Tips para no engordar en vacaciones sin sacrificarte demasiado

Las dietas en la época estival son difíciles de seguir. Hay razones por las que hacer un régimen para adelgazar antes del verano es lo mejor. Si no quieres engordar en vacaciones y tirar por la borda todo lo que has conseguido, debes tener cuidado con la alimentación. Y también con algunos hábitos que te hacen descuidar la línea.

En verano, todo influye y se pone en nuestra contra para seguir una dieta. Los cambios de hora, las largas tardes de julio y agosto, las vacaciones en la playa y el chiringuito, el calor…hacen que cambiemos nuestra rutina habitual.

Pero no hay que dejarse llevar demasiado por estas costumbres veraniegas. Porque cuando llegue el otoño y te subas a la báscula, te arrepentirás.

Y te costará mucho más volver a tu peso, a no ser que recurras a ayuda profesional o un método efectivo que te asegure librarte de esos kilos.

No es necesario ponerse a dieta en vacaciones, porque hay que ser realista. En verano, es complicado, aunque no imposible y el descanso es para liberarse. No debe suponer un estrés sino todo lo contrario.

Nunca es tarde para empezar a cuidarse y  seguir unos hábitos más o menos sanos no cuesta tanto.

Sea cual sea la fecha de tus vacaciones toma nota de estos consejos y disfruta de ellas a tope.

No marques metas imposibles

Disfrutar con una cerveza bien fresquita a media mañana, un helado después de cenar o unas patatas de aperitivo es habitual en vacaciones.

Si eres demasiado exigente y restringes tu alimentación al máximo, lo que puede ocurrir es que te canses pronto. Y te saltes todo lo que te habías propuesto.

Por eso, lo mejor es ser realista. Y evitar ciertas comidas en exceso sin limitarlas por completo.

Más vale que de vez en cuando te des un capricho a que aguantes días o semanas y de golpe comas más de la cuenta.

Más fruta y menos patatas

Los snacks salados son muy apetecibles casi a cualquier hora. Y si eres más goloso, los dulces siempre son una tentación.

Si no quieres engordar en verano, restringe ese picoteo y sustitúyelo por fruta fresca, batidos naturales (smothies) o limonada casera.

Además de ser mucho más saludable, son refrescantes y con el calor apetecen más que en cualquier otra época del año.

Si no eres capaz, al menos alterna y siempre es mejor que lo más calórico lo dejes para las mañanas y lo más ligero para las tardes.

Cuando te vayas a la playa o a la piscina, puedes llevar otros alimentos saludables para picotear que calmarán ese apetito que entra con el agua.

El pescado, mejor que la carne

Si te vas a la costa, no hay nada mejor que pescados y mariscos como gambas, navajas, mejillones o calamares.

El pescadito frito también es muy típico de estos sitios y si vives en interior, no lo tienes todo el año. Así es que, aprovecha.

Es cierto que el rebozado y el aceite no conviene todos los días, pero de vez en cuando durante las vacaciones, puedes darte el capricho.

La carne es mucho más grasa y calórica. Por eso, es mejor evitarla o reducir su consumo en vacaciones.

Otra opción muy saludable, es consumir verduras a la plancha. Calabacín, espárragos, cebolla, pimiento, champiñones… saben mucho mejor a la barbacoa y sirven tanto como picoteo como para cena ligera

Evita ropa demasiado amplia

Engañarse a sí mismo no vale de mucho. Reconoce que prefieres no mirarte esos michelines para seguir comiendo lo que te apetezca.

Taparte o esconder esos kilitos de más con ropa suelta hará que a final de verano, la báscula lo note más de la cuenta. Y la ropa de invierno no te abrochará.

Prueba a ponerte un pantalón de tu talla de los que te pones en otoño un día que no sea demasiado caluroso. O comprarte camisetas más estrechas (no pequeñas).

Al final, el hecho de querer disimular el peso no sirve de nada, más que para evitar poner el freno a tiempo. Así es que, cuídate y sé realista con lo que hay.

Camina, camina y camina

En la playa, túmbate al sol, toma un café en el chiringuito, date un baño y camina. Los paseos por la orilla vienen muy bien y no suponen gran esfuerzo.

Cuando las temperaturas son muy altas, el deporte es un riesgo. Por eso, evita las horas de más calor y protégete bien.

Caminar por el paseo marítimo después de cenar es una gozada. Y siempre es preferible a sentarse hasta la hora de dormir en una terraza o en el sofá del apartamento.

Mucha hidratación

Si beber agua y estar hidratado es fundamental durante todo el año, más aún en verano. Con el calor, necesitas ingerir mucho más líquido, ya que este se elimina constantemente a través del sudor.

El agua es tu mejor aliada. Lleva siempre una botella bien fresquita a la playa, a la piscina o al paseo. Y si te cuesta beber tanta agua, alterna con algo ligero, sin gas ni azúcar como té, limonada natural o refrescos light.

Beber antes de las comidas, te ayuda a comer menos cantidad y sentirte más ligero y con energía que si tomas bebidas gaseosas y azucaradas.

Marca una fecha límite

Marcarse objetivos supone una motivación para conseguirlos. Si te propones mantenerte en un peso ideal o lograrlo en un tiempo determinado, será más fácil.

Pero si lo haces, debes cumplirlo. Eso de “el lunes empiezo” o “después de las vacaciones me pongo a dieta” no sirve si crees que, en realidad, no lo harás.

Si consideras mejor iniciar un método de pérdida de peso o una dieta después de las vacaciones, adelante. Aunque no hace falta que te excedas antes porque entonces el cambio será mucho más brusco y te costará más.

Acostúmbrate poco a poco a reducir las cantidades, eliminar grasas y picoteos poco saludables y despejar la nevera y despensa de azúcares.

Engordar en vacaciones es muy habitual, pero luego llegan los remordimientos. Puedes pensar que volver a tu peso es fácil en cuanto recuperes las rutinas, pero piensa que es mucho más sencillo ganar kilos que perderlos.

7 ideas saludables y ricas para llevar a la piscina más allá de la fruta

El verano es la época, junto a las Navidades, más propicias para aumentar de peso. Es uno de los motivos por los que hacer dieta antes del verano es la mejor opción si no tienes mucha fuerza de voluntad.

En España, más del 50% de personas reconocen cambiar sus hábitos alimenticios en los meses de vacaciones. Y algunos estudios concluyen que uno de cada cuatro engorda en estas fechas. (enlace La Razón: Uno de cada cuatro personas engorda en verano)

Las tardes largas de julio y agosto, los momentos en el chiringuito y sus apetecibles tapas, los helados en piscina o las copas y cañas de las noches con amigos son una tentación. Pero hay tentempiés saludables y ricos que puedes llevarte a la piscina o a la playa para mantener la línea. Al menos, esos momentos no los utilices de excusa para ingerir calorías.

Por tanto, si estás siguiendo una dieta o rutina de alimentación para adelgazar o mantener tu peso ideal, lo mejor es que te cuides también en verano. Y que las vacaciones alteren lo menos posible tus hábitos sanos.

