Alimentos prohibidos y permitidos durante una dieta de pérdida de peso

Los alimentos prohibidos en una dieta para perder peso suelen coincidir en la mayoría de ocasiones. Especialmente, las primeras semanas y cuando tus hábitos requieren un cambio paulatino que más adelante puedas mantener en el tiempo.

Durante una dieta, tienes tentaciones que a veces son difíciles de evitar, pero que una vez superadas, estarás mucho más cerca de la meta que te has marcado.

Si tu objetivo es llegar a un peso óptimo, ya sabes que la alimentación es el primer paso una vez que has detectado la causa de tu sobrepeso. Porque puede que el problema no sea la comida, sino que influyan otros factores que desconoces y necesites acudir a un nutricionista.

Seguir un régimen para adelgazar por una temporada y sufrir el efecto rebote no tiene mucho sentido. Y menos, recuperar lo perdido en mucho menos tiempo de lo que has empleado en deshacerte de esos kilos.

Hay algunos consejos que puedes seguir para llegar con éxito hasta el final de una dieta pero toma nota también de los alimentos que normalmente tendrás que eliminar durante la fase inicial de adelgazamiento en la mayoría de dietas que sigas.

Te damos un listado con aquellos grupos de alimentos que se incluyen en las dietas para que sepas, a grandes rasgos, cuáles son los más aconsejables y aquellos que es mejor evitar o al menos limitar su consumo al menos durante la fase de pérdida de peso. Una vez superada, podrás ir incorporándolos a tu día a día, como te indicará tu nutricionista si es que recurres a un profesional para que te ayude.

Los alimentos más adictivos

Hay una serie de alimentos que será mejor que no tengas en casa para evitar tentaciones y que son considerados adictivos.

  • Los dulces como el chocolate, la bollería, las galletas, los helados y en general, los postres.
  • Los snacks salados como galletitas, patatas fritas, aperitivos de maíz, snacks de sabores intensos que se absorben rápido. (Cuanto más sabor, como a queso, barbacoa, jamón…más adicción crean y no podrás parar hasta terminar con la bolsa).
  • La comida rápida tipo pizzas, hamburguesas, perritos calientes, frituras como roquetas, empanadillas, precocinados, rebozados…
  • La pasta y arroces, especialmente con sus correspondientes salsas y condimentos.

Las carnes restringidas y permitidas en una dieta

Las mejores dietas son las que incluyen todos los grupos de alimentos, cada uno en su justa medida. Incluir en la alimentación, carnes, pescados, lácteos, huevos, frutas y verduras es indispensable para adquirir esos hábitos saludables a los que debes orientar la dieta.

De esa forma, aprenderás a comer sano y será mucho más complicado volver a recuperar el peso perdido.

En cuanto a la carne, hay algunas más adecuadas que otras:

Carnes que sí puedes comer:

Ternera, buey, jamón serrano, jamón ibérico, jamón de pavo y de pollo, cecina ahumada, jamón york 0%, gallina, pavo, pollo, caza menor (conejo, perdiz.

Y también vísceras, como hígado, riñón y del cerdo, las partes del solomillo y lomo.

Carnes que debes evitar:

Del cerdo: las chuletas, pancetas, costillas y restos de partes.

El cordero en general.

La caza mayor, como el jabalí, corzo, ciervo o el venado.

Y también el pato, la oca y la piel de aves, incluso la del pollo.

Los pescados que puedes comer y que no debes en una dieta

Respecto a los pescados, están permitidos en general casi todos e incluso las conservas al natural.

Lo que debes restringir son aquellas conservas que van en aceite o en escabeche, así como los palitos de cangrejo, surimi o gulas y el salmón ahumado, que es más graso.

Las dietas y los lácteos

En una dieta de pérdida de peso, lo ideal es que cambies los lácteos más grasos por los desnatados.

Sustituye la leche entera por desnatada y haz lo mismo con los yogures, evitando aquellos que llevan trozos de frutas o muesli, que ya tendrás tiempo de incluir.

Con los quesos, acostúmbrate a los blandos o al requesón 0%

Verduras y frutas que es mejor evitar

Una alimentación saludable incluye vegetales, legumbres y por supuesto fruta.

De hecho, ya sabes que hay dietas exclusivas con estos grupos de alimentos, que muchos dietistas desaconsejan.

Aunque creas que todas las frutas o verduras están permitidas y puedes comer lo que te de la gana, en realidad hay algunas que tendrás que limitar si quieres resultados y si tienes sobrepeso.

Las frutas prácticamente todas están permitidas, a excepción del aguacate que es la más grasa. Y con las verduras, las menos recomendadas en las primeras semanas de una dieta para perder peso están las habas, el maíz, la remolacha, la patata y los guisantes.

 Condimentos permitidos en una dieta

Cambiar los hábitos alimentarios no es fácil. El metabolismo necesita su tiempo para procesar las comidas y te irás adaptando poco a poco.

Sustituir tus macarrones con tomate frito por brócoli o calabacín hervido te costará, pero siempre se lleva mejor si aderezas tus platos con condimentos siempre y cuando que no estropees el plato principal con ellos.

Desde la Escuela de Reeducación Alimentaria Escudiet, aconsejamos los siguientes condimentos en las dietas de pérdida de peso:

  • Permitidos: Ajo, albahaca, aromas sin azúcar, azafrán, cacao sin azúcar, caldo concentrado, canela, clavos, comino, cilantro, edulcorante (aspartamo, estevia…), estragón, jengibre, zumo de limón, menta, nuez moscada, perejil, pimentón, pimienta, romero, salsa de soja, salvado de avena, salvado de trigo, vainilla, mostaza Dijon, sal, vinagre y aceite de oliva.
  • Con control: Gelatina en polvo, aceite de girasol o colza, maicena, mayonesa casera, kétchup light y salsa de tomate.
  • Prohibidos: Las mantequillas y margarinas, los chocolates, la nata líquida, el kétchup, la mayonesa industrial, las aceitunas, los frutos secos, el azúcar y el aceite de parafina.

En cuanto a los huevos, los puedes comer de gallina y cordorniz, y sobre los mariscos, también tienes vía libre.

Está claro que las dietas suponen un esfuerzo y que el éxito dependerá de ti. Sin embargo, buscar ayuda profesional es una manera de motivarte y encontrar ese impulso que necesitas para no tirar la toalla y seguir unas pautas alimentarias que te servirán para mantener el peso logrado para siempre.

Los 5 deportes para principiantes para ponerse en forma en 4 semanas

¿Te gustaría ponerte en forma sin demasiado esfuerzo en solo cuatro semanas incluso si no has hecho deporte en tu vida?

El ejercicio puede suponer un esfuerzo demasiado grande cuando no estás acostumbrado a hacer nada. Comenzar algo siempre requiere sacrificio, pero al final suele compensar.

