos, frutas y verduras es indispensable para adquirir esos hábitos saludables a los que debes orientar la dieta.

De esa forma, aprenderás a comer sano y será mucho más complicado volver a recuperar el peso perdido.

En cuanto a la carne, hay algunas más adecuadas que otras:

Carnes que sí puedes comer:

Ternera, buey, jamón serrano, jamón ibérico, jamón de pavo y de pollo, cecina ahumada, jamón york 0%, gallina, pavo, pollo, caza menor (conejo, perdiz.

Y también vísceras, como hígado, riñón y del cerdo, las partes del solomillo y lomo.

Carnes que debes evitar:

Del cerdo: las chuletas, pancetas, costillas y restos de partes.

El cordero en general.

La caza mayor, como el jabalí, corzo, ciervo o el venado.

Y también el pato, la oca y la piel de aves, incluso la del pollo.

Los pescados que puedes comer y que no debes en una dieta

Respecto a los pescados, están permitidos en general casi todos e incluso las conservas al natural.

Lo que debes restringir son aquellas conservas que van en aceite o en escabeche, así como los palitos de cangrejo, surimi o gulas y el salmón ahumado, que es más graso.

Las dietas y los lácteos

En una dieta de pérdida de peso, lo ideal es que cambies los lácteos más grasos por los desnatados.

Sustituye la leche entera por desnatada y haz lo mismo con los yogures, evitando aquellos que llevan trozos de frutas o muesli, que ya tendrás tiempo de incluir.

Con los quesos, acostúmbrate a los blandos o al requesón 0%

Verduras y frutas que es mejor evitar

Una alimentación saludable incluye vegetales, legumbres y por supuesto fruta.

De hecho, ya sabes que hay dietas exclusivas con estos grupos de alimentos, que muchos dietistas desaconsejan.

Aunque creas que todas las frutas o verduras están permitidas y puedes comer lo que te de la gana, en realidad hay algunas que tendrás que limitar si quieres resultados y si tienes sobrepeso.

Las frutas prácticamente todas están permitidas, a excepción del aguacate que es la más grasa. Y con las verduras, las menos recomendadas en las primeras semanas de una dieta para perder peso están las habas, el maíz, la remolacha, la patata y los guisantes.

 Condimentos permitidos en una dieta

Cambiar los hábitos alimentarios no es fácil. El metabolismo necesita su tiempo para procesar las comidas y te irás adaptando poco a poco.

Sustituir tus macarrones con tomate frito por brócoli o calabacín hervido te costará, pero siempre se lleva mejor si aderezas tus platos con condimentos siempre y cuando que no estropees el plato principal con ellos.

Desde la Escuela de Reeducación Alimentaria Escudiet, aconsejamos los siguientes condimentos en las dietas de pérdida de peso:

  • Permitidos: Ajo, albahaca, aromas sin azúcar, azafrán, cacao sin azúcar, caldo concentrado, canela, clavos, comino, cilantro, edulcorante (aspartamo, estevia…), estragón, jengibre, zumo de limón, menta, nuez moscada, perejil, pimentón, pimienta, romero, salsa de soja, salvado de avena, salvado de trigo, vainilla, mostaza Dijon, sal, vinagre y aceite de oliva.
  • Con control: Gelatina en polvo, aceite de girasol o colza, maicena, mayonesa casera, kétchup light y salsa de tomate.
  • Prohibidos: Las mantequillas y margarinas, los chocolates, la nata líquida, el kétchup, la mayonesa industrial, las aceitunas, los frutos secos, el azúcar y el aceite de parafina.

En cuanto a los huevos, los puedes comer de gallina y cordorniz, y sobre los mariscos, también tienes vía libre.

Está claro que las dietas suponen un esfuerzo y que el éxito dependerá de ti. Sin embargo, buscar ayuda profesional es una manera de motivarte y encontrar ese impulso que necesitas para no tirar la toalla y seguir unas pautas alimentarias que te servirán para mantener el peso logrado para siempre.