Comidas saludables para la piscina

Macedonias de frutas

Con el calor, la fruta apetece porque refresca. En de llevarte una pieza de fruta, quizás una macedonia colorida y variada sea la mejor opción.

Adereza con zumo y procura no añadir azúcar. Naranja, melón, sandía, melocotón…busca las que más te gusten porque la mayoría combinan bien entre sí.

Y si añades un poco de limón evitarás que se oxide, en caso de que vayan a pasar varias horas hasta su consumo.

Ensaladas variadas

Otro tentempié saludable ideal para la piscina o la playa es una ensalada. Si vas a comer allí, no hace falta hacerlo a base de bocadillos o pescado frito.

Cada día puedes buscar unos ingredientes distintos y así no tienes la sensación de que comes siempre lo mismo.

Si te gusta la pasta, añade atún al natural, tomates cherries y mozarella fresca. O si prefieres el pollo, una ensalada con quinoa, rúcula, pechuga y aderezada con vinagreta de frutos rojos.

Busca diferentes ingredientes y combinaciones y disfruta de comidas sanas y apetecibles en cualquier lugar.

Sandwiches vegetales

Hoy día encuentras todo tipo de pan en el supermercado. Si te gusta el pan de molde, los hay integrales, con semillas o cereales que además de saludables son ricos en fibra.

Un sándwich relleno con pavo, atún, maíz, pollo, manzana o queso fresco gusta a todo el mundo. Te saciará y servirá de merienda a media mañana o media tarde.

Eso sí. Evita las salsas que además de engordar puedan estropearse con el calor, como la mayonesa y otras cremas con huevo.

Igual que las ensaladas o macedonias, ve variando entre unos alimentos y otros.

Bollería hecha en casa

Si tu mayor tentación es el dulce, al menos reduce las calorías, grasas y conservantes de la bollería industrial.

Siempre es mejor preparar algo en casa que comprarte un bollo en el chiringuito o el bar de la piscina.

Y si no te importa, utiliza harina integral y reduce el azúcar. Puedes conseguir dulces ricos y más sanos ideales para saciar tu apetito en esos momentos de ocio.

Frutos secos

Las patatas fritas y ese tipo de snacks hay que evitarlos. No pasa nada porque un día piques siempre que no se convierta en costumbre.

Lo mejor es que te lleves una bolsita con nueces, pipas de calabaza, avellanas, altramuces o almendras que son muy saludables.

Te quitarán el gusanillo de los aperitivos salados y no lo notarás tanto en la cintura del pantalón.

 Barritas de cereales caseras

Con o sin azúcar, con avena, frutos secos e incluso chocolate y frutas. La variedad es enorme.

Sin embargo, es cierto que muchas de esos snacks que se venden bajo la etiqueta de “sanos” no lo son tanto.

Algunas tienen demasiadas calorías, grasas saturadas y azúcares refinados que no te convienen nada para mantener tu peso.

En Internet encontrarás recetas para hacer esas barritas de cereales caseras de forma fácil y rápida. Tan solo necesitas los cereales, frutos rojos, frutos secos, muesli, yogur y azúcar. Te sorprenderá ver lo fáciles que son.

Chips vegetales o snacks de frutas

Las patatas fritas además de estar riquísimas son adictivas. Una vez que abres la bolsa no puedes parar y eso no es muy saludable que digamos.

La cantidad de calorías que puede tener una bolsa puede equivaler a las recomendadas para todo el día.

Ese picoteo constante no es tan dramático si es a base de chips vegetales. Los puedes comprar de zanahoria, boniato o remolacha y están más buenos de lo que crees.

También hay bolsitas de frutas secas deshidratadas como manzana, piña o plátano que sacian bastante y son una alternativa más saludable para llevar a la piscina.

Ya ves que la excusa de estar de vacaciones o pasar las tardes en la piscina no sirve para cambiar tus hábitos alimentarios. No hace falta obsesionarse y cuando estás de vacaciones, saltarse las normas y darse algún capricho es comprensible.

Pero no te acostumbres si no quieres arrepentirte cuando acabe esta época y tengas que volver a ponerte esos vaqueros que tan bien te sentaban antes del verano.

Y tú, ¿eres de los que engorda o se mantiene a pesar de los cambios de rutinas?

Este es el método para perder peso más efectivo que existe

Aprende a comer para mantener un peso ideal para toda la vida

Lo has intentado una y otra vez. Te pones a dieta y a las dos o tres semanas abandonas sin haber bajado más de un par de kilos. Y sigues buscando un método para perder peso que te motive a seguir hasta el final.

Porque la mayoría de dietas son aburridas y lo verde tampoco te entusiasma para comerlo todos los días. Y en realidad, tampoco crees que sea necesario adelgazar porque no estás tan mal.

En España, a pesar de que el 53% de la población está por encima del peso recomendado, muchos siguen sin ser conscientes de su sobrepeso. Y además de ser obesos, están “orgullosos” con su peso.

Si hace unos años EE.UU era el país al que mirábamos desde fuera como cuna de “gordos” gracias a la comida basura, ahora los españoles nos estamos acercando cada vez más a esos índices.

Lo cierto es que la obesidad no es una necesidad por seguir unos cánones de belleza. Es mucho más. Es sobre todo, salud. Las consecuencias del sobrepeso indicen directamente en tu corazón, tu metabolismo, tu autoestima o bienestar. La obesidad está detrás de enfermedades como la diabetes, algunos tipos de cáncer, artrosis o el colesterol malo y la hipertensión.

Hay formas de combatirla y hacerle frente efectivas que ya han superado cientos de personas, de distintas edades y con diferentes problemas.

El método se llama Escudiet y cada día más hombres, mujeres y niños con sobrepeso  comprueban sus ventajas frente a otro tipo de dietas o sistemas.

¿En qué consiste este método para perder peso?

Si estás pensando que es algo milagroso, que tendrás que tomarte unas pastillas mágicas o que no tendrás que poner nada de tu parte, olvídate. Y tampoco creas que es cuestión de un par de semanas.

Estamos hablando de mantenerse de por vida, así es que necesitarás algo más de tiempo. Pero, ¿qué suponen 12 meses si lo comparas con toda una vida?

Debes desconfiar de esas promesas tipo Pierde X kilos en X días o La dieta exprés sin apenas esfuerzo. Porque son, como suele decirse “pan de hoy y hambre para mañana”.

método para peder peso

1.Evaluación inicial

El método para perder peso no es apto para todo el mundo. Porque lo primero que necesitas es saber la causa de tu obesidad. Puede derivar de un problema de salud concreto que tengas que tratar antes con el especialista.

Y para ello se hace un diagnóstico previo en el que los médicos evalúan si eres el candidato perfecto para iniciarlo.

Una vez “aprobado”, comienza el programa con el que lograrás ese peso óptimo y serás capaz de mantenerlo para siempre. La duración total es de 12 meses, pero la pérdida de peso ocurre mucho antes.

2. Pérdida de la mayoría de peso sobrante

Un peso por encima de lo recomendado es muy habitual. Puede que pienses que sólo te sobran 4 ó 5 kilos y en realidad lo ideal está en 10 ó 12 kilos menos.

