Cómo perder peso a partir de los 30: es más difícil pero se puede

A los 20 años se come de todo y no se engorda, pero la cosa cambia con el cambio de década. Si quieres saber cómo perder peso a partir de los 30, te contamos las razones por las que cuesta más y los trucos para lograrlo.

Y es que, cuando llegas a esa edad, parece que todo ensancha y lo que es peor, cuesta mucho más perderlo.

Pero no te preocupes que la solución es fácil: moverte, comer bien y por supuesto, ser constante.

Cambios en tu metabolismo

La cuestión es que el tiempo no pasa en balde y la masa muscular tiene un metabolismo más rápido que el tejido graso. Por eso, si lo que quieres es perder peso después de los 30 tienes que aumentar tu masa muscular.

El quid de la cuestión es que según van pasando los años tendemos a perder masa muscular y cuesta más que antes recuperarla.

Por eso, el metabolismo se vuelve más lento y cuesta más perder peso.

Si además eres mujer, todo esto se acentúa. Un ejemplo es que muchas no son capaces de perder el peso que han ganado en los embarazos.

Por si esto fuera poco, la pre menopausia y la menopausia suponen otro parón para el metabolismo. Todo un suma y sigue con los kilos que pueden poner en riesgo tu salud.

Olvida las dietas y empieza a comer bien

Nadie se lleva bien con las dietas y hasta cierto punto es normal.

¡Qué bueno está todo lo que engorda!

Pero ojo, también que lo que no engorda, lo saludable, está delicioso. Y además hay tips para no pasar hambre si es que necesitas una dieta para alcanzar tu peso saludable ideal.

No es cuestión de una dieta milagro, la cosa es que reeduques tu forma de comer.

Aléjate de los fritos, de los productos prefabricados, de los dulces (sobre todo de la bollería industrial) y apuesta por lo verde: frutas, verduras, hortalizas…

Es importante además que modifiques tu forma de cocinar: déjate llevar por las plancha, el horno y los alimentos al vapor.

Puedes calcular que una dieta saludable son alrededor de 1.400 calorías al día. Además, debes intentar comer cada 3-4 horas y 5 veces al día, así como beber dos litros de agua.

Ten en cuenta que la pérdida de peso, para que sea saludable y efectiva, debe ser lenta.

Márcate objetivos realistas para no frustrarte después. Tienes que creer en ti para llegar a tus metas ¡Ánimo!

¡Muévete!

Lo ideal es que practiques ejercicio físico unas cuatro o cinco veces a la semana durante una hora.

Si esto lo combinas con una alimentación correcta y eres constante podrás perder hasta 10 kilos en 6 meses.

Si te da pereza apuntarte a un gimnasio o simplemente, no sabes muy bien qué hacer para escapar del sedentarismo, solo tienes que echarle un poco de imaginación.

Hay algunos deportes para principiantes por los que puedes comenzar si no estás acostumbrado al ejercicio.

Puedes salir de ruta al campo los fines de semana y combinarlo con largas caminatas a buen ritmo los días de diario.

En verano, puedes ir a nadar o realizar deportes acuáticos que son de lo más divertidos. También puedes salir a bailar por la noche o apuntarte a clases. Hay un montón de variedades que van desde el ballet clásico, el contemporáneo, flamenco, danza africana o incluso bailes de salón ¿por qué no?

Hablando de coger ritmo, recientemente dos profesores de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura ha publicado un estudio sobre los beneficios del zumba ¡Anímate a probarlo! Cuéntaselo a tus amigas, seguro que os resulta súper divertido.

Otra opción es descargarte una aplicación en el móvil y marcarte una rutina de ejercicios cada día, aunque si no tienes fuerza de voluntad te costará más.

¡No digas que no te lo ponemos fácil!

De la misma manera, como tu cuerpo va cambiando y el músculo se reduce a la vez que la velocidad del metabolismo, es importante que realices ejercicios aeróbicos a la par que trabajes la resistencia muscular para poner freno a estos cambios.

El estrés, otro enemigo para perder peso

Con 30 años lo raro es no estar agobiada en el trabajo, pendiente de los peques, de la casa… Y claro, todo ello genera mucha ansiedad y estrés.

Aunque no te lo creas, el estrés es un gran enemigo a la hora de adelgazar ya que cuando los niveles de cortisol (las hormonas del estrés) suben, el metabolismo se vuelve más lento y consume menos calorías.

Por tanto, tienes que tratar de descansar bien y encontrar actividades para relajarte, como por ejemplo, el deporte.

Relájate y descansa

Debes tener tu propio ritual para desconectar y olvidarte de todo.

A estas alturas de la vida ya te conoces lo suficiente como para saber qué te funciona.

Una taza de roiboos un rato antes de dormir, una ducha relajante, unas velas aromáticas o leer una novela son algunos de los hábitos que mejoraran tu bienestar y tu metabolismo.

Por otro lado, realizar algún tipo de actividad física durante el día también te ayudará.

Como sabes el deporte genera endorfinas que terminan enganchando a quien lo practica habitualmente. De esta manera, el ejercicio se convierte en una actividad saludable por partida doble: te ayuda a quemar calorías así como a mejorar la masa muscular y además mejora tu equilibrio mental ¡Mens sana in corpore sano!

A partir de aquí puedes elegir lo que más te apetezca. ¿Qué tal una clase de pilates a última hora de la tarde para irte a la cama como nueva? Si por el contrario, necesitas más intensidad, el ciclo indoor será tu mejor compañero antes de dormir.

Dormir como un bebé

La falta de sueño influye también en la pérdida de peso.

Este factor está íntimamente relacionado con el anterior sobre el estrés y es que, cuando hay tensión acumulada normalmente hay falta de sueño y descanso.

No te asustes, es un problema bastante común a partir de los 30 años. Asimismo, es habitual dormir menos horas debido a que cada vez tenemos más responsabilidades.

Por tanto, tienes que intentar relajarte a última hora del día. Puedes ver tu serie favorita, realizar algún tipo de trabajo de artesanía, el típico punto de las abuelas y, súper importante, ¡Olvídate del móvil!

Ya no tienes excusa para no intentar al menos llevar unos hábitos de vida saludables que se traducirán en una pérdida de peso.

El calor del verano será tu mejor aliado a la hora de comer fruta fresca, gazpachos, realizar deportes de agua o pasear por la playa.

Te animamos a que intentes bajar de peso después de los 30 siempre tomándote tu tiempo a base de buenas costumbres, que, además de mejorar tu estética, mejorarán tu salud.