Los 5 deportes para principiantes para ponerse en forma en 4 semanas

¿Te gustaría ponerte en forma sin demasiado esfuerzo en solo cuatro semanas incluso si no has hecho deporte en tu vida?

El ejercicio puede suponer un esfuerzo demasiado grande cuando no estás acostumbrado a hacer nada. Comenzar algo siempre requiere sacrificio, pero al final suele compensar.

Posponer una y otra vez el momento no sirve de nada y si hubieras empezado la primera vez que te lo planteaste, ahora estarías disfrutando de tu salud, física y mental. Por no hablar de la ilusión que hace tener que comprar ropa nueva cada mes o que te paren por la calle para decirte el cambio que has pegado y lo bien que te sienta.

Hay algunos deportes recomendados para principiantes con los que podrás ponerte en forma en menos tiempo del que crees. Además, es probable que te enganches y en pocas semanas, más que un esfuerzo será una necesidad que tu cuerpo te va a reclamar.

¿Has oído eso de “cuanto más se duerme, más se quiere dormir”?

Pues con el deporte ocurre lo mismo. Cuando uno empieza, cuesta parar.

5 deportes para principiantes: en forma en 3, 2, 1

Antes de continuar, ten en cuenta que el deporte es buenísimo para la forma física y también para la mente, pues ayuda mucho a despejarse y dejar las preocupaciones en un segundo plano.

Pero una recomendación antes de que sigas leyendo, muy importante para que no te engañes, es que la alimentación es el 60% o más de los resultados que tengas.

Sobre todo, si tu objetivo es la pérdida de peso.

Dicho esto, ahí va el listado de esos 5 deportes por los que puedes comenzar si no estás acostumbrado a hacer nada o llevas tiempo sin moverte.

1.Bailes de salón o danza oriental

Acudir a una academia o a un profesor particular para aprender a bailar es una buena idea.

Aunque nunca hayas bailado, pasarás por diferentes niveles que empiezan en nivel 0 o básico e irás aprendiendo poco a poco.

Por muy poco que hagas, piensa que esa hora no estarás picoteando lo primero que veas en la nevera o de terracitas con los amigos disfrutando de una cerveza o un helado.

Si crees que no tienes fuerza de voluntad para hacer deporte por tu cuenta, al aire libre o en un gimnasio, lo mejor es que elijas actividades dirigidas de un par de días a la semana con un horario fijo.

2. Fitness dirigido

 Otra opción para las personas que necesitan motivación para hacer ejercicio es acudir a un entrenador personal que haya en tu lugar de residencia.

Algunos incluso trabajan a domicilio y pueden ir a tu casa para que la excusa de la pereza de salir no sea un impedimento cada dos por tres. Porque al principio, es muy probable que la lluvia, el frío, el calor, la telenovela o el partido de fútbol sean el pretexto perfecto para no hacer deporte.

Si no encuentras un personal trainner a domicilio, busca uno que trabaje al aire libre, porque es mucho más atractivo que hacerlo en un espacio interior. No pienses en la temperatura, porque enseguida entras en calor en invierno y en verano elegirás las primeras horas de la mañana o últimas de la tarde.

3. Montar en bicicleta

 ¿Acaso crees que para montar en bici necesitas ser todo un experto y tener la mejor y más ligera del mercado?

No estamos hablando de correr una maratón, ni de convertirte en Perico Delgado en dos meses, pero sí de mover el cuerpo sin que tengas que sudar la gota gorda tras los primeros 100 metros.

 Será suficiente con una bici de paseo o esa de montaña de tu primo que se compró y tiene muerta de risa en un trastero. Pídesela y prueba.

Lo mejor es que al principio, escojas una zona transitada, con carril bici, para que puedas distraerte durante el paseo y no te resulte aburrido sino todo lo contrario.

O anima a un amigo que no tenga mucha experiencia y vaya a tu ritmo.