Con este programa médico-educativo perderás el 80% de lo que necesitas para llegar al peso ideal, al recomendado.

En los cuatro primeros meses conseguirás adelgazar hasta dónde te hayan marcado. Con ventajas como:

  • Sin límites de cantidades
  • Sin tener que tomar pastillas ni suplementos
  • Sin gastar en alimentos “raros” o poco asequibles
  • Con una lista de alimentos permitidos o prohibidos según tus necesidades concretas (nada de algo genérico).
  • Con una app móvil  y una calculadora de alimentos, para saber si puedes comerlos o no.
  • Con material extra de lecturas y recomendaciones para motivarte
  • Con un seguimiento on y offline de nutricionistas y psicólogos 24 horas al día.

El 95% de los alumnos de este programa adelgaza el 80% o más de lo que necesita. Pero tendrás que poner de tu parte y seguir las indicaciones de los profesionales.

3. Logras el peso ideal recomendado

Si aún no estás en el peso marcado, este período intermedio te servirá para llegar al objetivo final.

Se levanta la veda a ciertos alimentos hasta ahora restringidos e incluso te podrás dar algún caprichito de vez en cuando. 

Subirte a la báscula te motivará cada vez más y te animará a seguir adelante. Y si decaes, tienes un equipo detrás para evitar que tires la toalla. 

Si tienes un evento y no puedes resistirte a un alimento “restringido” podrás reflejarlo en tu app móvil. De esa forma, sabrás el motivo por el que esa semana no has bajado de peso o incluso has aumentado.

Y si tienes dudas sobre cómo preparar una tarta light para un cumpleaños, tan solo tendrás que escribir a tu tutor. O meter los ingredientes en la calculadora de alimentos. Igual que si vas al supermercado y no estás seguro de si un producto es adecuado o mejor no echarlo al carrito.

4. Asentando todo lo aprendido

Antes de finalizar el programa de pérdida de peso, tendrás que asegurarte de que sabes cómo mantenerlo.

Ahora ya tienes todo lo que necesitas a tu alcance y un margen de 4 meses más para apoyarte en el personal de profesionales a tu disposición. Un año entero de apoyo es tiempo suficiente para mentalizarte y seguir motivado.

Una vez que acabe el tiempo, tendrás que seguir el camino solo. Pero con una base sólida y un peso ideal que te animará. Porque una vez que compruebes las ventajas para tu salud y lo bien que te sientes con tu nueva figura, será más difícil volver atrás.

El método Escudiet para perder peso es real, efectivo y motivador. Pero necesitas concienciarte y querer adelgazar. Por salud y por bienestar.

¿Vas a seguir poniéndote excusas o retrasando el momento?

 

 

 

¿Engorda la fruta después de comer? No te creas todo lo que dicen

Una dieta saludable incluye alimentos variados que van desde el consumo de frutas y verduras, hasta cereales, carnes, pescados y lácteos. Sin embargo, existe la creencia de que la fruta después de comer engorda.

Es una frase que habrás oído muchas veces. Y si no eres muy amante de la fruta, seguro que te la has querido creer.

Pero debes saber que no hay una evidencia científica que pueda probar ese mito en torno a la ingesta de fruta tras las comidas principales.

La explicación que dan algunos expertos es que la fructosa se convierte en glucosa y energía. El organismo necesita gastar esa energía para que no se acumule en forma de grasa. Por tanto, si no lo hacemos tras la ingesta de la fruta, estaremos contribuyendo a un aumento de peso.

Otros aseguran que comer fruta es tan necesario por la gran cantidad de nutrientes que contiene que da igual cuando se haga. Para ellos, no importa el momento del día en el que se consuma y la recomiendan dos o tres veces mínimo.

No obstante, cada cuerpo tiene unas necesidades y si lo que quieres es perder peso, tendrás que ponerte en manos profesionales. Iniciar un método de adelgazamiento puede ser muy efectivo si cuentas con ese apoyo de un nutricionista. Porque te ayudará a elegir el mejor momento para consumir fruta, cuál es  la más adecuada en tu caso y qué cantidades son recomendadas.

¿Engorda la fruta después de comer?

No podemos afirmar de forma rotunda que esto sea cierto. Pero lo que sí está claro es que no todas las frutas son iguales ni tienen las mismas calorías.

Si comes fruta después de comer, las calorías son las mismas que si lo haces antes. Tienes que elegir el mejor momento en tu caso concreto. De hecho, hay personas que no digieren igual ciertas frutas o no les sientan bien por la noche o después de las comidas principales.

La ventaja de consumirla antes de comer es que algunas frutas tienen un alto contenido en fibra y un poder saciante. De esa forma, al tener esa sensación de estómago lleno, consumirás menos cantidad de comida.

No te engañes. Porque siempre será mucho más saludable optar por una pieza de fruta que por un snack o algo de bollería. Es uno de los mejores alimentos para mitigar el apetito cuando estás a dieta o simplemente cuando tienes hambre.

Mejores momentos para comer fruta

No es lo mismo un trozo de sandía, que unas cuantas uvas o un plátano. Cada fruta tiene sus diferencias. Mientras unas contienen más fibra, otras llevan más potasio, vitamina C, hierro o calcio.

Conoce las propiedades de cada variedad y elige las que más te gusten y se adapten a las necesidades de tu organismo.

Respecto al mejor momento del día para comer fruta, también debes adaptarlo a tus hábitos alimentarios. Y conocer con ayuda de un experto en nutrición y/o aparato digestivo si su consumo no te está ayudando a la pérdida de peso.

Comer fruta por las mañanas

La fruta para desayunar es una buena opción.

Incluir un plátano, una naranja, kiwi o piña, entre otras muchas, te ayudará a afrontar el día con energía. Su poder saciante hará que no tu cuerpo no te pida nada más a las dos horas de haber desayunado. Porque sabes que no hay nada peor que saltarse esta primera comida del día.

Puedes incluirla en un tazón de yogur con cereales, junto a unas lonchas de york y pan tostado o acompañando una infusión o una tortilla francesa. Las opciones son muchas y lo mejor es recurrir a lo que más te guste y apetezca.

Comer fruta para merendar

A media tarde o media mañana, también apetece algo y además es recomendable. Hacer cinco comidas al día tiene sus ventajas porque ayuda a mantenerse en el peso ideal y a consumir menos calorías durante las comidas principales.

Procura que esas meriendas sean a base de fruta o de algún otro alimento sano como un puñado de frutos secos, un lácteo o una zumo natural.

Comer fruta antes de comer

Comer fruta antes de las comidas en lugar de hacerlo a modo de postre tiene sus ventajas.

A pesar de que hemos visto que no es cierto que engorde comerla después, sí que se digiere mejor con el estómago vacío. Los azúcares que lleva pueden interferir con el resto de alimentos al mezclarse y dificultar la digestión.

Otra ventaja es que te sacias antes, y comerás menos cantidad del resto de platos, que probablemente serán más calóricos.

