7 caprichos dulces que te puedes permitir, aunque estés a dieta y quieras cuidarte

¿Por qué todo lo que está más rico engorda? Seguro que te has hecho esta pregunta muchas veces.

Y es que comer ciertos alimentos te deja con sentimiento de culpa cuando pretendes quitarte algunos kilos.

Entonces ese remordimiento te genera más y más ansiedad por la comida.

Por eso, tener a mano un capricho dulce al que recurrir cuando te entren ganas de zamparte un bollo o una bolsa de patatas fritas, es una opción muy buena para aliviar esa ansiedad sin tanta culpabilidad.

Así es que, vamos a darte algunas ideas para que vayas a la compra, (siempre cuando no tengas un hambre atroz) y almacenes estos productos en tu despensa.

Caprichos dulces para personas a dieta (o que se cuidan)

El azúcar ya de por sí tiene calorías, pero no tienes por qué pensar siempre en algo con lo que muchos ya llaman “el veneno blanco”.

Puedes buscar otros alimentos que sean dulce y no lleven tanta o nada de azúcar.

Chocolate negro

Es una de las opciones que más se recomiendan en estos casos. Pero tiene que ser con un mínimo de 70% de cacao.

Cuanto más blanco sea, más calórico y dulce.

Puedes quitarte el gusanillo con un par de onzas de chocolate, pero sin pasarte. Porque una cosa es tomarse un trocito y otra es media tableta al día.

Tenerlo a mano te vendrá muy bien incluso si tienes niños. A algunas personas les gusta hasta más que el chocolate con leche, a pesar de tener un sabor más amargo e intenso.

Es cuestión de acostumbrarte y de no tener otras tentaciones cerca.

Yogur con miel

Está claro que no es lo mismo un yogur que un trozo de bizcocho.

Pero piensa que muchas veces esa ansiedad o antojo es mental, y cuanto más pensamos en ello, más ganas tenemos de meterlo en la boca.

Una cosa es el antojo y otra la “necesidad” del dulce. Si te entran muchas ganas de caer en una tentación, ve a la nevera, coge un yogur y añade una cucharadita de miel.

Lo que tienes que hacer es intentar disfrutarlo, saborearlo y dejar de pensar en ese bizcocho que tanto te apetecía. Ya no tienes hambre, has saciado tu estómago y es el momento de salir a la calle o distraerte con otra cosa que no sea comida.

Frutos rojos en batido o secos

Las moras, los arándanos, las frambuesas… las tienes desde frescas, hasta congeladas para hacerte batidos y también disecados en bolsitas.

Su sabor es dulce, y aunque tienen calorías (no hay nada que no las tengas, más que el agua) también aportan fibra, son ricos en vitaminas, antioxidantes…

Una opción que apetece más con el buen tiempo son los smothies, batidos naturales con fruta. Están riquísimos y son muy fresquitos tanto para la mañana como para la tarde.

Si estás trabajando y no te puedes preparar uno, cómprate una bolsita de arándanos para picotear y quítate el antojo dulce.

Tortitas de avena

Puede que te apetezca el dulce para desayunar y además estés hasta las narices del clásico desayuno de café con tostadas.

Pues además de que tienes otras opciones de desayuno saludable, puedes hacerte unas tortitas siempre que tengas un capricho dulce, aunque sea a media tarde.

Hay un montón de recetas para hacerte esas tortitas de avena.

Puedes probar con fruta por encima, con un chorrito de miel, con chocolate puro derretido por encima, queso fresco… se hacen rápido, aunque pienses que te dará pereza.

Puedes probar una vez para que veas lo fácil que es.

Dátiles sin hueso

El picoteo es una de las mayores tentaciones cuando estás en casa, ya sea viendo la tele o trabajando en el ordenador.

Así es que, lo mejor es tener opciones saludables y dulces para aliviar esa ansiedad.

Los dátiles tienen mucha fibra, y sí, tienen calorías. Tampoco hay que pasarse, pero son mucho más sanos que la bollería industrial o unas gominolas.

Los que no tienen hueso tienen el problema de que comerás más, porque tardas menos en masticarlos. Pero cualquiera de los dos formatos son válidos.

Brochetas de frutas

¿Cuántas piezas de fruta tomas al día?

La fructosa también produce esa sensación que te provoca el dulce en el paladar. Así es que, si te acostumbras a suplir esas tentaciones por fruta, te irá mucho mejor.

Para no aburrirte y que sea más apetecible, intenta variar la presentación y hacerlo en forma de brochetas alternando distintos tipos de fruta.

Si hay niños en casa les llamará la atención y querrán probarlas.

Y para ti, es una manera de cuidarte, por dentro y por fuera, y de quitarte ese capricho de dulce.

Manzana asada al horno

Es un clásico, pero que se nos está olvidando con las miles de opciones disponibles en los supermercados.

Hacerte una manzana al horno, con un poco de azúcar (o sin ella) y canela es un placer para cualquier paladar.

Incluso si la manzana no es tu fruta favorita, esta receta te encantará.

Y si quieres ahorrar luz o no tienes horno, pero eres fan de la thermomix, también tienes la opción de hacerlas al vapor en el varoma.

¿Qué capricho dulce te ha gustado más o por cuál quieres empezar a evitar esos atracones innecesarios?

Hábitos saludables que puedes incorporar a tu día a día sin un gran esfuerzo

Tener el cuerpo deseado o estar en el peso óptimo es un reto que está al alcance de cualquier persona.

De nada vale ponerse la excusa de que por genética tienes este cuerpo y no el de tu amiga o de que no tienes tiempo para hacer deporte. Porque lo que sí puedes hacer igual que el resto es adquirir hábitos saludables en tu día a día.

Pero, ¿qué es ser saludable?

Hay personas que piensan que porque comen poca cantidad o suben las escaleras en lugar de coger el ascensor ya deberían bajar de peso.

No se trata solamente del peso, sino de la salud. Porque la obesidad tiene sus consecuencias más allá de un simple físico o de tener el canon de belleza que la sociedad nos impone.

Y para evitar esas consecuencias y llegar a la vejez con la mejor salud posible, tienes que cuidarte desde ya.

Así es que en este post vamos a hablarte de esos hábitos saludables que son fáciles de conseguir, aunque seas perezoso, tengas poco tiempo o creas que tu constitución es así.

 

El coche lo más lejos posible

Está claro que una de las recomendaciones que más veces te van a hacer es el ejercicio físico.

En las pequeñas y medianas ciudades estamos acostumbrados a usar el coche para casi todo, y nos olvidamos de caminar. Algo que en ciudades más grandes sí se hace para evitar los atascos y la contaminación.

Pero, si una persona que vive en Madrid o Barcelona acostumbra a ir andando al trabajo cuando la distancia es de unos 20 minutos, e incluso más. ¿Por qué tú que lo tienes a 10 minutos o un paseíto te empeñas en coger el coche o la moto?

