7 malos hábitos alimentarios que debes abandonar YA si tienes sobrepeso

La obesidad o un peso por encima de lo recomendado puede deberse a distintos factores, entre los que están unos malos hábitos alimentarios.

Combatir el sobrepeso es recomendable no sólo por estética sino también por salud. Cada vez hay más patologías y enfermedades relacionadas con la obesidad y los casos aumentan en la población infantil.

Además de seguir una dieta saludable, hay algunas rutinas que debes cambiar para conseguir un peso óptimo y mantener siempre más o menos igual.

1. Llenar la despensa de bollería

La bollería industrial es algo muy presente en muchos hogares. Recurrir a dulces y alimentos envasados tipo galletas, donuts, magdalenas…y ese tipo de productos es fácil cuando no se tiene tiempo y eres goloso.

Si te gusta el dulce demasiado y no puedes evitar la tentación, es mejor que no compres esos alimentos y te prepares algo casero cuando tengas muchas ganas. Un bizcocho de yogur, naranja o limón puede ser una buena opción para quitarte ese deseo de forma más saludable.

Aún así, procura no excederte con el dulce y recurrir a él una o dos veces por semana a lo sumo. En caso de que tengas sobrepeso, olvídalo por una temporada hasta que alcances tu peso ideal.

2.Sustituir el agua por refrescos azucarados y gaseosos

Igual que el dulce, los refrescos con gas y azúcar son contraproducentes para perder peso. Si tienes el mal hábito de tomarte un refresco cada día en lugar de beber agua con tus comidas o entre horas, ve dejándolos cuanto antes.

Aunque las bebidas etiquetadas como “light” o “cero” pueden parecer más “saludables”, en realidad tienen otros ingredientes para mantener su sabor que no te ayudan en tu objetivo. El gas tampoco es bueno, ya que hincha el abdomen y dificulta la digestión.

Es mejor que tomes agua, bebidas sin gas ni azúcar como infusiones o zumos naturales. Hay muchos productos sanos a los que puedes recurrir cuando tengas hambre entre horas.

3. Saltarte algunas comidas

Aunque creas que por comer menos, contribuyes a mejorar tu físico y mantener tu peso, es todo lo contrario.

Si te saltas el desayuno o una merienda, llegarás a la siguiente comida con más apetito y por tanto, comerás más y probablemente lo harás rápido. Lo ideal es comer más veces, entre cinco y seis veces al día, menos cantidad y hacerlo con calma.

4. Excederte con los condimentos

Uno de los malos hábitos alimentarios que produce sobrepeso es el exceso de condimentos.

Echar demasiada sal a las comidas, provoca retención de líquidos y aderezar tus platos con tomate frito, mayonesa o salsas varias no ayuda a perder esos kilos de más.

Acostúmbrate a alimentos en su sabor original o utiliza hierbas aromáticas y otros condimentos saludables si te gustan los platos más sabrosos.

5. Ir a la compra con hambre

No es una tontería evitar acudir al supermercado en las horas previas a alguna comida. Es un hábito muy frecuente de muchas personas que no tienen tiempo para ir a comprar cuando quieren sino cuando pueden.

Si a diario el trabajo te impide salir a otra hora que no sea justo antes de comer o de cenar, fija un día a la semana o al mes en fin de semana o día libre para ir al súper.

Está comprobado que cuando vamos en momentos en los que tenemos apetito, echamos cosas al carro que nos apetecen y suelen ser menos saludables. Dulces, refrescos, snacks… son alimentos rápidos a los que muchas veces no podemos resistirnos y más, si se aproxima la hora de comer.

6. Comer hasta sentirte lleno

Es muy habitual pasarnos con la comida y no parar hasta que no podemos más. Si tienes esa mala costumbre, procura dejar siempre hueco en el estómago.

Además de pesadez, tu estómago se va haciendo cada vez más grande y tendrás que comer más para sentirte lleno.

Lo ideal es que siempre te quedes con la sensación de que aún te cabe algo más. Algunos expertos dicen que hay que “quedarse con un poco de hambre”. De esa forma, te encontrarás mejor y la digestión será más rápida, por lo que no tendrás ardores, acidez ni sobrepeso.

7. No masticar o comer demasiado rápido

Relacionado con lo anterior está la mala costumbre de comer muy deprisa, casi sin masticar los alimentos.

Cuanto más rápido comes, más cantidad consumes ya que no dejas tiempo a que la comida llegue al estómago y te sacie.

Masticar bien cada bocado y comer con calma beneficia para tener un peso óptimo. Normalmente, las personas con sobrepeso lo hacen demasiado rápido.

Lo ideal es no tener distracciones como la televisión o el móvil, porque pueden provocar que comas más de la cuenta. Si te sientas a la mesa acompañado, en familia y mantenéis una charla agradable es probable que te sea más fácil ir más despacio que si lo haces habitualmente solo.

Son distintos malos hábitos alimentarios muy habituales y fáciles de erradicar. Si no lo haces por estética, hazlo por salud y empieza por aquellos que vayan a costarte menos esfuerzo. Ve poco a poco y verás como notas los resultados a medio y largo plazo.

¿No consigues perder peso? Errores que estás cometiendo que lo impiden

Seguro que más de una vez has tenido la intención de perder peso, sobre todo cuando empieza el año o está a punto de llegar el buen tiempo. Sin embargo, a veces las dietas no funcionan, o los métodos elegidos no tienen los resultados esperados.

Cualquier época es buena para deshacerse de esos kilos de más, aunque hay algunas ventajas de ponerse a dieta antes del verano. Sin embargo, si han pasado los meses de frío y no lo has hecho, no te pongas más excusas y comienza a adquirir esos hábitos alimentarios correctos cuanto antes.

Hay algunos errores muy comunes a la hora de querer adelgazar que debes tener en cuenta. Si quieres conseguirlo, lo mejor es que evites estas confusiones que detallamos a continuación.

Errores que cometes en las dietas

Dieta única o rápida

Hacer una dieta de un solo alimento o grupo de alimentos es un rollo. Normalmente este tipo de dietas no puedes alargarlas mucho en el tiempo y al final, recuperas rápido todo lo perdido.

Esas dietas milagro que prometen resultados exprés no suelen ser recomendables.

Hay métodos eficaces para perder peso de forma segura y mantenida.

Comer siempre lo mismo

Aunque no optes por dietas exclusivas, es frecuente recurrir siempre a los mismos platos. Es normal que acabes cansándote y al final tires la toalla o piques lo que no debes.

Hoy día, hay muchísimas opciones para preparar platos sanos y variados. Distintas formas de cocinarlos, presentarlos, combinar alimentos…Procura hacer un menú variado, para no tener la sensación de comer siempre lo mismo.

Saltarte alguna comida

Si no desayunas o no cenas, no adelgazarás antes, sino más bien todo lo contrario.

Es mucho mejor hacer más comidas al día, lo óptimo son 5 veces, y de menores cantidades que comer una sola vez y atiborrarte.

El hecho de saltarse alguna comida hace que llegues a la siguiente con más hambre y que tu cuerpo pida más calorías. ¡Nunca lo hagas!

No pedir ayuda profesional

Hay personas que piensan que acudir a un nutricionista o centro médico especializado en pérdida de peso no es necesario.

Sin embargo, te será de gran ayuda porque además de motivarte, te indicarán cuáles son tus necesidades y cómo actuar en cada momento.

Eso sí, procura recurrir a métodos seguros que te enseñen a comer tal y como tu cuerpo necesita. Lo notarás porque en esos centros te harán un diagnóstico previo, analíticas, seguimiento frecuente y te indicarán qué alimentos te convienen en cada momento.

Seguir la misma dieta que una amiga

Otro error muy común a la hora de perder peso es hacer lo mismo que a un conocido le funcionó.

Cada persona tiene sus características concretas, tanto de peso como a nivel del organismo. No todos los metabolismos son iguales ni tampoco la acumulación de grasa, de líquido, el IMC…

Puede que lo que a un amigo le funcione a ti te perjudique o no te haga el mismo efecto.

Elegir productos light o “Sin azúcar añadido”

Pensar que porque la etiqueta diga que es un refresco “light” puedes consumir todo lo que quieras es una equivocación.

