Tips para no engordar en vacaciones sin sacrificarte demasiado

tips para no engordar en vacaciones

Las dietas en la época estival son difíciles de seguir. Hay razones por las que hacer un régimen para adelgazar antes del verano es lo mejor. Si no quieres engordar en vacaciones y tirar por la borda todo lo que has conseguido, debes tener cuidado con la alimentación. Y también con algunos hábitos que te hacen descuidar la línea.

En verano, todo influye y se pone en nuestra contra para seguir una dieta. Los cambios de hora, las largas tardes de julio y agosto, las vacaciones en la playa y el chiringuito, el calor…hacen que cambiemos nuestra rutina habitual.

Pero no hay que dejarse llevar demasiado por estas costumbres veraniegas. Porque cuando llegue el otoño y te subas a la báscula, te arrepentirás.

Y te costará mucho más volver a tu peso, a no ser que recurras a ayuda profesional o un método efectivo que te asegure librarte de esos kilos.

No es necesario ponerse a dieta en vacaciones, porque hay que ser realista. En verano, es complicado, aunque no imposible y el descanso es para liberarse. No debe suponer un estrés sino todo lo contrario.

Nunca es tarde para empezar a cuidarse y  seguir unos hábitos más o menos sanos no cuesta tanto.

Sea cual sea la fecha de tus vacaciones toma nota de estos consejos y disfruta de ellas a tope.

No marques metas imposibles

Disfrutar con una cerveza bien fresquita a media mañana, un helado después de cenar o unas patatas de aperitivo es habitual en vacaciones.

Si eres demasiado exigente y restringes tu alimentación al máximo, lo que puede ocurrir es que te canses pronto. Y te saltes todo lo que te habías propuesto.

Por eso, lo mejor es ser realista. Y evitar ciertas comidas en exceso sin limitarlas por completo.

Más vale que de vez en cuando te des un capricho a que aguantes días o semanas y de golpe comas más de la cuenta.

Más fruta y menos patatas

Los snacks salados son muy apetecibles casi a cualquier hora. Y si eres más goloso, los dulces siempre son una tentación.

Si no quieres engordar en verano, restringe ese picoteo y sustitúyelo por fruta fresca, batidos naturales (smothies) o limonada casera.

Además de ser mucho más saludable, son refrescantes y con el calor apetecen más que en cualquier otra época del año.

Si no eres capaz, al menos alterna y siempre es mejor que lo más calórico lo dejes para las mañanas y lo más ligero para las tardes.

Cuando te vayas a la playa o a la piscina, puedes llevar otros alimentos saludables para picotear que calmarán ese apetito que entra con el agua.

El pescado, mejor que la carne

Si te vas a la costa, no hay nada mejor que pescados y mariscos como gambas, navajas, mejillones o calamares.

El pescadito frito también es muy típico de estos sitios y si vives en interior, no lo tienes todo el año. Así es que, aprovecha.

Es cierto que el rebozado y el aceite no conviene todos los días, pero de vez en cuando durante las vacaciones, puedes darte el capricho.

La carne es mucho más grasa y calórica. Por eso, es mejor evitarla o reducir su consumo en vacaciones.

Otra opción muy saludable, es consumir verduras a la plancha. Calabacín, espárragos, cebolla, pimiento, champiñones… saben mucho mejor a la barbacoa y sirven tanto como picoteo como para cena ligera

Evita ropa demasiado amplia

Engañarse a sí mismo no vale de mucho. Reconoce que prefieres no mirarte esos michelines para seguir comiendo lo que te apetezca.

Taparte o esconder esos kilitos de más con ropa suelta hará que a final de verano, la báscula lo note más de la cuenta. Y la ropa de invierno no te abrochará.

Prueba a ponerte un pantalón de tu talla de los que te pones en otoño un día que no sea demasiado caluroso. O comprarte camisetas más estrechas (no pequeñas).

Al final, el hecho de querer disimular el peso no sirve de nada, más que para evitar poner el freno a tiempo. Así es que, cuídate y sé realista con lo que hay.

Camina, camina y camina

En la playa, túmbate al sol, toma un café en el chiringuito, date un baño y camina. Los paseos por la orilla vienen muy bien y no suponen gran esfuerzo.

Cuando las temperaturas son muy altas, el deporte es un riesgo. Por eso, evita las horas de más calor y protégete bien.

Caminar por el paseo marítimo después de cenar es una gozada. Y siempre es preferible a sentarse hasta la hora de dormir en una terraza o en el sofá del apartamento.

Mucha hidratación

Si beber agua y estar hidratado es fundamental durante todo el año, más aún en verano. Con el calor, necesitas ingerir mucho más líquido, ya que este se elimina constantemente a través del sudor.

El agua es tu mejor aliada. Lleva siempre una botella bien fresquita a la playa, a la piscina o al paseo. Y si te cuesta beber tanta agua, alterna con algo ligero, sin gas ni azúcar como té, limonada natural o refrescos light.

Beber antes de las comidas, te ayuda a comer menos cantidad y sentirte más ligero y con energía que si tomas bebidas gaseosas y azucaradas.

Marca una fecha límite

Marcarse objetivos supone una motivación para conseguirlos. Si te propones mantenerte en un peso ideal o lograrlo en un tiempo determinado, será más fácil.

Pero si lo haces, debes cumplirlo. Eso de “el lunes empiezo” o “después de las vacaciones me pongo a dieta” no sirve si crees que, en realidad, no lo harás.

Si consideras mejor iniciar un método de pérdida de peso o una dieta después de las vacaciones, adelante. Aunque no hace falta que te excedas antes porque entonces el cambio será mucho más brusco y te costará más.

Acostúmbrate poco a poco a reducir las cantidades, eliminar grasas y picoteos poco saludables y despejar la nevera y despensa de azúcares.

Engordar en vacaciones es muy habitual, pero luego llegan los remordimientos. Puedes pensar que volver a tu peso es fácil en cuanto recuperes las rutinas, pero piensa que es mucho más sencillo ganar kilos que perderlos.

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