Esto es lo que te pasará si no tratas tu obesidad

Cansancio, respiraciones difíciles, ahogos, no poder subir esa cuesta… La obesidad no solo afecta a tu físico, sino que tienes un serio problema de salud que debes tratar ya para evitar males mayores.

No pueden entrarte los agobios con el verano a la vuelta de la esquina y pensar que vas a tener que llevar ropa más ligera y, por tanto, enseñar tu cuerpo.

Pero ojo, que los kilos de más no son solamente una cuestión estética, sino que se trata de tu salud.

No te pongas más excusas y plántale cara a la obesidad. Atrévete a un paso adelante por tu salud.

¿Sabes cuál es la diferencia entre obesidad y sobrepeso?

Cada persona tiene un peso ideal según sea su altura y su talla.

Esto se mide en base al Índice de Masa Corporal (IMC) que puedes y puedes calcularla de forma sencilla aquí.

La cuestión es que no puedes superar ese umbral de peso.

Si ‘solamente’ son unos pocos de kilos, entonces tienes sobrepeso y en este caso, podrás luchar contra este problema de manera más fácil.

Si por el contrario, sobrepasas de forma contundente tu IMC, sufres obesidad y tienes que enfrentarte a un cambio radical en tu vida para recuperar tu salud.

No te preocupes que es posible porque desde Escudiet vamos a proporcionarte herramientas para controlar lo que comes y llevar unos hábitos de vida saludables. Y un método seguro y controlado para lograr el peso ideal.

¿Por qué engordamos?

El estrés del trabajo, la familia, el cole… a veces es complicado tener unos buenos hábitos de vida.

Al final, dejamos de ir al gimnasio o de ir a caminar, comemos lo primero que pillamos o incluso lo hacemos fuera de forma habitual, lo que suele incrementar las grasas y azúcares.

Total, que te vuelves una persona sedentaria y propensa a coger, como mínimo, unos kilitos de más.

También debes saber que la genética influye. No todos los cuerpos son iguales ni responden de la misma manera ante un alimento concreto.

La asimilación de proteínas y grasas no es igual para todos. Por eso, vamos a conocer tu forma de comer y aconsejarte para que adaptes en su justa medida los nutrientes sin caer en el exceso.

Lo que sí es importante es controlar el exceso de calorías y azúcares.

Si nutrimos el organismo con un montón de calorías y luego no quemamos ni la mitad, irán progresivamente convirtiéndose en grasa corporal.

Lo mejor es alejarse de los precocinados, optar por los productos frescos y descubrir todo lo que la fruta y la verdura puede hacer por ti.

Aprende a comer bien

Las cosas como son, una hamburguesa o una pizza sientan divinamente de vez en cuando, pero claro, solo de tarde en tarde.

Además, ¿has probado una hamburguesa a base de lentejas? Te aseguramos que está de vicio.

La cuestión es que casi siempre consumimos los alimentos por su sabor y no por sus nutrientes.

Seguro que nunca te has fijado en una tabla nutricional para saber realmente con qué te estas alimentando. Sin embargo, somos lo que comemos y los excesos no se evaporan, sino que han llegado a tu cuerpo para quedarse.

Asimismo, muchos alimentos de baja calidad dan la sensación de saciedad engañando a tu cerebro.

¿De verdad que no te apetece comer bien? Vas a aprender un montón de cosas en Escudiet Plasencia.

¿Qué es lo que pasa en tu cuerpo cuando padece obesidad?

Problemas psicológicos, hipertensión, diabetes, problemas para hacer la digestión, artrosis… son solo algunas de las consecuencias a las que se enfrenta una persona con obesidad en su día a día.

De todo esto, lo más peligroso para la salud son las enfermedades cardiovasculares. La hipertensión, las enfermedades coronarias y los problemas respiratorios harán su aparición.

De igual modo, también afectará a la vesícula o el hígado. Al final el mal la obesidad afecta a todo el cuerpo.

También hay que tener en cuenta la movilidad, que suele reducirse bastante por causa de las grasas acumuladas, y que limita en alto grado a las personas en vida diaria.

Todo esto afecta en gran medida a la autoestima y puede frenar a la persona a la hora de pedir ayuda.

En Escudiet Plasencia te ‘reeducamos’ para que comas bien

Hay que prevenir la obesidad desde la más tierna infancia. Los pequeños deben saber comer bien para que de mayores sus hábitos sean saludables.

Si de todos modos el problema aparece vamos a ayudarte para que no te conformes con perder peso, sino que seas capaz de reinvertarte a través de métodos o programas que son capaces de modificar tus hábitos de conducta.

Así, tendrás un seguimiento personal par evitar recaídas y que además mantendrá a rayas las enfermedades asociadas a la obesidad.

Por tanto, algunos consejos para mejorar tu calidad de vida son por ejemplo tratar de hacer ejercicio.

Corre, camina, sube y baja escaleras, baila… cualquier cosa vale con tal de que te muevas.

También tienes que prestar atención a tu peso, cómprate una báscula y procura mantenerte.

Controla la bollería (sobre todo la industrial), el alcohol y los dulces.  Mantén a raya las grasas y las harinas. Apuesta por las frutas, verduras y hortalizas.

¡Échale imaginación a la hora de cocinar y varia en los platos! No centres todas tus satisfacciones en la comida y realiza actividades cardiosaludables en tu tiempo libre.

Por último…  ¡Deja de quejarte de que estás a dieta todo el año!

Cenas saludables para primavera y verano (más allá de la lechuga)

Cuando piensas en cenar bien ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

Una ensalada a base de lechuga, tomate y poco más.

Al menos eso es lo que mucha gente piensa que es una cena sana. Creen que las opciones son pocas y se aburren a los dos días de estos platos.

El problema es que a ti te sienta fatal la lechuga, sobre todo por la noche.

Pero, no te preocupes, porque hay un sinfín de posibilidades para cenar muy rico y saludable.

 Consejos para una cena saludable

Lo primero que hay que hacer es recordar en qué consiste una vida saludable: una dieta equilibrada a base de frutas, verduras y bien de proteínas.

Y por supuesto, con todos los nutrientes que tu cuerpo necesita. Por eso, sin comer carne también se pueden obtener todos esos nutrientes.

También sabes bien que planificar las comidas te ayuda a comer mejor, que hay que huir de los carbohidratos y que las grasas saludables son obligatorias sin olvidar que hay que cenar temprano.

Por supuesto, no olvides hacer ejercicio.

La cruda realidad es que hay días en los que llegas a tu casa después de un día frenético y eres capaz de devorar todo lo que pilles por delante. O quizás, lo que menos te apetece es ponerte a pensar en un menú equilibrado y, mucho menos cocinarlo.

Por eso es tan importante la planificación.