Como conclusión, la fruta es necesaria para seguir una alimentación saludable. En realidad, el momento del día en el que la consumas no es tan importante. Presta atención a las señales de tu cuerpo y a cómo éste reacciona y disfruta de la gran variedad que tienes a tu alcance durante todo el año.

¿Los productos light no engordan? La verdad que esconden las etiquetas

Iniciar una dieta supone siempre un sacrificio. Y si estás acostumbrado a comer ciertos productos poco saludables, será todo un reto. Solemos comprar alimentos light por la creencia de que no engordan. Sin embargo, el hecho de que contengan menos azúcares o calorías no tiene porqué ser una ventaja.

Vemos las estanterías de los supermercados repletas de mensajes. “Light, bajo en grasas, Zero, 0% azúcares, integral, casero…” Todas ellas intentan dar la imagen de productos saludables. Pero no te engañes.

 Hay productos que de por sí son muy grasos y calóricos, y por tanto deberás restringir su consumo si quieres perder peso. No importa que sean más ligeros. ¿Acaso hay unas patatas fritas que ayudan a adelgazar?, ¿O una mantequilla libre de grasas?

A lo largo del día, consumimos muchos productos y si sumamos los azúcares y grasas de cada uno de ellos, estamos muy por encima de lo recomendado. El problema es que pensamos que, si son más ligeros, son saludables y podemos comer lo que queramos. Y no.

Esa es una de las razones por la que las cifras de la obesidad siguen creciendo. Tanto en los mayores como en los niños. Porque la obesidad infantil es un grave problema que implica un trabajo de todos. Y porque la alimentación saludable es un hábito que se adquiere en la infancia.

¿Qué es un producto light?

Lo primero que tienes que saber es el significado de la palabra. Light quiere decir ligero. Y al menos, debe llevar un 30% menos de uno o más de los nutrientes que tiene el tradicional.

La norma de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición hace referencia a este asunto. En este sentido, AECOSAN recoge las condiciones de cada alimento según su declaración (etiqueta).

Puede que tengan un 30% menos de grasas, tanto las buenas como las malas (insaturadas y saturadas). Éstas últimas son una de las causas del aumento del colesterol y la obesidad.  Pero las buenas son necesarias.

En cuanto a la norma europea, los productos light se agrupan en dos tipos:

  • Productos con menos grasas.

Son los que recomiendan a personas que necesitan bajar de peso. También a las que tienen colesterol alto o triglicéridos elevados.

Aquí podrían englobarse la leche y yogures desnatados, la mayonesa o el kétchup light, la mantequilla baja en grasas, los quesos, etc.

  • Productos con menos azúcar.

Idóneos para las personas diabéticas que no buscan bajar de peso sino cuidar su salud.

Las mermeladas sin azúcar, los refrescos, las galletas, los zumos…Contienen un menor porcentaje de azúcares, pero llevan otros ingredientes o edulcorantes artificiales que a veces engordan más.

En algunos casos, reducen las grasas, pero no los azúcares o al contrario. Y en otros, sustituyen unos ingredientes por otros no necesariamente más sanos.

Y es que mantener el sabor de un alimento liberándolo de calorías no es fácil. Por eso, cuando el producto sabe igual que el original a pesar de ser light o con menos grasas, algo hay detrás.

Si te atraen conceptos como “natural, casero, bajo en grasas o sin azúcares añadidos”, no te engañes. Precisamente la OCU ha advertido en muchas ocasiones de la manipulación que sufrimos con el marketing alimentario. Asegura que lo que lees en las etiquetas no es lo que parece. Y avisa de que no te dejes llevar siempre por esos mensajes.

Pero, ¿los productos light no engordan tanto?

La pregunta del millón que quieres responder. Está claro que lo que nos hace aumentar de peso son las calorías.

Y hemos visto que Light no tiene porqué suponer menos calorías. Sino menos grasa, menos azúcar, menos sal. Recuerda que la normativa hace referencia a la reducción de uno o más de los nutrientes que contiene el producto.

Siempre será mejor tomarse un refresco light porque tiene menos azúcar. Pero también es preferible beber agua o algo sin gas ni edulcorantes.

Lo mejor es acudir a un nutricionista que te ayude a resolver todas estas dudas y a controlar el tipo de alimentación que te conviene. No todos tenemos las mismas necesidades. Aunque creas que sabes cómo llevar una dieta sana hay ciertas creencias y mitos que te sorprenderán.

¿Qué puedo comer para un peso saludable?

 Es cierto que cuando reducen las calorías de un producto, sus efectos serán menos nocivos. Tanto si tiene menos grasas como si contiene menos azúcar.

Pero no tienes que dejarte llevar por eso. A veces, el hecho de pensar que apenas afectará a tu peso, implica un mayor consumo.  Porque en lugar de comerte una galleta, te comerás tres. Y porque a veces los ingredientes se cambian por otros menos saludables o más calóricos.

Algunos expertos consideran que cuanto más diga una etiqueta, más debemos desconfiar de ella. Si algo es sano, lo es. Así de simple.

Una naranja no necesita una etiqueta para convencernos de lo saludable que es. Ni un muslo de pollo fresco, ni un pescado, ni un yogur.

La mejor manera de alcanzar el peso ideal y mantenerlo es el cambio de hábitos.

Aprender a comer bien. Saber lo que tu cuerpo necesita. Conocer cómo reacciona a cada alimento. Y calcular las calorías que ingieres respecto a las recomendadas para un peso saludable. Distinguir los ingredientes e interpretar correctamente esos “mensajes”.

Son requisitos indispensables para lograr el peso ideal sin recuperarlo. De esa forma, no tendrás que ir mirando las etiquetas y echando al carro aquellos que parecen más sanos. Porque podrás permitirte comer de vez en cuando (con moderación) un dulce, unos snacks o un delicioso helado cremoso.

Cómo empezar una dieta sin fracasar: tips llegar hasta el final

Muchas personas reconocen su necesidad de perder peso y saben que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir algunas enfermedades. Sin embargo, no dan el paso de ponerse a dieta porque temen fracasar en el intento.

Comenzar un método de adelgazamiento, dejar de comer ciertos alimentos, proponerse bajar kilos para sentirse mejor con uno mismo…son propósitos que nos hacemos más de una vez a lo largo de nuestra vida.

Excepto aquellos que por genética y por seguir unos hábitos saludables se mantienen en el peso ideal, el resto lucha por combatir el sobrepeso.

Tanto si tu obsesión es poder bajar una, dos o tres tallas de ropa como si es la salud el principal motivo, debes cambiar los hábitos alimentarios. El éxito de tu dieta dependerá de distintos factores, pero hay algunas claves que pueden ayudarte a superarla y llegar hasta el final.

Fija una fecha y cúmplela

Es muy típico escuchar lo de “el lunes empiezo la dieta”, por eso de que el fin de semana solemos alterar nuestra rutina.

No hace falta que comiences a primeros de semana, después de Navidad o tras una boda. Cualquier momento es bueno cuando estás dispuesto a ponerte en marcha.

