Ayuno intermitente: diferentes opciones sin arriesgar tu salud

ayuno intermitente

El ayuno intermitente, ¿es una moda demasiado arriesgada que no deberías seguir?

Es una de las preguntas más habituales que mucha gente se hace sobre esta práctica cada vez más habitual para perder peso o desintoxicar.

En realidad, se trata de una manera de descansar el organismo, limitando las horas en las que ingieres alimentos y concentrar tus comidas del día en un horario más corto.

Por ejemplo, en lugar de desayunar a las 9, comer a las 14, merendar a las 17 y cenar a las 22, el ayuno intermitente podría consistir en hacer tus 3 ó 4 comidas de 8 a 17, y no volver a comer, solo beber, hasta el día siguiente.

Hay distintas maneras de hacerlo, pero lo más recomendable es que consultes con un nutricionista o dietista, sobre todo si tienes algún problema de salud.

Desde Escudiet, nuestra recomendación para lograr tu peso ideal es siempre cambiar tus hábitos alimentarios, aprender a comer más saludables y darle a tu cuerpo todos los nutrientes que necesita cada día.

Y es que, en algunos casos particulares, su práctica es un riesgo (diabetes, embarazo, lactancia, bajo peso…).

Así es que, si quieres hacer algún tipo de ayuno, consulta antes con un especialista y que te controle durante ese tiempo.

Ayuno intermitente: sus principales beneficios

Más allá de bajar de peso, el ayuno intermitente tiene más ventajas si se hace de forma consciente, y siempre y cuando no estés en esos grupos no recomendados para llevarlo a cabo.

Uno de los beneficios más destacados, según varios estudios y expertos, es que restringir las calorías de forma temporal e intermitente, reduce los factores de riesgos de enfermedades como el cáncer, cardiovasculares o neurodegenerativas.

También algunos informes científicos, aseguran que un ayuno intermitente controlado mejora la sensibilidad a la insulina, regula la presión sanguínea e incluso reduce algunos síntomas de la esclerosis múltiple.

Y, por supuesto, ese descanso en el período que elijas, ayuda a reducir la grasa corporal y, por tanto, a bajar de peso.

Así es que, esa limitación de consumo durante unas horas, tiene sus ventajas. Y son éstas, las que han hecho del ayuno una “moda”.

Echa un vistazo a lo que opinan algunos expertos de los distintos tipos de ayuno que existen.

Tipos de ayuno intermitente

 Hay diferentes formas de comenzar un ayuno intermitente. Y puedes adaptarlas a tus necesidades y a tus rutinas.

Pero las más conocidas son: el ayuno 16/8, 24 y 48 horas ingiriendo solo líquidos.

El ayuno 16/8

Consiste en descansar durante 16 horas. Es decir, no comer nada en esas horas, excepto líquidos sin endulzar, y hacerlo solo las 8 horas restantes.

En las horas de comida, hay que seguir una dieta saludable, sin excesos y sin pasarse con el azúcar y las grasas. Come lo que necesitas para estar bien, ni más ni menos.

Ejemplos de rutinas:

A las 13 horas, tu primera comida del día, a las 17 un tentempié o merienda y a las 21 horas la última. De esta forma, estarías en ayuno de 21 horas a 13 del día siguiente.

Podrías hacerlo al revés, comenzando por el desayuno a las 8, comida a las 13h, merienda a las 16 horas, y no comer nada hasta el día siguiente a primera hora.

Es cuestión de adaptarte a tus necesidades y tu ritmo. ¿Tienes más hambre por las mañanas y eres incapaz de saltarte el desayuno?

¿Las tardes se te hacen eternas y necesitas comer algo? Entonces, ayuna por las mañanas.

Ayunos 24 o 48h

En estos casos, se alterna un día o dos completos de ayuno con otro de comer normal el resto de jornadas.

La eficacia y resultados de estas rutinas, según distintos estudios, dependerá de ingerir todo lo que necesitas en un periodo más corto, haciendo un ayuno de al menos 12 horas.

Lo más fácil es hacerlo durante el sueño nocturno. Para eso, acostúmbrate a cenar pronto y a irte a la cama después de haber hecho la digestión. Nunca, menos de dos horas antes de cenar.

Aquí tienes algunos consejos de cómo hacer algunos de los ayunos más demandados sin poner en riesgo tu salud, pero ten siempre en cuenta tu estado inicial y tus necesidades.

¿Vas a hacerlo solo para adelgazar?

¿Necesitas una limpieza de organismo porque te has excedido? Esto es muy típico después de las Navidades o del verano.

Piensa bien el objetivo que tienes y ante cualquier duda, consulta con un nutricionista.

Hay casos en los que es mejor prevenir y cuando hablamos de salud, es fundamental.

Lo mejor es adquirir unos hábitos saludables, comer de todo, sin excesos, permitirte algún capricho de vez en cuando, y estar en tu peso ideal.

Dejar de comer no tiene por qué ser la solución.

Pero lo que sí es cierto, es que, si cenas temprano y ligero, favoreces el descanso nocturno y también mantienes tu peso ideal.

Tú decides. ¿vas a probar con algún tipo de ayuno intermitente? Déjanos tu opinión en los comentarios. Y si eres nutricionista, nos encantará leer tu punto de vista.

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