Esos productos suelen llevar otro tipo de edulcorantes que es pueden ser incluso más “dañinos” para tu objetivo que el azúcar.

Si no sabes analizar la composición de los alimentos que compras, un profesional puede ayudarte. Hay incluso métodos que incluyen una calculadora de alimentos para saber si lo que estás a punto de meter en tu cesta de la compra es realmente adecuado para la pérdida de peso.

Tomar muchas bebidas energéticas

Las bebidas conocidas como “energéticas” son aptas para los deportistas, pero contienen muchos azúcares que es mejor evitar.

Lo ideal es que te hidrates bien con agua, al menos 2 litros diarios, y como mucho, bebas zumos naturales o refrescos sin azúcar ni gas, como los tés o las infusiones.

No moverte del sofá o la mesa de trabajo

Si quieres perder peso, no es suficiente con hacer una dieta. Puedes conseguir acabar con esos kilos que te sobran para llegar a tu peso ideal, pero te quedarás flácido y es posible que pierdas masa muscular.

Es importante que combines la dieta con el ejercicio, aunque sea de forma moderada. Caminar a diario, montar en bici, nadar…hay muchas opciones para elegir la más cómoda o que más te guste.

No tener paciencia

La pérdida de peso debe ser progresiva. Adquirir unos nuevos hábitos alimentarios es lo ideal para que no vuelvas a recuperar el peso o al menos, sepas controlarte y actuar a tiempo.

Si quieres resultados rápidos, con dietas milagro o estás continuamente subiéndote a la báscula a pesarte, te vas a desmotivar.

No quieras llegar rápido a la cima, porque después la caída será más dolorosa.

Son algunos de los errores más frecuentes que cometemos cuando queremos adelgazar. Seguramente has cometido algunos de ellos o incluso todos.

Lo mejor es que te lo tomes en serio, busques ayuda profesional y te acostumbres a comer sano y seguir un estilo de vida saludable. Tu cuerpo, mente y salud te lo agradecerán.

¿Estás motivado? Adelante.

Colesterol alto : 10 síntomas que te están avisando de un problema serio

El colesterol alto es un problema de salud que puede derivar en otras complicaciones graves como puede ser una enfermedad cardiovascular o un infarto.

A pesar de que los médicos y expertos advierten de su peligro, muchas personas no son conscientes de que tienen una acumulación elevada de esta sustancia en su sangre.

Además de tener en cuenta las consecuencias del colesterol alto, debes conocer sus síntomas para poder detectarlo a tiempo y comenzar a tratarlo.

Te contamos todo sobre el colesterol, el bueno y el malo, y cómo reducir sus niveles para tener una salud de hierro.

Qué es el colesterol

El colesterol es una sustancia similar a la grasa que se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo y se produce, principalmente en el hígado.

Es necesario para que nuestro organismo funcione, pero debemos evitar que se acumule demasiado en la sangre. Un exceso de colesterol puede derivar en problemas cardiovasculares.

Sin embargo, debes saber que hay un tipo de colesterol que conviene tener alto y es el que se conoce como “colesterol bueno”.

Hablaos de dos tipos de colesterol:

  • El colesterol bueno o HDL, es una lipoproteína de alta densidad que se encarga de transportar el colesterol de las arterias hasta el hígado. Una vez en este órgano, es eliminado. Su presencia en nuestro cuerpo es beneficiosa para el corazón.
  • El colesterol malo o LDL es el que dirige el colesterol desde el hígado a los tejidos corporales. En este caso, hay que cuidar que no se acumule demasiada cantidad en sangre porque podría obstruir los vasos sanguíneos.

Lo ideal para que tu corazón esté sano es tener regulados los niveles de ambos con alta concentración del bueno y baja en el caso del LDL o colesterol malo.

Colesterol alto : síntomas

Para detectar cuáles son tus niveles de colesterol bastará con una prueba de sangre. La frecuencia dependerá de tu edad, tus antecedentes y de los factores de riesgo de los que hablaremos en este artículo.

Antes de acudir al médico a realizar esa prueba, es posible detectar la presencia de un exceso de colesterol gracias a síntomas frecuentes. Pero recuerda que, si notas alguno de ellos o tienes antecedentes familiares, debes recurrir a los profesionales sanitarios.

El colesterol alto es peligroso y por ello queremos advertirte de las señales de alarma de que algo no va bien.

1.Pesadez de estómago y estreñimiento

Una elevada presencia de colesterol malo en sangre suele afectar a la digestión. El exceso de LDL en sangre y también en el hígado entorpece el proceso digestivo y se hace más evidente cuando comes alimentos con gran cantidad de grasa.

La pesadez y esa incomodidad después de comer pueden estarte avisando de que tienes el colesterol alto.

Por otra parte, la acumulación del colesterol malo en las arterias afecta también al sistema digestivo. Al igual que puedes tener pesadez de estómago es probable que la movilidad de tus intestinos se ralentice, provocando el estreñimiento.

Aunque por sí solo, no tiene que considerarse sintomático de tener colesterol alto, es otra señal que podría indicar que algo no va bien en tu organismo.

2. Dolores de cabeza y mareos

colesterol alto y síntomas

El colesterol alto obstruye las arterias y eso hace que la circulación no vaya como es debido y afecta a la oxigenación de las células.

La pérdida de equilibrio, los mareos frecuentes y los fuertes dolores de cabeza son frecuentes cuando esto sucede.

3. Más cansado de lo normal

¿Tienes la sensación de no haber descansado lo suficiente? Si estás agotado a pesar de haber dormido o te sientes débil incluso tumbado en el sofá, es posible que algo esté sucediendo dentro de tu cuerpo.

Si haces demasiado ejercicio, no llevas unos correctos hábitos alimentarios o tu trabajo requiere mucho esfuerzo físico y mental, lo normal es que este síntoma sea producido por esa actividad.

Sin embargo, está comprobado que las personas que sufren de colesterol elevado, están más débiles y sienten fatiga con demasiada frecuencia.

4. Pies y manos dormidas e inflamadas

La mala circulación es la causante de que las extremidades se entuman con frecuencia.

Esa sensación de hormigueo o hinchazón en tus manos o pies puede estar provocada por un problema circulatorio que, a su vez, viene derivado de un colesterol demasiado alto.

5. Mal aliento

Si te huele mal la boca y se te seca más de lo normal, puede que sea síntoma de que tienes el colesterol alto.

Cuando se acumula en exceso produce un trastorno del sistema digestivo que a veces provoca halitosis.

6.Visión borrosa

Algunas personas que tienen colesterol alto perciben ciertos problemas visuales, causados por la acumulación de lípidos.

Si crees que tu vista no es la de siempre o notas visión borrosa o irritación de ojos, es posible que sea una señal de alerta.

7. Hipertensión

La tensión arterial alta también es peligrosa y debe controlarse. En muchos casos, las personas hipertensas también tienen un colesterol por encima de lo recomendado.

En este caso, estarás más controlado y podrán detectar a tiempo que tienes el colesterol alto.

8. Dolores en el pecho

Si te duele el pecho y sientes como una opresión debes acudir al médico. Las causas de ese dolor pueden ser muchas y una de ellas es el exceso de colesterol en sangre.

Cuando la sangre no bombea bien, porque las arterias están llenas de grasa, se produce la hipertensión. Por tanto, ambos problemas están relacionados.

Este síntoma es común y suele motivar un diagnóstico rápido, ya que la mayoría de personas que lo percibe lo consulta a un profesional.

9. Intolerancia a ciertos alimentos

¿Te sienta mal comer ciertas comidas o alimentos que siempre te han gustado? Consulta con tu médico porque las intolerancias pueden indicar que tienes el colesterol demasiado alto.

Si comes carne o productos con demasiada grasa, tu cuerpo lo rechazará ya que la cantidad de lípidos en tu sangre es elevada y no acepta más.

10. Piel irritada

 Es posible confundir la aparición de manchas o irritación en la piel con cualquier patología cutánea. El hecho de que tengas picores e incluso te hayan salido manchas o urticaria puede ser debido al descontrol de tus niveles de colesterol.

No dejes de revisarlo porque puede ser otro síntoma, aunque de forma aislada no tiene por qué deberse al colesterol alto.