Si tienes un horario colgado con un imán en la nevera con lo que toca cada día no tendrás que quebrarte la cabeza con qué hacer.

También tendrás los ingredientes disponibles y no caerás en la tentación de llamar al chino o pedir una pizza.

Algunos consejos que puedes seguir para evitar tentaciones son:

  • Procura tener tus frutas y verduras preferidas en el frigorífico. Tienes que comer lo que te guste y hay un montón de opciones para llenarte de nutrientes.
  • Escoge la fuente de proteínas estrella del plato. Puede ser carne (pollo o pavo) pescado blanco, huevos o legumbres si no comes productos de origen animal.
  • Elige las verduras con las que les vas a dar color y sabor a tu cena. Un truco es tener bolsas de diferentes salteados en el congelador para que cocinar sea cuestión de minutos.
  • Opta siempre por los hidratos de carbono para saciarte. Esto va a depender de tu actividad física, así como del resto de comidas a lo largo del día. Tienes que ajustar la proporción de pan, pasta o arroz.

Ahora llega por fin lo bueno… las cenas saludables más ricas. 

 Una ensalada con proteínas a tope

¿Quién dice que las ensaladas son aburridas?

Al contrario, son una explosión de color y sabor. Sírvete unas tiras de pollo o de pavo, y, si no te apetece usar la sartén, opta por un par de latas de atún.

Luego coge remolacha en tiras, zanahorias ralladas, rabanitos en láminas e incluso frutas como fresas o manzanas.

¡Lo que más te guste y tengas a mano!

Si la lechuga te sienta mal opta por endivias, espinacas o canónigos. Luego, que no te de miedo añadir un huevo cocido o unos tomates secos. Por último, aliña con una cucharada sopera de aceite de oliva virgen por persona.

Y… ¿dónde está el truco?

Pues tan sencillo como eso de comer con los ojos: si llenas un bol hasta arriba te saciarás y tendrás un gran aporte de minerales, vitaminas y proteínas. Nutritiva, sabrosa y fácil de hacer.

La ensalada es la cena perfecta.

 Burritos rellenos de pechuga de pollo

Olvídate de los fritos y la grasa.

Saltea o haz a la plancha la pechuga, agrega unas verduritas y un poco de cebolla frita. Añade también un poco de queso fresco o rallado y tu condimento preferido para darle sabor.

Para darle un toque fresquito puedes sustituir la lechuga por escarola y ten cuidado con el hummus o el guacamole que pueden disparar las calorías de esta cena sin darte cuenta.

Lo bueno es que estas comiendo un plato ‘prohibido’ pero de forma ligera y saludable.

Hay que cuidarse sí, pero no se puede dejar de lado el sabor y la diversión a la hora de cocinar.

 Y si encima te preparas tú esos burritos con harina integral, mucho mejor.

Pescado al horno con verduras

Corta una patata mediana en rodajas e introdúcelas en el micro con un poco de aceite y sal durante 8 minutos.

A la vez, precalienta el horno a 180º.

Ahora llega el momento de elegir el pescado ¿merluza, salmón o atún?

Puedes cambiar a lo largo de la semana. Coge una fuente y coloca las patatas que estaban en el micro, añade pimentón, sal o especias. Pon el pescado encima y echa un poco de zumo de limón. Después rellena los huecos con tus verduras favoritas: brócoli, pimientos, coliflor… y déjalo en el horno unos 12 minutos.

Puedes cambiar de pescado y verduras por lo que puedes repetir a lo largo de la semana sin aburrirte. No olvides tener a mano siempre alimentos saludables que te gusten en la nevera para no acabar pidiendo una pizza.

Crema de verduras y salmón

A veces tenemos restos en la nevera y no sabemos qué hacer con ellos… ¡Pues una crema!

Otra opción es disponer siempre de tu sabor favorito como calabacín, espinacas, zanahorias, calabaza... Añade a la crema unas semillas de sésamo y quedará de rechupete.

Para acompañar a la crema, hazte un salmón a la plancha con unos espárragos de guarnición. Si te atreves, puedes incluir en este menú un vasito de arroz integral.

Además de estar delicioso, el salmón tiene un montón de proteínas y grasas saludables como el famoso Omega 3.

Por si esto fuera poco, este pescado ayuda a conciliar el sueño ¿Quién da más?

 Aunque para la cena, con la crema o el pescado solo puedes tener suficiente.

 Ensalada fresca sin lechuga

Sin duda, la cena estrella cuando aprieta el calor es la ensalada porque es fresquita y ligera.

Es una opción genial si toleras las hortalizas crudas, así que prepara el pepino, el tomate, la rúcula, el pimiento y añade 2 huevos duros, aguacate y unas nueces.

Un chorrito de aceite de oliva virgen y en un momento te has hecho una cena perfecta.

Además, este plato está lleno de vitaminas, fitorunutrientes y minerales. Si te quedas con un poco de hambre, puedes acompañarlo con más verduras o con algún alimento proteico.

Ah, no te dejes engañar por las etiquetas ni confundas productos con apariencia de saludables en el súper porque puede que sea peor el remedio que la enfermedad.

Aunque la lechuga pueda ser la reina de las ensaladas y, por tanto, de las cenas, puedes realizar un montón de combinaciones deliciosas y sencillas para cenar de forma saludable.

Esto es lo más importante después de una dieta

Saber cómo mantener tu peso después de una dieta es igual o más importante de alcanzar tu meta.

Fíjate un momento en estos testimonios:

“Estaba muy contenta con los kilos que había perdido. En realidad, no me había costado tanto como creía llegar al peso ideal, pero enseguida fui recuperando todo y en pocos meses acabe con más peso que antes”.

“Hice una dieta estricta durante meses y logré perder bastante peso. Pero me gusta mucho comer y no puedo evitar picotear o comer alimentos poco sanos y al final, siempre vuelvo a caer y recupero el sobrepeso”.

¿Te suenan estas situaciones?

Un gran porcentaje de personas que sigue una dieta, recupera el peso perdido.

Se produce el conocido como “efecto rebote”.

Y es que pretender quitarte todo lo que te sobra en una semana o un mes, es un grave error.

Pero también lo es, pensar que nunca vas a recuperar lo que has perdido, cuando lo más importante es MANTENERSE.

¿Y cómo consigues eso si te gusta demasiado comer o si ya no cuentas con ayuda de un profesional?

Vamos a hablarte de los errores que provocan que recuperes el peso enseguida.

Por un día…

Cuando tienes una tentación, después de semanas restringiendo ciertos alimentos, te das el capricho pensando en que es algo excepcional.

El problema es que la excepción se convierte en un hábito.