Es uno de los deportes para principiantes más completo que puedes empezar en cualquier momento del año sin tener que depender de nadie, más que de tu bici. 

4. Paseos ligeros

El running está de moda y puede que te haya tentado alguna vez.

Pero si nunca has hecho deporte, no conviene que empieces por ahí y si lo haces ten muy en cuenta los consejos para corredores novatos.

Lo mejor es comenzar caminando a paso ligero y hacerlo a diario, siempre y cuando tengas tiempo y puedas dedicar una hora de la mañana o la tarde para pasear.

De no moverte a caminar todos los días hay un gran cambio físico que apreciarás enseguida y, quién sabe, quizás en unas semanas lo cambies por el running y te enganche tanto como a los miles de aficionados que hay.

5. Natación

Otro de los deportes más completos es la natación, tanto para principiantes como para un nivel más avanzado.

Nadar es beneficioso por muchos motivos, empezando por el sistema cardiovascular y respiratorio. Porque al estar en continuo movimiento, realizan ejercicio aeróbico constantemente sin darte cuenta.

O al menos, no como cuando estás fuera del agua.

Con la natación se fortalecen todos los músculos, especialmente los bíceps, tríceps, glúteos, abdominales y pectorales. Pero en general, se ejercita todo el cuerpo. Y puedes hacerlo tanto en verano como en invierno, en piscinas públicas o privadas, siendo un deporte muy accesible para todo el mundo.

Cuanto antes tomes una decisión, antes notarás los resultados. Porque ya sabes que dejarlo para más adelante, supone que al final ese momento no llega. Estos son solo una muestra de todo lo que puedes hacer, desde bailar hasta nadar, pero también está el pilates, la electroestimulación o el tenis, por citar alguno más.

Pero recuerda que, si lo que quieres es bajar de peso, tendrás que complementarlo con una alimentación sana y en algunos casos, si necesitas perder 10 o más kilos, lo suyo es buscar ayuda profesional o un método efectivo para lograr tu objetivo.

¿Decidido a poner en marcha el reto?

¿Estás a dieta y tienes una boda? Trucos para disfrutar sin estropearla

Septiembre es un mes muy propio para casarse. Todavía hace buen tiempo y normalmente las temperaturas no son tan elevadas como en pleno verano. Pero si vas de boda y estás a dieta, seguro que te preocupa saltártela ese día.

Porque es cierto que, en las bodas hay muchas tentaciones. Embutidos de primera calidad, platos calóricos condimentados con salsas, postres originales y deliciosos, bebidas de todo tipo y un sinfín de alimentos que no comes todos los días.

Puede que no te importe olvidar por un día la dieta y quieras disfrutar al máximo del evento. Especialmente si se trata de una persona muy allegada. Y en este caso, no vamos a reprocharte nada porque estás en todo tu derecho. Así es que, aprovecha.

Pero puede que no quieras que tanto esfuerzo se vaya por la borda en un par de horas. Ahora que estás siguiendo un método para perder peso efectivo y te sientes motivado.

Entonces, presta atención a estos trucos para no estropear la dieta en la boda.

No vayas con hambre

 Si la boda es a mediodía, procura desayunar bien y tomarte tu almuerzo de media mañana. Porque si llegas a la hora de comer con hambre, será muy complicado resistir a tantas delicatesen.

Y si es de tarde, come bien y si te da tiempo, merienda. De esa forma, no te pasarás con la comida y solo tomarás lo justo.

Atento a los más “comilones”

En una mesa siempre hay personas que comen más que otras. No es que tengas que ser el que deje el plato lleno, pero tampoco es necesario que lo dejes limpio.

Y si tu pareja, o compañero de al lado es de los que disfruta comiendo, ofrécele un poco más antes de empezar tu plato. Porque si no, parecerá que le estás dando las sobras y eso no sienta bien.