Puedes presentar una, varias o todas estas señales, pero recuerda que el único diagnóstico fiable te hará tu médico.

Colesterol alto: principales factores de riesgo

La presencia excesiva de lípidos en sangre puede deberse a distintos factores. Hay personas más propensas por sus antecedentes o simplemente por sus hábitos cotidianos.

colesterol alto causas

Te contamos cuáles son las causas más frecuentes asociadas al colesterol alto:

  • Antecedentes familiares: la genética influye bastante y si tus padres, abuelos, hermanos… tiene colesterol alto o lo tuvieron es posible que tú también. Aunque a veces, no conocemos los datos porque nunca se les diagnosticó.
  • El tabaco: los niveles de colesterol se desregulan si fumas, ya que el tabaco reduce el colesterol bueno que es fundamental para eliminar el malo.
  • La alimentación: cuando comes demasiada grasa tu colesterol tiende a subir. Evita comer alimentos muy grasos y sigue una dieta equilibrada.
  • El sobrepeso: la obesidad tiene diferentes consecuencias y una de ellas es el aumento de los niveles de colesterol. Además, un perímetro de cintura muy elevado también supone un mayor riesgo.
  • El sedentarismo: una vida sedentaria, sin ejercicio físico contribuye al aumento de peso y éste como hemos señalada en el punto anterior, provoca colesterol alto.
  • La edad: es más frecuente en edades más avanzadas que en jóvenes y niños, aunque también puede ocurrir.
  • Algunos medicamentos: la ingesta de ciertas medicinas como aquellas prescritas para la tensión y otros fármacos, a veces elevan los niveles de colesterol malo.
  • Diabetes: las personas diabéticas tienen más riego debido a la concentración de altos niveles de azúcar en sangre, que obstruyen las arterias. 

Colesterol alto: cómo tratarlo,  prevenirlo  o bajarlo

 Ahora que ya sabes cuáles son las causas, síntomas y consecuencias de tener el colesterol alto, querrás conocer cómo puedes tratarlo y reducir esos niveles.

Una vez más, te recordamos que el tratamiento deberá prescribírtelo un médico. Aún así, hay algunas claves para prevenirlo y reducirlo en caso de que tus pruebas sean positivas.

  • Sigue una dieta saludable, limitando el consumo de sal y de grasas de origen animal y consumiendo más frutas, verduras y cereales integrales.
  • Mantén un peso ideal, evitando el sobrepeso.
  • Abandona el hábito del tabaco y también el alcohol
  • Haz ejercicio moderado todos los días, como por ejemplo caminar a paso ligero durante 30 ó 40 minutos.

Además de estas pautas básicas, hay algunos alimentos que puedes consumir para bajar los niveles de colesterol.

Respecto a los medicamentos para tratarlo, será el médico el que te indique cuándo debes tomarlos y te pautará las dosis.

El colesterol malo es una patología muy frecuente que sufren muchas personas en el mundo. Sus consecuencias son serias y tenerlo controlado es importante para gozar de buena salud.

Desde Escudiet, te recomendamos que si tienes algunos de los síntomas citados, consultes con un especialista para que tengas un diagnóstico fiable.

“Escudiet ha supuesto un cambio extraordinario en mi vida”

Sofía Iglesias Acuña, alumna del Método Escudiet, tiene 24 años y ha perdido 55 kilos en 13 meses.

Su historia es como la de muchas otras chicas de su edad: una persona joven, con un proyecto de vida por delante, con gente querida a su alrededor y con un físico que no era el prototipo ideal de los cánones de belleza.

Sin embargo, su sobrepeso no le preocupaba demasiado, quizás porque ya se había acostumbrado o porque creía que no tenía solución. Y, aunque ella asegura que su estado de ánimo era bueno, sí que había intentado bajar de peso en más de una ocasión.

Pesar más o menos kilos no era lo importante, sino los problemas de salud que podía acarrear su obesidad. Y es que, el cansancio y la dificultad de realizar cualquier actividad física tan sencilla como subir unas escaleras o caminar a paso ligero, ya es una limitación que no hay por qué sufrir cuando no se llega ni a la treintena.

Su evidente cambio físico es sólo una de las grandes ventajas que esta administrativa ha visto en este tiempo de aprendizaje y pérdida de peso.

A pesar de que nos adviertan una y otra vez, leamos las posibles consecuencias de la obesidad y nuestro físico no sea el más atractivo, muchas veces no es suficiente para tomar las riendas y lograr combatir el sobrepeso.

 Un reto conseguido

Sofía puso freno a tiempo y asegura estar feliz y orgullosa de haberlo conseguido.  “Llegó un día en el que decidí que no quería seguir asumiendo el riesgo que corría mi salud”.

Después de pasar por otros médicos y realizar algunas dietas sin demasiado éxito, decidió ponerse en manos de los profesionales de Escudiet. “Ya lo había probado una amiga, y al ver los excelentes resultados que consiguió, decidí hacerlo yo”.

Su opinión coincide con la de otros muchos alumnos que han realizado el método Escudiet.

Asegura que “había probado otros tipos de dietas y acudido a médicos. En su momento, me sirvieron para perder algo de peso, pero en realidad no me enseñaban nada. Ellos me marcaban lo que tenía que comer a diario, además de pautarme complementos”.

Lo mejor del Método Escudiet

Sofía ahora sabe cómo jugar con los alimentos, cómo combinarlos, cuáles son aquellos que le sientan bien y los que debe restringir de su dieta, tiene unos hábitos correctos en cuanto a comidas, horarios…sin necesidad de pesar ni limitarse a unos menús pre establecidos. En definitiva, ha aprendido a llevar un estilo de vida saludable.

Es una de las ventajas más apreciadas del método, esa reeducación alimentaria que puedes llevar para toda la vida, disfrutando de la comida y sin necesidad de pasar hambre.

Otro beneficio real muy valorado es el seguimiento personalizado a cargo del equipo médico del centro durante todo el proceso, así como una app móvil que te permite llevar un control de tus avances.

“Me gusta ver los marcadores y la gráfica del peso, porque ver cómo desciende es muy gratificante”.

Y en cuanto a la calculadora de alimentos que puede llevar todo el día en su móvil y utilizarla cuando va a la compra o duda sobre algún alimento opina que “me sirve para saber los alimentos que son más recomendables y es una gran ayuda.”

Sofía está agradecida a esos profesionales que la han acompañado en este camino, no precisamente de rosas, que sin duda ha merecido la pena y que aún no ha finalizado.

Ahora le toca continuar con todo lo aprendido para llegar a su peso ideal para lo que aún debe perder 15 kilos más, nada comparado con lo que lleva.

Se siente motivada y con fuerzas y optimismo para lograr su meta, porque ahora sabe que sí puede.

Por ello, se lo recomienda a todas aquellas personas que estén en una situación similar a la suya, que quieran poner remedio y luchar para conseguir un físico más atractivo y mejorar en salud. “Es una batalla diaria, y no te puedes dar por vencido”.

Algo que ha echado de menos y que propone es la opción de incluir un preparador físico durante el proceso de pérdida de peso. “Estaría genial que te guiara a la hora de realizar distintos tipos de actividad física para que el cuerpo adquiera la mejor forma posible”.

Orgullosa y satisfecha del trabajo realizado, Sofía asegura que el Método Escudiet ha supuesto un gran cambio en su vida, que le permite salir a pasear y moverse con una agilidad que antes no tenía.

Está feliz consigo misma, con su aspecto físico y con su salud, y lo más importante, con ganas de seguir avanzando y de mantener esos hábitos para toda la vida.

 

Obesidad infantil: cómo combatirla sin que el niño sufra

La obesidad infantil es un problema que afecta cada vez a más menores. De hecho, uno de cada cuatro niños españoles tiene un peso por encima de lo adecuado para su edad. Poner freno a este problema es uno de los objetivos que tienen las administraciones públicas y organizaciones mundiales que luchan por reducir las alarmantes cifras que se conocen de los últimos años.

Según un informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el número de casos de obesidad infantil se ha multiplicado por 10 en cuatro décadas, de 1976 a 2016.