Aunque hacer una dieta en verano puede ser más difícil para algunas personas, en realidad no hay mejores épocas.

Si eres de esas personas que suelen retrasar las cosas una y otra vez, lo mejor es que fijes una fecha en el calendario y la cumplas. Nada debe servirte de excusa: ni un cumpleaños, ni un mal día, ni el frío, ni el calor…

Tampoco es conveniente que te obsesiones mucho, pero sí que tengas claro cuándo vas a comenzar.

Márcate un objetivo realista 

No puedes empezar una dieta sin saber cuál es tu objetivo. Debes ser realista y fijarte una meta realista. No es saludable, ni fácil intentar perder demasiado peso en muy poco tiempo.

Tampoco puedes pretender tener un cuerpo 10, tonificado y fuerte si nunca has hecho ejercicio y necesitas perder bastantes kilos.

Más vale ir a lo seguro, aunque sea poco, que tratar de conseguir algo exagerado. Siempre es mejor perder 2 ó 3 kilos en un mes y mantenerte que perder 10 y recuperarlos enseguida.

Mentalízate de que no será fácil

Tanto si es la primera vez que haces una dieta de pérdida de peso como si lo has intentado ya en numerosas ocasiones, sabes que no es fácil.

Piensa en los beneficios de adelgazar, lo bien que te sentará la ropa, lo atractiva que te verás, cómo mejorará tu salud… Si es preciso, visualízate en bañador después de conseguir tu objetivo y alégrate pensando en que se hará realidad.

Ese refrán de “el que algo quiere algo le cuesta” o “para estar bella hay que sufrir” son ciertos. Si todo fuera tan fácil, la satisfacción no sería tan grande.

Además, a medida que vayas perdiendo peso, te irás animando para continuar por el buen camino.

Busca ayuda profesional

Si necesitas perder bastantes kilos o tu salud te está pidiendo a gritos que tienes que adelgazar, lo mejor será buscar ayuda.

Hay métodos muy eficaces para perder peso, que te enseñan a comer, te acompañan en el difícil camino y evitan que tires la toalla. Los profesionales de nutrición, médicos, psicólogos…saben cómo hacerlo y están acostumbrados a tratar personas con sobrepeso.

No pienses en que supone un gasto sino en una inversión en salud para toda la vida. ¿Acaso eso tiene precio? Busca alguien de confianza, o expertos en adelgazamiento y será más difícil que fracases. Al menos, el hecho de pagar por ello, te ayudará a no abandonar y pensártelo dos veces antes de caer en tentaciones.

método para perder peso

Prepara tu despensa antes de empezar

Si te has marcado un objetivo y una fecha para comenzar, antes de que llegue procura no tener nada que pueda suponer una tentación en casa.

Esos dulces que sobraron del último cumpleaños, esos snacks que sueles tener en la despensa, el chocolate que nunca falta en tu nevera…

Hay algunas claves para perder peso sin pasar hambre y alimentos sanos que puedes tener a mano siempre. No es necesario que te atiborres de todos los productos grasos, azucarados o que no incluirás en tu dieta en los próximos meses.

Puede ser buena idea, invitar a amigos para consumirlos antes o dárselos a alguien de confianza o familiares que no vayan a ponerse a dieta. Lo importante, es que cuando comiences no tengas ninguna tentación cerca.

Empieza un deporte

Las dietas siempre deben complementarse con el ejercicio, pues ayudan a superarlas con éxito.

Además, cuando se elimina mucho peso, se produce flacidez y necesitas tonificar y reafirmar las zonas donde más has perdido.

El deporte te servirá para desconectar, para evitar la ansiedad por la comida y para animarte aún más a llegar a la meta.

No hace falta que te mates en el gimnasio, o que hagas algo exagerado, pero sí que te muevas. Natación, pasear, bicicleta, tenis…elige algo que te guste o aficiónate a alguna nueva actividad. Puedes quedar con alguien para caminar todos los días o apuntarte con tu pareja a bailar salsa o a boxeo.

Verás como una vez que empieces te engancha y la dieta la llevas mucho mejor.

Empezar una dieta sin fracasar es posible, pero tienes que estar preparado y pensar bien en las ventajas que supondrá a nivel de físico y de salud.

¿Estás preparad@ para triunfar?

 

7 malos hábitos alimentarios que debes abandonar YA si tienes sobrepeso

La obesidad o un peso por encima de lo recomendado puede deberse a distintos factores, entre los que están unos malos hábitos alimentarios.

Combatir el sobrepeso es recomendable no sólo por estética sino también por salud. Cada vez hay más patologías y enfermedades relacionadas con la obesidad y los casos aumentan en la población infantil.

Además de seguir una dieta saludable, hay algunas rutinas que debes cambiar para conseguir un peso óptimo y mantener siempre más o menos igual.

1. Llenar la despensa de bollería

La bollería industrial es algo muy presente en muchos hogares. Recurrir a dulces y alimentos envasados tipo galletas, donuts, magdalenas…y ese tipo de productos es fácil cuando no se tiene tiempo y eres goloso.

Si te gusta el dulce demasiado y no puedes evitar la tentación, es mejor que no compres esos alimentos y te prepares algo casero cuando tengas muchas ganas. Un bizcocho de yogur, naranja o limón puede ser una buena opción para quitarte ese deseo de forma más saludable.

Aún así, procura no excederte con el dulce y recurrir a él una o dos veces por semana a lo sumo. En caso de que tengas sobrepeso, olvídalo por una temporada hasta que alcances tu peso ideal.

2.Sustituir el agua por refrescos azucarados y gaseosos

Igual que el dulce, los refrescos con gas y azúcar son contraproducentes para perder peso. Si tienes el mal hábito de tomarte un refresco cada día en lugar de beber agua con tus comidas o entre horas, ve dejándolos cuanto antes.

Aunque las bebidas etiquetadas como “light” o “cero” pueden parecer más “saludables”, en realidad tienen otros ingredientes para mantener su sabor que no te ayudan en tu objetivo. El gas tampoco es bueno, ya que hincha el abdomen y dificulta la digestión.

Es mejor que tomes agua, bebidas sin gas ni azúcar como infusiones o zumos naturales. Hay muchos productos sanos a los que puedes recurrir cuando tengas hambre entre horas.

3. Saltarte algunas comidas

Aunque creas que por comer menos, contribuyes a mejorar tu físico y mantener tu peso, es todo lo contrario.

Si te saltas el desayuno o una merienda, llegarás a la siguiente comida con más apetito y por tanto, comerás más y probablemente lo harás rápido. Lo ideal es comer más veces, entre cinco y seis veces al día, menos cantidad y hacerlo con calma.

4. Excederte con los condimentos

Uno de los malos hábitos alimentarios que produce sobrepeso es el exceso de condimentos.

Echar demasiada sal a las comidas, provoca retención de líquidos y aderezar tus platos con tomate frito, mayonesa o salsas varias no ayuda a perder esos kilos de más.

Acostúmbrate a alimentos en su sabor original o utiliza hierbas aromáticas y otros condimentos saludables si te gustan los platos más sabrosos.