Posponer una y otra vez el momento no sirve de nada y si hubieras empezado la primera vez que te lo planteaste, ahora estarías disfrutando de tu salud, física y mental. Por no hablar de la ilusión que hace tener que comprar ropa nueva cada mes o que te paren por la calle para decirte el cambio que has pegado y lo bien que te sienta.

Hay algunos deportes recomendados para principiantes con los que podrás ponerte en forma en menos tiempo del que crees. Además, es probable que te enganches y en pocas semanas, más que un esfuerzo será una necesidad que tu cuerpo te va a reclamar.

¿Has oído eso de “cuanto más se duerme, más se quiere dormir”?

Pues con el deporte ocurre lo mismo. Cuando uno empieza, cuesta parar.

5 deportes para principiantes: en forma en 3, 2, 1

Antes de continuar, ten en cuenta que el deporte es buenísimo para la forma física y también para la mente, pues ayuda mucho a despejarse y dejar las preocupaciones en un segundo plano.

Pero una recomendación antes de que sigas leyendo, muy importante para que no te engañes, es que la alimentación es el 60% o más de los resultados que tengas.

Sobre todo, si tu objetivo es la pérdida de peso.

Dicho esto, ahí va el listado de esos 5 deportes por los que puedes comenzar si no estás acostumbrado a hacer nada o llevas tiempo sin moverte.

1.Bailes de salón o danza oriental

Acudir a una academia o a un profesor particular para aprender a bailar es una buena idea.

Aunque nunca hayas bailado, pasarás por diferentes niveles que empiezan en nivel 0 o básico e irás aprendiendo poco a poco.

Por muy poco que hagas, piensa que esa hora no estarás picoteando lo primero que veas en la nevera o de terracitas con los amigos disfrutando de una cerveza o un helado.

Si crees que no tienes fuerza de voluntad para hacer deporte por tu cuenta, al aire libre o en un gimnasio, lo mejor es que elijas actividades dirigidas de un par de días a la semana con un horario fijo.

2. Fitness dirigido

 Otra opción para las personas que necesitan motivación para hacer ejercicio es acudir a un entrenador personal que haya en tu lugar de residencia.

Algunos incluso trabajan a domicilio y pueden ir a tu casa para que la excusa de la pereza de salir no sea un impedimento cada dos por tres. Porque al principio, es muy probable que la lluvia, el frío, el calor, la telenovela o el partido de fútbol sean el pretexto perfecto para no hacer deporte.

Si no encuentras un personal trainner a domicilio, busca uno que trabaje al aire libre, porque es mucho más atractivo que hacerlo en un espacio interior. No pienses en la temperatura, porque enseguida entras en calor en invierno y en verano elegirás las primeras horas de la mañana o últimas de la tarde.

3. Montar en bicicleta

 ¿Acaso crees que para montar en bici necesitas ser todo un experto y tener la mejor y más ligera del mercado?

No estamos hablando de correr una maratón, ni de convertirte en Perico Delgado en dos meses, pero sí de mover el cuerpo sin que tengas que sudar la gota gorda tras los primeros 100 metros.

 Será suficiente con una bici de paseo o esa de montaña de tu primo que se compró y tiene muerta de risa en un trastero. Pídesela y prueba.

Lo mejor es que al principio, escojas una zona transitada, con carril bici, para que puedas distraerte durante el paseo y no te resulte aburrido sino todo lo contrario.

O anima a un amigo que no tenga mucha experiencia y vaya a tu ritmo.

Es uno de los deportes para principiantes más completo que puedes empezar en cualquier momento del año sin tener que depender de nadie, más que de tu bici. 

4. Paseos ligeros

El running está de moda y puede que te haya tentado alguna vez.

Pero si nunca has hecho deporte, no conviene que empieces por ahí y si lo haces ten muy en cuenta los consejos para corredores novatos.

Lo mejor es comenzar caminando a paso ligero y hacerlo a diario, siempre y cuando tengas tiempo y puedas dedicar una hora de la mañana o la tarde para pasear.

De no moverte a caminar todos los días hay un gran cambio físico que apreciarás enseguida y, quién sabe, quizás en unas semanas lo cambies por el running y te enganche tanto como a los miles de aficionados que hay.

5. Natación

Otro de los deportes más completos es la natación, tanto para principiantes como para un nivel más avanzado.

Nadar es beneficioso por muchos motivos, empezando por el sistema cardiovascular y respiratorio. Porque al estar en continuo movimiento, realizan ejercicio aeróbico constantemente sin darte cuenta.

O al menos, no como cuando estás fuera del agua.

Con la natación se fortalecen todos los músculos, especialmente los bíceps, tríceps, glúteos, abdominales y pectorales. Pero en general, se ejercita todo el cuerpo. Y puedes hacerlo tanto en verano como en invierno, en piscinas públicas o privadas, siendo un deporte muy accesible para todo el mundo.

Cuanto antes tomes una decisión, antes notarás los resultados. Porque ya sabes que dejarlo para más adelante, supone que al final ese momento no llega. Estos son solo una muestra de todo lo que puedes hacer, desde bailar hasta nadar, pero también está el pilates, la electroestimulación o el tenis, por citar alguno más.

Pero recuerda que, si lo que quieres es bajar de peso, tendrás que complementarlo con una alimentación sana y en algunos casos, si necesitas perder 10 o más kilos, lo suyo es buscar ayuda profesional o un método efectivo para lograr tu objetivo.

¿Decidido a poner en marcha el reto?

¿Estás a dieta y tienes una boda? Trucos para disfrutar sin estropearla

Septiembre es un mes muy propio para casarse. Todavía hace buen tiempo y normalmente las temperaturas no son tan elevadas como en pleno verano. Pero si vas de boda y estás a dieta, seguro que te preocupa saltártela ese día.

Porque es cierto que, en las bodas hay muchas tentaciones. Embutidos de primera calidad, platos calóricos condimentados con salsas, postres originales y deliciosos, bebidas de todo tipo y un sinfín de alimentos que no comes todos los días.

Puede que no te importe olvidar por un día la dieta y quieras disfrutar al máximo del evento. Especialmente si se trata de una persona muy allegada. Y en este caso, no vamos a reprocharte nada porque estás en todo tu derecho. Así es que, aprovecha.

Pero puede que no quieras que tanto esfuerzo se vaya por la borda en un par de horas. Ahora que estás siguiendo un método para perder peso efectivo y te sientes motivado.

Entonces, presta atención a estos trucos para no estropear la dieta en la boda.

No vayas con hambre

 Si la boda es a mediodía, procura desayunar bien y tomarte tu almuerzo de media mañana. Porque si llegas a la hora de comer con hambre, será muy complicado resistir a tantas delicatesen.

Y si es de tarde, come bien y si te da tiempo, merienda. De esa forma, no te pasarás con la comida y solo tomarás lo justo.