Aunque Estados Unidos es uno de los países con unas tasas más elevadas de niños o adolescentes con sobrepeso, en Europa afecta a entre 12 ó 18 millones de personas.

Enseñarles a comer desde niños y controlar sus hábitos alimenticios es una obligación de los padres para tener una vida adulta saludable.

Aunque los más pequeños no son conscientes de la gravedad del asunto, hay que ayudarles a lograr un peso ideal sin que sufran.

¿Qué es la obesidad infantil?

 Cuando decimos que un niño está “gordito” no siempre es síntoma de que goce de una excelente salud, como muchos adultos creen. Aunque, por regla general, en principio no reviste gravedad sí puede derivar en consecuencias más serias.

Los primeros años de vida de nuestros hijos nos preocupamos de que sigan una dieta variada y equilibrada. Sin embargo, en muchas ocasiones descuidamos lo que comen no sólo cuando están en casa sino cuando salen. De hecho, según el Observatorio Nestlé sobre Hábitos Nutricionales, sólo el 17% de los padres da a sus hijos la cantidad de fruta recomendada y el 54% de verduras.

Un niño obeso es aquel que tiene un exceso de grasa o que tiene un peso superior al recomendado según su edad y su estatura.

Si en los adultos calculamos el peso a través del Índice de Masa Corporal, en los niños se mide según los patrones de crecimiento que establece la OMS. Estos los patrones van en función de la estatura y peso para la edad, el peso para su altura y el IMC para su edad. También se tienen en cuenta datos de referencia sobre el crecimiento entre los 5 y los 19 años.

Causas de la obesidad infantil

El sobrepeso infantil viene determinado por distintas causas y en la mayoría de casos, en nuestras manos está prevenir su aparición.

Entre las causas de la obesidad más frecuentes están:

  • Estilo de vida: una mala alimentación con gran cantidad de grasas y azúcares y un “picoteo” constante a base de alimentos procesados, bollería o snacks.

 

  • Sedentarismo: muchos niños de hoy día pasan horas en casa, viendo la televisión, la tableta o jugando con su Smartphone.

 

  • Falta de sueño: los malos hábitos en el sueño también afectan a los niños y son causa de que tenga trastornos de peso.

 

  • Estrés: el ritmo de vida que llevamos los adultos, las prisas, la cantidad de actividades a los que acuden desde el inicio de la etapa escolar…

 

  • Falta de tiempo de los padres: el hecho de que ambos progenitores trabajen fuera de casa hace que no vigilen muchas veces sus comidas por falta de tiempo. Les ofrecen comida rápida o procesada porque, además de gustarles es menos laboriosa.

 

  • Genética: el factor genético influye, pero no es determinante. Lo que ocurre es que unos padres obesos tienen unos malos hábitos alimentarios que inculcan a sus hijos.

De todas estas causas de la obesidad infantil, los tutores legales de los menores tenemos a nuestro alcance la información suficiente para erradicar el problema. Hay que pensar en las posibles consecuencias que tiene el sobrepeso en los niños más que en un simple problema estético.

La obesidad infantil y sus consecuencias

 Los niños que tienen un peso por encima de lo recomendado para su edad son propensos a padecer una serie de problemas que pueden aparecer antes de ser adultos.

No debemos esperar a que llegue un problema serio para actuar y prevenir la obesidad en nuestros hijos.

Aunque, las enfermedades más serias se suelen diagnosticar cuando son adultos, hay casos de niños con diabetes tipo 2, hipertensión o hígado graso.

 Algunas consecuencias de la obesidad infantil más frecuentes son:

 Alteraciones del metabolismo

 El exceso de grasa, acumulado especialmente en la zona abdominal tiene sus consecuencias a nivel metabólico, produciendo un desequilibrio.

Los niños obesos son más propensos a tener colesterol y triglicéridos altos que pueden perdurar toda la vida.

Diabetes

Relacionado con el desequilibrio del metabolismo, los niños con sobrepeso presentan una resistencia a la insulina que suele ser una señal de tener diabetes o presentar una intolerancia a la glucosa.

 Problemas de huesos

 Enfermedades como la artrosis es muy común en personas con obesidad. Se trata de una patología degenerativa que afecta a las articulaciones y además suele ser dolorosa.

Enfermedades cardiovasculares

Hay muchos informes y estudios que demuestran la relación entre la obesidad y el riesgo de padecer problemas de corazón. También es frecuente la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares y riesgo de sufrir un infarto de miocardio.

Depresión o trastornos emocionales

Un niño con sobrepeso tiene una autoestima baja, debido a la presión social y a las posibles burlas que se producen en el colegio. Eso deriva en un estado de ánimo que afecta en sus relaciones personales e incluso puede provocar una depresión.

Bajo rendimiento escolar

Hay estudios que señalan la relación entre unos resultados académicos inferiores en los niños obesos en comparación con los que no lo son.

Los trastornos del sueño, la baja autoestima, los problemas del metabolismo… y el resto de consecuencias que hemos citado, influyen también en el rendimiento escolar.

Problemas dentales

Un consumo excesivo de azúcares, bollería, golosinas…produce caries en los niños. Cada vez son más frecuentes las consultas de odontología con niños muy pequeños que presentan caries y requieren un empaste.

Cómo prevenir la obesidad infantil

Antes de que el problema llegue a más o incluso cuando aún no le haya afectado, hay que seguir unos correctos hábitos.

La prevención es la mejor manera de ayudar a nuestros hijos y contribuir a que gocen de buena salud. Debemos de seguir unos consejos a la hora de adquirir unos hábitos alimentarios correctos desde la niñez que pasan por:

  • Predicar con el ejemplo: los niños imitan lo que ven y si en casa no coméis fruta o soléis freír patatas a menudo, ellos también querrán comer así.

 

  • Involucrarles en la elaboración de comida sana: pedirles ayuda cuando vais al mercado a que elijan la fruta o la verdura, a que echen el tomate a la ensalada o troceen la zanahoria cuando son más mayores, es un ejercicio sano.
  • Probar con diferentes formas de cocinado y presentación: si no le gusta el pescado a la plancha, hay que probar a hacerlo de otra forma o variar la presentación, aportando por ejemplo colorido al plato con verduras pequeñas.
  • Comer en familia: el ratito de las comidas es preferible hacerlo todos juntos, en la medida de lo posible. Si no es por la mañana, que sea a mediodía o en la cena. Intentad siempre conciliar los horarios para coincidir en la mesa.
  • Disfrutar de la comida sin distracciones: ver la televisión o la tablet mientras comen no es bueno. Tanto si comen demasiado poco como si pecan de exceso. Un niño obeso que mira la tele mientras come es probable que ingiera más cantidad de la adecuada.

 

  • No dejarles elegir lo que quieren comer: los padres debemos elegir el menú de los niños y no al revés. Hoy día es frecuente escuchar a los adultos decir “qué quieres comer hoy”. Ellos van a elegir probablemente lo menos saludable así es que no debemos darles la opción.
  • El desayuno, importante: según algunos estudios, los niños que no desayunan tienen mayor tendencia al sobrepeso. Si se van al colegio con el estómago vacío llegarán con más hambre, especialmente si no han tomado merienda a media mañana, y comerán de forma más impulsiva.
  • Ofrecer las cantidades adecuadas a su edad: los padres suelen preocuparse más de que coman poco a lo contrario. Los niños con sobrepeso comen más de la cuenta y tardan más en saciarse. Para evitarlo, es mejor hacer 5 ó 6 comidas al día para que lleguen a las comidas principales con menos apetito.

 

 

  • Los dulces, en ocasiones especiales: tener la despensa repleta de bollería, snacks o refrescos no ayuda. Es mejor fijar un día a la semana o al mes para comer de forma “menos sana”. De esa forma, disfrutarán más porque no suelen tenerlo a su alcance que si lo consumen con frecuencia. Además, es mejor alejar la tentación que tenerla a la vista.
  • Ejercicio diario: siempre es mejor llevarles al parque o salir a montar en bici que quedarse en casa viendo la tele. A diario es buena idea apuntarles a algún deporte que les llame la atención como la piscina, el tenis, la danza o el fútbol.