5. Ir a la compra con hambre

No es una tontería evitar acudir al supermercado en las horas previas a alguna comida. Es un hábito muy frecuente de muchas personas que no tienen tiempo para ir a comprar cuando quieren sino cuando pueden.

Si a diario el trabajo te impide salir a otra hora que no sea justo antes de comer o de cenar, fija un día a la semana o al mes en fin de semana o día libre para ir al súper.

Está comprobado que cuando vamos en momentos en los que tenemos apetito, echamos cosas al carro que nos apetecen y suelen ser menos saludables. Dulces, refrescos, snacks… son alimentos rápidos a los que muchas veces no podemos resistirnos y más, si se aproxima la hora de comer.

6. Comer hasta sentirte lleno

Es muy habitual pasarnos con la comida y no parar hasta que no podemos más. Si tienes esa mala costumbre, procura dejar siempre hueco en el estómago.

Además de pesadez, tu estómago se va haciendo cada vez más grande y tendrás que comer más para sentirte lleno.

Lo ideal es que siempre te quedes con la sensación de que aún te cabe algo más. Algunos expertos dicen que hay que “quedarse con un poco de hambre”. De esa forma, te encontrarás mejor y la digestión será más rápida, por lo que no tendrás ardores, acidez ni sobrepeso.

7. No masticar o comer demasiado rápido

Relacionado con lo anterior está la mala costumbre de comer muy deprisa, casi sin masticar los alimentos.

Cuanto más rápido comes, más cantidad consumes ya que no dejas tiempo a que la comida llegue al estómago y te sacie.

Masticar bien cada bocado y comer con calma beneficia para tener un peso óptimo. Normalmente, las personas con sobrepeso lo hacen demasiado rápido.

Lo ideal es no tener distracciones como la televisión o el móvil, porque pueden provocar que comas más de la cuenta. Si te sientas a la mesa acompañado, en familia y mantenéis una charla agradable es probable que te sea más fácil ir más despacio que si lo haces habitualmente solo.

Son distintos malos hábitos alimentarios muy habituales y fáciles de erradicar. Si no lo haces por estética, hazlo por salud y empieza por aquellos que vayan a costarte menos esfuerzo. Ve poco a poco y verás como notas los resultados a medio y largo plazo.

¿No consigues perder peso? Errores que estás cometiendo que lo impiden

Seguro que más de una vez has tenido la intención de perder peso, sobre todo cuando empieza el año o está a punto de llegar el buen tiempo. Sin embargo, a veces las dietas no funcionan, o los métodos elegidos no tienen los resultados esperados.

Cualquier época es buena para deshacerse de esos kilos de más, aunque hay algunas ventajas de ponerse a dieta antes del verano. Sin embargo, si han pasado los meses de frío y no lo has hecho, no te pongas más excusas y comienza a adquirir esos hábitos alimentarios correctos cuanto antes.

Hay algunos errores muy comunes a la hora de querer adelgazar que debes tener en cuenta. Si quieres conseguirlo, lo mejor es que evites estas confusiones que detallamos a continuación.

Errores que cometes en las dietas

Dieta única o rápida

Hacer una dieta de un solo alimento o grupo de alimentos es un rollo. Normalmente este tipo de dietas no puedes alargarlas mucho en el tiempo y al final, recuperas rápido todo lo perdido.

Esas dietas milagro que prometen resultados exprés no suelen ser recomendables.

Hay métodos eficaces para perder peso de forma segura y mantenida.

Comer siempre lo mismo

Aunque no optes por dietas exclusivas, es frecuente recurrir siempre a los mismos platos. Es normal que acabes cansándote y al final tires la toalla o piques lo que no debes.

Hoy día, hay muchísimas opciones para preparar platos sanos y variados. Distintas formas de cocinarlos, presentarlos, combinar alimentos…Procura hacer un menú variado, para no tener la sensación de comer siempre lo mismo.

Saltarte alguna comida

Si no desayunas o no cenas, no adelgazarás antes, sino más bien todo lo contrario.

Es mucho mejor hacer más comidas al día, lo óptimo son 5 veces, y de menores cantidades que comer una sola vez y atiborrarte.

El hecho de saltarse alguna comida hace que llegues a la siguiente con más hambre y que tu cuerpo pida más calorías. ¡Nunca lo hagas!

No pedir ayuda profesional

Hay personas que piensan que acudir a un nutricionista o centro médico especializado en pérdida de peso no es necesario.

Sin embargo, te será de gran ayuda porque además de motivarte, te indicarán cuáles son tus necesidades y cómo actuar en cada momento.

Eso sí, procura recurrir a métodos seguros que te enseñen a comer tal y como tu cuerpo necesita. Lo notarás porque en esos centros te harán un diagnóstico previo, analíticas, seguimiento frecuente y te indicarán qué alimentos te convienen en cada momento.

Seguir la misma dieta que una amiga

Otro error muy común a la hora de perder peso es hacer lo mismo que a un conocido le funcionó.

Cada persona tiene sus características concretas, tanto de peso como a nivel del organismo. No todos los metabolismos son iguales ni tampoco la acumulación de grasa, de líquido, el IMC…

Puede que lo que a un amigo le funcione a ti te perjudique o no te haga el mismo efecto.

Elegir productos light o “Sin azúcar añadido”

Pensar que porque la etiqueta diga que es un refresco “light” puedes consumir todo lo que quieras es una equivocación.

Esos productos suelen llevar otro tipo de edulcorantes que es pueden ser incluso más “dañinos” para tu objetivo que el azúcar.

Si no sabes analizar la composición de los alimentos que compras, un profesional puede ayudarte. Hay incluso métodos que incluyen una calculadora de alimentos para saber si lo que estás a punto de meter en tu cesta de la compra es realmente adecuado para la pérdida de peso.

Tomar muchas bebidas energéticas

Las bebidas conocidas como “energéticas” son aptas para los deportistas, pero contienen muchos azúcares que es mejor evitar.

Lo ideal es que te hidrates bien con agua, al menos 2 litros diarios, y como mucho, bebas zumos naturales o refrescos sin azúcar ni gas, como los tés o las infusiones.

No moverte del sofá o la mesa de trabajo

Si quieres perder peso, no es suficiente con hacer una dieta. Puedes conseguir acabar con esos kilos que te sobran para llegar a tu peso ideal, pero te quedarás flácido y es posible que pierdas masa muscular.

Es importante que combines la dieta con el ejercicio, aunque sea de forma moderada. Caminar a diario, montar en bici, nadar…hay muchas opciones para elegir la más cómoda o que más te guste.

No tener paciencia

La pérdida de peso debe ser progresiva. Adquirir unos nuevos hábitos alimentarios es lo ideal para que no vuelvas a recuperar el peso o al menos, sepas controlarte y actuar a tiempo.

Si quieres resultados rápidos, con dietas milagro o estás continuamente subiéndote a la báscula a pesarte, te vas a desmotivar.

No quieras llegar rápido a la cima, porque después la caída será más dolorosa.

Son algunos de los errores más frecuentes que cometemos cuando queremos adelgazar. Seguramente has cometido algunos de ellos o incluso todos.