Al final, en pocas semanas has recuperado todo el peso que tanto te había costado eliminar y vuelves a frustrarte.

Antes de comer algo muy calórico y tumbarte en el sofá piensa en las consecuencias y valora si merece la pena o es mejor que te distraigas y pienses en otra cosa.

No se trata de que renuncies a todo lo que engorda, pero sí que te acostumbres a controlarte porque la mayoría de veces es algo impulsivo.

Crea nuevos hábitos

Olvídate de esas dietas superestrictas que lo único que te causan es más ansiedad.

Lo ideal es comer lo que tu cuerpo necesita, ni más ni menos.

Pero si tienes sobrepeso y has hecho una dieta reduciendo las calorías, es bueno que escuches a tu cuerpo y que adquieras hábitos alimentarios saludables que puedas mantener de por vida.

No puedes estar siempre a dieta. Pero sí puedes y debes llevar una alimentación correcta, que te permita darte un capricho de vez en cuando.

Si te acostumbras, ya no será un sacrificio, sino que te saldrá solo.

Por ejemplo, si en lugar de echar dos cucharadas de azúcar al café con leche reduces a una hasta que no endulces con nada, al final no te gustará el sabor tan dulce al que antes estabas acostumbrado.

Es cuestión de hábitos. ¿Por qué no probar?

Lo suyo es que si has acudido a un nutricionista para perder peso te haya enseñado a comer para que no recuperes ese peso.

Organízate y planifica

¿Llegas a casa a las tantas y te comes lo primero que encuentras?

Lo más rápido suele ser meter una pizza en el horno o picar algo de embutido, hacerte un sandwich o abrir esa bolsa de patatas que tienes en la despensa mientras preparas la cena.

Pero si te organizas bien y planificas tus comidas con antelación, esto no te pasará.

Igual que cuando estabas a dieta, que tenías el menú diario o semanal preparado, sigue con ese hábito.

Procura dejar las comidas que requieren más tiempo casi listas: cuece arroz, pasta, verduras, pescado…para que sea llegar y calentar.

Y también puedes hacerlo con meriendas de media mañana y media tarde. Hacerte un planning con lo que quieres comer cada día.

Vigila la despensa y pide colaboración

Si tienes niños o sois más personas en casa, es normal que siempre encuentres tentaciones.

Que si unos snacks por aquí, que si bollería por allí, que si una cerveza, una salsa para el pescado o la carne, siempre hay algo que te apetece aunque sepas que no te conviene.

En ese caso, lo importante es que sepas controlarte y busques una alternativa rápida.

Si no lo puedes evitar, será mejor que te lo comas porque de lo contrario puede que al final acabes devorando más de la cuenta.

Y también sería bueno que pidieses la colaboración de tu familia. Que coman delante de ti esos productos poco sanos y que te llenen la nevera o la despensa de “tentaciones” no es de gran ayuda.

Intenta concienciarles de que para ellos tampoco es bueno por muy buena figura que tengan.

Si eres tú quién controla la alimentación en casa y tienes hijos, empieza acostumbrándoles a ellos a seguir una dieta saludable.

Date un capricho de vez en cuando

No se trata de tener la sensación de que estás en alerta permanente, pero sí de cuidarte pensando no solo en tu físico sino en tu salud.

Es cierto que puede suponer un sacrificio, pero poco a poco te irá costando menos.

Lo que sí debes hacer es darte un capricho alimentario de vez en cuando.

Pero no pienses lo que te contábamos al principio de “por un día….” sino hazlo con convicción. 

Si por ejemplo hoy te apetece cenar una hamburguesa con patatas fritas, piensa que es mejor que lo hagas a la hora de comer o por lo menos, dos o tres horas antes de irte a dormir.

Y además, si puedes irte a hacer algo deporte al día siguiente, mejor. Así no tendrás remordimientos y las consecuencias no serán para tanto.

Hay personas que a diario se cuidan mucho y aprovechan el fin de semana para “saltarse” las dietas y estás estupendas.

Si tienes la fuerza de voluntad de seguir entre semana con tus correctos hábitos alimentarios y además haces ejercicio, no tienes por qué recuperar ese peso que tanto te ha costado quitarte.

Recuerda: lo importante después de una dieta es mantenerte, pero también disfrutar.

¿Has recuperado peso muy rápido después de una dieta? Nos gustará leerte en los comentarios.

¿Engordas sin motivo aparente? Estas pueden ser las 7 razones de tu sobrepeso

El sobrepeso es la acumulación excesiva de grasa que provoca un peso superior al recomendado para tu edad y tu condición física.

Las razones normalmente que provocan la obesidad o el sobrepeso son la genética, los malos hábitos alimentarios, el estrés y algunas enfermedades y medicamentos.

Pero, otras veces, puede ser que no reúnas ninguna de estas condiciones y tengas unos kilos de más.  Y si es tu caso, te preguntas porqué si no comes demasiado o haces ejercicio con frecuencia.

Los motivos para engordar pueden ser varios y siempre influirá tu genética.

Hay personas que con una vida menos “saludable” están en su peso ideal, mientras otras con unos hábitos “correctos” de alimentación engordan con demasiada facilidad. Y eso tiene que ver con tu metabolismo.

Puede que sea demasiado lento y que no quemes las calorías como las personas de metabolismo más rápido.

¿Es ese tu caso? En este post, vamos a desvelarte algunas razones que desconoces.

  1. Mala combinación de alimentos

Una dieta equilibrada debe incluir todos los nutrientes. Puedes seguir una alimentación 100% vegetal, como hacen los veganos, y tener sobrepeso.

La clave está en saber combinar cada nutriente (proteínas, hidratos, grasas) para que te aporte la energía que necesitas, pero también que no te genere malestar, te hinche o te haga engordar.

En un mismo plato, puedes incluir vitaminas, proteínas y grasas.

O de lo contrario, puedes excederte con los hidratos mañana y noche y no consumir, por ejemplo, nada de calcio.

Solo tienes que controlar lo que comes, y aprender sobre los nutrientes, en qué alimentos se encuentran y las cantidades recomendadas según tu edad y tus condiciones.

Un dietista puede ayudarte y enseñarte a comer lo que tu cuerpo necesita. Quizás la fruta a primera hora no te sienta bien o es posible que las verduras de la cena te produzcan hinchazón.

2. Falta de organización de las comidas

Si sigues pensando que, por comer menos veces al día, vas a adelgazar, te equivocas.

Lo ideal es que hagas cinco comidas diarias para evitar llegar a la siguiente con hambre y consumir más de lo necesario.

Sobre todo, más calorías de las que quemas.