 

  • La comida no es un premio ni un castigo: es habitual premiar a un niño con una chuche si se ha portado bien o castigarles sin ella si ha sido desobediente. Sin embargo, aunque parezca funcionar, a la larga no es recomendable.

 

  • Libros, música y dibujos: las series de televisión de hoy día, así como numerosos libros y canciones promueven unos hábitos alimentarios saludables. Leer en familia, escuchar música o ver dibujos en los que la comida sana es protagonista, les ayuda a entender mejor su importancia.

 

Por tanto, la obesidad infantil es un problema cada vez más común que tiene solución. Erradicarlo pasa por cambiar los hábitos y conductas desde casa, pero también en el colegio, donde ya están trabajando en ello.

 

Perder peso sin pasar hambre: 8 trucos muy sencilllos

Si has pensado en comenzar una dieta o te has propuesto perder peso seguramente tienes miedo de pasar hambre y caer en la tentación de “picar” demasiado sin conseguir tu objetivo.

Cuando queremos cambiar nuestros hábitos alimentarios reeducando nuestra manera de comer cuesta un tiempo adaptarse. Nuestro metabolismo tiene que ir cambiando poco a poco y nuestro estómago habituarse a una alimentación más saludable.

Las personas que están acostumbradas a comer mucho o a consumir con frecuencia grasas, azúcares o comida muy calórica y condimentada tienen más dificultades para modificar sus hábitos.

En estos casos, una dieta por tu cuenta no tiene mucho sentido porque hay una alta probabilidad de que tires la toalla antes de tiempo. Lo mejor es conocer bien cómo funciona tu metabolismo y reeducar tu forma de alimentarte para que ese peso perdido no lo recuperes nunca.

Aún así, si has dado el paso para adelgazar y alcanzar tu peso ideal, enhorabuena. Por algo se empieza. Puedes perder peso sin pasar hambre, comiendo bien y disfrutando de cada alimento.

Si quieres seguir adelante hacia tu meta y no devorar todo lo que tienes a tu alcance a todas horas, sigue estos consejos que te damos a continuación.

1.El agua: tu mejor aliada

No hace falta que te digan que beber agua es necesario y que al menos se recomiendan entre 2 y 3 litros diarios. Eso ya lo sabes.

La hidratación por dentro y por fuera es fundamental y más si estás buscando una pérdida de peso.

Lo que quizás desconoces es que si bebes una media hora antes de la hora de la comida o de la cena, o incluso del desayuno, tendrás más sensación de estómago lleno y por tanto, las raciones serán más pequeñas.

2.Come 5 veces al día

Mucha gente cree que si se salta una comida o no desayuna, ingiere menos calorías y por tanto, será más fácil perder peso. Nada más lejos de la realidad, por no decirte que es todo lo contrario.

Si a primera hora no te entra nada más que un café tu cuerpo te pedirá algo más adelante y si no tomas un tentempié a media mañana, llegarás a la comida con un hambre atroz. ¿Qué significa eso? Que comerás con ganas, más deprisa y tardarás más en saciarte.

Es bueno que, además de las 3 comidas principales, te acostumbres a tomarte algo a media mañana y a media tarde. No hablamos de unas patatas fritas o un bollo, pero sí de algo de proteínas como un lácteo, un poquito de queso fresco o pechuga de pavo, frutos secos…

3.Mastica bien y tómate tu tiempo

Otra forma de saciarte antes y no comer más de la cuenta es modificar las conductas de alimentación cuando estamos en la mesa.

Si por el trabajo o por cualquier otra razón, siempre vas con prisas y más que comer engulles, sin masticar bien los alimentos, tardarás más tiempo en sentirte lleno.

Los expertos aseguran que el cerebro tarda unos 20 minutos en procesar que estamos saciados. Si lo haces muy rápido comerás mucho más de la cuenta y luego te sentirás pesado e incómodo.

4.Elige alimentos saciantes con pocas calorías

El picoteo resulta muchas veces inevitable y más si estabas muy acostumbrado a hacerlo. Ahora que estás a dieta, ya te hemos dicho que es mejor que comas 5 ó 6 veces al día, pero cuidando lo que consumes.

Hay algunos alimentos que sacian más de la cuenta y además no tienen muchas calorías, como por ejemplo:

  • La fruta: una naranja (mejor entera que en zumo), un trozo de melón o una manzana antes de la comida o la cena te ayudan a llegar a la comida con menos hambre y además siempre apetecen.
  • Los frutos secos: calorías tienen, pero de forma moderada y a media mañana pueden ser un buen alimento saciante. Es preferible un puñado de nueces o almendras a una bolsa de snacks.
  • Las zanahorias: son un excelente picoteo para calmar las ganas de comer. Además, son antioxidantes, poseen Vitaminas C y E y tienen pocas calorías.
  • El chocolate negro: si eres adicto al chocolate puedes pasarte al negro con al menos un 70% de cacao y darte un caprichito de una onza de vez en cuando.

Hay más alimentos saciantes que puedes comer no sólo a media mañana o media tarde sino también en las comidas principales.

5.Pásate a platos integrales, ricos en fibra

Comer arroz, pasta o pan integral no siempre supone ingerir menos calorías, pero sí más fibra.

La fibra es saciante y te ayudará a reducir la cantidad de comida que pones en el plato. Además, su sabor es rico y una vez que te acostumbres verás como cada vez te va gustando más y te aficionas a comprar alimentos integrales. 

6.Come cuando tengas hambre

Parece una obviedad, pero no lo es tanto. Muchas personas recurren a la comida en diferentes situaciones de la vida, igual que otras lo hacen con el tabaco.

Está claro que, a pesar de que la obesidad conlleva grandes consecuencias para la salud, siempre será mejor comer que fumar.

Acudir a la despensa o abrir la nevera cuando estás triste, nervioso o con ansiedad no es lo mejor. En estos casos, date un paseo, escucha música, lee un libro…pero no te agarres a la comida.

7.Lo caliente mejor que lo frío

Si quieres lograr tu objetivo de perder peso sin pasar hambre y no te sacias con las comidas principales, acostúmbrate a tomarte algo caliente antes.

Una infusión o una crema de verduras calentita o un caldo sin grasa sacian más que los platos fríos.

8.Duerme las horas necesarias

Está demostrado que el descanso favorece la digestión y ayuda al cuerpo a procesar todo aquello que has consumido durante el día.

Además, si no duermes lo suficiente y te mantienes despierto durante más horas, tienes más oportunidades de ir a la cocina que si estás en la cama.

Acostarse temprano es una manera de evitar picotear al final del día que es precisamente cuando más engorda porque no da tiempo a digerirlo.

Como ves, perder peso sin pasar hambre es posible. Solo necesitas un poco de fuerza de voluntad, conocer bien tu cuerpo, tus necesidades y la amplia variedad de alimentos disponibles de los que puedes empezar a disfrutar.

20 alimentos ricos y sanos que debes incluir en tu dieta por sus grandes beneficios

Llevar una alimentación saludable parece algo básico, pero en realidad no todo el mundo lo hace.

Las generaciones más jóvenes y nuestros niños están acostumbrados a ciertos productos que hace unas décadas no estaban a nuestro alcance tan a menudo.

Hace unos años, comer un pastelito, unas chuches o una bolsa de snacks era algo que hacíamos en ocasiones especiales, como un cumpleaños, una fiesta o una excursión del colegio a la que llevábamos cosas que no solíamos tener en casa.

Sin embargo, la amplísima oferta de productos ricos y apetecibles que tenemos a nuestro alcance en cualquier supermercado, gran superficie o incluso pequeña tienda de barrio, hace que nuestros hábitos alimentarios hayan cambiado a peor.

A pesar de esas tentaciones que entran por los cinco sentidos y apetecen a cualquier hora, hay muchos alimentos ricos y sanos que puedes comer sin tener remordimientos. Te damos algunas ideas para cuando tengas tentaciones de cosas que te recomendamos tener a mano.

No queremos decir que todos ellos deban forman parte de una dieta de pérdida de peso, pero sí de una alimentación equilibrada y saludable una vez alcanzado tu peso ideal.

Destacamos algunas de las principales propiedades y beneficios de cada uno de ellos.