Atento a los más “comilones”

En una mesa siempre hay personas que comen más que otras. No es que tengas que ser el que deje el plato lleno, pero tampoco es necesario que lo dejes limpio.

Y si tu pareja, o compañero de al lado es de los que disfruta comiendo, ofrécele un poco más antes de empezar tu plato. Porque si no, parecerá que le estás dando las sobras y eso no sienta bien.

Retírate a tiempo

Como te dijimos al inicio, si la boda a la que vas cuando estás a dieta es de un íntimo amigo o un familiar, no te comas la cabeza. Disfruta que ya tendrás tiempo de compensar los excesos.

Pero si no es un evento demasiado cercano, o acudes por compromiso o como “invitado rebote” (en realidad invitaron a tu pareja), lo mejor es que no te vayas muy tarde.

Cuantas más horas pases delante de comida apetecible y cerca de una barra libre, más posibilidades habrá de caer.

Así es que, si estás a dieta y vas de boda, no hace falta que te pases toda la noche de fiesta.

Selecciona según tus gustos

Uno de los consejos para no estropear una dieta en vacaciones es que no seas demasiado estricto. Porque al final, hay que ser realista sin exigirte más de lo que puedas cumplir.

Si te encantan los dulces, adelante. Pero entonces, reduce la cantidad de comida de otros platos. O restringe el consumo de alcohol o de refrescos azucarados durante la fiesta.

Y si lo que más adoras es el embutido, date el capricho de catar un buen jamón o un pedazo de queso. Pero no te pases con el postre, y si puedes, evítalo.

Modera la bebida

El alcohol engorda. Sí, lo sabes.

Y aunque no suelas beber mucho, todos sabemos lo que pasa en una boda. Que apetece una copita de vino o tu combinado preferido.

Si estás a dieta, lo mejor es que restringas la bebida. Una o dos copas están bien, si vas a pasar horas en la fiesta. Y entre una y otra, puedes alternar con algún refresco light o cero. O hidratarte con agua.

Baila y muévete

Algo que sí tienes que hacer, estés o no a dieta en una boda, es moverte lo más posible.

No se trata de estar danzando de una mesa a otra durante el almuerzo, pero sí de evitar el sedentarismo innecesario.

Ve tú a por otra bebida a la barra, en lugar de pedir a alguien que te la acerque. Y hazte dueñ@ de la pista el mayor tiempo posible.

Porque comer y sentarse es lo peor que puedes hacer.

Informa a tus conocidos

Para evitar que una amiga te ofrezca otra copa. O que tu primo te traiga unas golosinas del Candy bar, será mejor que les tengas informados de que estás a dieta.

Y es que a veces, el compromiso de coger algo que te ofrecen con buena intención puede hacer que comas más de lo que te quieres o puedes.

Si les adviertes, podrán incluso ayudarte a llevarlo mejor, comiendo menos o evitando hacerlo delante de ti.

No pienses en la comida

Es complicado, sobre todo si te gusta comer. Pero lo mejor es que te mantengas alejado de los camareros que pasan constantemente en el cóctel. O de las mesas con productos para degustar y de los buffets libres.

Procura disfrutar al máximo tu presencia en la boda, charlando con tus allegados, bailando con los amigos o conociendo nuevas personas interesantes.

Cuanto menos pienses en la comida y más te entretengas, más fácil será evitar tentaciones.

Estar a dieta e ir de boda no son incompatibles. Es cuestión de amoldarse y de tener claras las preferencias. Porque si vas a sufrir, para eso mejor no ir u olvidarse de la dieta por un día.

Tienes estos trucos para disfrutar del evento, pero también la opción de pecar y reiniciarla al día siguiente con más ganas.

¿Por qué opción te decantarías?

¿Necesito un nutricionista? Casos en los que has de recurrir a un profesional

En las últimas décadas, las tasas de personas con obesidad o sobrepeso en el mundo se han disparado. Y en España las cifras son alarmantes, tanto en adultos como en niños. Por eso, acudir a un profesional para liberarte del sobrepeso es tan importante y queremos responder a la pregunta que muchas personas se hacen de ¿necesito un nutricionista?

Está claro que seguir una dieta no es fácil. Y que si te gusta comer, resulta muy complicado restringir ciertos alimentos y adaptarse a nuevos hábitos.

Pero tu salud empieza a deteriorarse y lo en principio puede parecer un problema físico, llega a convertirse en una enfermedad que trae tiene otras consecuencias más graves.

Problemas para respirar, dificultad al caminar o subir escaleras, baja autoestima, mal funcionamiento de los órganos vitales, enfermedades cardíacas, mayor riesgo de cáncer o de diabetes tipo II… son algunas complicaciones derivadas de la obesidad.

Pero lo bueno es que perder peso y alcanzar el óptimo para gozar de una buena salud es posible. Y si sigues los pasos adecuados con un método guiado y con ayuda, lo lograrás en menos tiempo del que crees.

Entonces te estarás preguntando…

¿Necesito un nutricionista?

Acudir a un  profesional de la alimentación y dietética para bajar de peso no solo es recomendable. A veces, es imprescindible. Sobre todo, cuando el peso a perder supera los 10, 20 ó más kilos.

Acudir a un nutricionista para adelgazar es, a veces, imprescindible

El nutricionista es un titulado universitario experto en alimentación, nutrición y dietética. Conoce a la perfección cómo funciona el organismo y sabrá guiarte para mejorar tu salud a través de unos hábitos correctos.

Algunas razones por las que deberías acudir a un nutricionista son:

Has probado muchas dietas sin éxito

Si has iniciado demasiadas dietas de adelgazamiento por tu cuenta o con alternativas no convencionales y no has conseguido tu objetivo, acude a un/a nutricionista.

Porque ellos sabrán qué ha fallado y qué hacer para que esto no vuelva a ocurrir. Te pautarán la dieta más adecuada según tu caso y también te indicarán otros pasos a seguir durante el tiempo que dure y cuando finalice.

Debes perder más de 10 kilos

 Si tu peso ideal está muy alejado del real entonces lo mejor es contar con la ayuda de un profesional de la nutrición.

No es lo mismo querer perder un par de kilos que una docena o más. Y tampoco las pautas serán las mismas.

Además, cuando hay sobrepeso no solo tendrás que restringir ciertos alimentos e incorporar otros sino hacer ejercicio o mantenerte hidratado.

Comes sano y no adelgazas

 Si eres de las personas que no entiende por qué su peso va en aumento o no baja a llevar una alimentación saludable, necesitas consultar con un especialista.

Es posible que la causa sea otra afección como un cambio hormonal, de metabolismo o algún medicamento.

Un nutricionista valorará estas posibilidades y te hará un estudio inicial antes de comenzar cualquier dieta o tratamiento para adelgazar.

No tienes fuerza de voluntad

Algunas personas no hacen deporte si no se apuntan a un gimnasio o no realizan alguna actividad en compañía.