Es bueno hacer un desayuno completo, ingerir algo a media mañana, comer a mediodía, tomar algo en la tarde y cenar ligero, pero no quedarte con hambre.

Hay algunos consejos para evitar picotear entre horas si sueles tener tentaciones poco saludables.

 3. Comer demasiado deprisa

El hecho de no masticar los alimentos sino tragarlos casi directamente hace que tardes más en sentirte lleno y, por tanto, comas más de la cuenta.

Tómate tu tiempo para cada bocado y come relajado, sin prisas.

Además, al comer demasiado rápido, puede entrarte aire y sufrirás de hinchazón y gases. Eso también te provoca un aumento de peso.

4. No beber agua

La retención de líquidos suele estar relacionada con problemas de circulación y para evitarla se recomienda beber líquido con frecuencia.

Lo mejor es el agua sin gas, embotellada o del grifo si la calidad es buena en tu zona de residencia. Pero si te cuesta mucho beber agua, al menos toma zumos e infusiones y descarta las bebidas azucaradas, gaseosas y con alcohol.

Seguro que ya conoces eso de “bebe al menos dos litros de agua al día” y no hace falta que te lo recordemos.

5. Dormir mal o pocas horas

El descanso nocturno es muy importante.

Y aunque creas que si duermes poco, quemarás más calorías, es justamente lo contrario.

Cuando no tienes un ritmo adecuado de actividad y descanso, se altera tu metabolismo y tu apetito y además las calorías se convierten en grasa.

6. Llevar una vida sedentaria

Es posible que nunca hayas hecho nada de deporte y aún así te mantuvieras en buena forma.

Pero con la edad, tendemos a quemar menos y necesitamos reducir las calorías que consumimos además de hacer ejercicio.

O al menos, moverte, caminar, pasear…en función de tu condición física.

Poner la excusa del tiempo no vale de nada. Porque los días tienen 24 horas para todos, es cuestión de organizarse y sacar tiempo para ti y para tu salud.

¿Acaso 15 minutos o 30 son muchos?

Seguro que empleas más tiempo en otras tareas prescindibles que no te llevan a nada como ver la televisión, consultar las redes sociales, hablar por teléfono o revisar el correo diario.

Hay aplicaciones y canales en vídeo para hacer ejercicios sin salir de casa y si eres constante te pueden ayudar mucho.

7. Consumir demasiados productos light

Muchas veces, detrás de ciertas etiquetas se esconden productos menos saludables de lo que crees.

Hay personas que compran muchos alimentos “light”, sin azúcares añadidos, “naturales o caseros” y en realidad tienen ingredientes que no están ayudando a la pérdida de peso.

Puede que tengan menos calorías, pero eso no significa que no engorden y que puedas comer todo lo que quieras.

Si no estás haciendo nada de esto y has notado que aumentas de peso sin motivo, te recomendamos te consultes con un especialista.

Este es uno de los casos en los que un nutricionista puede ayudarte. Pero también, puede que necesitas una valoración médica, una analítica y una visita al endocrino para que descarte cualquier problema que esté afectando a tu silueta como puede ser una diabetes o hipotiroidismo.

Recetas saludables: blogs y canales para aprender y divertirte

Hoy en día, cualquiera tiene acceso a internet. Y en el mundo de la gastronomía hay infinidad de blogs, webs y canales de cocina con recetas de todo tipo.

Para facilitarte la búsqueda, te vamos a recomendar algunas páginas que puedes consultar de recetas ricas y saludables de todo tipo.

¿Recuerdas cuando la única alternativa era seguir una receta de un libro que tenías en casa?

Las opciones hace años eran anotar la preparación de un guiso que te daba un conocido, tu madre o un amigo en una libreta. Seguir un programa de televisión para aprender a cocinar un plato o comprarte una revista de recetas.

Con las redes sociales, los canales de youtube y los blogs, se puede aprender todo sin tener que salir de casa.

Pero son tantos los espacios dedicados a la cocina, que a veces nos saturamos y nos resulta difícil elegir.

Por eso, es bueno tener a varios referentes a los que seguir. Y si te gusta su forma de cocinar, explican bien y sus platos son ricos, te recomendamos tenerlos siempre presentes igual que si tuvieras ese libro de recetas en la encimera.

Te dejamos con un pequeño listado de distintos tipos de comidas

Comida vegetal

Ahora que el veganismo está de moda y que cada vez más gente huye de la carne (mira aquí las claves para una dieta sana), hay muchos blogs de cocina vegetal.

Uno de ellos es el de Venu Sanz, que además de un blog, donde te explica paso a paso sus recetas, también tiene un canal de Youtube con platos con una pinta estupenda.

blog recetas saludables
Foto: Venusanzchef

Ella es experta en cocina macrobiótica y vegetal y tiene una escuela online con cursos de postres, helados, panes y alimentación 100% basada en plantas.

Seas o no vegano, Venu te enseñará a cocinar platos ricos y saludables. Desde chocolate a la taza, tartas o helados, hasta ensaladas a base de legumbres, cremas frías o calientes, pastas, arroces y un sinfín de recetas para chuparte los dedos sin remordimientos.

De todo para todos

Si lo que buscas es una web donde puedas encontrar todo lo que necesitas para cualquier ocasión, Directo al Paladar es tu sitio.

Encontrarás desde trucos y consejos hasta recetas de todo tipo: cocina internacional, vegetariana, postres, recetas para ocasiones especiales, para Navidad, fáciles y rápidas, ligeras, con ensaladas, con aves.

Foto: Directo al Paladar

¿Cocinas todo con tu robot? Pues también tienes una sección de recetas con Thermomix.

Y además, puedes suscribirte a su canal de Youtube para no perderte ninguna de sus recetas.

Consejos útiles y divertidos

Escuchar a Roberto Vidal y sus consejos cuando va al súper es mondarte de risa además de aprender.

Puede que no te guste su estilo, pero si conectas con él, te va a encantar la manera de contar la cantidad de “azucaca” como él llama al azúcar o de aceite “empotrao” de girasol que tienen algunos alimentos.

Su página y su cuenta en Instagram es El Coach Nutricional  y en vídeos de 59 segundos te resume los nutrientes, falsos mitos o engaños de la industria alimentaria para llamar la atención sobre ciertos productos.

Vidal es nutricionista y tiene un estilo peculiar, divertido y muy ameno para enseñarte a comer bien y no dejarte llevar por las etiquetas.

Y si quieres tener acceso a él, que te haga un plan personalizado, tanto de comidas como de entrenamientos, ofrece paquetes de pago bastante asequibles.

Cocina española fácil y deliciosa

¿Eres de un buen potaje, una tortilla de patatas, unas lentejas o una sopa castellana?