Uno de los mejores hábitos que puedes incorporar es el ejercicio físico. Y para eso no hace falta apuntarse a un gimnasio o salir a hacer running.

Aunque sí lo haces genial. Aquí tienes algunos deportes para principiantes por los que puedes empezar.

 

El agua siempre cerca

Lo sabemos. Estás hasta las narices de leer eso de que tienes que beber dos litros de agua al día.

Pero es un hábito tan sano que no podemos pasarlo por alto. Y la importancia de beber agua tiene sus razones de peso.

Si te cuesta mucho, porque eres de los que dice que el agua no te gusta nada y prefieres un refresco o una cerveza, empieza por aguas con sabor.

Y lo mejor que puedes hacer es tener siempre a mano tu botella, cuando estés trabajando, cuando salgas a pasear o lleves a tus hijos al parque.

Si nunca tienes agua cerca, no vas a beber sin necesidad. Pero es cuestión de hábitos.

Las cenas cuanto antes mejor

¿A qué hora cenas y a qué hora te vas a la cama?

Cuanto más tiempo pase mejor. Porque si te acuestas con el estómago lleno, además de no descansar bien, no podrás hacer la digestión y eso influye en la quema de calorías que se produce mientras estamos dormidos.

Es una costumbre que tienen en otros países y que deberíamos adoptar en España.

De hecho, si adelantas el horario de la cena te puedes permitir “pecar” un poco más con ciertos alimentos que tienen demasiadas calorías o que son muy grasos. Porque cuanto más tarde, más ligera debería ser tu cena.

Enamórate de la fruta

Hay mucha gente que apenas come fruta.

Igual que ocurre con el agua, el hábito de sustituir los picoteos por la fruta en esos momentos en los que te comerías hasta un pollo entero, es el mejor que puedes adquirir.

Hoy día hay tantísima variedad que es difícil que no encuentres una que te guste.

Y si entera te cuesta, prueba a hacerte smoothies que son zumos naturales a base de frutas a los que también puedes incorporar yogur o leche.

O añade a tus platos, trozos de frutas. En las ensaladas por ejemplo van fenomenal la pina, la manzana, el aguacate o el mango.

El alcohol para ocasiones puntuales

Esto puede que no sea tan fácil si tienes el hábito de tomarte una cerveza o más cada día.

Porque al fin y al cabo, igual que ocurre con el tabaco, el alcohol también es adictivo.

Pero, piénsalo por un momento. ¿Es necesario que te pidas una caña o que te tomes ese descanso en medio de la jornada?

Para quitarte el hábito, lo mejor es que no tengas en casa bebidas alcohólicas. Así, solo las tomarás cuando salgas y te evitarás más de una tentación.

Si quieres llevar un estilo de vida saludable, este hábito tienes que cambiarlo.

No decimos que sea fácil. Pero sí que se puede y que al menos, deberías limitar su consumo a momentos y ocasiones en las que más te apetezca.

A muchos niños les gustaría comer macarrones todos los días o un donut para desayunar, pero les debemos acostumbrar a todo tipo de alimentos, ¿verdad?

Pues exactamente igual debes hacer tú con el alcohol.

Descansa lo que necesites

La media de horas que un adulto necesita dormir para descansar bien son 8. Pero eso no quiere decir que tú necesites tantas o tan pocas. Puede que tú con 6 te despiertes como una rosa, o que necesites 10 para que el día te cunda.

Lo importante es que te sientas con energía y no te pases el día tumbado o abriendo la boca.

Muchas veces, esa falta de vitalidad depende de la alimentación y la salud, y por eso, es importante que detectes qué es lo que te está produciendo ese cansancio constante.

Porque no es normal tener sueño a todas horas o sentirse cansado si has dormido bien.

Estos hábitos saludables te ayudarán no solamente a controlar tu peso, sino también a fortalecer tu salud, a sentirte mejor y con más energía. ¿Cuál crees que te costará más?

Claves para eliminar la ansiedad por la comida cuando haces dieta

Solo de pensarlo, ya te pones nervioso porque restringir ciertos alimentos y cambiar de hábitos cuesta. Por eso, hay que buscar las claves para acabar con la ansiedad de la comida.

Para llegar al objetivo propuesto, lo primero que tienes que hacer es definirlo. Saber a dónde quieres llegar e ir paso a paso.

¿En cuánto tiempo pretendes lograrlo? Es otra de las preguntas que debes responder.

Es normal, al principio, echar de menos ciertos alimentos, pero en unos días ya ni lo recordarás.

Te vamos a dar algunas claves para que no suponga un suplicio para ti y en lugar de estar de mal humor o ansiedad disfrutes lo más posible del proceso y consigas llegar a tu peso ideal.

Pero ten en cuenta las diferencias entre ansiedad y hambre o hambre por ansiedad, que muchas veces se confunde.

Piensa en el objetivo y visualízate con tu nuevo peso

Seguro que más de una vez has oído eso de que colocar una foto con un cuerpazo en la nevera funciona.

Y es que, imaginarte ya con ese cuerpo que deseas tener, en la piscina sin meter barriga o comprándote ropa de un par de tallas menos, puede ser muy efectivo cuando tu impulso te pide comer algo que no debes.

Así es que, cada vez que tengas ansiedad por hambre y estés deseando ir a la cocina, acuérdate de lo mal que te sientes cuando llega el verano o la rabia que te da que la ropa te quede demasiado justa.

Seguro que eso te frena más de una vez.

Aleja de tu vista los alimentos muy calóricos

Los trabajadores de Google lo saben muy bien. Tener a la vista ciertos productos aumenta el consumo de calorías innecesarias.

Ellos lo comprobaron con un experimento que consistía en quitar de su vista las chocolatinas que tenían a su alcance, simplemente poniéndolas bajo las mesas y en botes opacos.

El resultado fue la reducción de miles de calorías entre todos, solamente con ese gesto.

Y es que, piensa cuando te ponen la bandeja de dulces en Navidad, que picas sin ganas solo porque la tienes cerca.

Lo mejor es que coloques los productos más tentadores para ti lejos de tu vista, en un lugar poco accesible para que ni siquiera te acuerdes de ellos.

Porque sino, es muy probable que caigas más de una vez.

Al súper, justo después de comer

Parece una tontería, pero cuando vas a la compra con hambre, echas en el carro muchos más productos innecesarios y menos saludables.

Con hambre, te apetecen dulces, snacks y esos productos que sabes que no te convienen para perder peso. Así es que, si quieres evitar la ansiedad por la comida, lo mejor es que vayas justo a mediodía, cuando ya has comido.

De esa forma, te limitarás a lo que tengas apuntado en la lista (es preferible llevar lista) y evitarás caer en tentaciones que te alejan de tu meta.

Es uno de los tips que recomendamos para llegar hasta el final de una dieta, sin tirar la toalla.