Y muchas otras no consiguen cambiar sus rutinas de alimentación si no tienen a alguien encima que les motive e impida abandonar antes de tiempo.

Si eres de estas, lo mejor será que acudas a un nutricionista o a un centro especializado en pérdida de peso. El hecho de estar “controlado” y de invertir una cantidad de dinero en ello, te motivará para seguir adelante.

Tu peso afecta a tu salud

Como ya sabes, el físico no es la única motivación que debes tener. Porque lo más importante es gozar de buena salud y con sobrepeso, tarde o temprano empeorará.

En caso de que la obesidad esté empezando a afectar a tu salud, no retrases más el contacto con un nutricionista.

Sabrá organizar tu dieta para que pierdas el peso que necesitas. Pero tendrás que tratar esas otras afecciones con cada especialista. Aunque, cuando llegues a tu peso óptimo seguramente que muchas de ellas remiten.

Tras una reducción de estómago

Las operaciones de cirugía bariátrica de bypass gástrico requieren cuidados posteriores que implican cambios en la alimentación.

En este caso, es necesario acudir a un nutricionista para que diseñe una dieta personalizada con las cantidades que tu estómago puede asumir tras la operación.

Tienes problemas digestivos

No todas las comidas sientan igual a las personas. Es posible que algunos alimentos te produzcan ardores o tu organismo no procese bien. Y, sin embargo, otros que no consumes podrían mejorar tu digestión.

El control de comidas con un experto en dietética será básico para tratar este problema y aliviar esas molestias.

Son algunas de las razones por las que es recomendable acudir a un nutricionista pero en realidad tú decides.

¿Quieres seguir así o poner fin a un problema de sobrepeso que tiene otras consecuencias derivadas?

Tips para no engordar en vacaciones sin sacrificarte demasiado

Las dietas en la época estival son difíciles de seguir. Hay razones por las que hacer un régimen para adelgazar antes del verano es lo mejor. Si no quieres engordar en vacaciones y tirar por la borda todo lo que has conseguido, debes tener cuidado con la alimentación. Y también con algunos hábitos que te hacen descuidar la línea.

En verano, todo influye y se pone en nuestra contra para seguir una dieta. Los cambios de hora, las largas tardes de julio y agosto, las vacaciones en la playa y el chiringuito, el calor…hacen que cambiemos nuestra rutina habitual.

Pero no hay que dejarse llevar demasiado por estas costumbres veraniegas. Porque cuando llegue el otoño y te subas a la báscula, te arrepentirás.

Y te costará mucho más volver a tu peso, a no ser que recurras a ayuda profesional o un método efectivo que te asegure librarte de esos kilos.

No es necesario ponerse a dieta en vacaciones, porque hay que ser realista. En verano, es complicado, aunque no imposible y el descanso es para liberarse. No debe suponer un estrés sino todo lo contrario.

Nunca es tarde para empezar a cuidarse y  seguir unos hábitos más o menos sanos no cuesta tanto.

Sea cual sea la fecha de tus vacaciones toma nota de estos consejos y disfruta de ellas a tope.

No marques metas imposibles

Disfrutar con una cerveza bien fresquita a media mañana, un helado después de cenar o unas patatas de aperitivo es habitual en vacaciones.

Si eres demasiado exigente y restringes tu alimentación al máximo, lo que puede ocurrir es que te canses pronto. Y te saltes todo lo que te habías propuesto.

Por eso, lo mejor es ser realista. Y evitar ciertas comidas en exceso sin limitarlas por completo.

Más vale que de vez en cuando te des un capricho a que aguantes días o semanas y de golpe comas más de la cuenta.

Más fruta y menos patatas

Los snacks salados son muy apetecibles casi a cualquier hora. Y si eres más goloso, los dulces siempre son una tentación.

Si no quieres engordar en verano, restringe ese picoteo y sustitúyelo por fruta fresca, batidos naturales (smothies) o limonada casera.

Además de ser mucho más saludable, son refrescantes y con el calor apetecen más que en cualquier otra época del año.

Si no eres capaz, al menos alterna y siempre es mejor que lo más calórico lo dejes para las mañanas y lo más ligero para las tardes.

Cuando te vayas a la playa o a la piscina, puedes llevar otros alimentos saludables para picotear que calmarán ese apetito que entra con el agua.

El pescado, mejor que la carne

Si te vas a la costa, no hay nada mejor que pescados y mariscos como gambas, navajas, mejillones o calamares.

El pescadito frito también es muy típico de estos sitios y si vives en interior, no lo tienes todo el año. Así es que, aprovecha.

Es cierto que el rebozado y el aceite no conviene todos los días, pero de vez en cuando durante las vacaciones, puedes darte el capricho.

La carne es mucho más grasa y calórica. Por eso, es mejor evitarla o reducir su consumo en vacaciones.

Otra opción muy saludable, es consumir verduras a la plancha. Calabacín, espárragos, cebolla, pimiento, champiñones… saben mucho mejor a la barbacoa y sirven tanto como picoteo como para cena ligera

Evita ropa demasiado amplia

Engañarse a sí mismo no vale de mucho. Reconoce que prefieres no mirarte esos michelines para seguir comiendo lo que te apetezca.

Taparte o esconder esos kilitos de más con ropa suelta hará que a final de verano, la báscula lo note más de la cuenta. Y la ropa de invierno no te abrochará.

Prueba a ponerte un pantalón de tu talla de los que te pones en otoño un día que no sea demasiado caluroso. O comprarte camisetas más estrechas (no pequeñas).

Al final, el hecho de querer disimular el peso no sirve de nada, más que para evitar poner el freno a tiempo. Así es que, cuídate y sé realista con lo que hay.

Camina, camina y camina

En la playa, túmbate al sol, toma un café en el chiringuito, date un baño y camina. Los paseos por la orilla vienen muy bien y no suponen gran esfuerzo.

Cuando las temperaturas son muy altas, el deporte es un riesgo. Por eso, evita las horas de más calor y protégete bien.

Caminar por el paseo marítimo después de cenar es una gozada. Y siempre es preferible a sentarse hasta la hora de dormir en una terraza o en el sofá del apartamento.

Mucha hidratación

Si beber agua y estar hidratado es fundamental durante todo el año, más aún en verano. Con el calor, necesitas ingerir mucho más líquido, ya que este se elimina constantemente a través del sudor.

El agua es tu mejor aliada. Lleva siempre una botella bien fresquita a la playa, a la piscina o al paseo. Y si te cuesta beber tanta agua, alterna con algo ligero, sin gas ni azúcar como té, limonada natural o refrescos light.

Beber antes de las comidas, te ayuda a comer menos cantidad y sentirte más ligero y con energía que si tomas bebidas gaseosas y azucaradas.