Entonces el canal de Escondido en la Despensa te va a gustar mucho. Su dueño es chef profesional y aunque no lleva mucho tiempo con el canal, cada vez tiene más seguidores e incorpora más recetas.

También hay espacio para los más golosos, pues David, que está detrás del canal, es un gran pastelero y crea tartas para todos los gustos con los que te chuparás los dedos.

 

La mayoría de recetas, muy sencillas de hacer, con los sabores de siempre pero con un toque más sofisticado y con ingredientes que tienes a tu alcance.

Si quieres triunfar con tus platos, es un buen lugar para aprender a cocinar. Casi siempre platos de la tierra, de distintas comunidades autónomas e incluso comida internacional.

Y si no encuentras lo que buscas, solo tienes que escribirle y te lo hace enseguida.

Cocina para mejorar tu salud

Edurne es coach en salud por el Institute of Integrative Nutrition de New York  y en su blog y sus redes no solo habla de cocina sino también de salud, belleza y lifestyle.

blog de recetas sanas
Eva muerde la manzana

Porque en Eva muerde la manzana lo que te ofrece es recuperar tu equilibrio para que lleves el estilo de vida que quieres. A través de la alimentación te ayuda a mejorar tu piel, combatir el estrés o la ansiedad, recuperar la vitalidad y energía que te falta y disfrutar de cada bocado.

Tiene recetas, una comunidad privada gratuita en Facebook, un libro, un blog con consejos e incluso una tienda donde vende cosméticos ecológicos.

Son cinco blogs que puedes seguir si te gusta la cocina, estás cansado de cocinar siempre lo mismo o tienes poco tiempo para pensar en tus menús. En ellos encontrarás tanto recetas tradicionales como más sofisticadas con ingredientes que nunca has comprado o ni siquiera sabes que existen.

Pero la variedad es infinita y seguirán surgiendo nuevos espacios.

Nos encantará que comentes y compartas algún otro blog para seguir. Y si tienes tú uno, dinos cuál es para visitarlo.

¿Te caducan siempre los alimentos? Estos 6 son seguros después de la fecha

Es muy normal.

Vas al súper, compras más de lo que necesitas por si acaso y al final no lo consumes a tiempo.

La fecha de caducidad de los alimentos hay que tenerla en cuenta, porque cuando pasa muchos están en mal estado y pueden hacer daño al estómago.

Sin embargo, si eres de esas personas que con frecuencia llena el frigorífico o la despensa demasiado y cuando te das cuenta y quieres comer algo, han pasado días, semanas o incluso meses de la fecha impresa en el envase, te interesa esta información.

Porque, ya lo dijo el entonces ministro de Sanidad, Miguel Arias Cañete, que se come los yogures sin mirar el día que caducaron.

Y es que, muchas veces, desperdiciamos demasiada comida que va a la basura en buen estado y que además supone un despilfarro en la mayoría de hogares.

Algunos productos puedes consumirlos de forma segura, sin miedo a sufrir consecuencias, como los que te listamos a continuación.

Los yogures

Identificar un yogur en mal estado es fácil. Su olor y su textura cambian y nada más abrirlo te das cuenta.

Por tanto, no necesitas mirar la fecha para saber si puedes comértelo o no.

Los fermentos activos de los yogures, sobre todo de los naturales, aumentan su acidez y evitan la producción de microorganismos, por lo que no es perjudicial tomarlo pasada la fecha.

Pero, con una simple cucharada te darás cuenta de si es óptimo para el consumo o es mejor desecharlo.

Las legumbres

¿Tienes un paquete de lentejas y cuando has ido a mirar para ponerlas en remojo te has dado cuenta de que caducaron el mes pasado?

No te preocupes.

Si las has conservado bien, en su envase o en un bote resguardadas de la humedad, no hay peligro.

Son uno de los alimentos que se nos pueden pasar, sobre todo si los consumes más en invierno y te olvidas de ellos en los meses de calor.

Aunque si te gustan las ensaladas, o estás siguiendo una dieta para perder peso, las lugumbres son buenas aliadas en cualquier época del año.

Los frutos secos

Al igual que ocurre con las legumbres, si compras nueces, almendras, avellanas…por ejemplo para cocinar o hacer un plato especial, pero no las consumes a menudo, es frecuente que caduquen.

Sin embargo, siempre y cuando estén bien guardados en lugar seco y a temperatura ambiente, no hay problema.

Tampoco es cuestión de dejarlos un año, porque además de que pueden sentar mal, su sabor y textura cambian y se quedan rancios.

Las pastas y/o arroz

Macarrones, spaguettis, arroz redondo, largo…Además de que es difícil apreciar su mal estado, no suelen causar ningún problema.

Lo suyo es que estén en sus envases originales, porque de lo contrario, no sabrás cuál es la fecha de consumo preferente, pero si los guardas en botes, no te preocupes demasiado.

Además de que son productos que se usan con bastante frecuencia, lo único que puede afectar es que se sequen demasiado y se partan.

Las conservas

 Tener latas de conserva en casa es muy socorrido porque duran mucho.

Pero si a pesar de la larga fecha que llevan, te han caducado, prueba a abrirlas, olerlas y probar.

Como ocurre con los yogures enseguida te darás cuenta si están malas o si puedes comer con tranquilidad.

También es el caso de los botes de tomate, que si están cerrados al vacío, pueden durar bastante sin alterar su sabor.

Las mantequillas y mermeladas

Ambos productos, muy típicos para postres o desayunos, son frecuentes en casa.

Aunque si estás siguiendo un método para perder peso, no debes tenerlos muy a mano, sobre todo durante la etapa de adelgazamiento.

Aún así, si te has dado cuenta de que están caducados, pero estaban refrigerados o sin abrir en un bote al vacío, es muy probable que se mantengan intactos.

Lo mejor en estos casos es abrir y probar.

Como ves, antes de tirar a la basura todos los alimentos caducados que tengas en casa, revisa que realmente no sean aptos para el consumo. Aunque, si no te quedas tranquilo, sobre todo con los niños, tampoco te arriesgues.

Disfruta de cada producto sin el temor a que te haga daño. Tampoco hay que pasarse o comer algo que no te sabe del todo bien por no tirarlo.

 

Lo más complicado de perder peso cuando te sobra bastante (y cómo lograrlo)

Averiguar por qué no eres capaz de librarte de tus kilos de más es la clave para adelgazar. De esta manera, serás constante y te sentirás a gusto llevando una dieta equilibrada.

Unas galletitas, un dulce por la mañana para matar el hambre, que si pan para comer, un sandwich para cenar… está claro que pasar de una vida en la que los carbohidratos y sendentarismo son los reyes a una vida saludable y activa no es tarea fácil.