Retírate a tiempo

Como te dijimos al inicio, si la boda a la que vas cuando estás a dieta es de un íntimo amigo o un familiar, no te comas la cabeza. Disfruta que ya tendrás tiempo de compensar los excesos.

Pero si no es un evento demasiado cercano, o acudes por compromiso o como “invitado rebote” (en realidad invitaron a tu pareja), lo mejor es que no te vayas muy tarde.

Cuantas más horas pases delante de comida apetecible y cerca de una barra libre, más posibilidades habrá de caer.

Así es que, si estás a dieta y vas de boda, no hace falta que te pases toda la noche de fiesta.

Selecciona según tus gustos

Uno de los consejos para no estropear una dieta en vacaciones es que no seas demasiado estricto. Porque al final, hay que ser realista sin exigirte más de lo que puedas cumplir.

Si te encantan los dulces, adelante. Pero entonces, reduce la cantidad de comida de otros platos. O restringe el consumo de alcohol o de refrescos azucarados durante la fiesta.

Y si lo que más adoras es el embutido, date el capricho de catar un buen jamón o un pedazo de queso. Pero no te pases con el postre, y si puedes, evítalo.

Modera la bebida

El alcohol engorda. Sí, lo sabes.

Y aunque no suelas beber mucho, todos sabemos lo que pasa en una boda. Que apetece una copita de vino o tu combinado preferido.

Si estás a dieta, lo mejor es que restringas la bebida. Una o dos copas están bien, si vas a pasar horas en la fiesta. Y entre una y otra, puedes alternar con algún refresco light o cero. O hidratarte con agua.

Baila y muévete

Algo que sí tienes que hacer, estés o no a dieta en una boda, es moverte lo más posible.

No se trata de estar danzando de una mesa a otra durante el almuerzo, pero sí de evitar el sedentarismo innecesario.

Ve tú a por otra bebida a la barra, en lugar de pedir a alguien que te la acerque. Y hazte dueñ@ de la pista el mayor tiempo posible.

Porque comer y sentarse es lo peor que puedes hacer.

Informa a tus conocidos

Para evitar que una amiga te ofrezca otra copa. O que tu primo te traiga unas golosinas del Candy bar, será mejor que les tengas informados de que estás a dieta.

Y es que a veces, el compromiso de coger algo que te ofrecen con buena intención puede hacer que comas más de lo que te quieres o puedes.

Si les adviertes, podrán incluso ayudarte a llevarlo mejor, comiendo menos o evitando hacerlo delante de ti.

No pienses en la comida

Es complicado, sobre todo si te gusta comer. Pero lo mejor es que te mantengas alejado de los camareros que pasan constantemente en el cóctel. O de las mesas con productos para degustar y de los buffets libres.

Procura disfrutar al máximo tu presencia en la boda, charlando con tus allegados, bailando con los amigos o conociendo nuevas personas interesantes.

Cuanto menos pienses en la comida y más te entretengas, más fácil será evitar tentaciones.

Estar a dieta e ir de boda no son incompatibles. Es cuestión de amoldarse y de tener claras las preferencias. Porque si vas a sufrir, para eso mejor no ir u olvidarse de la dieta por un día.

Tienes estos trucos para disfrutar del evento, pero también la opción de pecar y reiniciarla al día siguiente con más ganas.

¿Por qué opción te decantarías?

¿Necesito un nutricionista? Casos en los que has de recurrir a un profesional

En las últimas décadas, las tasas de personas con obesidad o sobrepeso en el mundo se han disparado. Y en España las cifras son alarmantes, tanto en adultos como en niños. Por eso, acudir a un profesional para liberarte del sobrepeso es tan importante y queremos responder a la pregunta que muchas personas se hacen de ¿necesito un nutricionista?

Está claro que seguir una dieta no es fácil. Y que si te gusta comer, resulta muy complicado restringir ciertos alimentos y adaptarse a nuevos hábitos.

Pero tu salud empieza a deteriorarse y lo en principio puede parecer un problema físico, llega a convertirse en una enfermedad que trae tiene otras consecuencias más graves.