Marca una fecha límite

Marcarse objetivos supone una motivación para conseguirlos. Si te propones mantenerte en un peso ideal o lograrlo en un tiempo determinado, será más fácil.

Pero si lo haces, debes cumplirlo. Eso de “el lunes empiezo” o “después de las vacaciones me pongo a dieta” no sirve si crees que, en realidad, no lo harás.

Si consideras mejor iniciar un método de pérdida de peso o una dieta después de las vacaciones, adelante. Aunque no hace falta que te excedas antes porque entonces el cambio será mucho más brusco y te costará más.

Acostúmbrate poco a poco a reducir las cantidades, eliminar grasas y picoteos poco saludables y despejar la nevera y despensa de azúcares.

Engordar en vacaciones es muy habitual, pero luego llegan los remordimientos. Puedes pensar que volver a tu peso es fácil en cuanto recuperes las rutinas, pero piensa que es mucho más sencillo ganar kilos que perderlos.

7 ideas saludables y ricas para llevar a la piscina más allá de la fruta

El verano es la época, junto a las Navidades, más propicias para aumentar de peso. Es uno de los motivos por los que hacer dieta antes del verano es la mejor opción si no tienes mucha fuerza de voluntad.

En España, más del 50% de personas reconocen cambiar sus hábitos alimenticios en los meses de vacaciones. Y algunos estudios concluyen que uno de cada cuatro engorda en estas fechas. (enlace La Razón: Uno de cada cuatro personas engorda en verano)

Las tardes largas de julio y agosto, los momentos en el chiringuito y sus apetecibles tapas, los helados en piscina o las copas y cañas de las noches con amigos son una tentación. Pero hay tentempiés saludables y ricos que puedes llevarte a la piscina o a la playa para mantener la línea. Al menos, esos momentos no los utilices de excusa para ingerir calorías.

Por tanto, si estás siguiendo una dieta o rutina de alimentación para adelgazar o mantener tu peso ideal, lo mejor es que te cuides también en verano. Y que las vacaciones alteren lo menos posible tus hábitos sanos.

Comidas saludables para la piscina

Macedonias de frutas

Con el calor, la fruta apetece porque refresca. En de llevarte una pieza de fruta, quizás una macedonia colorida y variada sea la mejor opción.

Adereza con zumo y procura no añadir azúcar. Naranja, melón, sandía, melocotón…busca las que más te gusten porque la mayoría combinan bien entre sí.

Y si añades un poco de limón evitarás que se oxide, en caso de que vayan a pasar varias horas hasta su consumo.

Ensaladas variadas

Otro tentempié saludable ideal para la piscina o la playa es una ensalada. Si vas a comer allí, no hace falta hacerlo a base de bocadillos o pescado frito.

Cada día puedes buscar unos ingredientes distintos y así no tienes la sensación de que comes siempre lo mismo.

Si te gusta la pasta, añade atún al natural, tomates cherries y mozarella fresca. O si prefieres el pollo, una ensalada con quinoa, rúcula, pechuga y aderezada con vinagreta de frutos rojos.

Busca diferentes ingredientes y combinaciones y disfruta de comidas sanas y apetecibles en cualquier lugar.

Sandwiches vegetales

Hoy día encuentras todo tipo de pan en el supermercado. Si te gusta el pan de molde, los hay integrales, con semillas o cereales que además de saludables son ricos en fibra.

Un sándwich relleno con pavo, atún, maíz, pollo, manzana o queso fresco gusta a todo el mundo. Te saciará y servirá de merienda a media mañana o media tarde.

Eso sí. Evita las salsas que además de engordar puedan estropearse con el calor, como la mayonesa y otras cremas con huevo.

Igual que las ensaladas o macedonias, ve variando entre unos alimentos y otros.

Bollería hecha en casa

Si tu mayor tentación es el dulce, al menos reduce las calorías, grasas y conservantes de la bollería industrial.

Siempre es mejor preparar algo en casa que comprarte un bollo en el chiringuito o el bar de la piscina.

Y si no te importa, utiliza harina integral y reduce el azúcar. Puedes conseguir dulces ricos y más sanos ideales para saciar tu apetito en esos momentos de ocio.

Frutos secos

Las patatas fritas y ese tipo de snacks hay que evitarlos. No pasa nada porque un día piques siempre que no se convierta en costumbre.

Lo mejor es que te lleves una bolsita con nueces, pipas de calabaza, avellanas, altramuces o almendras que son muy saludables.

Te quitarán el gusanillo de los aperitivos salados y no lo notarás tanto en la cintura del pantalón.

 Barritas de cereales caseras

Con o sin azúcar, con avena, frutos secos e incluso chocolate y frutas. La variedad es enorme.

Sin embargo, es cierto que muchas de esos snacks que se venden bajo la etiqueta de “sanos” no lo son tanto.

Algunas tienen demasiadas calorías, grasas saturadas y azúcares refinados que no te convienen nada para mantener tu peso.

En Internet encontrarás recetas para hacer esas barritas de cereales caseras de forma fácil y rápida. Tan solo necesitas los cereales, frutos rojos, frutos secos, muesli, yogur y azúcar. Te sorprenderá ver lo fáciles que son.

Chips vegetales o snacks de frutas

Las patatas fritas además de estar riquísimas son adictivas. Una vez que abres la bolsa no puedes parar y eso no es muy saludable que digamos.

La cantidad de calorías que puede tener una bolsa puede equivaler a las recomendadas para todo el día.

Ese picoteo constante no es tan dramático si es a base de chips vegetales. Los puedes comprar de zanahoria, boniato o remolacha y están más buenos de lo que crees.

También hay bolsitas de frutas secas deshidratadas como manzana, piña o plátano que sacian bastante y son una alternativa más saludable para llevar a la piscina.

Ya ves que la excusa de estar de vacaciones o pasar las tardes en la piscina no sirve para cambiar tus hábitos alimentarios. No hace falta obsesionarse y cuando estás de vacaciones, saltarse las normas y darse algún capricho es comprensible.

Pero no te acostumbres si no quieres arrepentirte cuando acabe esta época y tengas que volver a ponerte esos vaqueros que tan bien te sentaban antes del verano.

Y tú, ¿eres de los que engorda o se mantiene a pesar de los cambios de rutinas?

Este es el método para perder peso más efectivo que existe

Aprende a comer para mantener un peso ideal para toda la vida

Lo has intentado una y otra vez. Te pones a dieta y a las dos o tres semanas abandonas sin haber bajado más de un par de kilos. Y sigues buscando un método para perder peso que te motive a seguir hasta el final.

Porque la mayoría de dietas son aburridas y lo verde tampoco te entusiasma para comerlo todos los días. Y en realidad, tampoco crees que sea necesario adelgazar porque no estás tan mal.

En España, a pesar de que el 53% de la población está por encima del peso recomendado, muchos siguen sin ser conscientes de su sobrepeso. Y además de ser obesos, están “orgullosos” con su peso.