El pilates o el yoga te relajan

Aprender técnicas de relajación, a controlar tu mente y tu cuerpo, son muy útiles en casos de ansiedad por la comida.

Así es que, antes de ponerte a dieta o durante la misma, valora empezar a asistir a clases de yoga o de pilates. Son prácticas en las que se trabaja la respiración y la relajación y, además, es ejercicio.

Complementar la dieta con deporte es lo más recomendable para conseguir antes el peso ideal y un cuerpo tonificado, sin flacidez.

Motivación con ayuda profesional

Si te crees incapaz o piensas que vas a acabar tirando la toalla, porque ya te ha pasado en otras ocasiones, puedes pedir asesoramiento a un profesional.

Los nutricionistas son expertos que te pueden ayudar a controlar esa ansiedad por la comida, a levantarte el ánimo y a motivarte cuando creas que no puedes conseguirlo.

Además, el hecho de que ellos lleven el control de tus progresos, te animará mucho.

Es una opción muy recomendable si ya lo has intentado más de una vez por tu cuenta y no lo has conseguido.

En Escudiet, logramos que un alto porcentaje de alumnos del método consigan su objetivo. Primero pierden peso y después les enseñamos a mantenerlo para que no tengan que volver a poner a dieta.

Así es que, si crees que tienes ansiedad por la comida, valora esta posibilidad y disfruta del proceso que, aunque es complicado, tiene su recompensa de por vida.

dietistas en Plasencia

 

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Cómo eliminar los excesos de la Navidad, sin matarte en el gimnasio ni pasar hambre

 Está claro. Por mucho que te lo propongas todos los años, al final te pasas con la comida y la bebida. Y buscas cómo eliminar los excesos de la Navidad.

Da igual que sean dulces o salados.

Prácticamente todo el mes de diciembre estamos avocados a consumir más calorías de lo habitual. Las comidas y cenas de empresa, las cañas con los amigos que hace tiempo no ves, las reuniones familiares…

Y esas bandejas de turrones, mazapanes y bombones que nos ponen hasta en la sopa.

Pero cuando todo termina y te enfundas en tus pantalones, te entra el pánico porque eres consciente de que esos excesos de la Navidad han afectado a tu silueta.

Así es que, te lo vuelves a proponer: este año me pongo a dieta.

Empiezas a buscar menús para adelgazar, incluso haces algo de deporte, sales a caminar o te apuntas al gimnasio. Pero en realidad, sabes que tarde o temprano volverás a caer y esos objetivos se irán difuminando con el paso de las semanas.

En Escudiet, el 99% de las personas que recurren al programa para bajar de peso ha intentado no una vez sino varias ponerse a dieta sin éxito.

Por eso, ofrecemos el único método que de verdad sabemos que ayuda a adelgazar y que el resultado sea a largo plazo. Es decir, sin efecto rebote y sin recuperarlo en cuanto dejas la dieta.

Lo que tú buscas ahora es la manera más rápida de quitarte esos kilos de más que has ganado debido a los excesos navideños. Así es que, sigue estos consejos para no pasar hambre y disfrutar del proceso (en la medida de lo posible).

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Cuidado con las dietas détox

Seguro que alguna vez te lo han recomendado. O incluso has probado unos días a base de zumos o batidos verdes para deshincharte.

Eliminar los excesos de la Navidad no es cuestión de dejar de comer sólidos unos días.

Porque ese tipo de dietas depurativas puede traer consecuencias negativas. Y al final, es peor el remedio que la enfermedad.

Así es que, en lugar de dejar de comer, empieza por cambiar tus hábitos hacia unos mucho más saludables.

Deshazte de los productos navideños

¿Qué fecha de caducidad tienen los turrones que compraste? Probablemente hasta el mes de agosto o incluso más.

Esas “sobras” de polvorones, mazapanes, bombones, cava… que tienes en casa, aunque fueran para los invitados, son muy traicioneras. Y en un momento de bajón es muy fácil tirar de ellas si las tienes en la despensa.

Así es que, sigue este consejo a rajatabla. Dona esos dulces (porque tirar la comida está muy feo) o entrégalos en algún comedor social.

Lo importante es que no los tengas a mano.

Más ejercicio y menos coche

Sabemos que no es nada nuevo. Pero conviene recordar que además de una alimentación sana, hay que moverse.

Y no solo para mantener la figura sino también por salud.

No hace falta que te mates en un gimnasio, porque durarás dos días. Ni que salgas a correr una maratón al parque más cercano.  Si no estás acostumbrado, es un riesgo.

Pero sí que te muevas, que dejes el coche y vayas caminando a trabajar, que subas las escaleras en lugar de coger el ascensor y que, cada día, procures pasear al menos 45 minutos porque activa la circulación y te ayuda a quemar calorías.

Aquí tienes algunos deportes para principiantes que puedes iniciar este año sin pereza.

Aléjate de los fritos y enamórate del horno

Encender el fuego y llenar la sartén de aceite es muy socorrido para freír unas croquetas, empanadillas o pechugas empanadas cuando no sabes qué cocinar.

Pero en realidad, esas frituras no ayudan a eliminar los excesos de la Navidad sino todo lo contrario.

Si estás pensando que este año no vas a caer en eso, empieza por no comprar nada que deba cocinarse con abundante aceite. Y si el tiempo es la excusa, busca alimentos congelados que puedas cocinar al horno o a la plancha.

Aunque si prefieres lo fresco, pásate por la pescadería y elige dorada, lubina, merluza…y otros pescados que al horno quedan riquísimos.

En el caso de la carne, también se puede hacer al horno o a la plancha. Y mucho mejor las carnes blancas que las rojas, y las aves como el pollo, el pavo o el conejo. Tienen mucha menos grasa.

Líquidos siempre cerca

Ya lo sabes. Hay que beber agua a diario, y no solamente durante las comidas.

Las cantidades recomendadas suelen oscilar entre los 2 y 2,5 litros, pero a mucha gente le cuesta. De hecho, hay personas que dicen “es que el agua no me gusta”.

Resulta extraño teniendo en cuenta que es insípida, pero es bastante habitual.

Así es que, si es tu caso, al menos prepárate infusiones a media mañana o media tarde y ve probando con la gran variedad que hay hoy día en cualquier supermercado. Seguro que encuentras algún sabor que te gusta y te apetece.

Olvídate de que los refrescos light o sin alcohol son aptos para perder peso.

Las cenas casi para merendar

En España estamos acostumbrados a cenar demasiado tarde. Y eso lo vemos cuando viajamos, con los comedores llenos a media tarde de extranjeros pidiendo su cena.

Es un hábito que quizás te cueste cambiar. Pero es el momento de intentarlo, ¿no crees?

Lo mejor es cenar pronto y de forma ligera, sin atiborrarte. Si quieres eliminar los excesos de los días de fiesta, puedes optar por fruta depurativa como la piña, en una ensalada, queso fresco sin grasa y un yogur desnatado.