Tienes que marcarte objetivos y olvidarte de dietas o pastillas milagro.

Ya sabes que el sobrepeso o la obesidad no es solo una cuestión de estética. Y lo peor, es que se está convirtiendo, en una epidemia.

Las cifras se han triplicado desde 1975 en todo el mundo. Casi el 40% de las personas adultas tienen sobrepeso y al 13% se las considera obesas. ¿Te sorprende?

Pues son datos de la Organización Mundial de la Salud, que puedes consultar.

Poca broma con esto porque lo que está en juego es tu salud.

Está claro que el ejercicio es necesario. Actividades como salir a caminar, ir a correr o tener una rutina de gimnasio ayudan a fortalecer los músculos, el corazón y a acelerar el metabolismo.

Pero ¿Qué pasa con lo que comemos?.

Mientras que moverte ayuda a quemar los lípidos acumulados en las caderas, vientre o arterias, la alimentación ha de restringir el número de grasas y calorías vacías.

Una dieta sana en proteínas y fibra es lo ideal para comenzar a bajar de peso. Ahora bien, no pienses que por atiborrarte de frutas y verduras dos semanas lo tienes solucionado. Tienes reeducarte para aprender a comer bien.

Cambia tus hábitos alimentarios

Según la Fundación del Corazón, comer al menos cinco unidades de frutas y verduras cocidas, lácteos o cereales integrales ayuda a mantener una correcta salud cardiovascular y por tanto, controlarás el peso.

También debes elegir los cortes magros cuando vayas a la carnicería o a la pescadería. Debes huir de los fritos, quédate con el horno, la plancha o los platos cocinados al vapor.

Lo único que no engorda es el agua. Bebe entre 1,5 o 2  litros al día.

Haz un desayuno completo y planifica los menús para evitar caer en la improvisación, el picoteo y los dulces. Intenta comer también 5 veces al día.

 ¡Muévete!

A estas alturas de tu vida no vas a competir en las Olimpiadas, pero tienes que aumentar tu actividad física de forma gradual.

Eso sí, tienes que hacerlo de forma natural, escoger una actividad física que te guste para coger pronto un hábito. Por ejemplo, puedes ir andando a trabajar o bajar del autobús unas paradas antes. También puedes aparcar el coche más lejos.

Otra opción es subir por las escaleras en vez de por el ascensor, montar en bicicleta…o empezar por deportes para principiantes que te facilitarán mucho esa actividad tan necesaria.

Estos hábitos te ayudarán a tener una vida saludable. De nada sirven las dietas de pocas semanas en las que solo pierdes agua.

Sigue un método guiado y probado

Hay quien dice que cada kilo de grasa es un kilo de inseguridad.

Lo que está claro es que lo primero que tienes que hacer es conocer la causa de tu obesidad o sobrepeso. Solo consciente de esto serás capaz de mantener un peso saludable a lo largo del tiempo.

Por esta razón, el método escudiet no es una dieta milagro que promete resultados en dos semanas. Vas a necesitar varios meses pero este aprendizaje te va a resultar útil de por vida.

Para comenzar con este método tienes que someterte a un diagnóstico previo. Haz de ser consciente de qué es lo que te hace engordar.

Una vez esté claro (te evaluará un equipo de doctores) comenzará un proceso de 12 meses para encontrar tu peso ideal y sentirte mucho mejor tanto física como anímicamente. (Por supuesto, la pérdida de peso comienza mucho antes).

Muchas personas piensan que no tienen sobre peso, que les sobra algún kilito… en ocasiones hace falta que la salud te la juegue para que te pongas las pilas con tu alimentación.

Piensas que te sobran 5 kilos cuando en realidad tienes que perder 12 para estar bien.

Gracias a este programa médico educativo, perderás el 80% de lo que necesitas para llegar al peso ideal.

Los cuatro primeros meses adelgazarás hasta donde te hayan dicho. Además, no hay límite de cantidades y no tienes que tomar pastillas o suplementos. Comerás alimentos comunes que puedes encontrar en cualquier supermercado, lo que hace que el Método Escudiet sea asequible para todos los bolsillos.

Te proporcionarán una lista con alimentos prohibidos y permitidos según tus necesidades. Dispondrás de  una App para el móvil y una calculadora de alimentos para saber si puedes comerlos o no.

Asimismo, para cuando te entre la ansiedad, que oye, esto no es nada fácil, tendrás a tu disposición lecturas y recomendaciones para animarte.

Del mismo modo, un equipo de psicólogos y nutricionistas te aconsejará las 24 horas del día tanto offline como online.

Por último, debes saber que el 95% de los alumnos adelgaza el 80% más de lo que necesita, pero está claro que debes poner mucho de tu parte para conseguirlo.

Si todavía no estas en tu peso ideal, este proceso te ayudará a conseguirlo. También tienes que tener en cuenta que si tienes un evento, el verano se aproxima o llegan las navidades, puedes apuntar ‘la comilona’ en la App y así sabrás porque has cogido un poco de peso o no has adelgazado lo suficiente esa semana.

Una vez vayas avanzado podrás probar de vez en cuando algún alimento ‘prohibido’. A nadie le amarga un dulce, pero solo de vez en cuando.

Para finalizar el Método Escudiet, tienes que saber cómo mantener tu peso ideal. Para ello, contarás con un año de asesoramiento. Así sabrás las ventajas llevar una vida saludable y lo bien que sienta una silueta bonita.

Este método educativo es para perder peso da resultados reales a base de motivación. Pero quien tienes que ser consciente de adelgazar eres tú, solo así serás constante.

¿A qué esperas para recuperar tu peso ideal?

5 productos que compras muy a menudo con la falsa apariencia de “saludables”

El etiquetado de los productos saludables puede crearte más de una confusión.

Y  es que los refrescos o snacks “light”, los lácteos 0% o las galletas “sin azúcares añadidos” son cada vez más frecuentes y sin embargo, muchas personas no saben realmente la verdad que esconden las etiquetas.

Aunque más allá de buscar alimentos con menos calorías, queremos hablarte de otro tipo de productos que compras un tanto engañado.

No se trata de un riesgo para la salud.

Ni de que las marcas o la industria alimentaria esté mintiendo, porque no es cierto. Sino que hay que saber leer la “letra pequeña” como suele decirse.

Porque seguramente tú te fijas en las más grandes, y pocas veces lees los ingredientes. Y si tu objetivo es adelgazar, buscarás productos sin azúcar, integrales y sin grasas.

Hay infinidad  etiquetados de productos saludables que en realidad no lo son tanto y queremos que al menos sepas identificar 5 de los más frecuentes.

