Perder peso antes del verano: ventajas de las dietas en invierno

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Perder peso antes del verano es el objetivo de muchas personas que buscan mejorar su aspecto físico pero también su salud.

Cuando llega el buen tiempo y empezamos a despojarnos de la ropa de abrigo, nos damos cuenta de que nos gustaría tener una silueta más esbelta. Pero no sólo eso, sino que además nos sentimos incómodos, con poca autoestima e incluso, a veces, avergonzados de nuestro cuerpo.

El sobrepeso y la obesidad pueden provocar enfermedades mucho más importantes que la belleza exterior. En el caso de que lo que más te preocupe sea la salud, todas las épocas del año son buenas para empezar a cambiar esos hábitos alimentarios y actuar contra esos kilos de más.

Sin embargo, si además de conseguir mejorar en salud, buscas un cambio físico y la manera de sentirte mejor contigo mismo, lo ideal es que no esperes a que llegue el calor y empieces tu dieta para perder peso antes del verano.

1.Podrás lucir la pérdida de peso

Una de las ventajas de perder peso antes del verano es que cuando suban las temperaturas y puedas ir a la playa, a la piscina o ponerte el bañador, ya habrás alcanzado tu peso ideal, o al menos, habrás tenido tiempo suficiente de perder los kilos de más.

Eso te servirá de motivación para no caer en la tentación de comer demasiado y estropear lo que has conseguido.

2.El calor favorece el sedentarismo

Si no eres un gran aficionado al deporte y para ti salir a caminar o correr supone un sacrificio, en verano te apetecerá menos aún.

Con el calor, además de que es peligroso si las temperaturas son muy altas, hacer ejercicio es un suplicio para los que no están acostumbrados ni tampoco les gusta.

Si ya has perdido peso antes del verano, una buena forma de mantenerlo será con ejercicios en el agua, natación o largos paseos por la orilla del mar cuando vayas de vacaciones.

3. Los días son más cortos

El hecho de que los días sean más cortos es favorable para no picar o pensar en comer tantas veces.

En invierno, anoche antes, nos vamos a la cama temprano y evitamos ese picoteo que nada favorece a nuestro cuerpo y al que tanto recurrimos en las largas tardes de verano.

4.Es más fácil mantenerse

Las dietas son un gran sacrificio. Adelgazar supone una reeducación en los hábitos alimenticios que durante algunas semanas o meses implica un compromiso. Reducir el consumo de grasas, dulces, alcohol…y optar más por comidas saludables puede suponer un esfuerzo hasta que te acostumbras.

Sin embargo, una vez logrado el peso ideal, lo difícil es mantenerse. Es fácil volver a recuperar esos kilos si abandonas los hábitos adquiridos.

En verano, es una época buena para mantenerse porque apetecen comidas más ligeras, solemos comer más frutas, verduras, ensaladas, gazpachos…y no apetece tanto comer platos más calóricos.

Iniciar una dieta en verano es, por tanto, más complicado que hacerlo en los meses más fríos.

5.Las vacaciones dificultan las dietas

Perder peso antes del verano es más fácil porque tenemos menos días de vacaciones. Si es complicado hacerlo durante las Navidades u otras épocas festivas, más lo es cuando estamos libres 15 días o un mes seguido.

Si vas a un hotel, será complicado seguir la dieta; si quedas con amigos por las tardes, verás como piden un helado o un aperitivo con la caña y no te resistirás; la idea de sacrificarte en tus días de relax no la soportarás…En fin, que la cosa se complica y si aún no te has puesto en marcha con la dieta, volverás a dejarlo para “otra ocasión”.

A pesar de que aconsejamos perder peso antes del verano, con fuerza de voluntad y con razones de salud para tomar acción, la época del año es lo de menos. Lo importante es adquirir unos hábitos correctos de alimentación y conocer la forma idónea de comer en cada momento del día, según tu organismo y tus necesidades.

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