Problemas para respirar, dificultad al caminar o subir escaleras, baja autoestima, mal funcionamiento de los órganos vitales, enfermedades cardíacas, mayor riesgo de cáncer o de diabetes tipo II… son algunas complicaciones derivadas de la obesidad.

Pero lo bueno es que perder peso y alcanzar el óptimo para gozar de una buena salud es posible. Y si sigues los pasos adecuados con un método guiado y con ayuda, lo lograrás en menos tiempo del que crees.

Entonces te estarás preguntando…

¿Necesito un nutricionista?

Acudir a un  profesional de la alimentación y dietética para bajar de peso no solo es recomendable. A veces, es imprescindible. Sobre todo, cuando el peso a perder supera los 10, 20 ó más kilos.

Acudir a un nutricionista para adelgazar es, a veces, imprescindible

El nutricionista es un titulado universitario experto en alimentación, nutrición y dietética. Conoce a la perfección cómo funciona el organismo y sabrá guiarte para mejorar tu salud a través de unos hábitos correctos.

Algunas razones por las que deberías acudir a un nutricionista son:

Has probado muchas dietas sin éxito

Si has iniciado demasiadas dietas de adelgazamiento por tu cuenta o con alternativas no convencionales y no has conseguido tu objetivo, acude a un/a nutricionista.

Porque ellos sabrán qué ha fallado y qué hacer para que esto no vuelva a ocurrir. Te pautarán la dieta más adecuada según tu caso y también te indicarán otros pasos a seguir durante el tiempo que dure y cuando finalice.

Debes perder más de 10 kilos

 Si tu peso ideal está muy alejado del real entonces lo mejor es contar con la ayuda de un profesional de la nutrición.

No es lo mismo querer perder un par de kilos que una docena o más. Y tampoco las pautas serán las mismas.

Además, cuando hay sobrepeso no solo tendrás que restringir ciertos alimentos e incorporar otros sino hacer ejercicio o mantenerte hidratado.

Comes sano y no adelgazas

 Si eres de las personas que no entiende por qué su peso va en aumento o no baja a llevar una alimentación saludable, necesitas consultar con un especialista.

Es posible que la causa sea otra afección como un cambio hormonal, de metabolismo o algún medicamento.

Un nutricionista valorará estas posibilidades y te hará un estudio inicial antes de comenzar cualquier dieta o tratamiento para adelgazar.

No tienes fuerza de voluntad

Algunas personas no hacen deporte si no se apuntan a un gimnasio o no realizan alguna actividad en compañía.

Y muchas otras no consiguen cambiar sus rutinas de alimentación si no tienen a alguien encima que les motive e impida abandonar antes de tiempo.

Si eres de estas, lo mejor será que acudas a un nutricionista o a un centro especializado en pérdida de peso. El hecho de estar “controlado” y de invertir una cantidad de dinero en ello, te motivará para seguir adelante.

Tu peso afecta a tu salud

Como ya sabes, el físico no es la única motivación que debes tener. Porque lo más importante es gozar de buena salud y con sobrepeso, tarde o temprano empeorará.

En caso de que la obesidad esté empezando a afectar a tu salud, no retrases más el contacto con un nutricionista.

Sabrá organizar tu dieta para que pierdas el peso que necesitas. Pero tendrás que tratar esas otras afecciones con cada especialista. Aunque, cuando llegues a tu peso óptimo seguramente que muchas de ellas remiten.

Tras una reducción de estómago

Las operaciones de cirugía bariátrica de bypass gástrico requieren cuidados posteriores que implican cambios en la alimentación.

En este caso, es necesario acudir a un nutricionista para que diseñe una dieta personalizada con las cantidades que tu estómago puede asumir tras la operación.

Tienes problemas digestivos

No todas las comidas sientan igual a las personas. Es posible que algunos alimentos te produzcan ardores o tu organismo no procese bien. Y, sin embargo, otros que no consumes podrían mejorar tu digestión.