Si hace unos años EE.UU era el país al que mirábamos desde fuera como cuna de “gordos” gracias a la comida basura, ahora los españoles nos estamos acercando cada vez más a esos índices.

Lo cierto es que la obesidad no es una necesidad por seguir unos cánones de belleza. Es mucho más. Es sobre todo, salud. Las consecuencias del sobrepeso indicen directamente en tu corazón, tu metabolismo, tu autoestima o bienestar. La obesidad está detrás de enfermedades como la diabetes, algunos tipos de cáncer, artrosis o el colesterol malo y la hipertensión.

Hay formas de combatirla y hacerle frente efectivas que ya han superado cientos de personas, de distintas edades y con diferentes problemas.

El método se llama Escudiet y cada día más hombres, mujeres y niños con sobrepeso  comprueban sus ventajas frente a otro tipo de dietas o sistemas.

¿En qué consiste este método para perder peso?

Si estás pensando que es algo milagroso, que tendrás que tomarte unas pastillas mágicas o que no tendrás que poner nada de tu parte, olvídate. Y tampoco creas que es cuestión de un par de semanas.

Estamos hablando de mantenerse de por vida, así es que necesitarás algo más de tiempo. Pero, ¿qué suponen 12 meses si lo comparas con toda una vida?

Debes desconfiar de esas promesas tipo Pierde X kilos en X días o La dieta exprés sin apenas esfuerzo. Porque son, como suele decirse “pan de hoy y hambre para mañana”.

método para peder peso

1.Evaluación inicial

El método para perder peso no es apto para todo el mundo. Porque lo primero que necesitas es saber la causa de tu obesidad. Puede derivar de un problema de salud concreto que tengas que tratar antes con el especialista.

Y para ello se hace un diagnóstico previo en el que los médicos evalúan si eres el candidato perfecto para iniciarlo.

Una vez “aprobado”, comienza el programa con el que lograrás ese peso óptimo y serás capaz de mantenerlo para siempre. La duración total es de 12 meses, pero la pérdida de peso ocurre mucho antes.

2. Pérdida de la mayoría de peso sobrante

Un peso por encima de lo recomendado es muy habitual. Puede que pienses que sólo te sobran 4 ó 5 kilos y en realidad lo ideal está en 10 ó 12 kilos menos.

Con este programa médico-educativo perderás el 80% de lo que necesitas para llegar al peso ideal, al recomendado.

En los cuatro primeros meses conseguirás adelgazar hasta dónde te hayan marcado. Con ventajas como:

  • Sin límites de cantidades
  • Sin tener que tomar pastillas ni suplementos
  • Sin gastar en alimentos “raros” o poco asequibles
  • Con una lista de alimentos permitidos o prohibidos según tus necesidades concretas (nada de algo genérico).
  • Con una app móvil  y una calculadora de alimentos, para saber si puedes comerlos o no.
  • Con material extra de lecturas y recomendaciones para motivarte
  • Con un seguimiento on y offline de nutricionistas y psicólogos 24 horas al día.

El 95% de los alumnos de este programa adelgaza el 80% o más de lo que necesita. Pero tendrás que poner de tu parte y seguir las indicaciones de los profesionales.

3. Logras el peso ideal recomendado

Si aún no estás en el peso marcado, este período intermedio te servirá para llegar al objetivo final.

Se levanta la veda a ciertos alimentos hasta ahora restringidos e incluso te podrás dar algún caprichito de vez en cuando. 

Subirte a la báscula te motivará cada vez más y te animará a seguir adelante. Y si decaes, tienes un equipo detrás para evitar que tires la toalla. 

Si tienes un evento y no puedes resistirte a un alimento “restringido” podrás reflejarlo en tu app móvil. De esa forma, sabrás el motivo por el que esa semana no has bajado de peso o incluso has aumentado.

Y si tienes dudas sobre cómo preparar una tarta light para un cumpleaños, tan solo tendrás que escribir a tu tutor. O meter los ingredientes en la calculadora de alimentos. Igual que si vas al supermercado y no estás seguro de si un producto es adecuado o mejor no echarlo al carrito.

4. Asentando todo lo aprendido

Antes de finalizar el programa de pérdida de peso, tendrás que asegurarte de que sabes cómo mantenerlo.

Ahora ya tienes todo lo que necesitas a tu alcance y un margen de 4 meses más para apoyarte en el personal de profesionales a tu disposición. Un año entero de apoyo es tiempo suficiente para mentalizarte y seguir motivado.

Una vez que acabe el tiempo, tendrás que seguir el camino solo. Pero con una base sólida y un peso ideal que te animará. Porque una vez que compruebes las ventajas para tu salud y lo bien que te sientes con tu nueva figura, será más difícil volver atrás.

El método Escudiet para perder peso es real, efectivo y motivador. Pero necesitas concienciarte y querer adelgazar. Por salud y por bienestar.

¿Vas a seguir poniéndote excusas o retrasando el momento?

 

 

 

¿Engorda la fruta después de comer? No te creas todo lo que dicen

Una dieta saludable incluye alimentos variados que van desde el consumo de frutas y verduras, hasta cereales, carnes, pescados y lácteos. Sin embargo, existe la creencia de que la fruta después de comer engorda.

Es una frase que habrás oído muchas veces. Y si no eres muy amante de la fruta, seguro que te la has querido creer.

Pero debes saber que no hay una evidencia científica que pueda probar ese mito en torno a la ingesta de fruta tras las comidas principales.

La explicación que dan algunos expertos es que la fructosa se convierte en glucosa y energía. El organismo necesita gastar esa energía para que no se acumule en forma de grasa. Por tanto, si no lo hacemos tras la ingesta de la fruta, estaremos contribuyendo a un aumento de peso.

Otros aseguran que comer fruta es tan necesario por la gran cantidad de nutrientes que contiene que da igual cuando se haga. Para ellos, no importa el momento del día en el que se consuma y la recomiendan dos o tres veces mínimo.

No obstante, cada cuerpo tiene unas necesidades y si lo que quieres es perder peso, tendrás que ponerte en manos profesionales. Iniciar un método de adelgazamiento puede ser muy efectivo si cuentas con ese apoyo de un nutricionista. Porque te ayudará a elegir el mejor momento para consumir fruta, cuál es  la más adecuada en tu caso y qué cantidades son recomendadas.

¿Engorda la fruta después de comer?

No podemos afirmar de forma rotunda que esto sea cierto. Pero lo que sí está claro es que no todas las frutas son iguales ni tienen las mismas calorías.

Si comes fruta después de comer, las calorías son las mismas que si lo haces antes. Tienes que elegir el mejor momento en tu caso concreto. De hecho, hay personas que no digieren igual ciertas frutas o no les sientan bien por la noche o después de las comidas principales.