1.Cerezas

Las cerezas son deliciosas y si tienes la suerte de vivir en una zona como el Valle del Jerte, famoso por sus picotas y otras variedades de esta fruta roja, no podrás resistirte a ellas.

Entre sus ventajas están sus pocas calorías y también que son ricas en vitaminas A y C, potasio, hierro, fibra, ácido fólico y calcio.

Además, son antioxidantes, depurativas y ayudan a mejorar el ritmo cardíaco.

Cuando tengas hambre y no sepas qué picar, siempre será mejor un puñado de cerezas que unas cuantas patatas fritas.

2. Los arándanos

Al igual que las cerezas, son antioxidantes gracias al poder de la antocianina y bajos en grasas y sodio.

Numerosos estudios aseguran que los arándanos son un alimento rico y saludable que ayuda a prevenir el estrés y protege frente a enfermedades del corazón y de diabetes.

Otras ventajas de su consumo son su eficacia contra el envejecimiento de la piel, la mejora de la visión y potencia de la memoria.

3. La miel

Muchas personas prefieren endulzar sus postres o bebidas con miel en lugar de azúcar.

No es una mala idea porque la miel es rica en nutrientes, minerales y vitaminas y no contiene mucha grasa.

Y otros beneficios que seguro conoces es que es un alimento ideal para calmar la tos y el resfriado y mejorar la calidad del sueño nocturno.

4. Las nueces

Los frutos secos en general son alimentos ricos y saludables. Como todo, en exceso no son recomendables, pero sí de forma moderada.

En el caso de las nueces, son excelentes para las personas que padecen alguna enfermedad cardiovascular. Gracias al aminoácido l-arginina también son eficaces para reducir la presión arterial alta o hipertensión.

También contienen antioxidantes, ideales para retrasar el envejecimiento y se recomienda a las personas con diabetes y aquellas que quieren mantener su peso ideal.

5. Los tomates

 ¡Qué sería de una ensalada sin unos buenos tomates, o de una tostada con aceite de oliva y tomate!

Esta hortaliza reduce el colesterol, previene de enfermedades cardiovasculares, protege la piel, favorece la cicatrización de heridas, tiene efecto diurético, tiene pocas calorías y es rica en fibra, minerales y vitaminas.

Son solo algunos de los múltiples beneficios del tomate que puedes consumir tanto solo como acompañando platos o en un delicioso gazpacho.

 6. El huevo

Si te gusta el huevo estás de suerte porque hay muchas formas de consumirlo y puedes comerlo a cualquier hora.

 Debes evitarlo frito si estás a dieta o intentando alcanzar tu peso ideal, pero tienes otras formas de disfrutarlo.

Comerlo solo, escalfado o cocido, supone ingerir pocas calorías a la vez que te beneficias de su vitamina A, D o B12 entre otras.

 7.El atún

Lo ideal es consumirlo fresco, a la plancha o al vapor, en lugar de la clásica lata.

Lo cierto es que el atún es un pescado no sólo delicioso sino con excelentes propiedades como los ácidos grasos Omega 3 y gran fuente de proteínas, vitamina E (antioxidante) y vitamina B 12, que ayuda a mejorar la circulación.

8. La quinoa

Seguro que has oído hablar últimamente de esta semilla y no sabes bien para qué sirve y cuál es su sabor.

Se trata de un pseudocereal que proviene de los Andes y puede consumirse solo como la avena y otros cereales. Es rica en vitaminas y minerales y su sabor es muy agradable.

Entre los beneficios que asocian al consumo de la quinoa destacan:

  • Fortalece y suaviza el cabello
  • Previene la aparición de celulitis y estrías
  • Hidrata la piel
  • Mejora las migrañas
  • Actúa como relajante, consumida en infusión
  • Es antioxidante y rica en amionoácidos y Omega 6

 9. El yogur

 Consumir un yogur diario es un buen hábito alimentario que si no lo tienes, deberías adquirir.

Aporta vitaminas, proteínas y minerales como calcio, potasio o fósforo. Facilita la digestión y mejora el tránsito intestinal, haciendo que tus intestinos funciones correctamente.

Aparte de sus ventajas nutricionales, el yogur se usa para exfoliar la piel y mantenerla hidratada.

La suerte es que hay una gran variedad en el mercado y podrás comer aquellos que más te gusten. Incluso los menos grasos y sin azúcar, son deliciosos para consumir en cualquier momento del día.

10. El queso

 Algunas de sus ventajas son que fortalece el sistema inmunitario y nuestras defensas y favorece la producción de leche materna y el aporte de ácido fólico que necesitan las embarazadas.

Sin embargo, el queso tiene muchas más ventajas y es uno de los alimentos más ricos y sanos que puedes comer en cualquier momento de tu vida.

Es ideal para fortalecer los huesos y los dientes por su aporte de calcio y prevenir enfermedades como la osteoporosis.

11. El chocolate negro

Si eres un adicto al chocolate, aficiónate al negro, que contiene un alto porcentaje de cacao.

Consumido con moderación el chocolate además de ser un alimento delicioso tiene grandes ventajas para la salud.

Entre las principales, destacan sus antioxidantes que ayudan a liberar el cuerpo de los radicales libres, que son los causantes de la oxidación de nuestras células.

Es bueno para la piel, para el corazón, para los dientes y para el cerebro y también mejora el estado de ánimo y la fatiga crónica.

12. El vino

Tomar una copa de vino cada día es bueno para la salud, según muchos expertos.

Aunque no lo hagas a diario, el vino es un alimento con grandes beneficios para la salud, procedentes de su principal componente que es la uva.

Algunos estudios avalan que es un gran aliado para la pérdida de peso porque activa un gen que impide la formación de nuevas células de grasa.

Reducir el riesgo de padecer cáncer, prevenir enfermedades cardiovasculares, mejorar la piel y evitar su oxidación son otras ventajas conocidas del vino.

 13. Las fresas

Solas, en yogur, en batido…esta fruta no sólo está riquísima sino que además reporta grandes beneficios a nuestro organismo.

Las fresas son bajas en calorías y ricas en fibra, siendo un alimento ideal para saciarnos o calmar la ansiedad de comer cuando estamos a dieta.

Poseen un efecto antievejecimiento, favorecen la circulación y tienen poder antiinflamatorio, entre otros muchos beneficios para la salud en general.

 14. El pollo

Una de las carnes que suelen recomendarte en la mayoría de dietas es la de pollo, gallina o pavo.

 Además de contener poca grasa, siempre y cuando se coma sin piel, el pollo es un alimento muy saludable.

Es rico en proteína, fósforo, hierro y zinc, excelente para un buen funcionamiento del sistema inmunitario.  También ayuda a mejorar tu estado de ánimo porque contribuye a aumentar los niveles de serotonina del cerebro.

 15. Los pistachos

Incluir pistachos en una dieta sana y equilibrada, siempre con moderación, conlleva ventajas para la salud.

Estos frutos secos mejoran el estrés y reducen el dolor de la menstruación pero además son buenos para el corazón, prevenir el colesterol y poseen un alto contenido en fibra.

Son ricos en vitaminas A, B1, B6, K y también en ácido fólico. Y por si fuera poco, están riquísimos.

16.Las lentejas

Un buen plato de legumbres en los días más fríos es apetitoso para la mayoría de personas, adultos y niños.

Siempre se ha hablado del aporte de hierro de las lentejas, pero en realidad sus ventajas van más allá.

Aportan fibra, muy buena para combatir el estreñimiento y como efecto saciante. Mejoran nuestro estado de ánimo y sistema nervioso y son una gran fuente de energía.

17. El té verde

En lugar de un café o un refresco, puedes tomarte un té verde de vez en cuando. Si es casero, mucho mejor que industrial.

Frío o caliente según el momento y tus gustos, el té verde, por ejemplo, es rico en antioxidantes, que ayudan a regular los niveles de colesterol malo en la sangre.

También depura el hígado, acción necesaria para liberarnos de las toxinas que se acumulan en el organismo y es un complemento muy recomendado en numerosas dietas de pérdida de peso.

18. Las manzanas

Rojas, verdes, amarillas…las manzanas no solo son una fruta rica y sana, sino que además existen distintas variedades y formas de incluirlas en tu dieta.