El control de comidas con un experto en dietética será básico para tratar este problema y aliviar esas molestias.

Son algunas de las razones por las que es recomendable acudir a un nutricionista pero en realidad tú decides.

¿Quieres seguir así o poner fin a un problema de sobrepeso que tiene otras consecuencias derivadas?

Tips para no engordar en vacaciones sin sacrificarte demasiado

Las dietas en la época estival son difíciles de seguir. Hay razones por las que hacer un régimen para adelgazar antes del verano es lo mejor. Si no quieres engordar en vacaciones y tirar por la borda todo lo que has conseguido, debes tener cuidado con la alimentación. Y también con algunos hábitos que te hacen descuidar la línea.

En verano, todo influye y se pone en nuestra contra para seguir una dieta. Los cambios de hora, las largas tardes de julio y agosto, las vacaciones en la playa y el chiringuito, el calor…hacen que cambiemos nuestra rutina habitual.

Pero no hay que dejarse llevar demasiado por estas costumbres veraniegas. Porque cuando llegue el otoño y te subas a la báscula, te arrepentirás.

Y te costará mucho más volver a tu peso, a no ser que recurras a ayuda profesional o un método efectivo que te asegure librarte de esos kilos.

No es necesario ponerse a dieta en vacaciones, porque hay que ser realista. En verano, es complicado, aunque no imposible y el descanso es para liberarse. No debe suponer un estrés sino todo lo contrario.

Nunca es tarde para empezar a cuidarse y  seguir unos hábitos más o menos sanos no cuesta tanto.

Sea cual sea la fecha de tus vacaciones toma nota de estos consejos y disfruta de ellas a tope.

No marques metas imposibles

Disfrutar con una cerveza bien fresquita a media mañana, un helado después de cenar o unas patatas de aperitivo es habitual en vacaciones.

Si eres demasiado exigente y restringes tu alimentación al máximo, lo que puede ocurrir es que te canses pronto. Y te saltes todo lo que te habías propuesto.

Por eso, lo mejor es ser realista. Y evitar ciertas comidas en exceso sin limitarlas por completo.

Más vale que de vez en cuando te des un capricho a que aguantes días o semanas y de golpe comas más de la cuenta.

Más fruta y menos patatas

Los snacks salados son muy apetecibles casi a cualquier hora. Y si eres más goloso, los dulces siempre son una tentación.

Si no quieres engordar en verano, restringe ese picoteo y sustitúyelo por fruta fresca, batidos naturales (smothies) o limonada casera.

Además de ser mucho más saludable, son refrescantes y con el calor apetecen más que en cualquier otra época del año.

Si no eres capaz, al menos alterna y siempre es mejor que lo más calórico lo dejes para las mañanas y lo más ligero para las tardes.

Cuando te vayas a la playa o a la piscina, puedes llevar otros alimentos saludables para picotear que calmarán ese apetito que entra con el agua.

El pescado, mejor que la carne

Si te vas a la costa, no hay nada mejor que pescados y mariscos como gambas, navajas, mejillones o calamares.

El pescadito frito también es muy típico de estos sitios y si vives en interior, no lo tienes todo el año. Así es que, aprovecha.

Es cierto que el rebozado y el aceite no conviene todos los días, pero de vez en cuando durante las vacaciones, puedes darte el capricho.

La carne es mucho más grasa y calórica. Por eso, es mejor evitarla o reducir su consumo en vacaciones.

Otra opción muy saludable, es consumir verduras a la plancha. Calabacín, espárragos, cebolla, pimiento, champiñones… saben mucho mejor a la barbacoa y sirven tanto como picoteo como para cena ligera

Evita ropa demasiado amplia

Engañarse a sí mismo no vale de mucho. Reconoce que prefieres no mirarte esos michelines para seguir comiendo lo que te apetezca.