1.La stevia

Es sin duda uno de los productos más de moda en los últimos años que se utiliza como sustituto del azúcar.

Pero, ¿sabías que en realidad lo que venden en los supermercados no es stevia?

Es decir, bajo la tipografía a gran tamaño donde puedes leer STEVIA, se esconde un edulcorante como los de toda la vida y sin los beneficios de la famosa planta procedente de América del Sur.

Y es que, la stevia es verde y no blanca. Y los componentes que aportan el dulzor a los alimentos son los glicósidos de esteviol que son los que se utilizan para endulzar tantos productos sin azúcar y sin las calorías vacías que ésta aporta.

En realidad, si te fijas en los ingredientes verás como eso que venden como STEVIA en realidad tienen un mínimo porcentaje de esteviol y que por tanto es un edulcorante más.

No obstante, en este vídeo de El Mundo , la tecnóloga de alimentos Beatriz Robles, nos cuenta la realidad que se esconde tras este famoso producto.

2. Pan integral

¿Qué crees que debe tener un producto integral?  Porque si lo que buscas es un alimento con una alta concentración de fibra, necesita un porcentaje mínimo de harina integral.

Y si compras pan integral porque su sabor te gusta más, perfecto.

Pero si lo que buscas es un aporte de fibra que no te da el pan blanco y el poder antioxidante de los cereales integrales y la cantidad de fibra, magnesio y vitaminas B y D del salvado, no pasa nada porque te pases al blanco.

Al menos, hasta que la ley regule el etiquetado tal y como ya anunció  el Ministerio de Alimentación en 2018.

Y es que, lo que hoy día nos venden como integral (galletas, panes, bollería) muchas veces ni siquiera tiene un 10% de harina integral. O peor aún, en ocasiones están fabricados con un 100% de harinas refinadas y le añaden el salvado.

¿Crees que es engaño o que está mal regulado?

3. Caldos envasados en brick

Para cocinar o para preparar una sopa o un guiso de legumbres, arroz o pasta, los caldos envasados son muy cómodos.

No lo vamos a negar.

Pero eso no quiere decir que, por mucho que en su etiqueta ponga “CASEROS”, sean lo mismo que comprar carne, verduras o pescado y cocerlos tú en casa.

En muchos casos, el porcentaje de verduras es mínimo. Y el de carne o pescado es tan escaso que en realidad que en algunos productos no supera el 2%.

Así es que, si lo haces por comodidad, si no te apetece preparar tus caldos en casa o si tienes claro que los de brick distan mucho de los caseros de verdad, adelante.

4. Infusiones quema-grasa

¡Cuántas veces has tenido la tentación de comprar una de estas infusiones que promete milagros!

Puede que las hayas tomado algunas vez y creas que te han ayudado.

En realidad, las infusiones son perfectas para eliminar líquido, eliminar el apetito cuando estás haciendo una dieta de pérdida de peso y para combatir el estreñimiento.

Pero de ahí a que por tomar infusiones vayas a quemar grasa, hay un gran trecho.

Y si quieres perder grasa lo mejor es llevar una dieta equilibrada, adquirir hábitos saludables y hacer ejercicio.

Por tanto, si te gustan las infusiones, escoge las que te atraigan más por su sabor y de menor precio, porque no merece la pena pagar más por una “falsa promesa”. 

5. Galletas digestivas o sin azúcar

Si eres un fan de las galletas, pero intentas evitarlas porque sabes que no ayudan a mantenerte en tu peso ideal, fíjate bien en su etiquetado.

Y si quieres darte un capricho de vez en cuando, compra las que quieras y más te gusten.

Porque bajo nombres como “sin azúcares añadidos”, “integrales” “digestivas” o con “harina de espelta” se esconden en la mayoría de ocasiones grasas, harinas refinadas, edulcorantes, azúcar y un sabor que muchas veces no acaba con tu antojo.

Así es que, ya que optas por un producto nada saludable como son las galletas, date el gusto con la que más te apetezca.

Celebra San Valentín con una comida rica y saludable + masaje relax

¿Crees que el 14 de febrero es un día demasiado comercial que prefieres obviar o pasar como uno más del calendario?

Sí es así, no te preocupes. No eres la única persona que lo piensa.

Sin embargo, más allá de celebraciones, de rosas, perfumes o detalles para recordar lo que queremos a nuestra pareja, hay algo que no debes olvidar.

CUIDARTE.

Y ¡qué más da que sea San Valentín, agosto o mayo! Lo importante es poder darte un capricho de vez en cuando, aunque estés en plena dieta para perder peso o siguiendo el método Escudiet.

Porque si hay algo que queremos dejarte claro, es que cuidarse es fundamental siempre.

Por eso, este año, hemos creado un sorteo especial para el día de San Valentín. Y te guste o no la fecha, a lo que no podrás resistirte es a la posibilidad de llevarte el premio.

Te contamos en qué consiste y cómo participar.

Comida saludable en Plasencia

¿Qué te parece un menú especial para dos personas con platos deliciosos y además saludables?

Pues es lo que preparará el chef de La Parada de la Reina, Martina Bistró. Por si no lo conoces, es el restaurante que abrió sus puertas en la estación de autobuses de Plasencia en 2012, y que se ha convertido en todo un referente en cocina internacional.

Si eres el afortunado de este concurso especial, podrás acudir con la persona elegida el día de los enamorados, el 14 de febrero, en horario de mediodía, para disfrutar de este menú saludable:

  • Primer plato: ensalada de flores, frutos rojos y vinagreta de manzana dumpling versión Martina
  • Segundo plato: salmón confitado con salsa suave de ajos tiernos
  • Postre: espuma de yogourt con coulis de mango

¿Suena bien, eh?

Pues espera, porque eso no es todo.

Masaje de relajación para 2

Si participas en el sorteo de San Valentín, la comida saludable no será el único premio.

Porque el centro médicoestético Janet te regala un masaje para dos personas, que podréis disfrutar cualquier día.

Quizás os apetezca daros ese gustazo al salir de comer y aprovechar unos minutos de relajación con velas aromáticas, aceite y música tranquila para completar el día. O puede que prefiráis dejar el masaje para otro momento.

¿Sigues pensando que eso del día de los enamorados es una tontería que solo sirve para que los comercios hagan su “agosto” particular?

Porque tanto Escudiet, como centro médicoestético Janet y La parada de la reina, tienen justo la intención contraria.

Para participar, solo tienes que ir a la página de Facebook de Escudiet, buscar el post del sorteo, dar me gusta a la Fanpage y comentar con el nombre de la persona que compartirás el premio.

¡Date prisa porque termina el 13 de febrero!