Antes de acostarte, por la mañana o como merienda, en ensalada e incluso en un bizcocho casero. Te hidratan por dentro y por fuera y son muy buenas para eliminar líquidos y evitar algunas dolencias relacionadas como la hinchazón de piernas, calambres, pesadez u hormigueo.

 19. Las patatas

Lejos de lo que puedes pensar, las patatas son un alimento rico y sano que no siempre aporta muchas calorías. De hecho, si no son fritas, las patatas aportan pocas calorías y producen sensación de estómago lleno enseguida.

Son excelentes para combatir el estrés y mejoran las funciones del cerebro gracias a su composición con manganeso, potasio, vitamina C y B6.

Otra razón por la que debes consumirlas es que son ricas en fibra y funcionan contra la inflamación externa o interna crónica.

 20. El aceite de oliva

Está más que demostrado que el aceite de oliva virgen extra es una de las grasas más saludables que existen.

Una vez más, tenemos que recordarte la necesidad de no abusar de él, especialmente si quieres adelgazar.

Reduce el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 o un derrame cerebral.

Es un alimento recomendado por sus propiedades antiinflamatorias, anticancerígenas y antibacterianas.

 

En esta lista de alimentos ricos y sanos podríamos incluir muchos más para seguir una dieta equilibrada. Ten en cuenta todas sus ventajas y piensa en ellos a la hora de hacer la compra.

A la hora de reestructurar tus hábitos alimentarios, te recomendamos ponerte en manos profesionales que sabrán orientarte y ayudarte a lograr tu peso ideal de una forma sana y segura.

 

Prevención del cáncer de mama: 7 buenos hábitos a tener en cuenta

Los casos de cáncer de mama en el mundo no dejan de aparecer. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos se detecta un nuevo caso en algún lugar del planeta. Por eso, consideramos fundamental la prevención de este tipo de tumor, tan frecuente y extendido.

Además, no es solo un tipo de cáncer que afecte a las mujeres como mucha gente piensa, sino que también puede darse en hombres, aunque con mucha menos frecuencia.

Si es importante un buen diagnóstico a tiempo y un tratamiento efectivo, también lo es adquirir algunos hábitos que pueden reducir el riesgo de sufrir un cáncer de mama. Aunque la genética y otros factores son determinantes en su aparición, hay cosas que influyen negativamente y que es mejor evitar.

1. Revisiones frecuentes

Es uno de los primeros consejos de los médicos y expertos, así como de asociaciones oncológicas para la prevención del cáncer de mama y también para una detección precoz.

Muchas personas creen que no es necesario acudir al médico a hacerse una mamografía porque no tienen antecedentes o no tienen ningún síntoma.

Hay numerosos casos que se han detectado demasiado tarde y han tenido un fatal desenlace. Sin embargo, si se detecta a tiempo es uno de los tumores con mayor porcentaje de curación.

En España, el 95% de los cánceres de mama que se detectan a tiempo se curan gracias a los avances médicos que tenemos.

Por lo tanto, no dejes de acudir a revisiones, sea cual sea tu edad y aunque no tengas síntomas ni antecedentes. Si es necesario, márcatelo en tu agenda para no olvidarte.

 2. Una alimentación sana

La dieta está relacionada con muchas cosas. No sólo hay que comer bien para perder peso sino para gozar de una buena salud.

La obesidad está relacionada con enfermedades graves y debes evitar un aumento de peso desproporcionado.

Algunos consejos al respecto para prevenir el cáncer de mama y otras enfermedades son:

  • Limitar el consumo de embutidos y carnes, en especial las rojas
  • Evitar las grasas
  • Consumir varias piezas al día de frutas y verduras
  • Comer uvas, que son antioxidantes y eficaces para detener el desarrollo de las células cancerígenas gracias a su composición con
  • Incluir en la dieta otros alimentos con poder antioxidante como: legumbres, brócoli, arándanos, espinacas, té verde…

prevención del cáncer de mama

3. El alcohol para los eventos

El consumo de alcohol siempre debe hacerse con moderación. Tanto si sigues cualquier dieta o método de pérdida de peso como si quieres un estado de salud envidiable, lo mejor es que no te pases con las bebidas alcohólicas.

En el Reino Unido, por ejemplo, el alcohol está estrechamente relacionado con el 11% de los casos de cáncer de mama.

Además, según aparece publicado en The Journal of the National Cancer Institute, “cada bebida alcohólica adicional al día a las aconsejadas se relaciona con 11 casos de tumores de mama más por cada mil mujeres”.

4. Evita el sedentarismo

No moverse más de lo justo y necesario tampoco es lo más recomendable para prevenir no sólo el cáncer de mama sino otras enfermedades.

Hacer ejercicio, aunque sea caminar durante al menos 30 minutos diarios o una media de 150 a la semana, no te supone mucho y los beneficios son grandes.

Hay estudios que indican que las mujeres que hacen deporte tienen hasta un 40% menos de posibilidades de desarrollar un cáncer de mama.

Por su parte, el Centro de Patología de la Mama de España cree que es suficiente con 30 minutos al día para disminuir los niveles de estrógenos, relacionado con algunos tipos de tumor de senos.

5. Logra tu peso ideal

No moverse más de lo justo y necesario tampoco es lo más recomendable. Si quieres prevenir el sobrepeso, pero también mantenerlo, debes aprender a comer de forma correcta.

Hay métodos de reeducación alimentaria muy útiles y efectivos para perder peso de una manera controlada y saludable.

A partir de cierta edad, sobre todo cuando termina la etapa del crecimiento que suele ser entre los 19 y 21 años, cuidarse y mantenerse en el peso ideal es importante y una forma de reducir el riesgo de sufrir un cáncer de mama.

6. La lactancia materna ayuda

Si vas a ser madre o tienes pensado tener un hijo en un futuro, no dudes en que la mejor alimentación que puedes darle durante los primeros meses es la leche materna. De hecho, la OMS recomienda la lactancia materna complementada con otros alimentos hasta los dos años y de forma exclusiva hasta los seis meses.

Muchos estudios han comprobado la relación de la lactancia con la prevención del cáncer de mama y otras enfermedades tanto en la madre como en el bebé.

 7. Descansa lo suficiente

Los pacientes oncológicos suelen tener trastornos de sueño. De hecho, en ocasiones este problema ha servido de indicio para la detección de un cáncer.

Está demostrado que los malos hábitos del sueño pueden incidir en el riesgo de recaer en una enfermedad como el cáncer.

La explicación científica es que la melatonina, la hormona que el cerebro produce mientras dormimos, se reduce si no descansamos. Sus propiedades para prevenir y acelerar el desarrollo del cáncer se ven alteradas si tienes problemas para dormir, especialmente si es ya una patología crónica.

Puedes seguir estos consejos para la prevención del cáncer de mama, pero ten en cuenta que esta información no sustituye de ningún modo a la que te ofrezcan los médicos, oncólogos y otros especialistas.

Aún así, son hábitos fáciles de adquirir que comportan grandes ventajas para tu salud y, por qué no decirlo, para tu estado físico.

 

Perder peso antes del verano: ventajas de las dietas en invierno

Perder peso antes del verano es el objetivo de muchas personas que buscan mejorar su aspecto físico pero también su salud.

Cuando llega el buen tiempo y empezamos a despojarnos de la ropa de abrigo, nos damos cuenta de que nos gustaría tener una silueta más esbelta. Pero no sólo eso, sino que además nos sentimos incómodos, con poca autoestima e incluso, a veces, avergonzados de nuestro cuerpo.

El sobrepeso y la obesidad pueden provocar enfermedades mucho más importantes que la belleza exterior. En el caso de que lo que más te preocupe sea la salud, todas las épocas del año son buenas para empezar a cambiar esos hábitos alimentarios y actuar contra esos kilos de más.

Sin embargo, si además de conseguir mejorar en salud, buscas un cambio físico y la manera de sentirte mejor contigo mismo, lo ideal es que no esperes a que llegue el calor y empieces tu dieta para perder peso antes del verano.

1.Podrás lucir la pérdida de peso

Una de las ventajas de perder peso antes del verano es que cuando suban las temperaturas y puedas ir a la playa, a la piscina o ponerte el bañador, ya habrás alcanzado tu peso ideal, o al menos, habrás tenido tiempo suficiente de perder los kilos de más.