La idea es que pasen al menos dos horas desde que acabas la cena hasta que te vas a la cama, pero si es más, mejor.

Empieza por cambiar los desayunos

Un café con leche, dos cucharadas de azúcar y un par de tostadas con mantequilla y mermelada.

¿Te suena? Si no es tu desayuno habitual puede que sea aún peor.

Porque es muy típico en nuestro país desayunar café y algo dulce. O una tosta de jamón, tomate y aceite.

No decimos que esté mal. Pero tú quieres adelgazar y eso no te ayuda.

Lo mejor es tirar de cereales (no los del súper repletos de azúcar), sino copos de avena, frutos secos como avellanas, almendras, nueces….fruta y algún lácteo.

Aquí puedes ver ideas de boles de desayuno ricos y saludables.

Y también te damos ideas en este post de desayunos que no incluyen el café, si estás aburrido de tomar siempre lo mismo.

¿Qué consejo te parece más difícil y cuál es el que tienes claro que empezarás a seguir desde mañana mismo? Si tienes alguna idea más, déjanos un comentario y comparte con la comunidad de Escudiet.

Comer sano en Navidad: lo que más engorda (y no son los turrones)

La Navidad es una de las fechas más especiales del año.

Con ella, además de disfrutar de unos días de vacaciones, llegan las comilonas, el vino, el cava, el queso, los embutidos, los dulces... Las tentaciones en estas fechas son más poderosas que nunca, pese a que normalmente no son alimentos muy saludables.

Si a eso le añadimos que son días de frío para estar en casa, sentados alrededor de una mesa con largas tertulias, la báscula lo nota.

Los turrones, polvorones y mantecados llenan las mesas familiares en las celebraciones, pero cuidado porque son auténticas bombas calóricas.

Aunque eso no es lo único. Porque puede que ni siquiera te guste el dulce ni seas fan de los turrones y aún así subas de peso en esta época del año.

En realidad, es un momento para disfrutar y darte algún que otro capricho, pero sin pasarte porque los excesos pueden afectar a tu salud.

Debes mantener los azúcares y grasas a raya para comenzar el año con buen pie y seguir algunos consejos para no engordar más de la cuenta.

En Navidad hay que disfrutar de la comida, la familia y los amigos, pero con cabeza y siempre pensando en los nutrientes y el aporte calórico de lo que tomas.

Es común en estas fechas comer sin ganas sin darnos cuenta, los atracones y empachos en general.

Las calorías de las comidas más típicas

Jamón, chorizo, lomo, queso… no hay fiesta navideña que se precie sin una bandeja de embutidos.

Pero ten cuidado porque tienen una gran cantidad de grasa y de sal.

Intenta que al menos sean de buena calidad porque las grasas de la bellota en la chacina son saludables.

También puedes combinarlos con alternativas como el pavo, que tiene menos grasa.

Y en cuanto a los quesos, los de untar los hay ligeros, pero los más curados son los que más calorías tienen.

Así es que, si los embutidos son el aperitivo a una contundente cena o comida, mejor que no te pases ni comas a lo tonto.

 

Las cenas de empresa y con los amigos

 

Reunirse con los compañeros de trabajo y con amigos que hace tiempo que no ves es muy habitual en estas fechas.

Te recomendamos que no vayas en ayunas “para hacer hambre”, llegarás con ansiedad al restaurante y arramplarás con todo.

Ahora presta atención a nuestros trucos

Los entrantes: normalmente es picoteo. Lo que debes hacer es poner en tu plato la cantidad que vas a comer. Así controlarás lo que comes. Si picoteas de diferentes platos, será más fácil pasarse.

A la ensalada, muy bien guisada; si puedes opta por ensaladas ligeras sin rebozados ni salsas, que, de hecho, pueden engordar más que una hamburguesa con queso.

El plato principal:  Elige un plato al horno o al vapor y sin salsas. Como guarnición unas verduritas a la plancha o incluso unas patatas, siempre que estén asadas o cocidas. Restarás calorías y no renunciarás a un manjar.

 Bebidas: Lo mejor es siempre beber agua. Pero casi siempre se opta por una copa de vino. Bebe con moderación porque una copa de vino tinto contiene 85 calorías y el cava casi 100.

 Postre: Son bombas calóricas, pero ¿quién se resiste? Te proponemos un capricho dulce a base de yogur y fruta, así no aportarás tantas calorías a la comida.

 

Las cañas típicas de los días clave

Estamos en fiestas y hay que salir con los amigos, pero debes ser selectiva si quieres comer bien los días clave.

No caigas en la tentación de picar, al menos demasiado, entre horas y no te pases con “la fritanga” de los bares, las salsas, las cervezas o los dulces típicos de estas fechas.

Evita también los atracones, que incluso pueden afectar a tu salud.

Debes saber también que una copa añade una media de 250 calorías vacías a tu organismo.

Comprar demasiado: turrones en agosto

¿Eres de las que llegas al supermercado y te pones a meter cosas en el carro sin conocimiento? Craso error. Lo mejor es que te hagas una lista para saber qué es exactamente lo que necesitas.

Así, evitarás caer en las estrategias de marketing, los alimentos procesados y la comida precocinada, que suelen tener mucha sal, grasas y azúcares.

En tu lista apunta productos frescos de la huerta mediterránea; frutas, verduras, hortalizas y carne y pescado, también fresco.

Compra lo justo, lo que vayas a necesitar para unos días para no comer de más, que luego cuesta mucho eliminar esos kilos.

 

Mejor en casa, que en el gimnasio

La falta de ejercicio, sentarnos al calorcito, movernos poco… eso también hace que se note en la báscula.

Aunque con el frío puede dar pereza, intenta moverte, ir al gimnasio a hacer algo de cardio, relajarte con un par de clases de yoga a la semana y por qué no nadar. Es un ejercicio de lo más completo que también puedes hacer en invierno con agua calentita.

Después, una ducha y como nueva. 

Ojo a las neuronas espejo

El cerebro imita a quien tenemos al lado. Por tanto, si en tu casa se comen muchos embutidos o dulces, tú acabarás haciendo lo mismo. De no ser que lo sepas y lo frenes.

Saber esto te ayudará a controlarte en la mesa, sobre todo en los días de comilonas y excesos navideños.

En estos días, todo invita a comer, los anuncios, las tiendas, los preparativos… lo mejor es que repitas a diario que comes lo que tu cuerpo necesita, no lo que tu mente, ahora sobreexcitada, te pide.

¿Cena en casa?

¿Te toca dar una cena en casa? Es cierto que es una gran responsabilidad, pero piensa en la parte positiva y es que tú puedes elegir el menú. Una buena cena no tiene porque ser hipercalórica.

Puedes preparar de primero una ensalada y de segundo un plato al horno, que va fenomenal para dar de comer a un grupo grande de gente. También es bueno preparar unos pinchos para los entrantes y una crema.