Lo mejor es que te lo tomes en serio, busques ayuda profesional y te acostumbres a comer sano y seguir un estilo de vida saludable. Tu cuerpo, mente y salud te lo agradecerán.

¿Estás motivado? Adelante.

Colesterol alto : 10 síntomas que te están avisando de un problema serio

El colesterol alto es un problema de salud que puede derivar en otras complicaciones graves como puede ser una enfermedad cardiovascular o un infarto.

A pesar de que los médicos y expertos advierten de su peligro, muchas personas no son conscientes de que tienen una acumulación elevada de esta sustancia en su sangre.

Además de tener en cuenta las consecuencias del colesterol alto, debes conocer sus síntomas para poder detectarlo a tiempo y comenzar a tratarlo.

Te contamos todo sobre el colesterol, el bueno y el malo, y cómo reducir sus niveles para tener una salud de hierro.

Qué es el colesterol

El colesterol es una sustancia similar a la grasa que se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo y se produce, principalmente en el hígado.

Es necesario para que nuestro organismo funcione, pero debemos evitar que se acumule demasiado en la sangre. Un exceso de colesterol puede derivar en problemas cardiovasculares.

Sin embargo, debes saber que hay un tipo de colesterol que conviene tener alto y es el que se conoce como “colesterol bueno”.

Hablaos de dos tipos de colesterol:

  • El colesterol bueno o HDL, es una lipoproteína de alta densidad que se encarga de transportar el colesterol de las arterias hasta el hígado. Una vez en este órgano, es eliminado. Su presencia en nuestro cuerpo es beneficiosa para el corazón.
  • El colesterol malo o LDL es el que dirige el colesterol desde el hígado a los tejidos corporales. En este caso, hay que cuidar que no se acumule demasiada cantidad en sangre porque podría obstruir los vasos sanguíneos.

Lo ideal para que tu corazón esté sano es tener regulados los niveles de ambos con alta concentración del bueno y baja en el caso del LDL o colesterol malo.

Colesterol alto : síntomas

Para detectar cuáles son tus niveles de colesterol bastará con una prueba de sangre. La frecuencia dependerá de tu edad, tus antecedentes y de los factores de riesgo de los que hablaremos en este artículo.

Antes de acudir al médico a realizar esa prueba, es posible detectar la presencia de un exceso de colesterol gracias a síntomas frecuentes. Pero recuerda que, si notas alguno de ellos o tienes antecedentes familiares, debes recurrir a los profesionales sanitarios.

El colesterol alto es peligroso y por ello queremos advertirte de las señales de alarma de que algo no va bien.

1.Pesadez de estómago y estreñimiento

Una elevada presencia de colesterol malo en sangre suele afectar a la digestión. El exceso de LDL en sangre y también en el hígado entorpece el proceso digestivo y se hace más evidente cuando comes alimentos con gran cantidad de grasa.

La pesadez y esa incomodidad después de comer pueden estarte avisando de que tienes el colesterol alto.

Por otra parte, la acumulación del colesterol malo en las arterias afecta también al sistema digestivo. Al igual que puedes tener pesadez de estómago es probable que la movilidad de tus intestinos se ralentice, provocando el estreñimiento.

Aunque por sí solo, no tiene que considerarse sintomático de tener colesterol alto, es otra señal que podría indicar que algo no va bien en tu organismo.

2. Dolores de cabeza y mareos

colesterol alto y síntomas

El colesterol alto obstruye las arterias y eso hace que la circulación no vaya como es debido y afecta a la oxigenación de las células.

La pérdida de equilibrio, los mareos frecuentes y los fuertes dolores de cabeza son frecuentes cuando esto sucede.

3. Más cansado de lo normal

¿Tienes la sensación de no haber descansado lo suficiente? Si estás agotado a pesar de haber dormido o te sientes débil incluso tumbado en el sofá, es posible que algo esté sucediendo dentro de tu cuerpo.

Si haces demasiado ejercicio, no llevas unos correctos hábitos alimentarios o tu trabajo requiere mucho esfuerzo físico y mental, lo normal es que este síntoma sea producido por esa actividad.

Sin embargo, está comprobado que las personas que sufren de colesterol elevado, están más débiles y sienten fatiga con demasiada frecuencia.

4. Pies y manos dormidas e inflamadas

La mala circulación es la causante de que las extremidades se entuman con frecuencia.

Esa sensación de hormigueo o hinchazón en tus manos o pies puede estar provocada por un problema circulatorio que, a su vez, viene derivado de un colesterol demasiado alto.

5. Mal aliento

Si te huele mal la boca y se te seca más de lo normal, puede que sea síntoma de que tienes el colesterol alto.

Cuando se acumula en exceso produce un trastorno del sistema digestivo que a veces provoca halitosis.

6.Visión borrosa

Algunas personas que tienen colesterol alto perciben ciertos problemas visuales, causados por la acumulación de lípidos.

Si crees que tu vista no es la de siempre o notas visión borrosa o irritación de ojos, es posible que sea una señal de alerta.

7. Hipertensión

La tensión arterial alta también es peligrosa y debe controlarse. En muchos casos, las personas hipertensas también tienen un colesterol por encima de lo recomendado.

En este caso, estarás más controlado y podrán detectar a tiempo que tienes el colesterol alto.

8. Dolores en el pecho

Si te duele el pecho y sientes como una opresión debes acudir al médico. Las causas de ese dolor pueden ser muchas y una de ellas es el exceso de colesterol en sangre.

Cuando la sangre no bombea bien, porque las arterias están llenas de grasa, se produce la hipertensión. Por tanto, ambos problemas están relacionados.

Este síntoma es común y suele motivar un diagnóstico rápido, ya que la mayoría de personas que lo percibe lo consulta a un profesional.

9. Intolerancia a ciertos alimentos

¿Te sienta mal comer ciertas comidas o alimentos que siempre te han gustado? Consulta con tu médico porque las intolerancias pueden indicar que tienes el colesterol demasiado alto.

Si comes carne o productos con demasiada grasa, tu cuerpo lo rechazará ya que la cantidad de lípidos en tu sangre es elevada y no acepta más.

10. Piel irritada

 Es posible confundir la aparición de manchas o irritación en la piel con cualquier patología cutánea. El hecho de que tengas picores e incluso te hayan salido manchas o urticaria puede ser debido al descontrol de tus niveles de colesterol.

No dejes de revisarlo porque puede ser otro síntoma, aunque de forma aislada no tiene por qué deberse al colesterol alto.

Puedes presentar una, varias o todas estas señales, pero recuerda que el único diagnóstico fiable te hará tu médico.