La ventaja de consumirla antes de comer es que algunas frutas tienen un alto contenido en fibra y un poder saciante. De esa forma, al tener esa sensación de estómago lleno, consumirás menos cantidad de comida.

No te engañes. Porque siempre será mucho más saludable optar por una pieza de fruta que por un snack o algo de bollería. Es uno de los mejores alimentos para mitigar el apetito cuando estás a dieta o simplemente cuando tienes hambre.

Mejores momentos para comer fruta

No es lo mismo un trozo de sandía, que unas cuantas uvas o un plátano. Cada fruta tiene sus diferencias. Mientras unas contienen más fibra, otras llevan más potasio, vitamina C, hierro o calcio.

Conoce las propiedades de cada variedad y elige las que más te gusten y se adapten a las necesidades de tu organismo.

Respecto al mejor momento del día para comer fruta, también debes adaptarlo a tus hábitos alimentarios. Y conocer con ayuda de un experto en nutrición y/o aparato digestivo si su consumo no te está ayudando a la pérdida de peso.

Comer fruta por las mañanas

La fruta para desayunar es una buena opción.

Incluir un plátano, una naranja, kiwi o piña, entre otras muchas, te ayudará a afrontar el día con energía. Su poder saciante hará que no tu cuerpo no te pida nada más a las dos horas de haber desayunado. Porque sabes que no hay nada peor que saltarse esta primera comida del día.

Puedes incluirla en un tazón de yogur con cereales, junto a unas lonchas de york y pan tostado o acompañando una infusión o una tortilla francesa. Las opciones son muchas y lo mejor es recurrir a lo que más te guste y apetezca.

Comer fruta para merendar

A media tarde o media mañana, también apetece algo y además es recomendable. Hacer cinco comidas al día tiene sus ventajas porque ayuda a mantenerse en el peso ideal y a consumir menos calorías durante las comidas principales.

Procura que esas meriendas sean a base de fruta o de algún otro alimento sano como un puñado de frutos secos, un lácteo o una zumo natural.

Comer fruta antes de comer

Comer fruta antes de las comidas en lugar de hacerlo a modo de postre tiene sus ventajas.

A pesar de que hemos visto que no es cierto que engorde comerla después, sí que se digiere mejor con el estómago vacío. Los azúcares que lleva pueden interferir con el resto de alimentos al mezclarse y dificultar la digestión.

Otra ventaja es que te sacias antes, y comerás menos cantidad del resto de platos, que probablemente serán más calóricos.

Como conclusión, la fruta es necesaria para seguir una alimentación saludable. En realidad, el momento del día en el que la consumas no es tan importante. Presta atención a las señales de tu cuerpo y a cómo éste reacciona y disfruta de la gran variedad que tienes a tu alcance durante todo el año.

¿Los productos light no engordan? La verdad que esconden las etiquetas

Iniciar una dieta supone siempre un sacrificio. Y si estás acostumbrado a comer ciertos productos poco saludables, será todo un reto. Solemos comprar alimentos light por la creencia de que no engordan. Sin embargo, el hecho de que contengan menos azúcares o calorías no tiene porqué ser una ventaja.

Vemos las estanterías de los supermercados repletas de mensajes. “Light, bajo en grasas, Zero, 0% azúcares, integral, casero…” Todas ellas intentan dar la imagen de productos saludables. Pero no te engañes.

 Hay productos que de por sí son muy grasos y calóricos, y por tanto deberás restringir su consumo si quieres perder peso. No importa que sean más ligeros. ¿Acaso hay unas patatas fritas que ayudan a adelgazar?, ¿O una mantequilla libre de grasas?

A lo largo del día, consumimos muchos productos y si sumamos los azúcares y grasas de cada uno de ellos, estamos muy por encima de lo recomendado. El problema es que pensamos que, si son más ligeros, son saludables y podemos comer lo que queramos. Y no.

Esa es una de las razones por la que las cifras de la obesidad siguen creciendo. Tanto en los mayores como en los niños. Porque la obesidad infantil es un grave problema que implica un trabajo de todos. Y porque la alimentación saludable es un hábito que se adquiere en la infancia.

¿Qué es un producto light?

Lo primero que tienes que saber es el significado de la palabra. Light quiere decir ligero. Y al menos, debe llevar un 30% menos de uno o más de los nutrientes que tiene el tradicional.

La norma de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición hace referencia a este asunto. En este sentido, AECOSAN recoge las condiciones de cada alimento según su declaración (etiqueta).

Puede que tengan un 30% menos de grasas, tanto las buenas como las malas (insaturadas y saturadas). Éstas últimas son una de las causas del aumento del colesterol y la obesidad.  Pero las buenas son necesarias.

En cuanto a la norma europea, los productos light se agrupan en dos tipos:

  • Productos con menos grasas.

Son los que recomiendan a personas que necesitan bajar de peso. También a las que tienen colesterol alto o triglicéridos elevados.

Aquí podrían englobarse la leche y yogures desnatados, la mayonesa o el kétchup light, la mantequilla baja en grasas, los quesos, etc.

  • Productos con menos azúcar.

Idóneos para las personas diabéticas que no buscan bajar de peso sino cuidar su salud.

Las mermeladas sin azúcar, los refrescos, las galletas, los zumos…Contienen un menor porcentaje de azúcares, pero llevan otros ingredientes o edulcorantes artificiales que a veces engordan más.

En algunos casos, reducen las grasas, pero no los azúcares o al contrario. Y en otros, sustituyen unos ingredientes por otros no necesariamente más sanos.

Y es que mantener el sabor de un alimento liberándolo de calorías no es fácil. Por eso, cuando el producto sabe igual que el original a pesar de ser light o con menos grasas, algo hay detrás.

Si te atraen conceptos como “natural, casero, bajo en grasas o sin azúcares añadidos”, no te engañes. Precisamente la OCU ha advertido en muchas ocasiones de la manipulación que sufrimos con el marketing alimentario. Asegura que lo que lees en las etiquetas no es lo que parece. Y avisa de que no te dejes llevar siempre por esos mensajes.

Pero, ¿los productos light no engordan tanto?

La pregunta del millón que quieres responder. Está claro que lo que nos hace aumentar de peso son las calorías.

Y hemos visto que Light no tiene porqué suponer menos calorías. Sino menos grasa, menos azúcar, menos sal. Recuerda que la normativa hace referencia a la reducción de uno o más de los nutrientes que contiene el producto.

Siempre será mejor tomarse un refresco light porque tiene menos azúcar. Pero también es preferible beber agua o algo sin gas ni edulcorantes.

Lo mejor es acudir a un nutricionista que te ayude a resolver todas estas dudas y a controlar el tipo de alimentación que te conviene. No todos tenemos las mismas necesidades. Aunque creas que sabes cómo llevar una dieta sana hay ciertas creencias y mitos que te sorprenderán.

¿Qué puedo comer para un peso saludable?