Taparte o esconder esos kilitos de más con ropa suelta hará que a final de verano, la báscula lo note más de la cuenta. Y la ropa de invierno no te abrochará.

Prueba a ponerte un pantalón de tu talla de los que te pones en otoño un día que no sea demasiado caluroso. O comprarte camisetas más estrechas (no pequeñas).

Al final, el hecho de querer disimular el peso no sirve de nada, más que para evitar poner el freno a tiempo. Así es que, cuídate y sé realista con lo que hay.

Camina, camina y camina

En la playa, túmbate al sol, toma un café en el chiringuito, date un baño y camina. Los paseos por la orilla vienen muy bien y no suponen gran esfuerzo.

Cuando las temperaturas son muy altas, el deporte es un riesgo. Por eso, evita las horas de más calor y protégete bien.

Caminar por el paseo marítimo después de cenar es una gozada. Y siempre es preferible a sentarse hasta la hora de dormir en una terraza o en el sofá del apartamento.

Mucha hidratación

Si beber agua y estar hidratado es fundamental durante todo el año, más aún en verano. Con el calor, necesitas ingerir mucho más líquido, ya que este se elimina constantemente a través del sudor.

El agua es tu mejor aliada. Lleva siempre una botella bien fresquita a la playa, a la piscina o al paseo. Y si te cuesta beber tanta agua, alterna con algo ligero, sin gas ni azúcar como té, limonada natural o refrescos light.

Beber antes de las comidas, te ayuda a comer menos cantidad y sentirte más ligero y con energía que si tomas bebidas gaseosas y azucaradas.

Marca una fecha límite

Marcarse objetivos supone una motivación para conseguirlos. Si te propones mantenerte en un peso ideal o lograrlo en un tiempo determinado, será más fácil.

Pero si lo haces, debes cumplirlo. Eso de “el lunes empiezo” o “después de las vacaciones me pongo a dieta” no sirve si crees que, en realidad, no lo harás.

Si consideras mejor iniciar un método de pérdida de peso o una dieta después de las vacaciones, adelante. Aunque no hace falta que te excedas antes porque entonces el cambio será mucho más brusco y te costará más.

Acostúmbrate poco a poco a reducir las cantidades, eliminar grasas y picoteos poco saludables y despejar la nevera y despensa de azúcares.

Engordar en vacaciones es muy habitual, pero luego llegan los remordimientos. Puedes pensar que volver a tu peso es fácil en cuanto recuperes las rutinas, pero piensa que es mucho más sencillo ganar kilos que perderlos.

7 ideas saludables y ricas para llevar a la piscina más allá de la fruta

El verano es la época, junto a las Navidades, más propicias para aumentar de peso. Es uno de los motivos por los que hacer dieta antes del verano es la mejor opción si no tienes mucha fuerza de voluntad.

En España, más del 50% de personas reconocen cambiar sus hábitos alimenticios en los meses de vacaciones. Y algunos estudios concluyen que uno de cada cuatro engorda en estas fechas. (enlace La Razón: Uno de cada cuatro personas engorda en verano)

Las tardes largas de julio y agosto, los momentos en el chiringuito y sus apetecibles tapas, los helados en piscina o las copas y cañas de las noches con amigos son una tentación. Pero hay tentempiés saludables y ricos que puedes llevarte a la piscina o a la playa para mantener la línea. Al menos, esos momentos no los utilices de excusa para ingerir calorías.

Por tanto, si estás siguiendo una dieta o rutina de alimentación para adelgazar o mantener tu peso ideal, lo mejor es que te cuides también en verano. Y que las vacaciones alteren lo menos posible tus hábitos sanos.

Comidas saludables para la piscina

Macedonias de frutas

Con el calor, la fruta apetece porque refresca. En de llevarte una pieza de fruta, quizás una macedonia colorida y variada sea la mejor opción.

Adereza con zumo y procura no añadir azúcar. Naranja, melón, sandía, melocotón…busca las que más te gusten porque la mayoría combinan bien entre sí.