Colesterol alto: principales factores de riesgo

La presencia excesiva de lípidos en sangre puede deberse a distintos factores. Hay personas más propensas por sus antecedentes o simplemente por sus hábitos cotidianos.

colesterol alto causas

Te contamos cuáles son las causas más frecuentes asociadas al colesterol alto:

  • Antecedentes familiares: la genética influye bastante y si tus padres, abuelos, hermanos… tiene colesterol alto o lo tuvieron es posible que tú también. Aunque a veces, no conocemos los datos porque nunca se les diagnosticó.
  • El tabaco: los niveles de colesterol se desregulan si fumas, ya que el tabaco reduce el colesterol bueno que es fundamental para eliminar el malo.
  • La alimentación: cuando comes demasiada grasa tu colesterol tiende a subir. Evita comer alimentos muy grasos y sigue una dieta equilibrada.
  • El sobrepeso: la obesidad tiene diferentes consecuencias y una de ellas es el aumento de los niveles de colesterol. Además, un perímetro de cintura muy elevado también supone un mayor riesgo.
  • El sedentarismo: una vida sedentaria, sin ejercicio físico contribuye al aumento de peso y éste como hemos señalada en el punto anterior, provoca colesterol alto.
  • La edad: es más frecuente en edades más avanzadas que en jóvenes y niños, aunque también puede ocurrir.
  • Algunos medicamentos: la ingesta de ciertas medicinas como aquellas prescritas para la tensión y otros fármacos, a veces elevan los niveles de colesterol malo.
  • Diabetes: las personas diabéticas tienen más riego debido a la concentración de altos niveles de azúcar en sangre, que obstruyen las arterias. 

Colesterol alto: cómo tratarlo,  prevenirlo  o bajarlo

 Ahora que ya sabes cuáles son las causas, síntomas y consecuencias de tener el colesterol alto, querrás conocer cómo puedes tratarlo y reducir esos niveles.

Una vez más, te recordamos que el tratamiento deberá prescribírtelo un médico. Aún así, hay algunas claves para prevenirlo y reducirlo en caso de que tus pruebas sean positivas.

  • Sigue una dieta saludable, limitando el consumo de sal y de grasas de origen animal y consumiendo más frutas, verduras y cereales integrales.
  • Mantén un peso ideal, evitando el sobrepeso.
  • Abandona el hábito del tabaco y también el alcohol
  • Haz ejercicio moderado todos los días, como por ejemplo caminar a paso ligero durante 30 ó 40 minutos.

Además de estas pautas básicas, hay algunos alimentos que puedes consumir para bajar los niveles de colesterol.

Respecto a los medicamentos para tratarlo, será el médico el que te indique cuándo debes tomarlos y te pautará las dosis.

El colesterol malo es una patología muy frecuente que sufren muchas personas en el mundo. Sus consecuencias son serias y tenerlo controlado es importante para gozar de buena salud.

Desde Escudiet, te recomendamos que si tienes algunos de los síntomas citados, consultes con un especialista para que tengas un diagnóstico fiable.

“Escudiet ha supuesto un cambio extraordinario en mi vida”

Sofía Iglesias Acuña, alumna del Método Escudiet, tiene 24 años y ha perdido 55 kilos en 13 meses.

Su historia es como la de muchas otras chicas de su edad: una persona joven, con un proyecto de vida por delante, con gente querida a su alrededor y con un físico que no era el prototipo ideal de los cánones de belleza.

Sin embargo, su sobrepeso no le preocupaba demasiado, quizás porque ya se había acostumbrado o porque creía que no tenía solución. Y, aunque ella asegura que su estado de ánimo era bueno, sí que había intentado bajar de peso en más de una ocasión.

Pesar más o menos kilos no era lo importante, sino los problemas de salud que podía acarrear su obesidad. Y es que, el cansancio y la dificultad de realizar cualquier actividad física tan sencilla como subir unas escaleras o caminar a paso ligero, ya es una limitación que no hay por qué sufrir cuando no se llega ni a la treintena.

Su evidente cambio físico es sólo una de las grandes ventajas que esta administrativa ha visto en este tiempo de aprendizaje y pérdida de peso.

A pesar de que nos adviertan una y otra vez, leamos las posibles consecuencias de la obesidad y nuestro físico no sea el más atractivo, muchas veces no es suficiente para tomar las riendas y lograr combatir el sobrepeso.

 Un reto conseguido

Sofía puso freno a tiempo y asegura estar feliz y orgullosa de haberlo conseguido.  “Llegó un día en el que decidí que no quería seguir asumiendo el riesgo que corría mi salud”.

Después de pasar por otros médicos y realizar algunas dietas sin demasiado éxito, decidió ponerse en manos de los profesionales de Escudiet. “Ya lo había probado una amiga, y al ver los excelentes resultados que consiguió, decidí hacerlo yo”.

Su opinión coincide con la de otros muchos alumnos que han realizado el método Escudiet.

Asegura que “había probado otros tipos de dietas y acudido a médicos. En su momento, me sirvieron para perder algo de peso, pero en realidad no me enseñaban nada. Ellos me marcaban lo que tenía que comer a diario, además de pautarme complementos”.

Lo mejor del Método Escudiet

Sofía ahora sabe cómo jugar con los alimentos, cómo combinarlos, cuáles son aquellos que le sientan bien y los que debe restringir de su dieta, tiene unos hábitos correctos en cuanto a comidas, horarios…sin necesidad de pesar ni limitarse a unos menús pre establecidos. En definitiva, ha aprendido a llevar un estilo de vida saludable.

Es una de las ventajas más apreciadas del método, esa reeducación alimentaria que puedes llevar para toda la vida, disfrutando de la comida y sin necesidad de pasar hambre.

Otro beneficio real muy valorado es el seguimiento personalizado a cargo del equipo médico del centro durante todo el proceso, así como una app móvil que te permite llevar un control de tus avances.

“Me gusta ver los marcadores y la gráfica del peso, porque ver cómo desciende es muy gratificante”.

Y en cuanto a la calculadora de alimentos que puede llevar todo el día en su móvil y utilizarla cuando va a la compra o duda sobre algún alimento opina que “me sirve para saber los alimentos que son más recomendables y es una gran ayuda.”

Sofía está agradecida a esos profesionales que la han acompañado en este camino, no precisamente de rosas, que sin duda ha merecido la pena y que aún no ha finalizado.

Ahora le toca continuar con todo lo aprendido para llegar a su peso ideal para lo que aún debe perder 15 kilos más, nada comparado con lo que lleva.

Se siente motivada y con fuerzas y optimismo para lograr su meta, porque ahora sabe que sí puede.

Por ello, se lo recomienda a todas aquellas personas que estén en una situación similar a la suya, que quieran poner remedio y luchar para conseguir un físico más atractivo y mejorar en salud. “Es una batalla diaria, y no te puedes dar por vencido”.

Algo que ha echado de menos y que propone es la opción de incluir un preparador físico durante el proceso de pérdida de peso. “Estaría genial que te guiara a la hora de realizar distintos tipos de actividad física para que el cuerpo adquiera la mejor forma posible”.

Orgullosa y satisfecha del trabajo realizado, Sofía asegura que el Método Escudiet ha supuesto un gran cambio en su vida, que le permite salir a pasear y moverse con una agilidad que antes no tenía.

Está feliz consigo misma, con su aspecto físico y con su salud, y lo más importante, con ganas de seguir avanzando y de mantener esos hábitos para toda la vida.