Eso te servirá de motivación para no caer en la tentación de comer demasiado y estropear lo que has conseguido.

2.El calor favorece el sedentarismo

Si no eres un gran aficionado al deporte y para ti salir a caminar o correr supone un sacrificio, en verano te apetecerá menos aún.

Con el calor, además de que es peligroso si las temperaturas son muy altas, hacer ejercicio es un suplicio para los que no están acostumbrados ni tampoco les gusta.

Si ya has perdido peso antes del verano, una buena forma de mantenerlo será con ejercicios en el agua, natación o largos paseos por la orilla del mar cuando vayas de vacaciones.

3. Los días son más cortos

El hecho de que los días sean más cortos es favorable para no picar o pensar en comer tantas veces.

En invierno, anoche antes, nos vamos a la cama temprano y evitamos ese picoteo que nada favorece a nuestro cuerpo y al que tanto recurrimos en las largas tardes de verano.

4.Es más fácil mantenerse

Las dietas son un gran sacrificio. Adelgazar supone una reeducación en los hábitos alimenticios que durante algunas semanas o meses implica un compromiso. Reducir el consumo de grasas, dulces, alcohol…y optar más por comidas saludables puede suponer un esfuerzo hasta que te acostumbras.

Sin embargo, una vez logrado el peso ideal, lo difícil es mantenerse. Es fácil volver a recuperar esos kilos si abandonas los hábitos adquiridos.

En verano, es una época buena para mantenerse porque apetecen comidas más ligeras, solemos comer más frutas, verduras, ensaladas, gazpachos…y no apetece tanto comer platos más calóricos.

Iniciar una dieta en verano es, por tanto, más complicado que hacerlo en los meses más fríos.

5.Las vacaciones dificultan las dietas

Perder peso antes del verano es más fácil porque tenemos menos días de vacaciones. Si es complicado hacerlo durante las Navidades u otras épocas festivas, más lo es cuando estamos libres 15 días o un mes seguido.

Si vas a un hotel, será complicado seguir la dieta; si quedas con amigos por las tardes, verás como piden un helado o un aperitivo con la caña y no te resistirás; la idea de sacrificarte en tus días de relax no la soportarás…En fin, que la cosa se complica y si aún no te has puesto en marcha con la dieta, volverás a dejarlo para “otra ocasión”.

A pesar de que aconsejamos perder peso antes del verano, con fuerza de voluntad y con razones de salud para tomar acción, la época del año es lo de menos. Lo importante es adquirir unos hábitos correctos de alimentación y conocer la forma idónea de comer en cada momento del día, según tu organismo y tus necesidades.

Alcanzar el peso ideal es posible: despídete del sobrepeso en 2018

Muchas personas se marcan el objetivo de alcanzar el peso ideal cuando comienza un nuevo año. Sin embargo, las excusas para iniciar una dieta o cambiar los hábitos de alimentación se alargan más de la cuenta y al final pasan días, semanas e incluso meses sin tomar acción.

Hay cientos de dietas para adelgazar y quizás ya has probado muchas de ellas. Puede incluso que hayas bajado algunos kilos pero, ¿qué ha pasado después para recuperarlos o incluso ganar más?

El problema es que nadie te ha guiado, no sabes lo que tu cuerpo asimila mejor, no comes lo que necesitas, no hay nada ni nadie que te motive, no sabes los problemas de salud asociados a la obesidad, estás desorientado y te encanta comer. 

Son las razones que más se repiten y que constantemente vemos en el centro Escudiet. Nuestros alumnos también tenían esos problemas que ya forman parte del pasado.

Queremos que conozcas nuestro método y tú decidas si esta vez será la última o si seguirás marcándote objetivos año tras año y, lo que es peor, seguirás sufriendo las consecuencias del sobrepeso.

1.Alcanzar tu peso ideal. ¿De qué va el método?

Se trata de un programa médico y educativo que consta de tres módulos de aprendizaje a lo largo de todo un año que tienen como finalidad la pérdida de peso y el mantenimiento posterior del peso alcanzado.

  • Lo primero que hacemos es una valoración inicial para saber si la persona es apta o no para seguir el método. A veces, la obesidad está relacionada con otros problemas como la diabetes o la ingesta de medicamentos y deben ser tratados de forma externa por los médicos especialistas en cada caso.

  • Una vez aprobada la evaluación, un equipo de profesionales (médicos, nutricionistas, psicólogos) se pondrá a tu disposición durante todo el año para asesorarte y dirigirte hacia tu meta. Además, contarás con material extra de información opcional y con una app móvil y un chat para preguntar cualquier duda a los profesionales durante las 24 horas de los 365 días que dura el método. Es algo  muy valorado por los alumnos que no aporta ningún otro método.
  • También contarás con una Calculadora de Alimentos, en la que podrás ver si lo que vas a comprar o consumir está permitido en tu caso o no puedes comerlo.

2. ¿En qué consisten los módulos del método Escudiet?

MÓDULO 1

El primer paso, dentro del Módulo I, es eliminar los kilos de más, hasta llegar a tu peso ideal, algo que se consigue en los 4 primeros meses. En este tiempo se elimina alrededor del 80% del peso que sobra.

El alumno recibe todo el material así como los alimentos permitidos, los que debe restringir y los que no puede consumir, de momento. No tendrás que seguir ninguna dieta concreta, ni pesar los alimentos, ni tomar ningún medicamento…Sólo necesitas aprender a comer lo que tu cuerpo necesita con los productos de tu despensa o de tu supermercado.

MÓDULO 2

Este módulo, que tiene una duración de cuatro meses, igual que los otros dos, tiene como objetivo la pérdida del 20% de peso restante que te queda para alcanzar el peso ideal.

A partir de aquí, se abre el abanico de los alimentos permitidos y podrás comer cosas que en el primer módulo estaban prohibidas.

MÓDULO 3

En los cuatro meses restantes, hasta finalizar el método Escudiet seguiremos acompañándote para mantenerte en el peso ideal que  ya habrás logrado.

3. ¿Hay un control presencial del peso?

Sí, en cada módulo deberás acudir al centro para verificar tu peso, aunque a través de la app deberás registrar tu peso cuando te lo solicitemos sin necesidad de moverte de casa.

Los controles presenciales se van espaciando a medida que avanzas con el programa y son cada vez menores. Aunque son pocos, algunos alumnos “engañan” al anotar su peso en la app y necesitamos saber que vas por buen camino.

No sólo tendrás que introducir tu peso en la app, sino que te pedirán que anotes por ejemplo si has tenido un evento y has comido lo que no debías, si has estado enfermo, etc…Toda información  es relevante.

4.¿Necesito una aprobación médica para comenzar el método?

Sí. La primera evaluación es precisamente para saber si eres la persona adecuada y si tu estado de salud permite iniciar el programa. Nuestros médicos tu estado metabólico y se asegurarán de descartar posibles contraindicaciones para comenzar y fijar tus objetivos de forma 100% personalizada.

5. ¿Hay alguna edad recomendada o máxima?

El método está pensado para niños, a partir de 7 años hasta personas adultas con un máximo de 65. En esa franja, cualquier edad es buena para comenzar.

6. ¿Me aseguran que mi peso se mantendrá para siempre?

Estamos seguros de que durante todo el año que estés con nosotros, estarás motivado y alcanzarás tu peso ideal. Te daremos todas las claves para mantenerte a largo plazo, pero no podemos asegurar que vaya a ser así, ya que dependerá de ti, de tu fuerza de voluntad, de tu salud o de otras complicaciones futuras que puedan surgir ajenas a nosotros.

Pero lo que podemos confirmar es que conocerás muy bien tu organismo, aprenderás mucho sobre nutrición y sabrás evitar errores que ahora cometes o hábitos que te benefician y que te hacen sentir mejor, por dentro y por fuera.

Como ves, alcanzar tu peso ideal es posible. Sólo necesitas tomar acción, dejar de ponerte excusas y confiar en profesionales.

Nos encantará recibirte, charlar contigo y resolver todas las dudas que puedas tener. ¡Ánimo!