 Es cierto que cuando reducen las calorías de un producto, sus efectos serán menos nocivos. Tanto si tiene menos grasas como si contiene menos azúcar.

Pero no tienes que dejarte llevar por eso. A veces, el hecho de pensar que apenas afectará a tu peso, implica un mayor consumo.  Porque en lugar de comerte una galleta, te comerás tres. Y porque a veces los ingredientes se cambian por otros menos saludables o más calóricos.

Algunos expertos consideran que cuanto más diga una etiqueta, más debemos desconfiar de ella. Si algo es sano, lo es. Así de simple.

Una naranja no necesita una etiqueta para convencernos de lo saludable que es. Ni un muslo de pollo fresco, ni un pescado, ni un yogur.

La mejor manera de alcanzar el peso ideal y mantenerlo es el cambio de hábitos.

Aprender a comer bien. Saber lo que tu cuerpo necesita. Conocer cómo reacciona a cada alimento. Y calcular las calorías que ingieres respecto a las recomendadas para un peso saludable. Distinguir los ingredientes e interpretar correctamente esos “mensajes”.

Son requisitos indispensables para lograr el peso ideal sin recuperarlo. De esa forma, no tendrás que ir mirando las etiquetas y echando al carro aquellos que parecen más sanos. Porque podrás permitirte comer de vez en cuando (con moderación) un dulce, unos snacks o un delicioso helado cremoso.

Cómo empezar una dieta sin fracasar: tips llegar hasta el final

Muchas personas reconocen su necesidad de perder peso y saben que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir algunas enfermedades. Sin embargo, no dan el paso de ponerse a dieta porque temen fracasar en el intento.

Comenzar un método de adelgazamiento, dejar de comer ciertos alimentos, proponerse bajar kilos para sentirse mejor con uno mismo…son propósitos que nos hacemos más de una vez a lo largo de nuestra vida.

Excepto aquellos que por genética y por seguir unos hábitos saludables se mantienen en el peso ideal, el resto lucha por combatir el sobrepeso.

Tanto si tu obsesión es poder bajar una, dos o tres tallas de ropa como si es la salud el principal motivo, debes cambiar los hábitos alimentarios. El éxito de tu dieta dependerá de distintos factores, pero hay algunas claves que pueden ayudarte a superarla y llegar hasta el final.

Fija una fecha y cúmplela

Es muy típico escuchar lo de “el lunes empiezo la dieta”, por eso de que el fin de semana solemos alterar nuestra rutina.

No hace falta que comiences a primeros de semana, después de Navidad o tras una boda. Cualquier momento es bueno cuando estás dispuesto a ponerte en marcha.

Aunque hacer una dieta en verano puede ser más difícil para algunas personas, en realidad no hay mejores épocas.

Si eres de esas personas que suelen retrasar las cosas una y otra vez, lo mejor es que fijes una fecha en el calendario y la cumplas. Nada debe servirte de excusa: ni un cumpleaños, ni un mal día, ni el frío, ni el calor…

Tampoco es conveniente que te obsesiones mucho, pero sí que tengas claro cuándo vas a comenzar.

Márcate un objetivo realista 

No puedes empezar una dieta sin saber cuál es tu objetivo. Debes ser realista y fijarte una meta realista. No es saludable, ni fácil intentar perder demasiado peso en muy poco tiempo.

Tampoco puedes pretender tener un cuerpo 10, tonificado y fuerte si nunca has hecho ejercicio y necesitas perder bastantes kilos.

Más vale ir a lo seguro, aunque sea poco, que tratar de conseguir algo exagerado. Siempre es mejor perder 2 ó 3 kilos en un mes y mantenerte que perder 10 y recuperarlos enseguida.

Mentalízate de que no será fácil

Tanto si es la primera vez que haces una dieta de pérdida de peso como si lo has intentado ya en numerosas ocasiones, sabes que no es fácil.

Piensa en los beneficios de adelgazar, lo bien que te sentará la ropa, lo atractiva que te verás, cómo mejorará tu salud… Si es preciso, visualízate en bañador después de conseguir tu objetivo y alégrate pensando en que se hará realidad.

Ese refrán de “el que algo quiere algo le cuesta” o “para estar bella hay que sufrir” son ciertos. Si todo fuera tan fácil, la satisfacción no sería tan grande.

Además, a medida que vayas perdiendo peso, te irás animando para continuar por el buen camino.

Busca ayuda profesional

Si necesitas perder bastantes kilos o tu salud te está pidiendo a gritos que tienes que adelgazar, lo mejor será buscar ayuda.

Hay métodos muy eficaces para perder peso, que te enseñan a comer, te acompañan en el difícil camino y evitan que tires la toalla. Los profesionales de nutrición, médicos, psicólogos…saben cómo hacerlo y están acostumbrados a tratar personas con sobrepeso.

No pienses en que supone un gasto sino en una inversión en salud para toda la vida. ¿Acaso eso tiene precio? Busca alguien de confianza, o expertos en adelgazamiento y será más difícil que fracases. Al menos, el hecho de pagar por ello, te ayudará a no abandonar y pensártelo dos veces antes de caer en tentaciones.

método para perder peso

Prepara tu despensa antes de empezar

Si te has marcado un objetivo y una fecha para comenzar, antes de que llegue procura no tener nada que pueda suponer una tentación en casa.

Esos dulces que sobraron del último cumpleaños, esos snacks que sueles tener en la despensa, el chocolate que nunca falta en tu nevera…

Hay algunas claves para perder peso sin pasar hambre y alimentos sanos que puedes tener a mano siempre. No es necesario que te atiborres de todos los productos grasos, azucarados o que no incluirás en tu dieta en los próximos meses.

Puede ser buena idea, invitar a amigos para consumirlos antes o dárselos a alguien de confianza o familiares que no vayan a ponerse a dieta. Lo importante, es que cuando comiences no tengas ninguna tentación cerca.

Empieza un deporte

Las dietas siempre deben complementarse con el ejercicio, pues ayudan a superarlas con éxito.

Además, cuando se elimina mucho peso, se produce flacidez y necesitas tonificar y reafirmar las zonas donde más has perdido.

El deporte te servirá para desconectar, para evitar la ansiedad por la comida y para animarte aún más a llegar a la meta.

No hace falta que te mates en el gimnasio, o que hagas algo exagerado, pero sí que te muevas. Natación, pasear, bicicleta, tenis…elige algo que te guste o aficiónate a alguna nueva actividad. Puedes quedar con alguien para caminar todos los días o apuntarte con tu pareja a bailar salsa o a boxeo.

Verás como una vez que empieces te engancha y la dieta la llevas mucho mejor.

Empezar una dieta sin fracasar es posible, pero tienes que estar preparado y pensar bien en las ventajas que supondrá a nivel de físico y de salud.

¿Estás preparad@ para triunfar?