7 malos hábitos alimentarios que debes abandonar YA si tienes sobrepeso

malos hábitos alimentarios

La obesidad o un peso por encima de lo recomendado puede deberse a distintos factores, entre los que están unos malos hábitos alimentarios.

Combatir el sobrepeso es recomendable no sólo por estética sino también por salud. Cada vez hay más patologías y enfermedades relacionadas con la obesidad y los casos aumentan en la población infantil.

Además de seguir una dieta saludable, hay algunas rutinas que debes cambiar para conseguir un peso óptimo y mantener siempre más o menos igual.

1. Llenar la despensa de bollería

La bollería industrial es algo muy presente en muchos hogares. Recurrir a dulces y alimentos envasados tipo galletas, donuts, magdalenas…y ese tipo de productos es fácil cuando no se tiene tiempo y eres goloso.

Si te gusta el dulce demasiado y no puedes evitar la tentación, es mejor que no compres esos alimentos y te prepares algo casero cuando tengas muchas ganas. Un bizcocho de yogur, naranja o limón puede ser una buena opción para quitarte ese deseo de forma más saludable.

Aún así, procura no excederte con el dulce y recurrir a él una o dos veces por semana a lo sumo. En caso de que tengas sobrepeso, olvídalo por una temporada hasta que alcances tu peso ideal.

2.Sustituir el agua por refrescos azucarados y gaseosos

Igual que el dulce, los refrescos con gas y azúcar son contraproducentes para perder peso. Si tienes el mal hábito de tomarte un refresco cada día en lugar de beber agua con tus comidas o entre horas, ve dejándolos cuanto antes.

Aunque las bebidas etiquetadas como “light” o “cero” pueden parecer más “saludables”, en realidad tienen otros ingredientes para mantener su sabor que no te ayudan en tu objetivo. El gas tampoco es bueno, ya que hincha el abdomen y dificulta la digestión.

Es mejor que tomes agua, bebidas sin gas ni azúcar como infusiones o zumos naturales. Hay muchos productos sanos a los que puedes recurrir cuando tengas hambre entre horas.

3. Saltarte algunas comidas

Aunque creas que por comer menos, contribuyes a mejorar tu físico y mantener tu peso, es todo lo contrario.

Si te saltas el desayuno o una merienda, llegarás a la siguiente comida con más apetito y por tanto, comerás más y probablemente lo harás rápido. Lo ideal es comer más veces, entre cinco y seis veces al día, menos cantidad y hacerlo con calma.

4. Excederte con los condimentos

Uno de los malos hábitos alimentarios que produce sobrepeso es el exceso de condimentos.

Echar demasiada sal a las comidas, provoca retención de líquidos y aderezar tus platos con tomate frito, mayonesa o salsas varias no ayuda a perder esos kilos de más.

Acostúmbrate a alimentos en su sabor original o utiliza hierbas aromáticas y otros condimentos saludables si te gustan los platos más sabrosos.

5. Ir a la compra con hambre

No es una tontería evitar acudir al supermercado en las horas previas a alguna comida. Es un hábito muy frecuente de muchas personas que no tienen tiempo para ir a comprar cuando quieren sino cuando pueden.

Si a diario el trabajo te impide salir a otra hora que no sea justo antes de comer o de cenar, fija un día a la semana o al mes en fin de semana o día libre para ir al súper.

Está comprobado que cuando vamos en momentos en los que tenemos apetito, echamos cosas al carro que nos apetecen y suelen ser menos saludables. Dulces, refrescos, snacks… son alimentos rápidos a los que muchas veces no podemos resistirnos y más, si se aproxima la hora de comer.

6. Comer hasta sentirte lleno

Es muy habitual pasarnos con la comida y no parar hasta que no podemos más. Si tienes esa mala costumbre, procura dejar siempre hueco en el estómago.

Además de pesadez, tu estómago se va haciendo cada vez más grande y tendrás que comer más para sentirte lleno.

Lo ideal es que siempre te quedes con la sensación de que aún te cabe algo más. Algunos expertos dicen que hay que “quedarse con un poco de hambre”. De esa forma, te encontrarás mejor y la digestión será más rápida, por lo que no tendrás ardores, acidez ni sobrepeso.

7. No masticar o comer demasiado rápido

Relacionado con lo anterior está la mala costumbre de comer muy deprisa, casi sin masticar los alimentos.

Cuanto más rápido comes, más cantidad consumes ya que no dejas tiempo a que la comida llegue al estómago y te sacie.

Masticar bien cada bocado y comer con calma beneficia para tener un peso óptimo. Normalmente, las personas con sobrepeso lo hacen demasiado rápido.

Lo ideal es no tener distracciones como la televisión o el móvil, porque pueden provocar que comas más de la cuenta. Si te sientas a la mesa acompañado, en familia y mantenéis una charla agradable es probable que te sea más fácil ir más despacio que si lo haces habitualmente solo.

Son distintos malos hábitos alimentarios muy habituales y fáciles de erradicar. Si no lo haces por estética, hazlo por salud y empieza por aquellos que vayan a costarte menos esfuerzo. Ve poco a poco y verás como notas los resultados a medio y largo plazo.

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