Y si añades un poco de limón evitarás que se oxide, en caso de que vayan a pasar varias horas hasta su consumo.

Ensaladas variadas

Otro tentempié saludable ideal para la piscina o la playa es una ensalada. Si vas a comer allí, no hace falta hacerlo a base de bocadillos o pescado frito.

Cada día puedes buscar unos ingredientes distintos y así no tienes la sensación de que comes siempre lo mismo.

Si te gusta la pasta, añade atún al natural, tomates cherries y mozarella fresca. O si prefieres el pollo, una ensalada con quinoa, rúcula, pechuga y aderezada con vinagreta de frutos rojos.

Busca diferentes ingredientes y combinaciones y disfruta de comidas sanas y apetecibles en cualquier lugar.

Sandwiches vegetales

Hoy día encuentras todo tipo de pan en el supermercado. Si te gusta el pan de molde, los hay integrales, con semillas o cereales que además de saludables son ricos en fibra.

Un sándwich relleno con pavo, atún, maíz, pollo, manzana o queso fresco gusta a todo el mundo. Te saciará y servirá de merienda a media mañana o media tarde.

Eso sí. Evita las salsas que además de engordar puedan estropearse con el calor, como la mayonesa y otras cremas con huevo.

Igual que las ensaladas o macedonias, ve variando entre unos alimentos y otros.

Bollería hecha en casa

Si tu mayor tentación es el dulce, al menos reduce las calorías, grasas y conservantes de la bollería industrial.

Siempre es mejor preparar algo en casa que comprarte un bollo en el chiringuito o el bar de la piscina.

Y si no te importa, utiliza harina integral y reduce el azúcar. Puedes conseguir dulces ricos y más sanos ideales para saciar tu apetito en esos momentos de ocio.

Frutos secos

Las patatas fritas y ese tipo de snacks hay que evitarlos. No pasa nada porque un día piques siempre que no se convierta en costumbre.

Lo mejor es que te lleves una bolsita con nueces, pipas de calabaza, avellanas, altramuces o almendras que son muy saludables.

Te quitarán el gusanillo de los aperitivos salados y no lo notarás tanto en la cintura del pantalón.

 Barritas de cereales caseras

Con o sin azúcar, con avena, frutos secos e incluso chocolate y frutas. La variedad es enorme.

Sin embargo, es cierto que muchas de esos snacks que se venden bajo la etiqueta de “sanos” no lo son tanto.

Algunas tienen demasiadas calorías, grasas saturadas y azúcares refinados que no te convienen nada para mantener tu peso.

En Internet encontrarás recetas para hacer esas barritas de cereales caseras de forma fácil y rápida. Tan solo necesitas los cereales, frutos rojos, frutos secos, muesli, yogur y azúcar. Te sorprenderá ver lo fáciles que son.

Chips vegetales o snacks de frutas

Las patatas fritas además de estar riquísimas son adictivas. Una vez que abres la bolsa no puedes parar y eso no es muy saludable que digamos.

La cantidad de calorías que puede tener una bolsa puede equivaler a las recomendadas para todo el día.

Ese picoteo constante no es tan dramático si es a base de chips vegetales. Los puedes comprar de zanahoria, boniato o remolacha y están más buenos de lo que crees.

También hay bolsitas de frutas secas deshidratadas como manzana, piña o plátano que sacian bastante y son una alternativa más saludable para llevar a la piscina.

Ya ves que la excusa de estar de vacaciones o pasar las tardes en la piscina no sirve para cambiar tus hábitos alimentarios. No hace falta obsesionarse y cuando estás de vacaciones, saltarse las normas y darse algún capricho es comprensible.

Pero no te acostumbres si no quieres arrepentirte cuando acabe esta época y tengas que volver a ponerte esos vaqueros que tan bien te sentaban antes del verano.

Y tú, ¿eres de los que engorda o se mantiene a pesar de los cambios de rutinas?