A veces parece que si no hay sobras la cena no ha sido suficiente y esto no debe ser así. No solo para no engordar, sino para que no afecte a nuestra salud ni a la de nuestra familia.

Pasa unas Navidades de lo más saludables sin renunciar a la diversión.

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La obesidad infantil está creciendo en nuestro país. Ya no hay que fijarse en EE.UU para ver a un montón de niños con sobrepeso por las calles.

Y eso debemos frenarlo.

No porque queramos que los niños tengan un físico según los cánones de belleza establecidos, sino porque nos preocupa su salud su futuro.

Porque si los adultos no les ayudamos a que sigan un estilo de vida saludable, ellos no lo harán solos.

Los niños siguen los ejemplos de sus mayores.

Si sus padres comen fritos, toman galletas y bollería para desayunar, cenan huevos con patatas y en casa suele haber todo tipo de dulces y snacks , ellos se acostumbran a eso. Y lo ven normal.

Si tienes un hijo con sobrepeso, lo primero es reconocerlo. Y después, llevarle a un nutricionista para que valore su salud y le ayude a alcanzar su peso óptimo según su edad.

Por eso, lo mejor es establecer unas rutinas saludables cuanto antes.

En este post tienes algunas ideas para preparar un menú semanal de lunes a viernes, con platos que les gustarán. Al menos, intenta que se acostumbren y que disfruten con ellos.

1.Lentejas con verduras y patata

Las legumbres deben formar parte de la alimentación de cualquier familia. Sus beneficios son de sobra conocidos, y aunque no sean vuestro plato favorito, es fundamental que a los niños les inculquemos la costumbre de comerlas.

Algunos niños las prefieren trituradas, y otros en puré. Aunque es recomendable que se acostumbren desde el principio a masticar.

Como las verduras suelen incomodar a muchos pequeños, lo mejor es hacer un sofrito previo. Puedes echar zanahoria, puerro, pimiento, calabacín…y una vez hervido todo triturarlo. 

Te quedará como una pasta y sobre ella añades las lentejas y el agua.

Si quieres darle más sabor puedes añadir una pastilla de caldo de ave (mejor, si es casera).

Ah, y añade alguna patata para cocerla junto a las lentejas y así les llamará más la atención. Pueden ir cogiendo cucharadas con un trocito de patata.

2. Crema de calabaza y quesito

Si le dices que tiene puré, es probable que no lo quiera. Pero, ¿y si en lugar de llamarlo así, le convences con una crema naranja muy llamativa?

La calabaza es muy suave y a los niños les suele gustar más que otras verduras.

Hacer una crema con ella es muy fácil, y puedes añadir zanahoria e incluso una patata para dar más consistencia al plato. Pero sola, también está rica.

Además, puedes echar un quesito de esos de porciones o cremoso para darle más sabor.

Al menos, una vez a la semana, prepárale una crema, tanto para la comida como para la cena. ¡Le sentará muy bien!

3.Brócoli hervido con jamón

Hoy de comer tenemos arbolitos.

La forma del brócoli les llama mucho la atención y además es una verdura que no tiene mucho sabor, con lo que tampoco la rechazan.

Pero claro, comerlo así solo cocido, que podría ser una opción muy saludable, no les gusta. Así es que, añade un poco de jamón serrano, alguna zanahoria y haz un dibujo en el plato para que estén deseando comérselo.

Si no pruebas, nunca se acostumbrarán.

Muchos niños acaban cogiendo gusto al brócoli y a otros, desde el primer día les sorprende su sabor y lo piden con frecuencia.

4. Lasaña de verduras con pasta integral

La pasta, si el niño tiene sobrepeso, no es muy recomendable tomarla con demasiada frecuencia.

Pero siempre puedes usar pasta integral y verduras.

Puedes usar calabaza, calabacín, champiñones, berenjenas…Hacer el tomate natural casero, para que no lleve conservantes ni azúcares, y también un poco de queso para gratinar por encima.

Es un plato que gusta y que sacia. Así es que, si tu hijo tiene bastante apetito, es perfecto.

Un día a la semana, incluir pasta en su alimentación está bien, siempre que evites las grasas y el exceso de salsas de bote.

Puedes hacer una grande, y congelar lo que sobre para ahorrar tiempo en la cocina.

5.Ensalada de garbanzos, tomate y atún

Las legumbres como decimos, son importantes. Y un niño con sobrepeso, suele comer o más de la cuenta, o alimentos poco saludables.

Hay  más formas de comer garbanzos que el típico cocido.

Que sí. Está muy rico, pero es muy calórico y para un menor con un peso por encima de lo recomendado para su edad no es lo mejor.

Así es que, cuece esos garbanzos bien, o cómpralos en conserva, y hazle una buena ensalada templada o fría, con tomatitos cherry, que atraen más, y una lata de atún al natural.

Lo aliñas bien para darle sabor (sin salsas) y listo.

Además de comer sano, los niños deben seguir unas pautas a la hora de sentarse a la mesa. Evitar distracciones, como comer delante de la televisión o una tablet, e incluir fruta siempre como postre en lugar de dulces, es básico de unos hábitos alimentarios correctos.

Estas son solo algunas ideas, pero hay muchas opciones para que los más pequeños coman bien y se acostumbren a los sabores naturales de siempre.

¿Tienes hijos? Comparte qué es lo que les sueles preparar de comer y qué es lo que más les gusta.

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Lo que pasa es que matarte a hacer abdominales, cuando hay grasa que deshacer, no sirven más que para cansarte con un sobreesfuerzo innecesario.

Debes aprender a distinguir entre grasa y flacidez, y después iniciar una alimentación saludable para desprenderte de esos kilos de más que se acumulan en tu cintura.

Si quieres tener un vientre plano, hay algunos productos que debes evitar sí o sí.

No solamente por estética, sino también por salud. Y es que la grasa abdominal puede ser realmente peligrosa y tiene graves consecuencias al igual que la obesidad.

Así es que, toma nota y procura no tener a la vista, excederte ni tener en tu despensa estos alimentos:

 1. Productos altos en sodio

¿Te encanta añadir más sal a las comidas? Muchas personas siempre añaden un pellizco a los platos porque los encuentran demasiado sosos.

Si es tu caso, empezamos mal.

Y es que la sal retiene mucho líquido y es una de las causas del abdomen hinchado. Así es que, si quieres tener un vientre plano, empieza reduciendo la cantidad de sal.

Lo mejor es que te acostumbres poco a poco y disfrutes del sabor natural de los alimentos. No se trata de que la elimines por completo, pero sí de que disminuyas la sal.

Si vas a un restaurante, saborea el producto y renuncia a pedir el salero.

 2. Bebidas gaseosas

 Otra de las principales razones por las que puedes tener el vientre hinchado es el exceso de gas.

Las bebidas gaseosas, además de que pueden producir malas digestiones, te hinchan.

Evita en la medida de lo posible esos refrescos que te tomas antes o durante la comida, y acostúmbrate al agua.

Da igual que sean light o cero, porque todos tienen gas. Aunque, por supuesto, el azúcar también afecta y si te tomas bebidas azucaradas peor aún, sobre todo para el sobrepeso en general.

3. Los azúcares de alcohol

Esta denominación es un tanto engañosa. Ya que no se trata ni de azúcar ni de alcohol.

Se les llama así a otros edulcorantes que llevan algunos productos que comes como las galletas sin azúcares añadidos, los yogures o los caramelos.

Aquí puedes ver las ventajas y desventajas de recurrir a este tipo de productos, engañados muchas veces por la etiqueta de CERO, bajo en calorías o light.

Si los comes en exceso, tu vientre puede hincharse, así es que, ojo.

4. Las grasas trans y refinados

Olvida esas galletas que están tan ricas, la bollería industrial, los cereales plagados de azúcares…

La mayoría de estos productos llevan refinados y grasas trans que no te benefician en absoluto.

alimentos a evitar para vientre plano

Si tienes niños, hazles bizcochos caseros o galletas, pero solo de forma ocasional. Acostúmbrales a productos más naturales y ellos mismos rechazarán estos alimentos de los que están repletos los supermercados.

Si quieres un vientre plano, sustitúyelos ya de tu alimentación.

 

5. Los snacks salados

Lo sabemos. Cuando empiezas, eres incapaz de parar hasta que acabas con la bolsa.

¿Te suena?

No es que tú tengas demasiada hambre, es que los snacks como las patatas fritas y ese tipo de aperitivos, están pensando y elaborados precisamente para eso.

Lo mejor es que no los tengas en casa. Y si sales a tomar algo y te ponen un plato, pide que te lo cambien por frutos secos, por ejemplo, o unas olivas.

6. El alcohol

A los que les gusta mucho la cerveza, te dicen que no engorda. Y que no es la causa de su enorme barriga.

“Lo peor, es la tapa que la acompaña” dicen algunos.

Pero en realidad, el alcohol no contribuye para nada a lograr un vientre plano. No solamente por sus calorías, sino porque algunos estudios revelan que beber alcohol aumenta el apetito.

Así es que evítalo y reduce su consumo en la medida de lo posible.

7. Las salsas y aderezos

Añadir una cucharada de mayonesa a la tortilla de patatas o a la pechuga de pollo es meterte para el cuerpo una cantidad de grasa innecesaria.

¿Por qué no optar por unas verduritas o un tomate aliñado con aceite de oliva y vinagre?

Y lo mismo ocurre, con las salsas típicas de las ensaladas. Deja de pensar que por comer verde o ensalada, estás reduciendo calorías, porque muchas veces el aderezo tiene más grasa que si te comes un filete.

Si quieres un vientre plano, poquita sal, vinagre y especias para dar sabor.

 ¿Y entonces, qué alimentos están permitidos y ayudan a reducir la hinchazón abdominal?

Evitar estos alimentos te ayudará a llevar una dieta más sana, y a disminuir la barriga que tanto te desagrada.

Para sustituir a esos productos, lo mejor es incluir en tu alimentación otros como:

  • Frutos secos: avellanas, nueces, almendras…
  • Fruta fresca: el plátano, que aunque no lo creas es ideal para eliminar líquidos y lucir un abdomen más plano; la sandía, con mucho agua reduce la grasa corporal y el colesterol o la papaya, tiene mucha vitamina C y favorece la digestión.
  • Verduras como los espárragos o el pepino, son perfectos para ayudarte a deshacerte de la grasa abdominal por su alto contenido en fibra.
  • Infusiones: las de menta, manzanilla, té verde, cola de caballo o diente de león te ayudan a reducir la hinchazón abdominal.

Y como antojo dulce, un par de onzas de chocolate negro será tu aliado perfecto durante este proceso de “desintoxicación”.

 

Quiero engordar, ¿qué hago para ganar peso de forma saludable?

Cuando has leído el título seguro que te has preguntado ¿Seguro que alguien qué busca cómo engordar de forma saludable y no al revés?

Pues sí, es cierto.

Aunque hoy día se advierte sobre la obesidad como una pandemia mundial, hay también una minoría de personas que buscan subir de peso.

Además, debes saber que este hecho no resulta fácil y puede ser tan frustrante y peligroso como querer adelgazar de golpe.

Hay mucha confusión y desinformación sobre el tema de ganar peso de forma saludable, por lo que, al igual que para adelgazar, hay que acudir a un profesional para que la salud no se resienta.

La clave, como siempre, es aprender a comer de forma saludable y mejorar tus hábitos de vida para que tu calidad de vida sea óptima.

Cuando una persona no puede ganar peso, puede haber varios problemas detrás, como la genética, problemas de salud que reducen el apetito (estrés, depresión, cáncer, diabetes, enfermedades relacionadas con el aparato digestivo…), una carga excesiva de ejercicio físico…

A priori, lo más fácil es aumentar la ingesta de calorías para engordar, pero, como sabes, no se puede abusar de este tipo de alimentos por temas de salud y porque, normalmente, apenas aportan nutrientes (bollería, fast food, refrescos…)

Lo primero es la salud.

Si realmente deseas ganar peso, la primero que tienes que saber es cuál es tu Índice de Masa Corporal (IMC). Si esta es inferior a 18,5 kg/m2, debes intentar ganar peso de forma saludable.

Además, es bueno que te realices un análisis de sangre y de orina para descartar cualquier enfermedad que sea la causante de tu delgadez.

De igual forma, debes conocer tu carga genética. Hay personas que pesan poco pero que están sanas. O puede ser que tu bajo peso se deba a que apenas tienes masa muscular. Y eso también hay que tratarlo.

También puede ocurrirte como a los deportistas de resistencia, que al tener una carga intensiva de actividad física no engordan, pero que igualmente están sanas.

Descarta otro problemas de salud

La diabetes, el hipertiroidismo, el cáncer o enfermedades digestivas pueden ser la causa de tu extrema delgadez porque afectan al apetito.

De hecho, algunos medicamentos utilizados en los tratamientos contra el cáncer reducen de forma considerable las ganas de comer, por lo que las personas que sufren esta enfermedad adelgazan por partida doble.

De la misma manera, es importante estar bien psicológicamente.

La depresión, la ansiedad o el estrés afectan también al apetito. Hay personas que reducen mucho la ingesta de alimentos y pueden correr el riesgo de desnutrición.

Los casos más graves son la anorexia y la bulimia nerviosa.

¿Por qué es importante ganar peso?

 

Aunque la mayoría de las personas lo que buscan es perder grasa, debes saber que es clave para el buen funcionamiento del organismo.

Es un órgano que almacena la energía para realizar acciones diarias normales y extras. Además, protege los órganos vitales.

Si tu peso es muy bajo puedes sufrir anemia, densidad ósea baja, retraso en el crecimiento en el caso de los niños, debilidad muscular y en las encías y dientes.

Igualmente, las mucosas se alteran, el sistema inmune tarda en reaccionar, la piel y el pelo no tendrán buen aspecto e incluso, si eres mujer, puedes dejar de tener la regla.

Para tratar de forma correcta el peso bajo hay que tener un buen diagnóstico.

A partir de aquí, hay que aprender a comer y organizar la alimentación. Ahora toca ingerir más energía de la que gastas y controlar el aporte de nutrientes. En algunos casos hay bajos niveles de vitaminas o hierro en sangre y hay que subirlos.

Por todo esto, necesitas un nutricionista.

Este profesional realizará una valoración completa sobre tu caso y determinará cuanta energía necesitas al día. Es una de las situaciones en las que un dietista es la mejor opción.

Con el método Escudiet aprenderás a comer bien.

Esto es así porque vamos a realizar un estudio completo sobre tu caso para obtener un diagnóstico correcto.

Una vez hecho esto, vamos a personalizar tu dieta para reeducar tus hábitos. Además, todos se realizará a base de productos naturales y sin productos dietéticos. Vamos a ayudarte a ganar peso de forma saludable.

Huye de las calorías vacías

Aunque necesites engordar, debes cuidar tu alimentación. Suele ser habitual que la comida muy calórica apenas aporte nutrientes.

Por ello, hay que aumentar las calorías pero con alimentos nutritivos y saludables. De lo contrario, puedes poner en riesgo tu salud.

La cuestión es que para ganar peso debe ser a partir de grasa corporal, masa muscular y ósea. Ahora hay que mejorar los hábitos alimentarios y prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes u obesidad.

Alimentos calóricos y saludables

Muchas veces no es necesario cambiar radicalmente los hábitos alimentarios, pero sí necesitas un extra de energía.

Prueba las bondades de los frutos secos: nueces, castañas, almendras, piñones, avellanas... aportarán a tu organismo muchos nutrientes y la energía que necesitas.

La leche concentrada o en polvo, el pan integral, pescados en conserva, huevos y aceite de oliva son también alimentos saludables con una gran cantidad de calorías que te vendrán fenomenal.

Esto no quiere decir que solo comas esto. Tienes que ser creativo en la cocina y añadir estos productos a lo que sueles comer ¿Qué tal añadir frutos secos a la ensalada?

Otro truco es incluir tentempiés entre el desayuno, la comida y la cena. Un pequeño bocadillo de pan integran con aceite y jamón o con salmón es un aperitivo perfecto.

Al final, recurrimos a nuestra cultura gastronómica: la dieta mediterránea. Consiste en alimentos frescos, aceite de oliva, frutos secos, pan, pasta, legumbres, lácteos, pescados y carnes magras. Además de resultar una delicia aporta una gran cantidad de nutrientes y grasas saludables.

Si tienes bajo peso y estás sin apetito, asegúrate de que, aunque comas poca cantidad, el plato sea calórico y nutritivo.

Añade grasas saludables como las del aceite de oliva, huevos, frutos secos, pescados o quesos y huye de la comida basura, refrescos o bollería industrial.

Cómo puede afectar una mala alimentación a los niños en edad escolar, más allá del peso

La importancia de tener unos hábitos de alimentación saludables desde niño siempre ha estado presente en las recomendaciones de nutricionistas y profesionales de la salud.

Basar la dieta en un consumo elevado de frutas y verduras, disminuir la cantidad de azúcares, alimentos procesados y grasas y optar por un consumo moderado de carnes rojas son consejos que todos nos sabemos bien.

Y es que existe una pirámide nutricional que se estudia desde la edad escolar. Pero aún así, muchos hogares se la saltan a la torera.

De hecho, hay datos que así lo corroboran como el aumento de la tasa de obesidad en España, que se sitúa muy cerca que la de EE.UU. Es decir, un 25% de la población española es obesa.

Y en el caso de la población más joven, los datos no son menos alarmantes.

El caso es que más allá de las consecuencias de la obesidad infantil y de cómo afecta la alimentación en el peso de los niños, hay otros factores que conviene tener en cuenta.

Cansancio y falta de concentración

Los niños que van ya al colegio están en una etapa muy importante de aprendizaje y necesitan concentrarse.

Pero si no están bien alimentados y tienen falta de algún nutriente como proteínas o hidratos de carbono en su dieta, puede producir fatiga y cansancio en los más pequeños.

De lo contrario, abusar por ejemplo de hidratos de carbono estaría muy relacionado con el peso y por tanto con el riesgo de obesidad infantil.

Bajo peso y retraso en el crecimiento

A muchos padres les obsesiona que sus hijos entren dentro de los percentiles que establecen las medidas de los niños en función de su edad.

Desde que nacen, al menos en España, les miden y les pesan valorando su evolución y comparándoles con la media del resto de niños en una tabla de percentiles.

La talla y el peso del niño, si bien están relacionados con un factor genético, también tienen que ver con una correcta alimentación donde entren en juego todos nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo.

Por tanto, si un niño lleva una mala alimentación en general puede afectar a un bajo peso y a una evolución más lenta en su crecimiento.

Anemia

Muchos niños sufren de anemia y suele ser debido a un déficit de hierro en su alimentación.

Es bastante común, pero no por ello deja de ser importante aportarle alimentos con hierro para evitar esa carencia nutricional. Los frutos secos, las verduras de hoja verde y las legumbres deben formar parte de su dieta desde bien pequeños.

Y es que la anemia puede afectar al desarrollo intelectual del niño y causar otros problemas irreversibles a medio y largo plazo.

Entre los síntomas de la anemia están piel pálida, irritabilidad y mal humor, boqueras y caída del cabello, uñas frágiles e incluso retraso en el desarrollo o aprendizaje.

Hipotonía o debilidad muscular

Un niño que está triste, apático y pálido puede estar sufriendo una hipotonía causada por una mala alimentación.

Aunque no es lo más frecuente esa debilidad muscular en niños que no comen bien, sí que podría ser una de las causas. La ausencia de vitamina D puede ser el factor determinante, pero existen otras causas que tienen que ver factores genéticos.

Diabetes infantil

La diabetes es una de las consecuencias directas de la obesidad y también se da cada vez más en los niños.

Consiste en un mal funcionamiento del páncreas y suele estar muy relacionada con condicionantes genéticos.

Pero hay otras causas que pueden provocar la diabetes en los niños o jóvenes en edad escolar como las infecciones víricas propias de finales del otoño o inicios de la estación más fría del año.

Una mala alimentación en los niños en edad escolar puede afectar a su desarrollo cognitivo y tener estas otras consecuencias. Así es que, es importante enseñar a los pequeños de la casa unos hábitos correctos que eviten problemas también en su edad adulta.

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Comer en el trabajo estando a dieta es mucho más fácil con estos tips

Si tienes que comer en el trabajo y estás a dieta, no te queda otra que llevarte el tupper. Seguro que hay veces que ni paras 15 minutos para comer y eso a la larga, te pasará factura en la báscula.

¿Qué me llevo cada día que sea saludable, me aporte energía y no tenga demasiadas calorías?,¿como con mis compañeros o lo hago solo?, ¿dedico 10 minutos ó mejor 30?

Son preguntas que puedes hacerte y que te hacen dudar si ha sido buena idea ponerte a dieta sabiendo que no te da tiempo a regresar a casa a la hora de comer.

Lo primero que te diremos es que es importante masticar bien y digerir correctamente los alimentos.

Estos son procesos claves a la hora de hacer la digestión y puedes tener problemas en relacionados con este aparato si no comes bien.

Ni siquiera digerirás los nutrientes de forma adecuada.

Además, si tu organismo no absorbe los nutrientes, aumentará la sensación de hambre y, por tanto, el riesgo de sufrir sobrepeso.

Come tranquila, huye de las pantallas

Comer y trabajar a la vez es una mala costumbre que se está instaurando en nuestros días.

Con el auge de los negocios digitales, nuevos perfiles profesionales y el trabajo freelance está habiendo más problemas de salud debido a los malos hábitos a la hora de comer.

Hay que parar, coger aire y desconectar para luego seguir.

Tu salud no se verá resentida únicamente por el peso, sino que hay elementos en tu escritorio como son el ratón, el teléfono o el teclado que acumulan suciedad y polvo.

Estas bacterias campan a sus anchas por tu mesa sin que te des cuenta y suponen un riesgo importante porque puedes coger infecciones como resfriados o gastroenteritis.

Debes cuidar también tu postura corporal y llevar una alimentación saludable en la oficina. Te vamos a contar cómo puedes hacerlo.

Pica, pero pica bien

Es natural que te entre hambre a lo largo de la mañana o de la tarde.

Y sí, picar entre horas está permitido si son alimentos saludables, bajos en grasa, sin azúcares añadidos y que no aporten muchas calorías ¿Qué tal una manzana a media mañana?

Aquí tienes algunas ideas de picoteo saludable que puedes llevarte.

Si lo haces bien, llegarás con menos hambre y ansiedad a la hora de la cena y evitarás los temidos atracones.

 Lleva encima la cantidad exacta que vas a consumir para evitar comer de más.

Por ejemplo, coge un par de tortitas de arroz y no el paquete entero.

Cógele el gusto a los frutos secos

Sí, aportan calorías, pero también omega 3, fibra, selenio, proteínas y vitamina E.

Lo recomendable es que tomes un puñado de entre 6 y 8 nueces o almendras a media mañana o para merendar.

Así, aprovecharás los beneficios y quemarás las calorías a lo largo del día.

Debes saber también que los frutos secos son un gran aliado para prevenir las enfermedades cardiovasculares y coronarias.

Una botella de agua siempre al lado

Ya sabes lo importante que es una buena hidratación y para ello lo mejor es el agua.

Un truco: ten siempre una botella de agua al lado para ir tomándola a lo largo de la jornada laboral.

 Te aconsejamos también que sea de metal, que, además de ser más sostenible, conserva mucho mejor el líquido elemento. Olvídate del plástico y de reutilizar esa botella de agua mineral que compraste hace una semana porque tiene no es aconsejable.

Este hábito tan saludable de beber agua te quitará de antojos.

Igualmente, es importante que el agua esté fresca pero no demasiado fría porque podría perjudicar a tu sistema digestivo.

Come cada tres horas

Dicen los expertos que lo ideal es comer cinco veces al día, lo que hace que comer cada 3 o 4 horas sea lo más indicado para tener unos hábitos de vida saludables y no pasar hambre.

Esto es así porque las bajadas de azúcar en sangre provocan ansiedad y ganas de picotear casi siempre dulce.

Tienes que dividir tu dieta en dos comidas más fuertes: desayuno y comida y el resto más ligeras, en especial la cena.

Apuesta por las sopas, las ensaladas y las verduras en tu última comida del día.

Te recordamos que las frutas y los frutos secos son los mejores tentempiés a media mañana y a media tarde para comer en el trabajo.

Aprovecha el finde para cocinar

Piensa en que vas a tener una cita superespecial y quieres sorprender con tus platos para esforzarte en hacer un menú semanal rico y variado.

Si tienes que llevarte la comida a la oficina, que no sea siempre lo mismo. Puedes hacerte un montón de ensaladas, una cada día y diferentes con legumbres, arroz, pasta integral, quinoa…

Lo suyo es que el fin de semana lo dedique a hervir la pasta o cocer las legumbres y así ya solo tienes que aliñar y añadir ingredientes frescos antes de irte a la oficina.

Y si tienes microondas para calentar, también puedes prepararte alguna crema de verduras.

Planifica tu menú semanal

Que comas en la oficina no es que tengas que comer mal, sino que puedes planificar un menú saludable para la semana y seguir con tu dieta de pérdida de peso.

Así, si no se te ocurre en el momento qué cocinar, lo tienes por escrito.

Muy recomendable es tenerlo en la nevera con un imán. ¡No te quedará más remedio que verlo!

Muchas veces, nos agobia solo el pensar qué comer cada día y con la pereza recurrimos siempre a lo mismo. Cuando estás a dieta, acabas con lo de siempre y al final eso hace que no llegues hasta el final y no consigas tu objetivo.

Aquí tienes algunos tips para no abandonar tu dieta antes de tiempo.

Delicias de tupper

Es lo más practico para comer en el trabajo y elige los de cristal frente al plástico porque conservan mejor los alimentos.

Intenta eso sí, cocinar a la plancha, al vapor, al wok o en papillote.

Una clásica ensalada es una buena opción. Aunque si quieres bajar algunos kilos, evita las salsas y añade una cucharada de aceite de oliva o hierbas aromáticas que dan sabor.

Aunque, si te apetece innovar puedes probar con una ensalada de gulas y salmón, un arroz con setas, atún encebollado o lomo de salmón con salsa teriyaki sobre verduras salteadas.

Todo riquísimo, fácil de cocinar y conservar.

Puedes seguir algunos blogs y canales de cocina para buscar ideas para tus platos para comer sano siempre, tanto en casa como en el trabajo.

Controla las porciones

Hazte las raciones justas para saciarte y evitar caer en picoteos calóricos o azucarados.

Además, es bueno que también lleves una rebanada de pan integral (que así controlas la ración justa), que te aportará hidratos saciantes y fibra.

No es cuestión de quedarte con hambre, si no de comer lo justo. Porque si algún compañero lleva algo más apetecible puede tentarte para probar su exquisito menú.

Como ves, es posible estar a dieta y comer en el trabajo siempre con estos consejos sencillos.

Te recomendamos que, comas donde comas, transformes tus hábitos de vida en saludables con una dieta variada y equilibrada. No te olvides de tener un estilo de vida activo practicando un mínimo de 3 horas a la semana de deporte o al menos, caminando.